Resumen de los Partidos-Semana 11 (AS NFL.com) Parte II

Rams 10 – Dolphins 14

Los Miami Dolphins ganan «in extremis» a Los Angeles Rams

AFP

Los Dolphins se llevan una sufrida victoria, en el último momento, ante Los Angeles de Jared Goff, que debutaba como profesional.

La defensa de Los Angeles Rams a punto estuvo de volver a dejar a su rival por debajo de 10 puntos en un partido. Pero un último drive sensacional de Tannehill evitó la derrota de unos Dolphins que siguen segundos de la AFC Este. El debut de Jared Goff como profesional se vio ensonbrecido por la derrota.El número uno del draft 2016 terminó el partido con 17/30 para 134 yardas .Todd Gurley logró 7 yardas y un TD. El quarterback de los Miami Dolphins, Ryan Tannehill, finalizó el choque con 24/34 para 172 yardas, dos pases de TD y una intercepción. Destacar la actuación de Devante Parker con 8 recepciones para 79 yardas y 1 TD.

La defensa de Jeff Fisher saltó a su terreno de juego con la lección bien aprendida, presionar mucho a Tannehill por el centro de la línea para minimizar el impacto del juego de carrera y los pases profundos. Los Dolphins se vieron incapaces en todo momento de establecer un patrón de juego que les permitiera anotar, siquiera un FG en toda la primera mitad. Las pocas carreras de Ajayi no eran suficientes para doblegar a una defensa del calibre de la de Los Angeles.

El partido se decantó pronto para los locales. Una buena serie de carreras de Gurley, salpicadas con algún pase corto a Tavon Austin llevaron el balón cerca de la red zone. Todd Gurley está teniendo muchos problemas para anotar TD esta temporada debido a los severos marcajes que le hacen, pero si ve un hueco es capaz de sacarle el máximo partido. Así lo pudimos comprobar en el TD de 24 yardas que anotó aprovechando el hueco que abrieron sus compañeros en el centro de la DL de Dolphins.

A partir de ese instante el partido se convirtió en un quiero y no puedo por parte ambos equipos. Las defensas, muy presionantes en el front seven, hacían imposible cualquier atisbo de juego. Tannehill lo intentó un par de veces en profundo pero la secundaria de Rams le interceptó y nunca permitió a Stills y Parker desmarcarse con claridad.

Por su parte pudimos ver a un Goff cómodo en el juego de pase corto y atrevido a la hora de salir a correr en busca del primer down. Las carreras de Gurley, algún balón bien atrapado por Britt y los retornos y jugadas de carrera de Tavon Austin permitieron a los Rams anotar un FG, y fallar otro, antes de concluir el partido.

EL partido parecía que moriría sin más remedio cuando de repente, en el último cuarto, los Dolphins realizaron un buen drive pasador, apoyándose en las buenas manos de Landry y la corpulencia de Devante Parker. A falta de 4:19 minutos estaban en la yarda 10 de Rams cuando Landry agarró un pase cortó y con la ayuda de todo su equipo, en una melé digna del mejor equipo rugby, introdujo el balón en la zona de anotación. 10 – 7. El partido nos reservaba toda la emoción que no tuvo en tres cuartos, para los últimos 4 minutos.

Los Rams intentaron comerse el reloj con las carreras de Gurley, pero la defensa de Dolphins devolvió la posesión a sus compañeros del ataque en la yarda 24 con 2:11 minutos en el reloj. Tannehill se encendió en este último dirve. En tres pases y una carrera de Ajayi los Dolphins se plantaron en la yarda 9 de Rams con el relog detenido en 40 segundos. Tannehill miró al horizonte y puso un balón lateral a Devante Parker que aprovechó su mayor envergadura para anotar el TD de la victoria de Dolphins.

Sufrida victoria de unos Dolphins que se mantienen segundos de división con aspiraciones a playoffs. Tannehill sale reforzado del partido, así como Devante Parker, del que se espera más partidos como el de hoy. Los Rams se ponen 4-6 y ven alejarse sus opciones de post temporada. El entramado defensivo de Fisher es espectacular, pero el ataque necesita un paso adelante, ya que no se pude depender únicamente de la genialidad de Todd Gurley. La propia pagina web de los Rams abría apodando al equipo como «Goff Angeles» dandole un cariz especial a este partido.

