Lo mejor de la semana 10 de la NFL en una frase

Muchos de los grandes favoritos a principio de temporada salieron derrotados en una jornada en la que se siguieron incorporando aspirantes a la victoria final.

Esta semana perdieron Carolina, Atlanta, Green Bay, Minnesota, Pittsburgh y New England. No creo que haya muchos entre vosotros que no tuvierais al menos a uno de ellos en su quiniela para la Super Bowl. Por supuesto que Denver y Seattle también estaban en muchas quinielas, pero lo que cada vez está más claro es que Dallas y Philadelphia son el futuro. Sus duelos en los próximos años por hacerse con la corona de la NFC Este amenazan con eclipsar el resto de la NFL. Cada semana que pasa la NFL 2016 está más abierta. En vez de eliminarse aspirantes, no paran de sumarse.

Baltimore Ravens 28 – Cleveland Browns 7

La defensa de los Browns consiguió lo imposible: durante toda la segunda mitad Joe Flacco pareció incluso un gran quarterback. Pero si hay algo que no tiene ninguna explicación, es que Hue Jackson sentara a su protegido Kessler, que no lo estaba haciendo nada mal, para darle el puesto de quarterback a Josh McCown, que lo hizo rematadamente horrible. Nos cuentan que en Cleveland no hay urgencias y que este proyecto tiene carta blanca en su primer año, pero ese cambio de quarterback sugiere que en los despachos no hay tanta tranquilidad como nos quieren vender.

Carolina Panthers 17 – Kansas City Chiefs 20

Marcus Peters le robó a Kelvin Benjamin el balón, la victoria y hasta los calzoncillos. Y de paso demostró que la disciplina y la intensidad en cada jugada, la fortaleza mental, casi siempre pueden más que todo el talento del mundo. Ah, y ya sé que estoy muy pesado, pero la línea ofensiva de Carolina es un desastre… y no se le puede echar la culpa a Michael Oher, que lleva casi toda la temporada lesionado.

Jacksonville Jaguars 21 – Houston Texans 24

Los Jaguars no volverán a parecer un equipo de football americano hasta que despidan a Gus Bradley. Y los Texans no pueden soñar con dar el salto a la élite de la NFL mientras su quarterback siga siendo Brock Osweiler. Ver a los dos equipos por separado es ya un dolor de muelas, pero una sesión de más de tres horas con ambos perpetrando simultáneamente, posiblemente deje secuelas permanentes a los espectadores. Por algo sería que la grada de Jacksonville empezó medio llena y terminó casi vacía. Solo de pensar que se volverán a ver las caras en Houston el 18 de diciembre se me hiela la sangre en las venas.

New Orleans Saints 23 – Denver Broncos 25

Una zapatilla Blanca rozando el límite sobre un césped blanco casi se convirtió en el asunto de la semana. El camuflaje evitó la evidencia y dio a los Broncos un triunfo improbable hasta que fueron capaces de convertir un extra point en contra en el arma de su victoria. Sabéis que estos Broncos no me encandilan, pero vuelven a aparecer esas señales que ya vimos el año pasado y que hacen mutar a un bloque sólido a secas en aspirante a todo. Justo lo contrario de lo que les pasa a unos Saints que están jugando muy bien a ambos lados del balón, pero cuyos frutos no acompañan.

New York Jets 6 –Los Angeles Rams 9

Solo quiero dar dos datos objetivos. En Nueva York se vieron las caras dos equipos que anotaron 15 puntos en total y cuyos quarterbacks fueron Case Keenum y Bryce Petty. Y ahora vendrá Goodell a explicarnos por qué oscuras razones los índices de audiencia estaban bajando en la NFL. Señores, me paso al curling.

Philadelphia Eagles 24 – Atlanta Falcons 15

Es curioso cómo puede rendir a un buen nivel un backfield cuando ponen a cada uno a hacer lo que sabe… y enfrente hay una defensa de pacotilla. Ryan Mathews por tierra, y Darren Sproles por aire, destrozaron a Atlanta y se comieron el reloj con ansia para que el famoso ataque de los Falcons presenciara el partido con frustración desde la banda.

