El contrato de Cox con los Eagles destroza a Broncos y Jets

Los mejores defensas de la NFL, como Von Miller y Muhammad Wilkerson, saben que pueden empezar a negociar desde los 60 millones garantizados.

Los Philadelphia Eagles han tirado la casa por la ventana para extender el contrato de su mejor jugador defensivo. Fletcher Cox ha sido agraciado con unos papeles que dicen que va a cobrar 102 millones de dólares en los próximos seis años aunque, de ambas cifras, lo más relevante es que tendrá 66 millones asegurados en los tres primeros años de esta relación contractual.

Ese número es el que puede descomponer el equilibrio actual de la liga en cuanto a jugadores estrella, y el que ha metido el miedo en el cuerpo de los general managers de, por ejemplo, los Denver Broncos y los New York Jets.

Los actuales campeones de la Super Bowl tienen un problema llamado Von Miller. La gran estrella del equipo, el actual MVP de la final, está bajo los designios de la etiqueta de jugador franquicia, lo que significa que sólo tiene contrato por este año. Y eso si lo firma, porque, en una táctica de presión al equipo, ha decidido esperar a ver si consigue un contrato a largo plazo.

El problema es que John Elway, general manager de Denver, lleva toda la pretemporada jugando a ser el alcalde de Tacañón y no está dispuesto a soltar la panoja ni siquiera a su gran estrella. Lo último que le han ofrecido es unos 40 millones asegurados y, visto lo visto con Cox, es normal que se lo tome como un insulto.

Los problemas de los New York Jets

Precisamente como un insulto se están tomando los jugadores de los Jets las tácticas negociadoras de Mike Maccagnan, general manager de la franquicia. No sólo con el archiconocido caso de Ryan Fitzpatrick, sino también con Muhammad Wilkerson, un jugador similar a Cox en cuanto a puesto, rendimiento, edad y potencial, al que, como Von Miller en Denver, han etiquetado como jugador franquicia para asegurarse sus servicios este año pero al que no le ofrecen lo que el mercado dicta.

Aquí las cosas están aún más enquistadas, pues ante la negativa del jugador a firmar el contrato por un año los Jets se movieron en la noche del draft buscando un traspaso de su enfadado jugador.

Ahora mismo la situación de ambos es complicada: no van a tener un contrato a largo plazo que les satisfaga y, además, se ven abocados a jugar bajo las normas de los jugadores franquicia (sólo un año de contrato, no negociable, con un salario que sea la media de los cinco mejores en su puesto en la liga) esta campaña. Que los Eagles sí que hayan dado el gusto, y de qué forma, a Fletcher Cox no hace sino añadir fuego al incendio de su enfado. Nada bueno para Broncos y Jets.

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