23-05-2016 Noticias AS NFL.com

Algunos datos curiosos sobre los anillos del Super Bowl  y mucho más.

Previo al Super Bowl I los jugadores a menudo eran recompensados con prendedores para la solapa o pisa corbatas, fue para conmemorar el título de 1933 obtenido por los Osos de Chicago (No Super Bowl), que la liga aprovechó la oportunidad de crear un sello único de excelencia y ofreció pagar por los anillos de campeonato.

A partir del primer Super Bowl hasta la fecha no ha parado esta tradición.

  • La NFL entrega 150 ejemplares idénticos del célebre anillo de campeón al equipo ganador del Super Bowl
  • La NFL corre con los gastos de producción, después de acordar el diseño con la franquicia vencedora
  • El anillo es de oro amarillo o blanco e incluye diamantes
  • El anillo suele llevar el nombre y logotipo del equipo
  • Muchos equipos incluyen la silueta del Trofeo Vince Lombardi
  • El costo real de cada anillo es de alrededor de los 5000 dólares.
  • El anillo más caro de la historia del Super Bowl fue el que recibieron los empacadores de Green Bay en 1966, mismo que además fue el primero de la historia. Fue fabricado en oro de 14 kilates, pesa 38 gramos, posee un diamante al centro con valor de 20 mil dólares aproximadamente y tiene un costo altísimo. Jerry Kramer, ex de los Packers, subastará su anillo de campeón y se calcula un precio conservador de 100 mil dólares
  • El anillo de Super Bowl XXV de Lawrence Taylor se vendió por más de 230 mil dólares.
  • Neal Dahlen posee un récord de 7 anillos (5 como administrativo y 2 como gerente general de los Broncos de Denver.
  • El de los Green Bay Packers obtenido en el 2010 es uno de los más llamativos pues cuenta con más de 100 diamantes
  • El equipo ganador puede regalar anillos entre su gente administrativa en caso de ser más de los que da la liga ellos asumen su costo.

 

Mike Tomlin, entrenador de los Pittsbugh Steelers, está encantado con la posibilidad de usar la tecnología para evitar impacto entre jugadores.

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Miguel López de Toro Seguir

Madrid Actualizado a las: 20 mayo 2016 15:50h CEST

La tecnología avanza a pasos agigantados y la NFL se está aprovechando de ello. Lo último al respecto lo encontramos en Pittsburgh. Los Steelers están utilizando un robot para sus entrenamientos. La máquina imita los movimientos de un jugador de football, incluso puede llevar un balón.

El uso que se le está intentado dar a ésta tecnología es puramente de seguridad. Evitar los impactos entre jugadores, para que evitar lesiones. El robot, creado en la universidad de Dartmouth, está en fase de prueba pero ha generado cierto entusiasmo dentro del cuerpo técnico de los “Señores del Acero”,

El entrenador principal, Mike Tomlin, ya están trabajando y aportando ideas para nuevos robots que les puedan ayudar a la preparación de los jugadores. Tomlin dijo en la página del equipo: “Las aplicaciones que estamos encontrando son infinitas” y añadió refiriéndose a la máquina “Nunca se cansa. Es capaz de jugar a una velocidad similar a la del football. Está ayudando a todas las líneas del equipo, es muy divertido observar esto. Actualmente la seguridad es primordial en la NFL, por ello, poder evitar el contacto y poder enseñar a los jugadores es algo muy positivo.

Por segunda temporada consecutiva, en Jacksonville ven como su primera elección del draft se rompe en los primeros entrenamientos del año.

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Pepe Rodriguez Rodriguez Blog Seguir

Madrid Actualizado a las: 20 mayo 2016 11:16h CEST

Demasiado bonito para ser verdad: por segundo año consecutivo, los Jacksonville Jaguars han visto como su primera elección del draft se lesiona casi en el mismo instante en que toca el campo de prácticas en la temporada.

Jalen Ramsey, el número cinco del draft de este año, se ha roto el menisco. La franquicia, y el jugador, tendrán una segunda opinión sobre su rodilla la semana que viene. Dependiendo del resultado de esa evaluación se optará por operarle o por mandarle descansar. La diferencia es notable pues en el primer caso estará de baja entre cuatro y seis meses, si bien no dejan de ser tiempos estimados de poca precisión de momento, y en el segundo entre cuatro y seis semanas, por lo que estaría disponible para los campos de entremamiento que comienzan en julio.

Ramsey es un jugador especial. Maravilloso, para el que esto firma. Se presentó al draft después de brillar en Florida State y de conseguir un título de la NCAA para su universidad, amén de otra presencia en playoffs. Su capacidad atlética le permite jugar en tres posiciones, a saber, cornerback exterior, en el slot y safety, y hacerlo al máximo nivel en las tres. Esa clase de flexibilidad es oro en la actual NFL. No está exento de defectos, bien subrayados por sus críticos, en concreto su poca intuición para recuperar balones, ni en intercepciones ni en fumbles, pero me atrevo a afirmar que quienes le echan en cara los números le han visto poco, porque sobre el campo es un espectáculo. Eso no significa que vaya a ser una estrella en la liga profesional, por supuesto, pero nunca me pareció descabellado estar del lado de los que opinan que bien podría tratarse del mejor jugador de esta clase.

La situación recuerda a la de Dante Fowler, aunque con menos gravedad. Fowler fue el número 3 del draft del año pasado, un pass rusher explosivo que también jugó a nivel universitario en el estado de Florida, en su caso en los Gators, y que fue drafteado por los Jaguars con una aureola similar: quizás el mejor jugador de la clase, descontando a los QBs. El chico, en los primeros entrenamientos de rookies, en mayo, se rompió los ligamentos de la rodilla y se perdió todo el año. No es el mismo caso de Ramsey, por supuesto, que todo indica que jugará la temporada, pero la situación es cruelmente pareja en Jacksonville.

Los Jaguars afrontan el 2016 como uno de los equipos favoritos a dar el gran salto. De la parte baja a la alta, o al menos la media, de la NFL en tan sólo una offseason. En concreto, han mejorado su defensa una enormidad con fichajes de relumbrón en la agencia libre, como el campeón con los Broncos Malik Jackson (DE) o Tashaun Gipson (S), y, sobre todo, con la promesa de tres tipos elegidos en el draft y con capacidad para ser estrellas absolutas: los citados Ramsey y Fowler, novato a efectos prácticos, y Myles Jack (LB), que les cayó del cielo en segunda ronda a pesar de tener talento de top 5 del draft merced a que también preocupa su rodilla.

Nada está ganado antes del 8 de septiembre. Tampoco nada está perdido. Los Jaguars no habían ganado ningún partido sólo por fichar y draftear de forma espectacular, y ahora tampoco han perdido ningún partido por la lesión de Jalen Ramsey. Pero es cierto que el proyecto se ha llevado una buena bofetada ya de inicio.

Desde que Buddy Ryan inventó la defensa 46, muchos equipos han usado parte de sus ideas. Los Jaguars puede acercarse a su forma más pura en 2016

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Tomás Monge Seguir

Madrid 20 mayo 2016 13:11h CEST

Malik Jackson, Myles Jack, Jalen Ramsey, Tashaun Gipson, Prince Amukamara, el regreso de Dante Fowler… Es difícil poner a toda la NFL y su entorno de acuerdo, pero los Jacksonville Jaguars lo han conseguido. Hay consenso: su defensa puede convertirse en la más mejorada de la liga en 2016. Pero siempre hay pegas. Como ya le pasó con Pete Carroll en Seattle, Bradley va a tener que hacer funcionar su defensa 4-3 con una plantilla que parece más apropiada para un sistema 3-4. ¿La solución? Volver a un clásico: la defensa 46, o bear front.

Hagamos un poco de historia: a principios de los 80 Buddy Ryan, coordinador defensivo de los Chicago Bears, adelanta a su strong safety Doug Plank a la posición de los linebackers y coloca a sus dos linebackers exteriores sólo un paso por detrás de la línea defensiva y en el mismo costado de la línea de ataque. En una liga dominada por el juego de carrera, Ryan reta a sus rivales con una muralla defensiva de 8 jugadores que, además, se lanza al blitz con fiereza y desde distintas posiciones.

Plank lleva el dorsal 46 a su espalda, y este nuevo esquema, el bear front, no tarda en ser conocido por ese número. En 1985 Chicago arrasa en la NFL y su defensa entra en la leyenda. Ryan exporta después su sistema a los Eagles y los Houston Oilers, y aunque no logra el anillo el éxito es rotundo.

Desde entonces la liga ha cambiado, el pase domina sobre la carrera, pero si bien la defensa 46 no es el sistema principal de ningún equipo, muchos de sus conceptos siguen presentes en la liga. Los hermanos Ryan, Rex y Rob, los utilizan a menudo, a pesar de que sus defensas tienden a usar la 3-4 como base. No es ninguna sorpresa: son hijos de Buddy.

Pero si hay un equipo que ha utilizado los principios del bear front, y con éxito, ese es Seattle. ¿Kam Chancellor, el strong safety, jugando como si fuera un linebacker más? Herencia directa de Doug Plank. ¿La cover 3? El resultado de convertir a Earl Thomas, el free safety en un jugador banda-a-banda (es decir, que cubra todo el campo) y dejar a los dos cornerbacks cubriendo al wide receiver que juegue en su zona con marcaje individual. Igual que ocurría con la secundaria de Chicago en los 80. ¿Y Bruce Irvin, nadie tiene muy claro si linebacker o defensive end? Una copia modernizada de los dos linebackers pegados a la línea que ya inventó Buddy Ryan.

Que nadie se extrañe si Jacksonville plagia todos estos conceptos. Gus Bradley era el coordinador defensivo de Seattle cuando Pete Carroll implantó el sistema. Con los fichajes y elecciones del draft de este año, sin embargo, Bradley podría haber llevado un paso más allá el revival ochentero de los Seahawks. Poco a poco y en silencio, los Jaguars han reunido un grupo de jugadores que podrían aplicar la forma más pura del bear front desde que el mismísimo Buddy Ryan dejase la liga hace más de 20 años.

