¿Sabías que en Cuba se jugaba Futbol Americano?

El Bacardi Bowl, el tazón de futbol americano colegial que unió a estadounidenses y cubanos

Sí hoy en día te preguntaran cuál es la relación entre el fútbol americano y Cuba, probablemente pensarías en que no hay relación alguna.

El deporte de las tacleadas tiene una gran tradición en Estados Unidos, más si se piensa en las universidades. Con gigantescos estadios llenos, semanas de rivalidad y una razón para beber, el futbol americano colegial es casi tan importante y antiguo como ir a la iglesia para la comunidad norteamericana. Desde hace más de 100 años, las universidades se han enfrentado en partidos de campeonato, en tazones, en derbies estatales e inclusive fuera del territorio nacional.

Pocas veces hemos pensado en juegos de futbol americano colegial fuera de territorio estadounidense, lo más cercano sería el Hawaian Bowl, el cual tampoco podemos considerar que está fuera de territorio norteamericano pues dicha isla forma parte de nuestro país vecino.

No obstante, a inicios del Siglo XX fue común ver partidos entre universidades estadounidenses y equipos cubanos, los cuales no necesariamente representaban a universidades de la isla.

Fue en ese momento que inició el boom del futbol americano dentro de la tradición universitaria, comenzaban los clásicos entre Harvard Crimson y Yale Bulldogs, una oportunidad extra para que además del apartado profesional, se empezara a hacer negocio con las universidades. Ante el fervor de los duelos contra equipos cubanos, se veía en esos duelos una oportunidad de sacar algo de dinero pues aunque lo dudes, en aquellos tiempos, Cuba era prácticamente el campo vacacional preferido por los gringos, era para ellos, una extensión de su territorio.

En 1907 se jugó el primer juego de futbol americano colegial en Cuba. LSU aplastó 56 a 0 a la Universidad de la Habana, partido que se llevó a cabo en el Almendares Park, donde lo habitual era el béisbol. Debido al éxito de este choque, habría a posteriori una tradición de enfrentamientos la cual duró mientras las relaciones entre Estados Unidos y Cuba eran positivas.

Imagen del juego entre LSU y la Universidad de La Habana. Foto: Bacardi Bowl Blogspot

Este juego fue conocido como el Rumba Bowl o el Cigar Bowl, pero el apodo que realmente se quedó con el duelo entre estadounidenses y cubanos fue el Bacardí Bowl, básicamente porque era la forma en la que los gringos ubicaban a los caribeños, por su magnifica producción de ron Bacardi. Cuba ofrecía un excelente escenario para jugar, playas del caribe, un clima agradable y cantidades inhumanas de ron y habanos.

El 1ro de enero de 1910 Cuba logró su primera victoria contra una universidad visitante. El Club Atlético Cuba (CAC) derrotó a Tulane (universidad que desde ese entonces no destaca, pero que acaba de remodelar su estadio) y motivó a la sociedad cubana a seguir con este deporte… No obstante, la motivación muchas veces no es suficiente para lograr victorias.

A pesar que Cuba mejoraba año con año, aún eran muy disparejos los encuentros. Estados Unidos se llevaría cuatro de los siguientes juegos, dejándole dos victorias a los caribeños (solo el CAC honraría a la isla). Los nativos sin duda le agarraron más cariño al deporte y crecía la afición, tanto que dejaron el Almendares Park para llevar el tazón al estadio La Tropical, uno de los estadios principales de la isla donde además de beisbol, se disputaban varios juegos de futbol.

Eventualmente, todo lo que sube tiende a bajar. En 1921, Cuba obtendría su segunda y última victoria gracias a Ole Miss Rebels, una de las univerisdades más importantes de la NCAA en la actualidad. Y cuando el futbol americano cubano parecía estar en su apogeo, el tiempo de juego estaba por concluir debido a las tensiones políticas en la isla y el inminente ascenso al poder del Dictador Fulgencio Batista; posteriormente la Revolución Socialista terminó mermando las aspiraciones del futbol dentro de esta isla del Caribe.

Las alineaciones del juego entre Auburn y Villanova. Foto: Pro football Daily

En 1937 la idea de enfrentamientos entre univesidades estadounidenses y algún seleccionado cubano o la gran Universidad de la Habana quedó en el olvido; en ese año se disputó el primer partido entre universidades de Estados Unidos fuera de su territorio, lo cual molestó a los cubanos pues dejaban fuera a un equipo de su país, lo que era en cierto sentido el atractivo de este Bacardi Bowl. Muchos consideran que este fue el primer Bacardi Bowl debido a que jugaban universidades estadounidenses únicamente.

Existen muchos datos interesantes sobre estos juegos entre Cuba y Estados Unidos, uno de los que más atención llamaron fue cuando una Banda de Guerra de la Marina Cubana participó en uno de los juegos, más como un acto político que por un afán deportivo, todo, ideado por el gobierno del Dictador Batista.

En lo deportivo, otro recuerdo se dio cuando Alabama Polytechnic –hoy Auburn University, uno de los equipos más poderosos del futbol americano colegial en la actualidad- se enfrentó a Villanova University en uno de los bowls. El juego terminó en un empate a 7 y dejó mucho que desear para el público y que además, tuvo una de las peores asistencias que se tienen recuerdo (tan solo 3,000 aficionados). Aparte de todo esto, hubo un grave problema fuera de los emparrillados a causa de Fulgencio Batista quien estuvo a punto de cancelar el partido pues su rostro no figuraba en el programa del evento. Con esto, la sociedad cubana prácticamente se despedía del fútbol americano.

Todo llegó a su fin en 1946, una época difícil para ambas naciones. En ese momento se jugaría el último encuentro en territorio de la Cuba capitalista y dictatorial, previo a gestarse la Cuba socialista que rechazaba todo lo que viniera de los Estados Unidos.

En esta última ocasión, cada nación tuvo a su representante y por ende, el resultado fue considerado como determinante para la continuidad del evento. La Universidad de la Habana perdió 56-0 con Southern Mississippi; los cambios y tiempos difíciles en el mundo dificultaron los partidos en la isla y los hechos subsecuentes dieron como algo obvio que las relaciones estaban rotas.

Tazones van y tazones vienen, algunos desaparecen y otros simplemente esperamos que desaparezcan (Si, el Potato Bowl se tiene que ir). Y por más que se pida el regreso de algunos, la combinación de Bacardí y futbol americano colegial vivirá únicamente en los libros.

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