Mundillo AS NFL (2)

Estadística Avanzada DVOA : Nada se deja al azar en la NFL

Defense-adjusted Value Over Average, estadística que se utiliza para evaluar equipos, comparándose con la media del equipo en las acciones similares.

Tenemos a dos QB, uno lanza un pase de 6 yardas y otro lanza otro pase también de 6 yardas, ¿cuál de los dos ha lanzado un mejor pase? Pues depende, si un pase es de 6 yardas para TD será más valioso que otro jugador que lanza un pase de 6 yardas en primer down en su yarda 20. Las estadísticas que nos ofrecen la mayoría de webs son los pases de lanzamiento de un QB, las yardas que recorre un RB… Lo que buscamos es entrar en el detalle, saber el valor de cada una de las jugadas en las que participa el jugador, una a una.

DVOA: Defense-adjusted Value Over Average, es una estadística que se utiliza en el portal Football Outsiders, sirve para evaluar equipos, jugadores, unidades defensivas, ofensivas o equipos especiales, comparándose con la media del equipo en las acciones similares analizadas. Si Brady en primer down y en su línea 20 lanza una media de 7 yardas por intento, mientras que la media de la NFL en esta situación es de 5 yardas, Brady tendrá +40%, ya que su media es un 40% mejor que la de la liga. Otro QB que lance 4 tendrá un -20%, ya que su media es un 20% menor que el de la liga.

Esta estadística analiza diferentes factores:

-¿En qué down estamos?

-¿En qué yarda del campo nos encontramos? Zona de anotación, y llegamos con 4 yardas o en nuestra línea de 10.

-¿Qué combinación de jugada tenemos? Segunda y 10, Tercera y 4…

-¿Cuál es la situación del partido? Último cuarto, ganando de dos TD y quemando el reloj, último cuarto, perdiendo y únicamente buscando el pase para avanzar lo más rápidos posible…

-¿Cuál es la habilidad del equipo contrario? Está el RB corriendo ante una de las defensas que defiende peor la carrera, o que la defiende de forma excelente.

Todos estos puntos siempre habían quedado relegados en las estadísticas básicas, evaluábamos a los jugadores por sus ganancias netas de yardas, las defensas por las pocas yardas que recibían… Y eso es una constante, cuando uno juega a Fantasy los puntos de los jugadores valen lo mismo, avancen las yardas donde las avancen, sea la intercepción en la zona que sea… Y eso nos puede dar una visión algo alejada de la realidad, un jugador crack en la Fantasy no tiene que ser por necesidad un jugador crack en el juego, ya que probablemente nuestro error es que no leemos bien los números. Todos los datos son brutos, esta estadística lo que intenta es limpiarlos, entrar en el detalle, en evaluar jugada a jugada, y esto nos lleva a un punto interesante. Se habla, con razón, que en la NFL cada equipo juega únicamente 16 partidos, y esa muestra es insuficiente para extraer cualquier conclusión, y eso es cierto. En la MLB se juegan 162, por eso los datos tienen más relevancia estadística en el mundo del béisbol. Pero lo que consigue la DVOA es analizar cada jugada, en un partido cada equipo realiza una media de unas 65 jugadas, lo que nos da 130 jugadas por partido -ataque y defensa-, por 16 partidos, 2080 jugadas para analizar durante toda la temporada, que ya son datos con una cierta fiabilidad.

Hay unas puntuaciones por jugadas logradas, por ejemplo, en primer down uno debe lograr avanzar el 45% de la distancia necesaria, en 2 down un 60% y en tercer down avanzar las yardas que nos faltan. Si lo consigues es un punto, si no es cero. Aunque hay variables, vale más un pase de 8 yardas en un tercer down y 10 que un sack en tercero y 10, no se da el punto entero, se da un %.

La base es comparar jugadores que actúan en situaciones similares, dos RB que juegan ante una defensa similar, en la misma situación de partido, ver quién de los dos avanza más y ver en qué situación se encuentran sobre la media. Ejemplo: el jugador A avanza 1 yarda, el B 2, es mejor el B, pero si la media en esta jugada es de avanzar 3 yardas podemos decir que el B es menos malo.

Una gran variable en el fútbol americano es la diferencia que encontramos en el equipo contrario, no es lo mismo jugar contra los Patriots que contra los Browns, así que no puedes conseguir tantos puntos de DVOA si consigues un TD ante los Patriots o si recibes pocos de los Patriots que, si te ocurre lo mismo con los Browns, así que la estadística está ajustada al equipo contrario.

También nos fijamos en la media ofensiva/defensiva de la Liga, si en los últimos años se consiguen más puntos ganará peso tener una defensa que reciba menos puntos que la media y perderá peso una ofensiva que no llegue a la media de puntos conseguidos durante la temporada.