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Empecemos por la línea defensiva. Roy Miller será indiscutible en el nose tackle, que en esta defensa se alinea justo enfrente del center y es responsable de generar presión por el gap A, es decir, los dos huecos entre el center y los guards. A su lado, el otro defensive tackle se sitúa en el gap B del lado débil de la línea. Traducido: entre el guard y el tackle de aquel lado de la línea en el que no haya un tight end. Su misión: penetrar en el backfield rival para presionar al quarterback o parar la carrera en seco. Este será el puesto de un Malik Jackson que el año pasado fue uno de los mejores pass rushers interiores de la NFL.

También en el lado débil de la línea de ataque, y dos o tres yardas separado del offensive tackle, se sitúa uno de los defensive ends. En este sistema se le llama LEO, y aunque formalmente es un jugador de la línea, su rol y posición no es demasiado distinto del de un linebacker exterior en una defensa 3-4. Se aleja del tackle para tener una línea más recta hacia el quarterback y su misión es casi monotemática: placarle para conseguir el sack. Este será Dante Fowler.

El otro defensive end se sitúa frente al gap B del lado fuerte de la línea, y su misión en realidad es muy similar a la de Malik Jackson. Aunque se trata de un DE, en el fondo es otro jugador dedicado a presionar el interior del pocket. Los Jaguars tienen a dos híbridos entre defensive tackle y defensive end que encajan con la definición: Jared Odrick y Tyson Alualu.

Hasta aquí todo relativamente normal. Y también en la posición del mike, el middle linebacker: unas pocas yardas por detrás de la línea defensiva, y directamente opuesto al offensive tackle del lado fuerte de la línea. El puesto de Paul Posluszny. Su principal misión: parar al cualquier corredor que consiga superar la línea defensiva.

La diversión, los cambios, empiezan ahora. Tradicionalmente, los dos linebackers exteriores se sitúan a ambos lados del linebacker central. Uno en el lado fuerte de la línea de ataque, conocido como SAM, y otro en el lado débil, el WILL. En una defensa 46 estos dos jugadores se sitúan en el lado fuerte, y apenas un paso por detrás de la línea defensiva.

Uno de ellos, en el gap entre el offensive tackle y el tight end. Es el charley linebacker. Su principal misión es frenar una posible ruta del tight end. En principio, el puesto será para Telvin Smith. El otro, más allá del hombro exterior del tight end. Es el jack linebacker y es la navaja multiusos de la defensa 46. Lo mismo se une al blitz que se retrasa en cobertura. Es el puesto ideal para Myles Jack, del que todos los expertos draftniks alababan su polivalencia.

Una defensa NFL, sin embargo, es como una manta. Si la estiras para taparte la oreja estás dejando al descubierto un pie. En este caso, si pones a tus dos outside linebackers en un lado de la línea, estás dejando desguarnecido el otro. La solución, evidentemente, es adelantar al strong safety. Colocarlo a la altura del middle linebacker y directamente opuesto al tackle del lado débil de la línea. Marcarse un Doug Plank, vamos. Desde que lo eligieron en el draft de 2013, ese es el puesto en el que Bradley veía a Jonathan Cyprien. Un safety grande y que placa duro, pero flojo a la hora de elegir ángulos con los que acercarse a los atacantes. En una posición más adelantada ese defecto puede enmascararse.

Por eso, para poder convertir a Cyprien en una versión a lo pobre del Chancellor de Seattle, Bradley ha puesto tanto empeño en encontrar un free safety al que poder confiarle todo el ancho del campo, como hacía con Earl Thomas. Él cree haberlo encontrado en Tashaun Gipson. Y esa es la llave para aplicar en Florida la cover 3 con la que arrasaron los Seahawks.

La otra clave para que funcione es que los dos cornerbacks sean capaces de aplicar el bump and run. Es decir, de molestar lo suficiente a los wide receivers en las primeras cinco yardas como para modificar o retrasar su ruta. Si no lo consiguen, el quarterback lo tiene sencillo para escapar de la presión del front eight (que no seven, en este caso): pase rápido a la banda. Davon House, aunque irregular, dio señales de mejora el año pasado, y está acostumbrado a ese estilo de juego. A Jalen Ramsey se le supone un físico privilegiado y capacidad para cerrar su lado del campo.

Pero no hay defensa en la NFL que sobreviva todo un partido con su formación base. En situaciones obvias de pase será normal ver como desaparece uno de los linebackers y sale al campo una formación nickel con Amukamara como quinto defensive back. Aquí el interés estará en saber si será Amukamara el que cierre el slot, o Bradley aprovechará la polivalencia de Ramsey para convertirlo en una suerte de tercer safety. Y también hay expectación por ver si, poco a poco, Myles Jack sustituye a Posluszny en situaciones obvias de pase.

Por supuesto, que todos estos planes acaben en éxito dependen, mucho más que de la pizarra del entrenador, del rendimiento que los jugadores den en el campo. Si Fowler, Jack y Ramsey cumplen con lo que se supone que prometen, será más sencillo. Si alguno de ellos falla, o los agentes libres firmados a golpe de talonario no juegan al nivel demostrado en otros equipos, es hora de abrir las apuestas sobre quién será el próximo head coach en Jacksonville.

La Pro Bowl es uno de los eventos más seguidos por televisión en EE.UU a pesar de que muchas estrellas de la NFL se niegan a disputarlo.

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Miguel López de Toro Seguir

Madrid 20 mayo 2016 15:50h CEST

La NFL es una máquina de vender sus productos. Incluso sin querer. La Pro bowl es el segundo evento deportivo más seguido por televisión en EE.UU, sólo por detrás de la Super Bowl. Es curioso este dato por que las estrellas consagradas de la NFL no suelen acudir a ella, además del hecho de que los jugadores de los equipos que juegan la Super Bowl no la disputan. La última idea es llevarla a Orlando.

La Pro Bowl se lleva disputando desde 1979 en Honolulu, Hawaii. Únicamente dos ediciones no se disputaron en las islas caribeñas, Miami en 2010 y Arizona 2015, ambos en la ciudad sede de la Super Bowl.

El Citrus Bowl de Orlando ha sido remodelado y está buscando desesperadamente eventos deportivos para usar el nuevo estadio. El mayor anhelo de Orlando es poder ofrecer partidos de football. La Pro Bowl sería un primer paso, pero el objetivo sería tener algún partido de temporada regular como segunda casa de Jacksonville Jaguars o Tampa Bay Buccaneers. Además de Orlando, Houston o Sydney se han mostrado interesadas en albergar el evento.

Los jugadores que acudían a la Pro Bowl tenían varios incentivos, además de ser seleccionados lo que reconoce su buen hacer en la temporada, recibían un viaje gratis a Hawaii, que como a todo ser humano les gustaba mucho. Si la Pro Bowl se marchase a Orlando la ciudad no se haría cargo de los gastos, por lo que más de un jugador preferiría no invertir su dinero, y su tiempo, en un evento que no le reporta nada.

Aún no hay nada decidido, pero parece que la opción de Orlando y la permanencia en la Honolulu son las opciones más firmes.

La liga estaba cobrando al gobierno federal de los Estados Unidos por su campaña anual de apoyo a las fuerzas armadas. Ahora da marcha atrás.

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Pepe Rodriguez Rodriguez Blog Seguir

Madrid Actualizado a las: 20 mayo 2016 14:21h CEST

El escándalo de la relación comercial entre la NFL y el ejercito de los Estados Unidos ha acabado no sólo con la liga dando marcha atrás en sus intenciones sino que, además, con el arrepentimiento en forma de devolución económica. En concreto, más de 700.000 dólares serán devueltos al gobierno federal desde las arcas de la competición profesional de football.

La NFL y el ejercito norteamericano tienen una estrecha relación. Durante años la liga ha dedicado a los militares de su país todo un mes de promoción, amén de un día especial para ellos. Es una de esas cosas que parecen naturales, pues el football está tan enraizado en la cultura de ese país como el respeto por su ejercito y, en el fondo, comparten muchas características que hacen la unión lógica.

Por eso a nadie se le pasó por la cabeza que la NFL estuviese cobrando esta promoción como si su socio fuese una marca comercial más. Los senadores Jeff Flake y John McCain fueron los encargados de hacer visible una investigación que puso de manifiesto este extremo, que la liga no estaba llevando a cabo ninguna labor altruista, y pusieron el grito en el cielo.

La reacción popular fue la esperada: monumental cabreo por algo considerado intolerable. No se cobra al ejercito por enseñar lo que hacen y por ayudarles a reclutar chavales. Así que ya este pasado año, el 2015, el mes de la NFL fue realizado sin pasar factura al gobierno federal. Eso sí, los beneficios de la venta de merchadasing siguió quedándoselos la liga, que una cosa es una cosa y seis media docena.

Sin embargo, la presión del movimiento encabezado por Flake y McCain ha ido un paso más allá y ha ‘convencido’ a la NFL para que devuelva más de 700.000 dólares de los que cobró entre los años 2012 y 2014. El montante total que recibió la liga en todos sus años de relación con el ejercito fue de seis millones de dólares, pero el gesto ha sido bien recibido por Flake, que declaró: «en todos los años que llevó persiguiendo este tipo de patrocinios, la NFL es la primera organización que toma responsabilidad en lo sucedido y devuelve dinero a los contribuyentes. Es por eso que sólo puedo felicitarles por fortalecer su posición como defensores de nuestros militares y veteranos».

Por supuesto, lo que no dice Flake es que 700.000 dólares son calderilla para la NFL y que el gesto lo que demuestra, más que ninguna otra cosa, es que el asunto de las relaciones públicas y la imagen es algo que ahora mismo preocupa, y mucho, en el mundo del football.