Browns 9 – Steelers 24

Los Steelers superan con pocos apuros el trámite de Cleveland

La conmoción cerebral de un inoperante Kessler dio algo de vida en los últimos minutos a unos Browns que cabalgan imparables hacia la temporada imperfecta.

En Cleveland amenazaban con nieve pero solo hubo ventarrón. Y de entrada se adaptaron a él mucho mejor los Steelers que los Browns. Once de sus primeras trece jugadas ofensivas fueron carreras de LeVeon Bell, o pases cortos de seguridad al corredor, que literalmente se puso los botas sin que los locales supieran cómo pararlo.

Sin embargo, ese dominio del juego a campo abierto no se reflejaba en el marcador, porque los Steelers se colapsaban en la zona roja después de consumir casi 10 minutos en sus dos primeras serie del partido. El dominio absoluto solo tenía un premio de seis puntos. Quizá no cabía justicia a lo que estaba sucediendo en el partido, pero tampoco parecía preocupar a los ‘Señores de Acero’, que dominaban el partido a placer.

El ataque de los Browns era menos que anémico. Prácticamente inexistente. Kessler no tenía un segundo para pasar, era presionado en cada jugada y no recibía ninguna ayuda de Isaiah Crowell, que después de cinco carreras infructuosas se fue a la banda, aparentemente castigado por un disgustado Hue Jackson. La primera serie ofensiva de los Browns terminó con intercepción y prácticamente no vimos nada más de ellos en la primera mitad, que acabaron con 79 yardas totales.

El premio al trabajo de los Steelers llegó con el tiempo del segundo cuarto vencido. Big Ben intentó conectar con Antonio Brown sin conseguirlo, pero una interferencia de Haden le dio una jugada más Pittsburgh. En vez de intentar el field goal con el reloj a cero, fueron fieles a su mentalidad agresiva y les salió bien. LeVeon Bell conseguía el touchdown y Johnson la conversión de dos. El 0-14 que señalaba el marcador al descanso sí hacía más justicia al trabajo de ambos equipos.

Los Steelers decidieron tomarse la segunda mitad con calma. Dos anotaciones contra los Browns son margen suficiente, y no era el día para florituras. Respondieron a un field goal de Cleveland (14-3) con otra serie larguísima de más de ocho minutos que terminó con otra patada entre palos (17-3). El tercer cuarto se acababa, y pare´cia que el choque no tendría más historia.

Sin embargo, los Steelers se complicaron la vida con un golpe feísimo de Timmons a Kessler, que sacó del partido al quarterback, con una conmoción cerebral, y que fue sustituido por Josh McCown. El novato no había dado pie con bola. Parecía más preocupado de que la defensa de Pittsburgh dejara de golpearle que de completar pases, en otra actuación inaceptable de la línea ofensiva de los Browns. Pero McCown entró en el partido como un torbellino. Su primera serie dirigiendo el ataque despertó a los suyos, y terminó con un pase para touchdown a Barnidge, aunque el extra point no entró entre palos en una semana fatídica para las conversiones de un punto en la NFL (9-17).

Los Browns estaban a una anotación con conversión de dos y en Pittsburgh comenzaban a cundir los nervios. Un partido que tenían totalmente controlado se les estaba complicando demasiado. Dos tres y fuera de su ataque acrecentaron la sensación de peligro, aunque al final, los Browns volvieron a ser los Browns, y perdieron todas sus opciones de forma miserable.

Josh McCown, el mismo que le había dado la vida a su equipo con su irrupción en el último cuarto, sufrió un sack en la yarda dos y perdió el control del balón. Hargrave, lo recuperó en la end zone de los locales para conseguir la anotación que sentenció el partido (9-24).

Los Steelers superaron el trámite sin muchos problemas y los Browns, con otro quarterback lesionado durante el partido, siguen caminando con firmeza hacia la temporada imperfecta.

Vikings 30 – Cardinals 24

Los Vikings reencuentran su defensa y la victoria ante Arizona

Después de un mes, y cuatro derrotas consecutivas, la defensa de Minnesota volvió a jugar a su auténtico nivel para aplastar a Carson Palmer, que terminó atropellado.

En Minnesota han pasado un mes infernal buscando reencontrar su ataque. Necesitaban urgentemente músculo en el backfield, precisión en el pase corto, poder en la línea ofensiva… Sin embargo, todo eso llegó justo el mismo día en el que se solucionó su auténtico gran problema. La defensa de los Vikings, la que conocimos el año pasado y en el arranque de esta temporada, dominante, presionante, anotadora, segura de si misma, volvió a aparecer. Y con ella, llegó un juego de carrera aceptable, volvió el mejor Bradford, y los Vikings se reencontraron con la victoria después de cuatro semanas de pesadilla.