Leer las estadísticas de la DVOA tiene una particularidad, para los buenos equipos ofensivos es positiva y para los buenos equipos defensivos es negativa, ya que esta está ajustada al ataque del equipo contrario.

Los 8 primeros clasificados en DVOA Total llegaron a Postemporada, de los 12 equipos que llegaron el que peor DVOA Total tenía eran los de Washington, en el lugar 15.

Denver Broncos, los campeones estaban en el octavo lugar del total, pero siendo el 25 en DVOA ofensivo, -8,7%, y el primero destacado en el apartado defensivo, -25,8%. Esta vez la defensa ganó el campeonato, aunque no siempre ocurre así. Los Patriots ganaron con la 12ava defensa, los Seahawks con la primera defensa, los Ravens con la 19a defensa, los Giants con la 19a defensa… Este tema da para otro artículo.

Para seguir la evolución de DVOA esta temporada: Football Outsiders

En tercer down nadie es mejor que Tom Brady… o Garoppolo

Los New England Patriots saben que tienen las espaldas cubiertas, con el titular y el suplente, en algo que aterroriza al resto de pasadores de esta liga.

Hay dos estadísticas de los quarterbacks que brillan más que el sol: porcentajes de pase en la end zone y porcentajes de pase en tercer down. Como todo número en este juego, ambas han de ser puestas en contexto y pueden llevar a malas interpretaciones. A fin de cuentas, más importante es llevar al equipo a cinco yardas del touch down aunque luego este se consiga con una carrera, y más éxito se tiene si se llega a un tercer down y dos yardas de media que si juegas en tercera y ocho de forma habitual, así que hay que coger esto con pinzas. Sí, también esto.

No obstante, está aceptado que un QB que domine el tercer down, que no se achante, que no pase todo el rato por detrás de la línea de scrimmage en esas situaciones, es un QB de los que quieres tener en tu equipo.

Pues mirando ese dato resulta que el poseedor del segundo mejor porcentaje de aciertos en el crucial tercer down es Tom Brady, que os sonará que juega en los New England Patriots. En lo que va de año ha completado 41 de 53 lanzamientos, un 77,4%, en esas circunstancias, con 7 touchdowns y 742 yardas sumadas en total.

¿Os preguntáis quién encabeza la lista? Pues un tal Jimmy Garoppolo, que os sonará que juega en los New England Patriots, y que ocupo el puesto de titular al inicio de la temporada cuando Brady estaba sancionado. Garoppolo ha completado 14 de 18 pases en tercer down, un 77,8%, para dos touchdowns y 195 yardas.

En lo que gana Brady a Garoppolo es en Quarterback Rating en estos pases: 158,2 (a una décima de la perfección, que es 158,3) frente a 148,8 de su suplente. Ambos, en todos los casos, muy lejos del resto de la liga.

Varias lecturas se pueden sacar, y cada cual escogerá su lado de la barricada, como siempre.

La más obvia es que los Patriots tienen un sistema ofensivo tan tremendo que funciona casi con cualquier QB, y que lo que vimos de Garoppolo en el primer mes de competición nos indica que en este equipo el grupo está por encima de cualquier individualidad.

La más sensata es que la maestría de los jugadores dentro del esquema hacen que la comodidad para el pasador sea lógica, pero que la muestra de Garoppolo es escasa como para pensar que podría ser sostenida en el tiempo, por lo que no queda otra cosa que rendirse a que Brady en este ataque es tan absurdamente perfecto que su sustituto apenas tiene que coger el volante como si fuese un piloto automático.

Y la que se acabará usando en negociaciones allá por marzo, es que Garoppolo es un crack absoluto y hay que pagar una primera ronda por él para llevárselo de los Patriots, así como Josh McDaniels es un genio absoluto y merece ser entrenador jefe el año que viene, algo que seguro que su agente ya habrá puesto en todos los correos que mande a los equipos necesitados de un nuevo jefe.

En otro orden de cosas, Brady no ha entrenado los dos últimos días: ¿pone eso nervioso al equipo de New England? Pues seguro, pero no tanto como a otros en casos de pérdida de su QB titular, estad seguros.

La culpa, a veces, sí es de los árbitros

Culpar a los árbitros es de mal perdedor, dicen. Pero lo cierto es que, a veces, el impacto que los cebras tienen sobre un resultado puede ser decisivo. Y no sólo para un partido concreto.