Según Jason Cole, la caída en el draft de Laremy Tunsil se debió que muchos equipos creen que padece un principio de artritis en el tobillo.

Miguel López de Toro Seguir

Madrid Actualizado a las: 19 mayo 2016 18:00h CEST

Las últimas informaciones sobre Laremy Tunsil parecen ser la verdadera razón de su caída en el pasado Draft de la NFL. Según Jason Cole, periodista encargado de cubrir la NFL para Bleacherreport.com, el OT de Ole Miss tiene muy tocado el tobillo.

Laremy Tunsil estaba proyectado como uno de los mejores jugadores salidos de la NCAA este año. Todo el mundo tenía claro que el jugador no bajaría del top-5. Sin embargo poco tiempo antes de iniciarse el Draft, un vídeo del jugador fumando marihuana con una máscara de gas, salió a la palestra. El desplome de su elección hasta la posición 13, donde fue elegido por Miami Dolphins, parecía deberse a este vídeo.

La información que ha dado Cole indica que muchos equipos habían descubierto que el jugador tiene un principio de artritis en el tobillo. Muchas voces hablan incluso de que la preocupación por el tobillo de Tunsil es mayor que la que se tiene por la rodilla de Myles Jack, LB elegido por los Jaguars en segunda ronda, cuando también estaba proyectado en el top-5.

Tunsil se dislocó el tobillo en 2014, y jamás ha disputado una temporada completa en Ole Miss. Este era una cuestión conocida y suponía, hasta ahora, la mayor preocupación acerca del OT.

Los Dolphins esperan contar con Tunsil para iniciar la temporada, probablemente de guard. Tunsil debe ser el heredero natural de Branden Albert, quien cuenta con 31 años y ya se perdió 16 partidos en sus dos primeras temporadas. La durabilidad de Tunsil será tema de debate a lo largo de la temporada, algo que no se tenía en cuenta hace unos pocos meses, cuando estaba considerado una de las mayores promesas en la posición de LT de los últimos años.

Por segunda vez en su carrera con los niners Bruce Miller afronta un cambio de posición. Llegó como DE, jugó como FB y ahorá será TE.

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Marco Alvarez Durán Blog Seguir

Cádiz 19 mayo 2016 18:01h CEST

Bruce Miller: Hola entrenador. Preparado para una nueva temporada.

Tom Rathman: Hola Bruce. No dejes tus cosas aquí. Dirígete a Jeff Nixon (entrenador de tight ends). Ya no perteneces a este grupo (runningbacks).

Esta conversación entre Bruce Miller y Tom Rathman es ficticia, pero algo muy similar debió producirse el pasado mes de abril en el primer día de entrenos de los San Francisco 49ers.

Miller ha sido durante sus primeras cinco temporadas en la NFL fullback de los niners. El problema es que el nuevo head coach de la franquicia californiana, Chip Kelly, no utiliza esa posición en su sistema. Nunca lo ha hecho y no va a cambiar en San Francisco. Así que la decisión del staff técnico fue la de reconvertirle a tight end y Miller se enteró de la estrategia tal cual llegó al vestuario la jornada inicial, si bien él ya había visto venir el movimiento desde que Kelly fuera anunciado nuevo head coach de los 49ers.

Jugar de tight end no es algo extraño por completo en la vida de Miller. En su etapa en el instituto de Woodstock (Georgia) ya actuó en esa demarcación, además de linebacker. El por aquel entonces coordinador defensivo de la Universidad de Central Florida quedó impresionado por su velocidad en la cobertura de los kickoffs y sus capacidades atléticas como tight end.

En UCF actuó de defensive end, acumulando 33.5 sacks durante cuatro temporadas. En las dos últimas fue nombrado jugador defensivo del año en la Conference USA. Allí elegió su actual dorsal: “En el instituto llevaba el 9, pero una vez llegué a UCF no me dejaban porque me movían a la defensa, así que para mantener el 9 decidí quedarme con el 49. Cuando me acabaron escogiendo los 49ers en el draft todo cobró sentido”.

Efectivamente, San Francisco llamó su nombre en la séptima ronda de 2011, número 211 absoluto. Muy pronto pensó el nuevo head coach, Jim Harbaugh, que su mayor valía para el equipo sería jugando de fullback. Al contrario que el de Kelly, el sistema de Harbaugh sí utiliza y mucho esa demarcación, teniendo una importancia mayor de la que se le da generalmente hoy día.

Para aprender las particularidades de su nuevo puesto Miller tuvo la fortuna de contar a su lado con dos enormes corredores, Frank Gore y Tom Ratham. Uno en el campo y otro en la banda hicieron que el ex defensive end pareciera un fullback natural desde su año rookie. Muy pronto se ganó la titularidad y tras tres años de gran servicio recibió la alegría de ser renovado por cuatro campañas más, hasta 2017.

Esta séptima ronda ha quedado ya completamente amortizada, pero Miller quiere seguir siendo parte de este equipo, sólo que ahora tendrá que hacerlo como tight end. Lo primero que ha debido realizar es bajar de peso. Una estricta dieta y mucha carrera le han hecho perder entre 15-20 libras (7-10 kilogramos aproximadamente), algo que se nota cuando le ves en las entrevistas que ha ofrecido en los últimos días.

En segundo lugar, y de aquí en adelante lo más importante, llega la adaptación técnica a su nueva posición. Por un lado Miller tendrá que ir asimilando las combinaciones de rutas que deberá jugar (muy diferentes y mucho más complejas que siendo fullback) y por otro habrá de trabajar el bloqueo en la línea de scrimmage, en contraposición a los bloqueos en campo abierto a los que estaba más acostumbrado. Miller dice que disfruta estar más cerca de la línea de scrimmage.

El playbook de Chip Kelly reparte mucho el juego entre todos sus receptores elegibles, teniendo los tight ends su parte del pastel. Ed Dickson en Oregon y Zach Ertz en Philadelphia son los principales referentes históricos del nuevo entrenador de San Francisco.

Para seguir en plantilla Miller tendrá la siguiente competición en el equipo: Vance McDonald, Garrett Celek, Blake Bell, Je’Ron Hamm y Busta Anderson. Celek (hermano de Brent, TE de los Eagles) acaba de firmar una extensión por cuatro años y Bell es 4ª ronda del pasado draft, por lo que estarán salvo gran sorpresa en la plantilla final. Eso deja un posible hueco (o dos) para McDonald, una 2ª ronda de 2013 que entre lesiones y malas manos no ha terminado de cuajar, Anderson (7ª ronda de 2015 todavía por debutar), Hamm (un agente libre) y Miller. El buen hacer de Miller en equipos especiales es un plus que le da una pequeña ventaja sobre el resto.

Once años después Bruce Miller ha retomado un recuerdo de su adolescencia, jugar de tight end. Veremos si consigue producir en su enésimo cambio de posición. Hasta ahora no le ha ido nada mal.

El rendimiento de Nkemdiche, elección de primera ronda del Draft de los Cardinals, dependerá en gran medida de su relación con su conflictivo hermano.

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Pablo García Ramos Actualizado a las: 19 mayo 2016 17:56h CEST

En cualquier familia, tirarte por la ventana del cuarto piso de un hotel dejando un rastro de marihuana a tu paso sería motivo suficiente para mover tu foto a ese lugar del salón un poco más apartado, un poco más sombrío. Pero la familia Nkemdiche no es una familia cualquiera y ni siquiera con su visión particular de la práctica del parkour consigue Robert Nkemdiche quitarse la etiqueta del hermano modoso y comedido. Porque no es fácil ser la oveja negra de la familia cuando tu hermano mayor es Denzel Nkemdiche.

La trayectoria de los hermanos Nkemdiche en los Rebels de Ole Miss ha dado de comer a más de un periodista de sucesos de Oxford, Misisipi, donde la universidad está situada. Lo cierto es que el principio fue una bonita historia de fútbol y fraternidad. En el 2012, Denzel hizo un gran año como Linebacker en los Rebels y fue elegido entre los mejores Rookies de su conferencia. Su hermano pequeño Robert terminaba el instituto como uno de los mejores jugadores defensivos de todo el país

y rechazaba todo tipo de ofertas para jugar con su hermano en la menos ilusionante Ole Miss. La firma de Denzel tuvo efecto dominó porque motivó que otro gran jugador, Laremy Tunsil, fichase por la misma universidad. En Oxford llegaron a pensar que incluso tenían equipo para competir con la todopoderosa Alabama de Nick Saban. Pero para desgracia del entrenador de los Rebels, Hugh Freeze, la explosión Nkemdiche fue más bien fuera del campo. A lo largo de los dos primeros años los chicos se centraron en afianzar las bases de todo jugador conflictivo. Noches de borrachera que terminan en el siempre cómodo y acogedor calabozo local. Una pelea en la fiesta de una fraternidad con multa de 2 millones de dólares para darle caché. Fumar marihuana en todo tipo de utensilios, en este Draft hemos visto que en Ole Miss pueden ser muy imaginativos en esos temas. Como colofón, cumpliendo el requerimiento necesario de todo jugador conflictivo, salieron un par de veces de fiesta con el alma de la noche universitaria, el mismísimo Johnny Football. Después de dos años trabajándose una sólida base el año pasado decidieron volverse creativos. Si Robert saltaba por la ventana, Denzel se ha dedicado a experimentar sabe Dios con qué tipo de sustancias. Lo que está claro es que de las buenas no serían, ya que le han granjeado un par de excursiones a la unidad de cuidados intensivos. Incluso diversas fuentes afirman que la primera vez que estuvo hospitalizado se le encontró en el tejado de su casa sufriendo alucinaciones. Eso sí, estaba bien tapado con una manta, que todo el mundo sabe que las noches en Oxford pueden ser frescas.

