Mundillo AS NFL (3)

Los Chargers negociarán con los Rams para irse a Los Angeles

El equipo, aún establecido en San Diego, tiene hasta el quince de enero para decidir su futuro, y la primera opción vuelve a ser irse a Inglewood.

El culebrón sobre el futuro de los Chargers, sobre donde jugarán la temporada que viene, ha vuelto a dar un nuevo giro, y esta vez es preocupante para la ciudad de San Diego. Según informa el periodista Jim Trotter, de la ESPN, la franquicia que pertenece a la familia Spanos ejercitará su derecho a negociar su marcha a Los Angeles el 15 de enero. Eso supone que se sentará con Stan Kroenke, dueño de los Rams, para encontrar un punto de acuerdo económico que les haga abandonar San Diego.

Es una solución que nadie quiere: ni Spanos, ni Kroenke, ni San Diego, ni la NFL ni parece que nadie demande en Los Angeles. Y, sin embargo, cada vez coge más fuerza.

El problema, como siempre, es el dinero. En San Diego se ha votado masivamente en contra de aumentar los impuestos al sector hostelero para pagar la cifra que los Spanos quieren que se ponga en la construcción de un nuevo estadio. Además, la ciudad les ha dicho nones a su intención de gestionar el área circundante a esa hipotética nueva construcción por los próximos 25 años con su empresa inmobiliaria. Con ese camino cerrado, Dean Spanos va a ejercer su derecho de negociación con Los Angeles.

Hay que recordar que ese derecho se le concedió, el año pasado, por el resto de dueños de franquicias como una compensación por dejarle aparte en el proyecto de los Rams. Kroenke consiguió que le autorizaran la construcción del megalómano centro neurálgico de la NFL en Los Angeles, en concreto en Inglewood, pero dejaron a los Chargers la opción de, este año, pudiese negociar su traslado sin ataduras.

Y eso hará. El problema que tiene es su situación de inferioridad con respecto a los Rams. Tanto en términos estructurales, como económicos y sociales. Serían, siempre, el segundo equipo de Los Angeles, el segundo equipo del estadio y el segundo equipo en cuanto a organización, pues serían comparsas de lo que Kroenke quisiese hacer o dejar de hacer en su edificio. No dejarían de estar alquilados, como lo están ahora mismo en San Diego.

En la liga no quieren perder un mercado como San Diego. Tampoco tienen tan claro que haya espacio para dos equipos en Los Angeles. Sin embargo, le deben a Spanos, un fiel miembro de la vieja guardia, una compensación por haberle tumbado su propio proyecto en Los Angeles y le dejaran tomar la decisión que considere oportuna. Y, ahora mismo, esa decisión es ponerse a negociar el traslado a Los Angeles de los Chargers.

Que lleguen a buen puerto esas negociaciones, o que lo que les apriete Stan Kroenke sea aún superior a lo que les apriete la ciudad de San Diego es algo que aún está por ver.

Los Dallas Cowboys pueden estar en playoffs este domingo

Una derrota de los Washington Redskins o de los Tampa Bay Buccaneers convertiría al equipo de Jerry Jones en el primer clasificado para enero.

No fue sencilla, pero la victoria de los Dallas Cowboys sobre los Minnesota Vikings trae aparejada la consecuencia de que este mismo domingo el equipo de Jerry Jones puede convertirse en el primero que se clasifica para playoffs en la temporada 2016 de la NFL.

Para que eso ocurriese tiene que darse que o bien los Tampa Bay Buccaneers o bien los Washington Redskins pierdan o empaten su partido. Con uno de esos cuatro resultados les es suficiente para que su flamante 11-1 de récord victorias-derrotas les permita estar ya firmemente asentados en la postemporada, en jugar en enero.

No olvidemos que el domingo es cuatro de diciembre. Estar con los deberes hechos a estas alturas del año es casi un milagro en la actual NFL. La igualdad es máxima y, aunque casi todos los años llegan equipos con tan sólo una derrota a estas alturas resulta difícil que todos los demás estén tan peleados que ya no puedan pillarte.

