En la variedad está el gusto: Slot receivers

Hacemos un análisis de los receptores de slot de la NFC Oeste. Fitzgerald, Tavon Austin, Jimmy Graham y Ellington un cuarteto de lo más variado.

Tras casi un mes de ausencia volvemos a nuestra columna semanal de la división oeste de la Conferencia Nacional. No me había ido de vacaciones sino que he estado trabajando de manera doble preparando las previas de la temporada. Antes de eso vamos a hablar en este artículo de una posición que cada año que pasa va cobrando más y más importancia en la NFL: la figura del “slot receiver”, ese receptor que se alinea más cerca de la línea ofensiva y cuyo radio de acción representa la zona más poblada de la defensa.

Muchos equipos están haciendo de la formación de tres receptores su formación base. Lo que antaño era un jugador de banquillo, el tercer wide receiver, ahora se ha convertido en básicamente un titular más del ataque. Cada vez más balones son dirigidos hacia el slot receiver, cuyas rutas en combinación con otros compañeros (tight ends, wide receivers exteriores y también runningbacks) están cambiando la manera de pensar y actuar de las defensas. Incluso la estrategia de draft de las franquicias se está viendo alterada, buscando ese defensor de slot que ayude a la defensa a solventar un problema que cada vez es más grande.

Wes Welker es el prototípico jugador de slot que siempre se piensa, alguien más bien pequeño pero con muy buena movilidad en espacios cortos capaz de batir una cobertura al hombre, manos seguras y ese grado de “inconsciencia” para correr rutas por las carreteras de mayor tráfico de la liga. Los Patriots saben como pocos utilizar las ventajas que proporciona un jugador así, anteriormente lo habían hecho con Troy Brown y en la actualidad es Julian Edelman el que actúa en esta “nueva posición”.

En la NFC Oeste tenemos la peculiaridad de contar con cuatro slots receivers muy diferentes entre ellos, lo que está metiendo más presión si cabe en las defensas rivales. En este grupo no basta con tener un “nickelback” al uso que se encargue semanalmente del slot porque el desafío es tan amplio y complejo que lo que te funcione ante Seattle puede no servirte de nada contra Los Angeles y ninguna de las dos opciones si el rival es Arizona. El slot en la NFC Oeste es una receta con ingredientes muy peculiares que a más de uno se le puede indigesta.

Comencemos por el campeón de la división en 2015, los Arizona Cardinals. Su slot receiver mide 1.91m y pesa más de 100 kilos. Es 11º en la lista de todos los tiempos en recepciones (1018) y touchdowns de recepción (98). Hablamos por supuesto de Larry Fitzgerald. El gran #11 de los Cardinals no siempre jugó en el slot, de hecho es algo que lleva haciendo relativamente poco, pero que con la llegada de Bruce Arians ha convertido en una forma de arte. Fitzgerald es una presencia intimidante por experiencia y categoría, sabe correr los conceptos de rutas de Arizona a la perfección y encontrar los espacios en las defensas rivales. El plus de “Fitz” es que su trabajo como bloqueador es encomiable. Sus choques con Kam Chancellor ya fueron objeto de análisis el año pasado aquí. Buena parte del juego terrestre de los Cardinals nace de los bloqueos de Larry. Si te cebas demasiado con esta faceta de su juego te puede engañar con un amago de bloqueo para anotar un touchdown de recepción en una jugada de “flea-flicker”, algo que sucedió en Chicago esta última temporada.

Nos vamos a Los Angeles y el escenario cambia por completo. Tavon Austin mide 1.73m y pesa apenas 80 kilos. Es rápido como pocos, en su combine acreditó 4,34 segundos en las 40 yardas. En tres años de profesional ha anotado tres touchdowns de retorno de kickoff y otros siete en jugadas de carrera saliendo del backfield. Los Rams no tienen un ataque prototípico para un receptor como Austin puesto que en principio van a ser un equipo corredor que utilice formaciones menos abiertas de lo que se ve hoy día en la NFL. Eso no quita que Austin no tenga un rol muy importante en la ofensiva. Jeff Fisher ha declarado la intención de que atrape 100 pases esta campaña. Lo que está por ver es la productividad de esas recepciones. De momento su promedio es de 9.2 yardas por captura desde que llegara a la NFL. Esa cifra debe aumentar para que el ataque de Los Angeles tenga la chispa que adoleció en St. Louis.

Hace unos años Jimmy Graham perdió una decisión arbitral para poder ser designado como wide receiver en lugar de tight end a la hora de recibir el “franchise tag” por parte de los Saints. El caso es que a lo largo de su carrera Graham ha sido (por producción) más un WR que un TE y por lo que pudimos ver en 2015 la tónica se mantuvo a su llegada a Seattle. Los Seahawks le utilizaron con una proporción de alrededor de 60-40 fuera de la línea ofensiva y limitaron mucho su rol como bloqueador. En la mayoría de esos snaps exteriores se colocó en el slot. Problemas en la línea de ataque y de química con Russell Wilson provocaron que sus números sufrieran un bajón, pero si vuelve a tope de su lesión puede que la situación mejore este año. Imaginaos lo que debe ser para un coordinador defensivo planificar contra Graham, un bigardo de dos metros y 120 kilos de peso, una semana después de haberlo hecho contra el diminuto Austin. Una pesadilla.

Nos quedan los San Francisco 49ers. El equipo de la bahía no tiene un “slot receiver” probado como el resto de sus competidores. En realidad, no tienen nada probado en esa ofensiva. La idea/deseo de Chip Kelly es hacer de Bruce Ellington ese gran jugador que trabaje la zona media del campo y otorgue una buena presencia a quien quiera que acabe siendo el quarterback del equipo. Ellington está cortado físicamente más al molde de Austin (1.75m y 90 kilos) y cuenta también con una buena velocidad (4.45). Su problema es que en dos campañas en la NFL nunca ha dejado atrás las pequeñas molestias físicas que acompañan a muchos jugadores de este molde que no llegan a adaptarse a las mayores exigencias del football profesional. En Philadelphia Kelly otorgó bastante importancia a esta posición con Jordan Matthews, pero está por ver si conseguirá sacar similar producción de un físico diferente como el de Ellington.

Un wide receiver pequeño y rápido, un tight end receptor, una leyenda de la liga y un joven que busca su sitio en la NFL. El slot es una mezcla de lo más variada en esta división y que nos tendrá pegados al televisor dentro de pocas semanas.

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