Aunque los nombres de los dos hermanos aparecen por igual en las crónicas de sucesos. En la universidad y alrededores es vox pópuli que el catalizador de todos los problemas era el mayor de los hermanos. Tanto es así, que en la combine la mayoría de los scouts, en vez de preguntar: “Robert, Robert, ¿por qué te tiraste por la ventana?” Estaban más interesados en: “Robert, Robert, ¿tu hermano el año que viene estará en tu sofá o pescando salmones en Alaska?” Por más que asegure que ha dejado a su familia de lado y que está centrado en el fútbol, los lazos fraternales no se rompen fácilmente. Ya lo decía Vito Corleone: «Un hombre que no vive con su familia no puede ser un hombre». Si a eso le sumamos que, lejos de estar en Alaska, SB Nation asegura que el hermano mayor de los Nkemdiche está en Los Ángeles. No descartaría que este año volviéramos a oír hablar de las aventuras de los hermanos Nkemdiche.

El entrenador desvela una conversación en la que el jugador, apoyado por Dan Snyder, se pasó por el arco del triunfo la autoridad y la jerarquía del equipo.

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Pepe Rodriguez Rodriguez Blog Seguir

Madrid Actualizado a las: 18 mayo 2016 19:10h CEST

Que la relación en los Washington Redskins entre Mike Shanahan, entrenador,  y Robert Griffin III, QB, estalló en mil pedazos es algo sabido. Que el gran cizañero entre ellos fue Dan Snyder, propietario, también. Pero que la situación llegó a extremos inimaginables en franquicias deportivas norteamericanas es algo que vamos descubriendo poco a poco. Por ejemplo, con lo que ha contado hoy Shanahan y que muestra un nivel de descontrol, de estupidez organizativa, digna de los clubs que van camino del abismo y aceleran a fondo. Como así sucedió, por otra parte.

Resulta que RG3, en el comienzo de su segunda temporada como profesional, exigió tener una reunión con Shanahan y con el coordinador ofensivo, a la sazón Kyle Shanahan, hijo del entrenador jefe. En ella les pidió que no le interrumpiesen y que le dejasen acabar su monólogo. Les contó, ni corto ni perezoso, que había 19 jugadas en el playbook que no iba a ejecutar aunque se las cantaran desde la banda. Que eran inaceptables. Y punto.

Se trataba de 19 jugadas en las que el QB tenía que correr, y el quería ser un pocket passer. O convertirse en uno, vaya. Su campaña rookie había sido un enorme éxito en el sistema de Shanahan, pero Griffin había acabado lesionado tras tanto golpe. El partido final en playoff, contra los Seattle Seahawks, vio al QB con una ostensible cojera, con una imagen poco menos que lastimosa y, obvio, quería evitar situaciones similares.

El entrenador cuenta ahora que aquella situación fue el colmo. Que el lenguaje utilizado por el jugador era el mismo que usaba Snyder y que ningún chico de segundo años se atrevería a tamaña insubordinación sin contar con el favor del dueño y del general manager. De hecho, y esto también está documentado con profusión, Griffin y el propietario de los Redskins cenaban juntos a menudo, lo que llevó al vestuario a considerarle un niño bonito y un elemento ajeno a la dinámica grupal.

Shanahan ahonda en como RG3 no aprendía a hacer el slide o tirar el balón fuera para evitar golpes y que a él, como entrenador, le preocupaba como al que más la salud de su QB titular, pero que no existe modo alguno de pasar por alto una conspiración tan notable como la que le plantó en los morros el jugador en aquella surrealista reunión. «Fui a ver a Snyder y le dije: ¿sabes en que estás convirtiendo a este muchacho?» dejando claro que mimarle y protegerle le haría más mal que bien.

El ‘ménage a tròis’ acabó como era de esperar: Kyle Shanahan huyó a los Falcons (vía Browns), Robert Griffin III acabó en Cleveland, Mike Shanahan está en el paro y Snyder contrató a un general manager de enorme prestigio e independencia, Scott McCloughan, quien ha puesto el equipo en manos de Jay Gruden, entrenador, y Kirk Cousins, sin aparentes injerencias del que pone el dinero.

Y es que es muy difícil encontrar una franquicia norteamericana en la que la jerarquía de poder se vea asaltada con tanta desvergüenza, de forma tan burda, y el resultado sea positivo. Los Redskins no fueron una excepción.

Los Ravens se dedican a esperar lo que les caiga, los Bengals elijen al mejor disponible, y los Steelers no seleccionan necesidad sino buscar equilibrio… ¿Seguro?

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Antonio José Sánchez Fernández Seguir

Cartagena Actualizado a las: 18 mayo 2016 17:13h CEST

Publica el periódico: “La señora alcaldesa, con su séquito de concejales y resto de autoridades, asisten a la colocación de la primera piedra del nuevo consistorio”. Acto seguido, marcharán al cóctel de inauguración, y los periodistas regresarán a sus redacciones. Es el momento de los albañiles, tan poco mediáticos ellos, que seguirán la construcción. Bajo el sol abrasador o la lluvia pertinaz. Arrimando cemento, subiendo ladrillo. Así hasta terminar el edificio. Esto es lo que ocurre en el draft una vez concluida la 1ª ronda. La primera piedra es el pilar fundamental, pero donde realmente se construyen las franquicias es con el resto de elecciones, alejadas de los focos. Jugadores no tan populares, quizá relegados a funciones menos vistosas o de relevo, pero con quienes, de acertar, se aseguran unos niveles de calidad y competitividad, que combinado con los años que pueden atarles y lo asequible de sus salarios, pueden suponer la diferencia entre hacer al equipo contendiente a grandes gestas, o hundirse en la mediocridad.

Hay de todo entre estos abnegados obreros del football. Jugadores sorprendidos por recibir de sus equipos tan alta estima al seleccionarlos por encima de las proyecciones de los expertos. Jugadores agraviados por salir mucho después de lo previsto y deseosos de revancha. En definitiva, jóvenes ilusionados ante su primer empleo. No es la intención de este artículo adivinar el futuro de estos novatos, quiénes serán estrellas o fiascos, sino analizar la estrategia para el draft de los equipos de la división. En primera ronda es relativamente fácil acertar (aunque nada está escrito, son jugadores tan analizados que el margen de sorpresa es mínimo), pero la clave del éxito es elegir bien al resto de estos chicos “del montón”. Cada club sigue su propia filosofía, algunas muy reconocibles e imitadas, aunque este año quizá haya más de leyenda que de realidad. Vistos los Browns la semana pasada, pasemos ahora al resto.

Siempre he admirado la habilidad de Ozzie Newsome y Eric de Costa para hacer que los Ravens salgan año sí y año también con un excelente botín del draft. Al menos, sobre el papel, porque ciertamente los rendimientos de Matt Elam, Arthur Brown o el propio Breshad Perriman con su misteriosa lesión no han sido los esperados para jugadores escogidos en rondas “premium”. No obstante, ya indicaba arriba que no era mi objetivo evaluar la calidad de los seleccionados (a estas alturas, todos me parecen fenomenales), sino señalar que en esta ocasión, su proverbial paciencia fue sustituida por una inaudita voluntad negociadora.

Tras haber descartado a Tunsil, pretendieron ascender en primera ronda para adquirir al SF Ramsey. Finalmente, Dallas no aceptó el trato (creyendo erróneamente que Baltimore estaba interesado en Elliot) y tuvieron que recurrir al plan “B”, Stanley, que tampoco es mal premio de consolación un OT que puede contribuir ya desde este mismo año aunque sea empezando de guard. A partir de ahí, nervios de acero optando por bajar en dos ocasiones para acumular selecciones extra en 4ª y 5ª rondas, y aún así obteniendo un OLB muy necesario como Correa.

El resto, buenos jugadores manteniendo la sangre fría sin volverse locos en más movimientos: Kaufusi (DE), Young (CB), Moore (WR), Lewis (RT), Henry (DT), Dixon (RB), Judon (OLB), Reynolds (WR) y Canady (CB). Excelente cosecha de rushers pensando en la edad de Suggs y Dumervil, quizá tardasen un poco en buscar el necesario CB, y el toque original con Reynolds, el retonador de Navy. Mi favorito, el RB, que puede hacer peligrar la continuidad de Forsett.

De los Bengals se ha dicho que el secreto de su éxito en los últimos años ha sido seguir a rajatabla el principio de escoger siempre al mejor jugador disponible. Esto puede ser cierto en el caso de su elección de 1ª ronda (el CB Jackson, realmente lejos de ser una urgencia para el equipo), pero quizá no fuese igual en el resto de rondas. En 2ª necesitaban un WR y escogieron a quien consideraban el mejor disponible (Boyd). En 3ª había mejores jugadores que Vigil, pero el staff quería un LB. En 4ª y 5ª tuvieron la enorme fortuna de encontrar dos joyas en sendas posiciones de necesidad: el DT y el centro de la OL (Billings y Westerman respectivamente). Un 2º WR (Core) también era imprescindible, así como un SF (Fejedelem) tras perder a Nelson. Podemos decir que han tenido cierta fortuna (a priori) en sus selecciones, pero no que haya primado la calidad individual sobre las necesidades del equipo en determinadas posiciones.

Los Steelers sufrieron la decepción de que se les escapase justo delante de sus narices el CB que querían (Jackson); pero seamos sinceros, la posibilidad de que les llegase era remota, y ya antes se habían hecho a la idea de que Burns sería su hombre. El Manager General Kevin Colbert jamás había seleccionado un CB en 1ª ronda en sus 17 años en el club, y no contento con eso, eligió en 2ª otro defensive back, Davis, que en principio jugará de safety. En los demás picks, no le tembló el pulso en potenciar lo que sin duda es su debilidad: la defensa. Hargrave (NT), Feeney (OLB) y Matakevich (ILB), con las únicas concesiones al ataque en el OT Hawkins (bajas de Beachum y Adams) y el WR Ayers (sanción de Bryant), absolutamente necesarias.