Pero aunque el partido empezara bien para ellos con un pase de touchdown a Thielen que necesitó revisión, de inmediato volvieron todas las dudas. La defensa, que había conseguido un tres y fuera en la primera serie de Arizona, volvió a convertirse en el juguete de las últimas semanas. David Johnson la atravesaba a placer. Primero para conseguir un touchdown tras una serie de más de 6 minutos, y luego para facilitar un field goal de Catanzaro que adelantaba a Arizona (7-10). El corredor de los Cardinals, conseguía en la primera mitad 89 yardas en 17 carreras y la defensa de Minnesota no solo no encontraba la manera de frenarlo, además era inconsistente contra los Pases de Palmer.

Las nubes negras del último mes volvían a sobrevolar Minneapolis. Sin su defensa dominante, los Vikings luchaban por asentar su juego de carrera con snaps directos a McKinnon y extrañas jugadas de fantasía. Una de ellas terminó con un pase de Bradford desde un lateral del campo a Thielen, que sufrió una interferencia en la yarda 1 rival. En la siguiente jugada, Asiata volvía a adelantar a los locales (13-10), aunque el extra point fue bloqueado, en una epidemia que ha asolado toda la NFL en esta jornada en la que se ha superado el récord histórico de 10 extra points fallados.

En la siguiente serie ofensiva de los Cardinals, se obró el milagro. En las primeras jugadas, la defensa local empezó tan porosa como últimamente. Sin embargo, Palmer comenzó su particular Via Crucis lanzando una intercepción en la línea de anotación rival, que Xavier Rhodes retornó para 100 yardas y touchdown (20-10). Parece una jugada aislada. Un momento puntual. Pero significó el regreso de los grandes nombres propios de la defensa vikinga, que después de un mes de vacaciones fueron apareciendo poco a poco, recuperando su antiguo protagonismo, para terminar atropellando el ataque de Arizona.

Sin embargo, antes del descanso los Cardinals dieron su último golpe de efecto. Palmer conectó con Gresham para 29 yardas y touchdown (20-17). Ambos equipos se iban al descanso con las espadas en alto en un duelo que estaba resultando intenso y apasionante. Había mucho en juego como para levanta el pie del acelerador.

La segunda parte empezó con un touchdown de retorno de kickoff de Minnesota (27-17). Cordarrelle Patterson hacía resucitar unos equipos especiales que también notaban la llegada de Kai Forbath. El nuevo kicker, que aterrizó esta semana para sustituir a Blair Walsh, fallaba un extra point, algo que este domingo pareció inevitable, pero anotó otros tres y metió entre palos un field goal de 27 yardas que aumentaba la diferencia (30-17).

Entre esas dos anotaciones, la defensa Vikings ya había comenzado su proceso de destrucción. Dos tres y fuera, y una nueva intercepción de Xavier Rhodes a Palmer, devolvieron la sonrisa a la afición, que volvía a reconocer en el campo al equipo que tanto les ilusionó el año pasado y durante el mes de septiembre.

Estaba terminando el tercer cuarto y David Johnson, que había causado estragos en la primera mitad con sus carreras, había sido completamente desactivado. Y Palmer, otra semana más lentísimo de movimientos e incapaz de completar un pase cuando nota la presión, vivía peligrosamente en un pocket que cada vez estaba más poblado de jugadores morados empeñados en cazarlo.

Los Vikings, sin embargo, se complicaron la vida en el último cuarto con un sack con perdida de balón de Bradford, que devolvió el balón a los Cardinals en la yarda 27 rival, y terminó pocas jugadas después con touchdown de carrera de David Johnson en prácticamente su única jugada de mérito en toda la segunda parte (30-24).

Quedaban siete minutos y medio y Arizona todavía tuvo dos posesiones para ganar el partido, pero era completamente imposible. La DEFENSA con mayúsculas de los Vikings había vuelto. Y pese a un garrafal error arbitral que les dio un minuto más de vida cuando todo debió haber acabado, los Cardinals cayeron derrotados, y confirmando su crisis de juego, mientras los locales conseguían recuperar las sensaciones perdidas. Jugando así, los Vikings sí pueden soñar con hacer algo grande. Y más si se confirma que Adrian Peterson podría volver a jugar en diciembre.

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.