Tampa Bay Buccaneers 36 –Chicago Bears 10

Cutler vivió uno de sus habituales descensos a los infiernos del que no pudo librarse ni con un Ave María de carambola. Pero para intervención divina, el pase imposible de Winston, que pasó de recibir el balón en su yarda 23, y casi sufrir un safety dentro de su end zone, a terminar lanzando un pase imposible que voló durante 50 yardas, y que aterrizó como un milagro en brazos de Mike Evans. Sin duda fue la jugada de la semana.

Tennessee Titans 47 –Green Bay Packers 25

Hay que remontarse a la primera temporada de Rodgers como profesional para encontrar un equipo de Green Bay con récord negativo. Pero quizá haya que dar marcha atrás un buen puñado de temporadas más para encontrar a unos Packers tan desangelados y vulgares. Ya no hay ninguna duda de que McCarthy tiene que marcharse. Y mejor hoy que mañana. AHORA. YA.

Washington Redskins 26 – Minnesota Vikings 20

Quizá haya llegado el momento de que los Vikings dejen de mirar con añoranza su ataque, en el que el backfield sigue siendo un mero adorno, y piensen por qué su defensa lleva varios partidos desmoronándose en cuanto le aprietan las clavijas. El front seven fue una pena sin Kendricks y la secundaria terminó por desaparecer en cuando faltó Rhodes. Cuatro field goal encajados en las cuatro series ofensivas de los Redskins en la segunda mitad, terminan por dejar en evidencia a lo que antes era la joya de la corona en el Valhalla.

San Diego Chargers 24 – Miami Dolphins 31

Después de muchos años hablando sobre football, al final te vuelves precavido. Ves que Tannehill no carbura, pero aguantas unas semanas, incluso meses, sin decir esta boca es mía. Entonces, un día te decides y piensas “hasta aquí. Ha llegado el momento de empezar a repartir cera”. Y justo esa es la semana en la que el quarterback ‘malo’ hace un auténtico partidazo y el quarterback ‘bueno’ regala la victoria a sus rivales con una intercepción miserable.

Arizona Cardinals 23 – San Francisco 49ers 20

Después de estar todo el día intentando digerir este partido, no soy capaz de confirmar si Colin Kaepernick ha sido capaz de encontrar su lentilla. Sin embargo, tengo que aceptar que sí fue un revulsivo para su equipo. Sigue sin enterarse demasiado de lo que sucede delante de él, y la mitad de sus pases te bajan la moral, pero cuando enfoca un objetivo, sabe poner la bala en su sitio, y casi siempre son completos que hacen mucho daño. Y más cuando el rival se tumba a la bartola antes de tiempo, pensando que tiene el partido ganado.

Pittsburgh Steelers 30 – Dallas Cowboys 35

Big Ben volvió a parecerse a sí mismo con más de 400 yardas de pase, tres touchdowns y un último cuarto perfecto. Antonio Brown superó las 150 yardas de recepción, el ataque de los Steelers jugó a un nivel inalcanzable para casi todas las franquicias de la NFL, pero un par de jugadores novatos encontraron la manera de derrotarlos. Prescott y Elliott están haciendo historia cada domingo detrás de una línea ofensiva extraterrestre. No es excusa que James Harrison dijera tras el final del partido que su defensa apesta. Dallas juega ahora mismo en otra liga.

New England Patriots 24 – Seattle Seahawks 31

Los Patriots son uno de los pocos equipos de la NFL que pueden permitirse el lujo de sufrir una derrota sin deprimirse. Es más, perder ante Seattle sirvió para que, por fin, vieran todas sus carencias al desnudo. Que son muchas, y algunas graves. Ahora la pregunta es si serán capaces de resolverlas a tiempo para ganarle una posible Super Bowl a unos Seahawks que juegan mejor a esto cada semana.

New York Giants 21 – Cinncinati Bengals 20

En esta NFL del siglo XXI es extraño ver un partido en el que la diferencia de un punto se mantiene de forma agónica durante el último cuarto. No sé si decir que es mérito de la defensa de los Giants, demérito de su ataque, o simple implosión de unos Bengals en los que ya nada funciona.

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