A pesar de no estar muy respaldado por amigos y familiares, con su desdén hacia mi querida afición, eso tan sólo ha conseguido hacerla más especial.

Sergio José Moreno Cebrián Actualizado a las: 14 mayo 2016 17:45h CEST

Miro hacia atrás y veo muchos años de fútbol sala, fútbol, baloncesto, bádminton, natación, rugby, etc. Siempre rodeado de mis amigos y familiares, disfrutando juntos de estos deportes, ya sea practicándolos o simplemente viéndolos en el televisor. Fueron años divertidos y nunca faltaba gente para una pachanga en el patio del colegio, o para ver en la cervecería un partido importante.

Todo en el deporte era genial e ilusionante, y una perfecta excusa para juntarse con los amigos y disfrutar de un rato agradable. Hasta que llegó a mi corazón, el fútbol americano.

Cuando tan sólo tenía unos 10 años, caminaba por la feria cogido de la mano de mi padre, recuerdo que hacía mucho frío y tenía las orejas congeladas. Mi padre, que se dio cuenta, paró en puesto ambulante en el que vendían los típicos gorros de lana bordados con los escudos de los Bulls, Lakers o New York Yankees. Mi padre me dijo que eligiera uno y algo, que todavía considero un misterio, me hizo decantarme por un escudo que no había visto antes, y que para mí no tenía ningún significado. Ese escudo era el de los Steelers de Pittsburgh.

El gorro, pasó de mi cabeza a un cajón y allí estuvo perdido durante muchísimos años. Hasta que allá por el año 2000, ya con internet en mi casa, lo encontré sepultado entre calcetines viejos y demás objetos olvidados, y por supuesto, introduje en el buscador la palabra “Steelers”.

Desde entonces, mi afición por el fútbol americano va creciendo año tras año, temporada tras temporada, hasta llegar al día de hoy en el que escucho podcast, leo noticias a diario, veo todos los partidos, visto con orgullo ropa de la NFL, juego a fantasy, colecciones trading cards, etc. En definitiva, me he convertido en un auténtico fan de la NFL.

Todo parece normal, hasta que quieres compartir tu afición con tu familia y amigos. Gente con la que has visto partidos de tenis de más de tres horas, se niegan en rotundo a ver un mísero vídeo de tres minutos con las diez mejores recepciones del fin de semana. O te miran raro cuando coges un lunes por la mañana el día libre en el trabajo, porque el domingo hay Super Bowl. O te hacen que cambies el Madden en la Xbox porque prefieren jugar a un juego de ping pong, o rechazan sistemáticamente las invitaciones a tu liga fantasy.

No entiendo que ocurre con el fútbol americano, o mejor dicho, no entiendo que les pasa a mis allegados con el fútbol americano. Algo que me ha llegado a enamorar y que ocupa gran parte de mi tiempo libre, y que tengo que disfrutar en solitario.

A pesar de mi soledad como fan de fútbol americano, no estoy triste. Todo lo contrario. Mis amigos y familiares, con su desdén hacia mi querida afición tan sólo han conseguido hacerla especial.

Ahora, mientras camino escuchando un podcast y sueño con la séptima super bowl de mis Steelers, pienso y concluyo…

…bendita soledad.

P.d.: Espero que mi pequeño, que cumple un añito el próximo día 17, comparta conmigo esta grandísima afición.

El que era QB suplente de los Tennessee Titans, y que no pudieron ‘colocar’ en el draft’, también era pretendido por Giants y Bengals.

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Pepe Rodriguez Rodriguez Blog Seguir

Madrid Actualizado a las: 18 mayo 2016 19:51h CEST

Zach Mettenberger tendrá una nueva oportunidad en la NFL: será el reserva de Phillip Rivers en los San Diego Chargers.

Es interesante la historia de este chico por lo que nos explica del actual mercado de QBs suplentes.

Mettenberger ha jugado diez partidos como titular en la NFL y en todos ellos los Titans cosecharon una derrota. No es que sea algo muy extraño viendo los dos últimos años de la franquicia, pero si sois de esos que veis sentido a valorar el concepto victorias-derrotas en un QB ahí os lo dejo (también dejo mi amistad con vosotros, pero ese es otro cantar).

Pero ha dejado momentos en los que se podía apreciar cierto potencial. Nada que le haga ser titular, ni siquiera ser considerado para el puesto, pero los equipos de la NFL han de tener un reserva confiable en el puesto supremo y este muchacho ha parecido capacitado para ocupar ese rol. En ese rol, por cierto, se paga a la gente del orden de los seis millones de dólares, que hay días que no se ganan por estos lares.

Sin embargo, los Titans quisieron ‘colocarle’ en el draft y las conversaciones no llegaron a ningún lado. Los equipos que podían pretenderle no quisieron dar el precio que pedían en Tennessee, que seguro no era muy alto, y prefirieron gastarse sus elecciones en escoger a algún QB novato.

«Eso es que no lo quería nadie de verdad» pensaréis. Pero no. El caso es que los Titans le han cortado y, al instante, los citados Chargers, los New York Giants y los Cincinnati Bengals se abalanzaron sobre él. Lo que esto indica es que el mercado de QBs está cerrado y que sólo interesan gangas por las que no hay que pagar gran cosa, caso de Mettenberger una vez cortado, pero no caso de Mettenberger aún con contrato y teniendo que pagar alguna ronda de draft por él.

Es entendible el interés de los Giants, pues se asoma la nada tras Eli Manning, pero más extraño es el caso de los Bengals. Extraño y morboso. El suplente de Andy Dalton es A.J. McCarron, quien tuvo que jugar al final de la pasada campaña y en playoffs. Su actuación obtuvo división de opiniones pero en la franquicia se encargaron de decir que contaban con él y que no estaba en la lista de traspasables. Si Mettenberger hubiese acabado en ese vestuario se reviviría la gran rivalidad entre ambos, ya que coincidieron en el tiempo en dos universidades antagónicas y llamadas a la guerra cada año en la cima de la NCAA: LSU y Alabama. De hecho, fueron los titulares en las grandes batallas de 2012 y 2013.

En San Diego va a tener pocas oportunidades de lucirse. Rivers no sólo es un jugador que se lesiona poco, sino que es duro como un pedernal, de los que juega aunque le amputen un brazo. El de lanzar, en concreto. Pero es un buen destino para un jugador que, como se ve, tiene mercado… siempre y cuando sea gratis, claro.

El vacío que deja Calvin Johnson en ataque es enorme, pero los Lions pueden tener un plan. La carrera y la OT deben dar un paso a delante.

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Ruben Ibeas García Blog Seguir

Canarias Actualizado a las: 18 mayo 2016 17:38h CEST

Tiene que ser muy duro para una franquicia como Detroit que, en dos años consecutivos, se vayan los dos mejores hombres de cada unidad, la defensiva (Suh en 2015) y la ofensiva (Johnson en 2016). Sustituir a semejantes talentos, no es nada fácil. Ya vimos como el año pasado, la defensa de Detroit no se pareció en nada a la de la anterior campaña. En este 2016, los Lions deben hacer lo imposible para que su ataque mejore a lo que hizo el curso pasado, ya que, aun teniendo a Calvin Johnson, su ofensiva dejó mucho que desear. Vamos por partes.

Lo que más daño le hizo a los Lions (en cuanto a ataque se refiere) fue su línea ofensiva. No funcionó, ni abriendo huecos para la carrera, ni protegiendo a su quarterback. Stafford era incapaz de quedarse en el pocket porque la presión llegaba en cuestión de décimas de segundo. Y si eso es un problema para casi todos los QBs, imaginad lo que es para el bueno de Stafford. En el pasado draft, los de Detroit se han reforzado muchísimo en esta unidad ofensiva. Más allá de la elección en segunda ronda de Taylor Decker, los Lions eligieron dos OLs más en tercera (Graham Glasgow) y quinta ronda (Joe Dahl). Es trabajo de Jim Bob Cooter que su línea ofensiva sea, al menos, competente.

Sin embargo, este articulo comenzaba hablando de la pérdida de su jugador franquicia. Calvin Johnson confirmó lo que muchas voces decían y decidió poner fin a su extraordinaria carrera deportiva. Si para los aficionados a este deporte la noticia fue un palo, no quiero pensar lo que fue para sus aficionados. El vacío que deja en ese ataque es enorme, pero los Lions pueden tener un plan para resolver este problema.

Lo primero que hizo la franquicia fue contratar, en la Agencia Libre, a Marvin Jones. El 2015 de Jones en Bengals fue fantástico. A penas cometió drops y su facilidad para atrapar pases complicados, más la capacidad de ganar yardas después del catch, le convirtieron en uno de los mejores WR2 de la liga. ¿Sabéis quién es, posiblemente, el mejor WR2 de toda la NFL? Si, Golden Tate. Esto nos lleva a un posible problema: dos extraordinarios WR2, pero sin certeza ninguna de quien puede asumir un papel determinante como WR1.

Es posible que esta situación sea provechosa para Cooter. Stafford ya no va a tener al hombre que bajaba auténticas pedradas, por lo que su juego debe decantarse hacia una ofensiva algo más conservadora. Tanto Tate, como Jones, o Theo Riddick saliendo a las flats o en angles routes, son jugadores con un ratio de drops muy bajo. Los tres tienen muy buenas manos para recibir y bastantes skills para ganar yardas una vez que han recibido el balón. Es decir, con un sistema que les ponga en 1×1 con la defensa, es muy probable que los big plays no tengan que venir necesariamente de balones que vuelan por encima de las 25/30 yardas y que buscan recepciones frente a dobles coberturas (o triples, como era el caso de Johnson). Esto es bueno para Stafford. Forzar a un QB, con una alta inestabilidad mental cuando no conecta con asiduidad con sus receptores, a pasar el balón en situaciones arriesgadas es ponerte en peligro de defunción. Si dejas que Stafford juegue fácil, con pases rápidos y moviendo constantemente las cadenas por aire, conseguirás que gane confianza y que no se vean tanto sus defectos (recuerden el año de Andy Dalton).