Los Houston Texans llegaron a México como claras cabezas de turco. Sí, eran líderes de su división y con un lustroso récord de seis victorias y tres derrotas. Pero se enfrentaban al nuevo niño bonito de la NFL, al equipo de moda (y no sin merecimiento): los Oakland Raiders. A pesar de eso, Houston mantuvo a Oakland a raya durante buena parte del encuentro y a pocos minutos del final tuvo el partido en sus manos. Falló, Oakland no, se llevó los puntos, y llegó la inevitable narrativa:

Los Raiders ganaron porque confiaron en su quarterback (un buen quarterback) y los Texans perdieron porque en el momento de la verdad no se fiaron de Brock Osweiler. Además en lugar de ir a por una anotación segura se la jugaron en un cuarto down a falta de una yarda dejando tiempo más que suficiente a los Raiders para recorrer el campo entero. Quarterback wins, al fin y al cabo. Una narrativa fácil.

Y además de fácil, una narrativa falsa. Vayamos paso a paso.

Quedan seis minutos y 31 segundos para el final del partido y el marcador está empatado, 20 a 20. Los Texans han consumido casi cuatro minutos del reloj y han alcanzado la yarda 15 de Oakland. Tienen un field goal más que a tiro para ponerse por delante del partido. Una opción obvia es lanzarlo, ponerse tres puntos por delante y dejar el partido en manos de su defensa, una buena defensa.

Pero aquí entran en juego otros condicionantes: el partido se juega a más de 2.250 metros de altitud, y eso pasa factura a los jugadores, especialmente en el lado defensivo. La de los Texans, en concreto, ya ha empezado a dar síntomas de no estar al 100%, de haber bajado el pistón. No en vano, en el drive inmediatamente anterior Oakland anotó un touchdown en una jugada de 75 yardas. No es habitual que los Texans concedan este tipo de big plays. Algo falla, y el físico parece la opción más probable.

Los Texans además habían hecho un buen trabajo tapando el juego de carrera de los Raiders, pero estos a su vez habían descubierto el flanco débil de los de Houston: los running backs de Oakland sumaron más de 100 yardas en jugadas de pase corto y con yardas ganadas después del pase.

Así que Bill O’Brien tiene que decidir entre ponerse tres puntos por delante y dejar a Derek Carr y los suyos seis minutos, dos tiempos muertos y el two minute warning para remontar el partido… o confiar en su ataque para ganar una última yarda en cuarto down, tener tres nuevas oportunidades de conseguir un touchdown o, como mínimo, consumir otros dos minutos de reloj (salvo que Oakland quisiera quemar sus tiempos muertos, lo que habría sido otro beneficio añadido).

Decidió confiar en su ataque. Más concretamente en sus running backs (sí, Bucky Brooks, confiar en los running backs es tan perfectamente legítimo y razonable como hacerlo en el quarterback). Y sus running backs respondieron a esa confianza logrando esa yarda que les separaba del primer down. Lo vio todo el mundo. En directo y en las repeticiones… menos los árbitros. No lo vieron sobre el campo, y eso ya tiene delito. Pero tampoco lo vieron en uno de los reviews más claros que el que aquí firma recuerda.

O’Brien, que había tomado la decisión acertada y podía ya relamerse con, como mínimo, una ventaja de tres puntos y menos de cuatro minutos en manos de los Raiders para enjugar la diferencia, de repente se encontró con el balón en manos de un rival que tenía más de seis minutos. Esto sin contar con los minutos extra de descanso de los que habría disfrutado su defensa, que a buen seguro lo habría agradecido.

¿Habría sido suficiente ese primer down para garantizar la victoria de los Texans? Puede que sí, puede que no. No hay garantías. ¿Pero es posible negar que el evidente fallo de los árbitros dejó en bandeja el partido a los Raiders? No, no es posible. La influencia de esa decisión cambió el final del partido, sin lugar a dudas.

Y no sólo eso: en juego había mucho más que ese partido. Si los Texans hubieran vencido, habrían empatado a siete victorias y tres derrotas con los Raiders. Con el enfrentamiento directo a su favor, además, se habrían colocado segundos en la clasificación de la AFC. Recordemos: semana libre en la primera ronda de playoffs y un partido en casa, donde Houston se crece. Y un calendario asequible hasta final de año con partidos ante los Titans, Colts, Jaguars y unos Packers y Bengals en horas bajas.

¿Son los árbitros responsables al 100% de la derrota de Houston? Por supuesto que no. Pero una cosa es que no sean los únicos responsables, y otra distinta es que no tengan ninguna responsabilidad. En este caso fueron un factor crucial, fundamental, que afectaron gravemente al plan de juego de Houston y, peor todavía, pudieron afectar gravemente al rendimiento de los Texans en los playoffs. Es hora de que la NFL se tome mucho más en serio sus problemas con el arbitraje.

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