Mundillo AS NFL (1)

¿Oro de 24 kilates, o latón muy bien pulido?

La NFC Este parece la mejor división de la liga. Los dos mejores equipos de su conferencia, tres equipos en playoffs… y un calendario muy sencillo que quizá lleva a engaño.

 “Eres lo que tu récord [de victorias y derrotas] dice que eres”. La frase la dejó Bill Parcells, historia viva de la NFL y especialmente de la NFC Este: hizo campeones a los New York Giants y marcó una época en Dallas, no tanto por sus resultados como por dejar instalado a Tony Romo como quarterback titular. A la hora de dejar citas, Parcells bien puede ser el Vujadin Boskov del football americano. Y si se aplica a rajatabla, la NFC Este es sin duda la mejor división de la NFL en 2016. El mejor equipo de la liga, el segundo mejor de la NFC y un tercero en plaza de wildcard no dejan lugar a dudas.

Ben McAdoo: “Ahora [por diciembre] es cuando empieza el football de verdad”

Ben McAdoo, head coach actual de los New York Giants, no ha dejado frases para el mármol, pero esta semana ha hecho sus pinitos: “Ahora [por diciembre] es cuando empieza el football de verdad”. Ahora es cuando los equipos que aspiran a todo empiezan a dar la cara. Cuando se separa el polvo de la paja. Los “pretenders” (los farsantes) de los “contenders” (los que de verdad se pegarán por llevarse el trofeo de la Super Bowl a sus vitrinas).

McAdoo lo dijo a propósito de que sus Giants, que marchan con un lustroso 8-3 en la clasificación, van a jugar por primera vez partidos que de verdad signifiquen algo en diciembre desde 2012, hace ya cuatro largos años. Pero bien podría interpretarse de otra manera. Porque el récord de los equipos de la NFC Este hasta ahora, en los meses del football no tan de verdad, por muy brillante que parezca, puede ser más bien latón muy bien pulido que oro de 24 kilates. Y ahora es cuando a Dallas, New York y Washington les va a tocar demostrar es de verdad o tiene un alto componente de suerte.

El caso paradigmático es el de Dallas. Encadenan diez victorias consecutivas. Su línea ofensiva sigue siendo la mejor de la NFL, y gracias a ella Ezekiel Elliot va camino de convertirse en el rookie ofensivo del año. Además han encontrado a su quarterback del futuro en Dak Prescott (incluso hay quien habla exageradamente de darle el premio al MVP). Dallas brilla. Refulge. Pero una mirada más cercana deja dudas.

El récord combinado de los equipos a los que ha derrotado (son nueve, a Washington lo ha derrotado dos veces) es de 34 victorias, 63 derrotas y 2 empates. Es como si, de media, los Cowboys se hubieran enfrentado todas las semanas a un equipo entrenado por Gus Bradley. Y hay más: en esas 10 victorias, hay cuatro victorias contra equipos que hayan ganado al menos la mitad de sus partidos. Dos, contra los Washington Redskins, dentro de la división. Que no es que valgan menos (al contrario, de cara a los playoffs cuentan doble). Pero supone que, fuera de la NFC Este, sólo ha derrotado a dos equipos con más victorias que derrotas: los Pittsburgh Steelers y los Baltimore Ravens. Dos equipos bajo sospecha, y con récords inflados por jugar contra Cincinatti y Cleveland.

La única vez que los Cowboys se enfrentaron a un equipo con un récord de los que de verdad llaman la atención, de los que indican que ese equipo de verdad aspira a todo, los Cowboys perdieron: contra los New York Giants que ahora marchan 8-3.

Pero es que tampoco los Giants están como para sacar pecho ante los Cowboys. Su récord, como el de Dallas, bien podría ser de ese bronce muy brillante que en cuanto llega el mal tiempo se oxida y se pone verde. Los equipos a los que ha derrotado suman 35 victorias por 52 derrotas y 2 empates. Fuera de la NFC Este ha vencido a los Saints, los Rams, los Bengals, los Browns y los Bears. Que es como esos mundiales en los que España de Raúl se plantaba en octavos tras eliminar a Arabias, Túneces y Ucranias hasta que llegaba un equipo serio de verdad y nos cruzaba la cara. O no tan serio: los equipos que han vencido a los Giants “presumen” de un nada lustroso 16-15-1.