A todo esto hay que añadir el juego de carrera. No puede ser que tu ataque se base exclusivamente en el juego aéreo. Ir por tierra debe ser vital para ellos. Abdullah nos enseñó sus magníficas cualidades a cuentagotas, y este año debe dar un paso adelante. Entre él, Riddick y Zenner, tienen que producir en el juego terrestre. Junto con la OL, es lo que más debe progresar, respecto a 2015, en el aspecto ofensivo.

En 2016, los Lions no parten con ninguna presión. Su buen 2014 creó unas expectativas demasiado altas para una franquicia que no tiene, ni suerte, ni fortaleza para aguantarla. Este año pueden convertirse en un equipo muy incómodo para cualquier rival. Hay muchas cosas que mejorar, pero lo realmente seguro es que nadie les va a exigir dar más de lo que en un principio se espera. Con paciencia y trabajo, los Lions pueden ser el tapado en esta NFC Norte. Que nadie se sorprenda de un buen año en Detroit. La NFL está llena de historias así.

La liga investigará un entrenamiento de los Ravens, en el que se realizó un ejercicio con la equipación completa.

Miguel López de Toro Seguir

Madrid 17 mayo 2016 19:08h CEST

Según una fuente oficial de la NFL, la liga podría abrir una investigación contra la franquicia de Baltimore por haber realizado un entrenamiento con las equipaciones completas, es decir con corazas y protecciones. Algo que está prohibido según el convenio de la liga con el colectivo de jugadores.

La NFL tiene normas y reglas para todas y cada una de las cuestiones que envuelven al football, tanto en el terreno de juego como en los entrenamientos. Una de las normas es que los equipos no pueden entrenar con la equipación completa, hasta que lleguen los entrenamientos oficiales en Julio.

Las reglas de entrenamientos en pretemporada se volvieron muy estrictas en 2011, momento en que se aprobó el actual convenio colectivo. La restricción de este tipo de entrenamientos es proteger la salud de los jugadores jóvenes que no llegan a los primeros entrenamientos con el nivel físico adecuado para competir con el resto de la plantilla.

Según han informado los propios Baltimore Ravens. Es cierto que durante cinco minutos el día 6 de mayo, se realizó un ejercicio con las equipaciones completas, entre los rookies y los jugadores de primer año, pero que nunca hubo ningún tipo de contacto. Simplemente se trataba de un ejercicio de punts. Además el equipo córvido agregó que todos los entrenamientos están grabados y se pueden comprobar.

El equipo creyó que el minicampamento de los rookies, no tenía las mismas restricciones que las actividades organizadas con el equipo, e inmediatamente terminó con el ejercicio, tras la aclaración recibida por parte del representante sindical del equipo, Benjamin Watson.

En 2010, los Ravens ya fueron castigados por la NFL después de que seis jugadores se quejaran ante el gremio de jugadores respecto a problemas del tipo de: Reuniones muy tarde, quejas sobre que las charlas tras los entrenamientos eran demasiado largas, etc.. Baltimore tuvo que cancelar la última semana de entrenamientos por esta causa.

Es increíble estar en la zona en que el fútbol americano profesional nació. Por supuesto, es imposible de explicar lo que significa una visita a Lambeau Field.

Rafa Cervera Casanueva Blog Seguir

Actualizado a las: 17 mayo 2016 17:00h CEST

Aunque llevo más de veinticinco años involucrado con el fútbol americano profesional, jamás me hubiera imaginado lo impactante que puede ser para alguien que ame tanto este deporte visitar el Medio-Oeste de Estados Unidos, a pesar de hacerlo en primavera. Es increíble estar en la zona en que el fútbol americano profesional nació y comenzó a desarrollarse y, por supuesto, es imposible de explicar con palabras lo que puede significar una visita a Lambeau Field, para conocer la historia de un equipo único dentro del deporte profesional americano, el único propiedad del propio público. Las vicisitudes que vivió Curley Lambeau para fundar el equipo y la consolidación de los Packers con la llegeada de Vince Lombardy son dignas de conocerse. También, si uno viaja por estos lares, es impactante conocer la rivalidad con los Bears, la más longeva de la historia de la NFL.

El destino también me tenía preparada una enorme sorpresa: asistir a la Universidad de Notre Dame, donde el fútbol americano se respira desde que uno entra en la Notre Dame Avenue, en la ciudad de South Bend. Tuve allí una reunión con la directora de programas para niños, quien fue cheerleader en la etapa en la que Tony Rice (jugó en los Barcelona Dragons en 1991 y 1992) condujo a los Irish a conquistar el título de la NCAA, de la mano de Lou Holtz. Ver la gruta donde Gerry Faust –uno de los mejores entrenadores de high school de la historia- encendía una vela cada día para que mejorar su suerte a mediados de los ochenta al frente de los Irish y contemplar el lago donde Rudy Ruettiger abre la carta en la que por fin le comunican que es aceptado en Notre Dame no tiene precio.

Es curioso, y ya lo he mencionado más de una vez, pueden estar los Thunder despachando a los Spurs en un televisor y los Red Sox batiendo récords de bateo en el otro, pero nada, ni siquiera en primavera, puede desplazar al fútbol americano del puesto número uno del corazón deportivo de los americanos, porque este deporte tiene una mística especial, imposible de igualar.

Cinco cosas que pienso:

  1. Pienso que los analistas de Estados Unidos pueden tener razón cuando afirman que los Browns por fin han realizado un draft que los llevará pronto a ser realmente competitivos.
  2. Pienso que cualquier persona debería ahorrar un dinerillo (tampoco es tan caro) y comprar el Game Pass para tener acceso a NFL Network.
  3. Pienso que todos los clubes o ligas que tienen una televisión (el Real Madrid, el Barça, el Manchester…) tendrían que tomar ejemplo de NFL Network, ¡vaya trabajo ha hecho la NFL con su televisión hasta llevarla al nivel de las mejores de América!
  4. Pienso que el próximo libro que descansará en la cabecera de mi cama en los siguientes diez días será Rudy, My Story, la autobiografía del verdadero Rudy Ruettiger.
  5. Pienso que si algún día decidís viajar a Estados Unidos, no tenéis que dejar de visitar Wisconsin, no solo por los Packers, sino porque la gente de aquí es realmente acogedora, familiar y positivamente especial.

Shaq Lawson y Sammy Watkins, dos de los presumibles puntales del equipo de Rex Ryan, han pasado por quirófano en los últimos días.

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Pepe Rodriguez Rodriguez Blog Seguir

Madrid Actualizado a las: 17 mayo 2016 19:02h CEST

Es una obscenidad ser de un equipo malo que no te han impuesto. Ya dijo el filósofo Ricky ‘La Muerte’ Pescardín que el ser humano nace esclavo de unos colores, de un equipo, y el que ose cambiarse no merece ser llamado hombre. Tu lugar de nacimiento y el equipo de tu padre y/o madre, en general, te marcan a fuego y te lo comes. Pase lo que pase. Algunos, la mayoría, tenéis la suerte de que eso os lleva a ser hinchas de equipos ganadores. Enhorabuena. Otros somos de pozos de desesperación y horror, como el Sporting de Gijón, y nos aguantamos. Es que no hay más. No existe otra opción.

Pero hay que ser del género tonto para hacerse de un equipo malo y mantener la fidelidad. No se la debes porque, a fin de cuentas, nada es para ti e incluso el eminente ‘deportólogo’ Tonito ‘Santa’ Bochini, pretor de la guardia de los valores del forofo digno, te perdonaría si abandonas a esos paquetes en la cuneta y nunca jamás miras atrás.

Yo soy de los Buffalo Bills. La historia de por qué acabé animando, y no os imagináis hasta que límite, a una pequeña franquicia de un pueblo obrero e industrial del oeste de Nueva York es larga y aburrida. Os la contaré… pero otro día. El caso es que soy de los Buffalo Bills y esto es, sin lugar a dudas, lo peor de mi, por otra parte, espectacular y fantástica vida.

¿Por qué no los abandono? Nadie me lo echaría en cara, no tengo una familia que honrar con esta afiliación, ningún apego al terruño que obligue mi sufrimiento, ni un sólo amigo con el que compartí dichas y desdichas que me fuese a mirar ‘torbo’ ante mi decisión. Y, sin embargo, aquí sigo.

Obsceno. Del palo sadomaso. Más maso que sado, para ser preciso.

Ayer se supo que Sammy Watkins y Shaq Lawson, receptor y defensive end respectivamente, habían pasado por el quirófano. El primero tiene un hueso del pie roto y estará de baja hasta entrado el verano, el segundo un hombro fastidiado y su periodo de recuperación es de unos cinco meses. Boom, bang, catacrack. Watkins es esencial en el ataque, y por él se pagaron dos primeras rondas. Lawson es capital en la defensa, ‘sólo’ es una primera ronda (no dos, como Sammy), porque es el encargado de suplir a Mario Williams y dotar de sentido a un cambio de esquema que dejó una unidad estelar a la altura de la mediocridad general del equipo en los últimos novecientos mil años. Boom, bang, catacrack.

¿Por qué esperar a septiembre, a que haya partidos, para hundir la temporada cuando lo puedes hacer en mayo? Así somos por Buffalo, queridos míos.

Tenéis que perdonar este grito desesperado. Ya sé que la campaña 2016 no se va a resolver porque se te lesione uno o dos jugadores, por importantes que sean. También sé que Watkins va a llegar para el inicio del año y que Lawson, a fin de cuentas, es un rookie y jamás, jamás, jamás, como ya dijo un conocido vecino en un bar del centro, «puedes esperar que un novato te salve el culo, muchacho, a no ser que seas un insensato». Pero no me diréis que no es para tirarse de los pelos.