Por si esto fuera poco, la semana que viene los Cowboys juegan la semana que viene con sus más inmediatos perseguidores no sólo en su división, la NFC Este, sino también en la Conferencia Nacional. Se trata de los New York Giants y, por lo tanto, si ganan ese partido se asegurarán el título de división y poco menos que la primera semana de bye en playoffs.

Tener eso a tu alcance con aún tres semanas de temporada regular suena a ciencia-ficción, y metería al equipo en un problema, sin duda menor, de gestión de minutos, esfuerzos y titularidades, sobre todo en los puestos más relevantes, como son el quarterback o running back.

No me cabe ninguna duda de que es un problema que están deseando tener. Te lo ganas cuando eres, como es el caso, el mejor equipo de lo que va de temporada en la NFL. Y con diferencia.

Marvin Lewis debe empezar a empacar maletas

Al mismo tiempo hay que abrirle la puerta a la posibilidad de que alguien más pueda llevar a Andy Dalton, A.J. Green y compañía al siguiente nivel.

Desde cualquier ángulo que se les mire, los Cincinnati Bengals han sido un equipo malo desde que llegaron a la antigua Conferencia Americana en 1968.

No han sido un equipo mediocre. Han sido un equipo malo y y dos viajes al Super Bowl para convertirse en el juguete de Joe Montana no cambian nada.

¿Marca perdedora de por vida? Obvio. ¿Paupérrimo registro en playoffs? Por supuesto. ¿Anillos? ¿Qué es eso?. ¿Tan solo 18 temporadas ganadoras en casi 50 años? Cuenten con ello. ¿Pésimos drafts? Obligatorio.

¿Ven? Los Bengals siempre han sido un equipo malo. Hay maderas que nunca agarran el barniz.

Y como un equipo malo, al momento en que dan ese salto al siguiente nivel, la mediocridad, parecen quedar conformes. Y Marvin Lewis les dio justamente eso: Mediocridad.

Desde su llegada al equipo en 2003, Lewis transformó a un equipo que tenía 12 temporadas consecutivas sin marca ganadora, en un equipo mediocre, capaz de llegar a postemporada y Dios no permita dar un solo paso más.

Su récord de 115-101-3 en 14 temporadas no deja espacio a la duda, su capacidad para perder juegos de playoffs es prácticamente legendaria (0-7), comparable únicamente con la figura de Marty Schottenheimer. Ha desperdiciado talento a raudales.

Ahora, luego de cinco viajes consecutivos a playoffs, con sus consecuentes cinco eliminaciones a la primera oportunidad, los Bengals han dado nuevamente ese paso atrás. Son nuevamente son un equipo malo. Talentoso, golpeado por las lesiones (como todos) y con la incapacidad de cerrar juegos apretados. Sí, malos.

Por lo tanto, es momento de poner fin a la relación. Lewis podrá irse a ser mediocre a otro equipo, hay muchos a los que les vendría bien una buena dosis de mediocridad ¿Quién pensó en los Browns o Jaguars?

Al mismo tiempo hay que abrirle la puerta a la posibilidad de que alguien más pueda llevar a Andy Dalton, A.J. Green y compañía al siguiente nivel. Dudo que alguien esté de acuerdo en que, a estas alturas, Lewis sea el indicado.

La campaña 2016 está perdida, pero Cincinnati tiene las bases sentadas para un futuro brillante de la mano del coach apropiado. Queda claro que Lewis no es quien los llevará a cruzar ese umbral. ¿Por qué esperar otro año? ¿Por qué darle una nueva oportunidad a la novia que ya te ha roto el corazón en siete oportunidades?

Porque eso es lo que hacen los equipos malos, o incluso los mediocres. Toman malas decisiones. Se conforman con lo que tienen, temen que lo que venga pueda ser peor.

Pero ¿qué puede ser peor que la mediocridad?

Solo se me ocurre algo peor y es el miedo al triunfo, a sobresalir. Tener el valor de salir de la zona de confort. Pero creo que casi medio siglo es suficiente. Para los Bengals es momento de apretar el botón antes de que sea demasiado tarde.

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