Los Redkins ahora mismo tienen en su mano la última plaza de playoffs, pero es realmente complicado que la conserven. Con partidos intradivisionales pendientes y si los Vikings despiertan, podrían quedarse mirando desde fuera. Pero Washington es curiosamente el equipo que mejor lo ha hecho fuera de los confines de su división. Sus victorias llegaron contra equipos que suman 40 victorias frente a 47 derrotas y un empate. Y sí, Browns, Bengals y Ravens se cuentan entre sus víctimas… pero también los mismos Vikings contra los que podrían luchar el puesto en la wildcard, y los Lions que lideran la NFC Norte.

Por resumirlo: la NFC Este cuenta con tres buenos equipos, que ostentan magníficos récords, y eso es difícil negarlo. Incluso el cuarto en discordia, los Eagles, está mucho más avanzado en su proceso de reconstrucción de lo que cabía esperar este verano. Pero parte de ello se debe a la suerte: en sus calendarios se han cruzado con la NFC Norte y con la AFC Norte, dos divisiones muy por debajo del nivel que se les presuponía.

Por eso no sabremos si esos mismos equipos más que buenos son grandes hasta dentro de unas semanas. Cuando les hayamos visto batiéndose el cobre en lo que McAdoo llama “el football de verdad”. Y sobre todo hasta que lleguen los cruces en playoffs contra equipos de otras divisiones. A los equipos campeones se les empieza a poner cara de Super Bowl una vez terminadas las celebraciones de Acción de Gracias. Llegó el momento.

Jordan Reed, la versión Piel Roja del Hombre de Acero

Cuando se habla en esta liga de los tight ends de elite, siempre se habla de los sospechosos comunes, de los Rob Gronkowski y los Jimmy Graham, de los Greg Olsen y los Travis Kelce…

Cuando se habla en esta liga de los tight ends de elite, siempre se habla de los sospechosos comunes, de los Rob Gronkowski y los Jimmy Graham, de los Greg Olsen y los Travis Kelce. Y de alguna u otra forma, Jordan Reed, de los Washington Redskins, sigue volando por debajo del radar de muchos.

Los Dallas Cowboys cometieron ese error y Reed los hizo pagar, para incluir su nombre en ese selecto grupo en el encuentro más visto del año.

Más importante que sus 10 recepciones, sus 95 yardas, o incluso que sus dos touchdowns, fue el hecho de que la mayor parte del daño lo hizo en la segunda mitad, cuando ya sufría de una separación de hombro de tercer grado, producto de un encontronazo con el safety de Dallas, Jeff Heath.

Para poner las cosas en perspectiva, una separación de tercer grado implica desgarre de ligamentos, pero este tipo se mantuvo jugando. Reed se perdió 14 juegos en sus primeras tres temporadas y se ausentó de uno más esta campaña debido a una conmoción. No puedo imaginar qué tipo de lesiones se necesiten para mantener a este hombre fuera del campo.

Ocho de sus 10 atrapadas, incluyendo los dos touchdowns, fueron con el hombro separado. Yo me pego con el borde de la cama y no puedo caminar en dos horas, pero Reed sacó su Superman interno para mantenerse en el juego y producir a un alto nivel.

La buena noticia para Washington es que los Redskins no vuelven a jugar sino hasta el 4 de diciembre. La mala es que tal vez el prolongado descanso no sea suficiente para recuperar a Reed, o al menos no al cien por ciento. Jay Gruden no se atreve a descartarlo para el juego ante los Cardinals ¿Quién lo haría después de lo que demostró el jueves? Pero señaló que todo depende de su rango de movilidad y tolerancia al dolor, que evidentemente es mucha.

En estos momentos, los Skins se aferran con uñas y dientes al último puesto a playoffs en la Conferencia Nacional, y no pueden darse el lujo de perder por poco o mucho tiempo a Reed, quien ha demostrado ser el blanco más confiable de Kirk Cousins con 59 recepciones, mismas que lo colocan como líder de ese departamento entre los tight ends de toda la NFL.

El lugar de Reed en el equipo es claro, la válvula de seguridad de Cousins y la opción más confiable en momentos de apremio en zona roja o tercer down, como lo demuestra el hecho de que no ha dejado caer un solo pase en lo que va de temporada.

El lugar de Reed entre los tight ends de la NFL, también debería quedar claro. Pertenece a la elite.

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