Los Bills están en un año encrucijada. El puesto de Rex Ryan y el del general manager, Doug Whaley, están en el aire. Han adoptado una postura de ‘ganar ya’ que les ha llevado a tomar decisiones discutibles, discutidas y con potencial para explotar en sus morros a la mínima. Y la plantilla tiene aspectos como el pass rush o las yardas aéreas que no pueden sobrevivir sin sus jugadores clave.

Al final, supongo, acabaremos 8-8 y escogiendo en el puesto 18 del draft. Y seguiré siendo de este equipo. Domingo a domingo. Con la pasión absoluta que mee une a esta pequeña franquicia del oeste de Nueva York. Sin motivo alguno. Es hasta inmoral.

Los jugadores de la NFL son super atletas, para muestra un boton. Hasta cinco jugadores acudirán a las olimpiadas de Rio de Janeiro.

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Miguel López de Toro Seguir

Madrid Actualizado a las: 17 mayo 2016 18:20h CEST

La NFL es un hervidero de super atletas, la capacidad de salto, la potencia y la velocidad de los jugadores de la liga les hace aproximarse a las marcas de los mejores atletas del mundo. Tanto se acercan que algunos compiten literalmente. Este año hay cinco jugadores que intentarán competir en los juegos olímpicos de Rio de Janeiro.

Es cierto que no todos tienen su plaza asegurada. Y no todos los que lleguen tienen opciones claras de medalla, ni siquiera de llegar a la final, pero simplemente llegar a lo JJ.OO ya es algo increíble, contando con que no estás todo el año entregado a un solo deporte.

Marquise Goodwin, receptor de los Bills, competirá en la prueba de salto de longitud. No sólo es que participe, sino que llega a Rio con la mejor marca mundial del año con más de ocho metros y medio. Serán sus segundos juegos olímpicos. En Londres quedó en décima posición. Este año va a la cita olímpica con opciones de luchar por el oro.

Los cuatro jugadores restantes no son estrellas de la NFL. De hecho alguno de ellos no está actualmente en ninguna plantilla. No obstante su relación el football es innegable. Jeff Demls y Jahvid Best están intentando llegar a Rio para participar en los 100 metros lisos. Demps además forma parte de equipo de relevos de EE.UU 4 x 100, ya compitió en esta modalidad en 2012. Best dejó el football, militaba en los Lions, por una conmoción cerebral y decidió centrarse en en atletismo y llegar a competir en la prueba de 100 metros para la nación caribeña de Santa Lucía, donde nació su padre.

Dos jugadores de la NFL la campaña pasada, Nate Ebner y Jarryd Hayne, optan a disputar las olimpiadas en la modalidad del Rubgy a siete. Ebner, ha solicitado un permiso especial a los Patriots para poder acudir con EE.UU. Por su parte Hayne, ha decidido abandonar la disciplina de los 49ers para acudir a Brasil con la selección de Fiji.

El corredor de los San Francisco 49ers, Jarryd Hayne, comunicó su decisión de regresar al rubgy para disputar las olimpiadas con las islas Fiji.

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Miguel López de Toro Seguir

Madrid 16 mayo 2016 19:59h CEST

Jarryd Hayne regresa al rugby para disputar los juegos olímpicos de Rio con la selección de las islas Fiji. El jugador que protagonizó una de las historias más curiosas de la off season de la temporada pasada, vuelve a ser protagonista fuera del campo.

Hayne era toda una estrella mundial del rugby. Los San Francisco 49ers se fijaron en él, por su potencia física, y sus dotes como bloqueador y retornador. Comenzó su andadura en el equipo dejando buenas sensaciones en los partidos de pretemporada, pero sus estadísticas en la NFL no fueron, ni mucho menos, llamativas.

El jugador ha enviado un comunicado en el que informa de su decisión de abandonar la disciplina de los 49ers, y con ello la práctica del football, para poder disputar los juegos olímpicos. Un sueño que persigue desde siempre. “Me retiro de la NFL porque el equipo Fiji Rugby Sevens se acercó a mí para darme la oportunidad de unirme a ellos para los próximos Juego Olimpicos, y yo simplemente no podía dejar pasar esta oportunidad”. Y añadió. “Los Juegos Olimpicos han sido algo que de admirado desde que era un niño, y es una oportunidad, como cuando entre a la NFL”.

La estrella australiana agradeció el trato recibido este año en San Francisco, tanto a los directivos como a los aficionados. El jugador disputó 8 partidos, con 17 intentos de carrera para 53 yardas. Con 28 años de edad, estaba inscrito en el roster de los 49ers, que parecían dispuestos a darle un mayor peso en el equipo. Muchas voces se lamentan de no poder ver a Hayne con el nuevo sistema que implantará Chip Kelly. Quién sabe igual le hubiera venido bien… La puerta para un futuro regreso está abierta, veremos lo que ocurre finalmente.

El quarterback de los Cleveland Browns tuvo el año pasado unos números extraordinarios que, de ser creíbles, le harían candidato a ser titular.

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Pepe Rodriguez Rodriguez Blog Seguir

Madrid Actualizado a las: 16 mayo 2016 20:55h CEST

Es posible que Josh McCown sea uno de los jugadores más infravalorados de la NFL ahora mismo. O, al menos, de entre los quarterbacks. Sólo así se explica que, con el fichaje de Robert Griffin III y la elección en el draft de Cody Kessler por parte de los Cleveland Browns, la sensación general es que no tiene ninguna opción de ser titular. Y es un error. De hecho es probable, incluso, que sea cortado por el equipo sino gana la batalla de la titularidad, lo cual sería otro error notable.

Voy a empezar la defensa de este hombre con algo en lo que no creo en exceso, que son las estadísticas mondas y lirondas. Tengo mucha confianza en las estadísticas avanzadas, las que van más al fondo de lo que ocurre, pero las más superficiales me dejan algo frío. Sin embargo, es difícil pasar por alto datos como el siguiente: Luke McCown tuvo, en 2015, mejor QB rating y yardas por intento de paso que, ojo, Aaron Rodgers, Eli Manning, Andrew Luck, Derek Carr, Ryan Fitzpatrick o Ryan Tannehill.

Y no es algo aislado. Hay que recordar que su año 2013 en Chicago, con Marc Trestman, no sólo fue muy bueno sino que dejó un sabor de boca excelente, al punto de que se lamentó su marcha del equipo en favor de Jay Cutler.

Esto abre un debate sobre la validez, o la importancia, de las estadísticas. Sobre lo que dicen y lo que no. Más aún en un deporte tan complejo de analizar como el football, en el sentido de que un tipo sólo es muy difícil de evaluar, y más en el puesto de QB, donde la actuación de la línea, los receptores, lo que la defensa permite, el plan de juego… afectan de forma brutal a los números, jueguen mejor o peor los protagonistas.

Es cierto que lo que no lució al lado de sus actuaciones fueron victorias. Pero no soy de los que creo que el triunfo o la derrota se deban imputar al QB a nivel estadístico. De hecho, me parece una aberración. Lo que ya es más difícil de defender es que, en la red zone, sus números están lejos del ideal y, hasta nueva noticia, lo que cuenta aquí es anotar.

Pero, en conjunto, Josh McCown es un buen QB y, en condiciones normales, debería presentar batalla para hacerse con el puesto de titular en los Browns. Y, sin embargo, no parece que lo vaya a hacer.

¿Por qué? A eso deberían responder Hue Jackson, entrenador de los Browns, y el dúo formado por Sashi Brown y Paul DePodesta, máximos dirigentes técnicos de la franquicia. Es probable que tenga que ver su salario, cinco millones de dólares, su edad, a punto de cumplir 37, y la poca ilusión que generaría entre la parroquia. Incluso el hecho de que los números sólo muestren una verdad a medias, que es que McCown es un gestor fiable pero nunca un líder, y en Cleveland están en otro momento de la reconstrucción. O que RG3 tiene un techo más alto, o que Jackson se ha enamorado de Cody Kessler. Lo que sea. Pero parece que la suerte del tipo está echada.

El primer receptor seleccionado en el pasado draft de la NFL ha llegado a los entrenamientos de Cleveland Browns con algún kilo de más.

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Miguel López de Toro Seguir

Madrid Actualizado a las: 16 mayo 2016 20:07h CEST

Los Cleveland Browns han dejado de ser el perro flaco, directamente se han convertido en la pulga. Su primera elección del draft, el receptor de Baylor, Corey Coleman, no ha llegado en el mejor momento de forma al campus de entrenamiento de los rookies, según su entrenador. Las primeras selecciones de los Browns están siempre bajo la lupa. Nombres como los de Trent Richardson o Weeden, son algunos de los últimos fiascos de los Browns en su primera elección del draft.

La noticia no deja de ser una mera anécdota, pero lo que parece una constante es la mala suerte de este equipo. Hasta que no lleguen los partidos de verdad no podremos catalogar al jugador, pero el inicio no es el esperado.

Corey Coleman promete ser un playmaker, uno jugador que ayude a RG III para que vuelva a situarse entre los QBs importantes de la NFL. Pero para ello necesita estar mentalizado y prepararse para enfrentarse a las defensas de la liga, mucho más duras, y presionantes, que las de la NCAA.

Los Browns están en una nueva etapa, la reconstrucción es total, tanto de filosofía de draft, como la mentalidad en lo deportivo. Se abre una etapa ilusionante en Cleveland y el acierto en las selecciones del draft es fundamental, como para cualquier equipo, para el éxito futuro.

El énfasis en mejorar la seguridad del juego ha comenzado por las categorías inferiores, que han eliminado una de las jugadas más peligrosas.

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Pepe Rodriguez Rodriguez Blog Seguir

Madrid Actualizado a las: 16 mayo 2016 19:09h CEST

La liga Pop Warner, la mayor organización de football infantil y juvenil de los Estados Unidos, ha decidido eliminar los kickoffs en las tres categorías de menor edad, las que van de los 5 a los 10 años. En esta competición participan unos 225.000 niños norteamericanos.

La decisión tiene que ver con el incremento de la seguridad en el deporte. En Estados Unidos la cantidad de niños que pracitcan el deporte ha bajado, en el último lustro, entorno a un 10%. El motivo, parece obvio, es el aumento en el conocimiento de lo peligrosas que son las conmociones cerebrales. En los kickoffs, precisamente, es donde el riesgo de grandes colisiones frontales es mayor.

La NFL está preocupada por la seguridad del juego. Puede ser debido a motivos cínicos, como son las cantidades que tiene que pagar a ex-jugadores que les han demandado o el ya citado hecho de la caída de jugadores infantiles en todo Estados Unidos, o a motivos más humanos como, en verdad, proteger a la gente que juega a su deporte, pero el caso es que la preocupación es evidente.

De hecho, la propia liga profesional ha jugueteado con la idea de deshacerse de los kickoffs. Primero adelantó cinco yardas el punto de golpeo, hasta la línea 35, y este año el touchback, que se produce cuando el balón sale por la linea de fondo, se irá a la yarda 25 en vez de la 20. El objetivo es recudir el número de kickoffs.

En la Pop Warner han decidido cortar por lo sano. Ya hace un par de años bajaron el número de entrenamientos permitidos con contacto del 33% al 25% en la temporada y se han esforzado en explicar a padres (y madres, sobre todo madres) las mejoras en la seguridad del juego. Este año es de prueba y, si los datos que obtienen son satisfactorios, extenderán la medida al resto de sus categorías.

El problema que hay en la NFL con la hipotética eliminación de los kickoffs es que también desaparecerían los onside kick, por lo que las posibilidades de remontar encuentros serían menores que en la actualidad. Una de las propuestas que más me gustan al respecto es la que salió de la universidad de Rutgers, que decía que el equipo que tiene que realizar el kickoff tenga un 4ª&15 en su propia yarda 35 y, desde ahí, pueden decidir si hacer el punt, jugársela o, incluso, intentar un fake punt.

Sea como sea, las ligas infantiles han dado un paso más en lo que se ve como un futuro probable: el football sin kickoffs.

Los árbitros de la NFL tienen un “período de descanso”, que dura desde el fin de la Super Bowl hasta mediados del mes de mayo., cuando Blandino vuelve al trabajo.

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Javier Ruiz García Seguir

Actualizado a las: 16 mayo 2016 17:24h CEST

La NFL con la temporada más corta de las ligas profesionales americanas ha conseguido eclipsarlas durante los pocos meses de encuentros, y competir con ellas fuera de temporada. Si no es el combine, es el draft, si no son los campos de entrenamiento, si no hablamos de los cambios de reglas o de los no cambios de reglas … entre paréntesis la del catch… podemos hablar de los contratos de los jugadores, las lesiones, las retiradas… y si eso no es suficiente nos pasamos meses discutiendo de mover franquicias a otra ciudad, y como no, también tenemos los escándalos, que constan de subgrupos, porque los podemos dividir en deportivos y extradeportivos y así puedo seguir varios párrafos … todo este monstruo de marketing se traduce en un canal temático llamado NFL Network que no para ni un minuto durante los 365 días del año… eso sin contar con el resto de prensa especializada en la Liga, analistas, blogs, secciones de periódicos etc.

En el caso de los árbitros sí que existe un “período de descanso”, que dura desde el fin de la Super Bowl hasta mediados del mes de mayo, cuando los zebras vuelven a comenzar a recibir emails, memos, comunicaciones etc del equipo de Dean Blandino.

El mes de mayo se programan también reuniones de arbitraje, estos miniclinics tienen lugar normalmente en la zona de Nueva York y en ellos se tratan todo tipo de temas, no solo se habla de Reglamento y mecánica, si no que se incide también en la nutrición, y otros aspectos físicos… no hay que olvidar que los árbitros durante un partido también deben esprintar, cambiar de dirección, correr hacia atrás etc. por supuesto no al mismo nivel que los jugadores, pero el arbitraje requiere un buen nivel físico, que al final influye en la toma de decisiones de manera correcta, que es al fin y al cabo su labor principal.

Esta primera toma de contacto presencial es muy importante para los zebras, por un lado poco después de su finalización, la Liga comunicará el roster oficial de árbitros para la nueva temporada. Ahora se están conformando los equipos arbitrales en las cabezas de los supervisores y directores de arbitraje de la Liga y el concepto que más se escucha es el de equilibrio, es decir, un nuevo árbitro o rookie como le llaman sus compañeros compartirá tareas con un zebra veterano, así que normalmente un line judge rookie sobrevolará la banda junto a un field judge veterano, y a su vez en la otra banda contará con un head linesman con años de experiencia en la Liga, o un umpire rookie será emparejado con un referee veterano.

Una vez recibida la llamada que confirma su ascensión o permanencia en lo más alto del arbitraje, los zebras tienen dos meses para prepararse para el clinic de arbitraje de Julio en Dallas, donde ya el ambiente será algo menos relajado, y se organizarán jornada maratonianas de estudio de vídeo, mecánica por posición, exámenes de Reglamentación etc. y será la última oportunidad de limar conocimientos antes de entrar en el terreno en los partidos de pretemporada, y darte cuenta que como dicen ellos, a pesar de las miles de horas de estudio, los vídeos, los test, los años pasados arbitrando football a nivel high school o college , lo único que te puede preparar para arbitrar un partido NFL, es arbitrar un partido NFL.

Los Seahawks, la defensa de siempre, las dudas de siempre

 

Getty Images

Los Seattle Seahawks se han reforzado bien en el draft. Las dudas en el backfield y en las garantías de la offensive line son los aspecto a mejorar.

Alejandro Aparicio Actualizado a las: 3 mayo 2016 17:46h CEST

Entramos en el mes de Mayo y lo que significa que el draft ha llegado a su fin y que “tan solo” quedan algo más de 4 meses para que se realice el Kickoff. Como todos los años estos días post-draft sirven para analizar que tal lo han hecho los distintos equipos, analizando sus puntos fuertes y débiles de cara a la temporada que se avecina. En los últimos años analizar a los Seahawks es sinónimo de comprobar que siguen haciendo un gran trabajo.

Los Seahawks fueron apartados contundentemente del camino a la Superbowl por los Panthers y desde ese momento había una clara premisa, había que reforzar la línea ofensiva y la defensa. En la offseason perdieron algunos jugadores muy importantes como Russell Okung Bruce Irvin y Brandon Mebane aunque también lograron las renovaciónes y fichajes de buenos jugadores. Los días previos al draft estaban claras las prioridades del equipo de Seattle, había que reforzar la OL, DL.

En el draft lograron obtener a Germain Idefi, Jarran Reed, C.J Prosise, Nick Vannett, Rees Odhiambo, Quinton Jefferson, Alex Collins, Joey Hunt, Kenny Lawler y Zac Brooks. Por último cabe destacar que adquirieron al QB Trevone Boykin que no había sido seleccionado en el draft y que puede ser un gran suplente de Russell Wilson.

PUNTOS FUERTES:

  • · Defensa: Los Seahawks han logrado reforzar su defensa con el draft y los movimientos que han realizado en la offseason y parece que un año más será una de las defensas líderes de la liga. Draftearon a Reed que es un jugador con talento de primera ronda (estaba situado por muchos como un jugador TOP 20) que tiene una gran capacidad para frenar la carrera, esta elección pienso que va a ser uno de los mayores robos de este draft y es un recambio perfecto para la perdida de Mebane. Por otro lado el puesto de CB también ha sido reforzado ya que además de la renovación de Jeremy Lane han fichado a Brandon Browner para de esta forma volver a reunir a la Legion Of Boom aunque habrá que tal rinde en su vuelta a Seattle.
  • · Backfield: En el draft añadieron a un RB con grandes cualidades para salir del backfield como receptor como es C.J Prosise además de otros dos RB como Alex Collins y Zac Brooks. C.J Prosise pienso que puede ser un gran complemento a Thomas Rawls ya que tiene habilidades diferentes que pueden aportar mucho al equipo, en cuanto al resto de miembros del Backfield creo que Alex Collins tiene mucho potencial para poder entrar en la rotación, los Seahawks han perdido a Beast Mode pero su juego de carrera debería continuar siendo el gran pilar del ataque. Muy importante que Rawls se mantenga sano.
  • · QB’s, WR’s y TE’s: Tienen a uno de los mejores QB como es Wilson y este año han buscado un suplente joven y de su mismo estilo. El cuerpo de WR sigue sin mucho cambio y debería seguir cumpliendo, si Tyler Lockett continua progresando dara mucho que hablar este año. En cuanto a los TE, Seattle ya tenía un gran cuerpo de TE pero al draftear a Nick Vannett disponen de la posición asegurada para muchos años, me ha estrañado mucho que draftearan a Vannett (aunque me parece un gran jugador) ya que tenían la posición cubierta, habrá que ver que trama Pete Carroll.

PUNTOS DEBILES/INCOGNITAS:

  • · OL: La gran incógnita que se presenta por segundo año consecutivo es la OL, al draftear a Idefi han conseguido un sustituto inmediato para Okung pero la línea ofensiva sigue sin parecer muy fiable. Me parece fundamental para Seattle que Odhiambo rinda bien y pueda encontrar un sitio entre los titulares imponiendo su gran físico. Hunt, el joven center que han drafteado, tiene mucho potencial pero su físico no es el ideal para la posición ya que le falta altura aunque si se trabaja bien en el puede afianzarse como Center del equipo. Dudo que esta línea ofensiva pueda rendir al nivel a un grandísimo nivel pero sí creo que permitirán bastantes menos sacks que el año pasado.

 

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