Dentro del Emparrillado (4)

Jaguars 10 – Broncos 20

Los Broncos ganan a Jaguars y vuelven a plaza wild card

La defensa de los actuales campeones sirvió para apuntillar una temporada nefasta del equipo de Jacksonville, que no aprovechó sus opciones.

El esguince en el pie derecho sufrido en la prórroga del domingo pasado ante Kansas City dejó al quarterback titular de Denver, Trevor Siemian, fuera del encuentro de hoy en Jacksonville. Sin embargo, el buen manejo de su suplente, el rookie Paxton Lynch, y la excelente defensa de los Broncos fueron más que suficientes para deshacerse (20-10) de unos Jaguars que deambulan por la NFL y perdieron su séptimo partido consecutivo. El proyecto iniciado hace cuatro años por el club del Norte de Florida, cuando el propietario Shahid Khan contrató como director general a David Caldwell, se derrite como un azucarillo. Caldwell apostó por despedir a Mike Mularkey, quien ahora triunfa en los Tennessee Titans, y contratar al entonces coordinador defensivo de los Seattle Seahawks, Gus Bradley, que solo ha conseguido 14 victorias en casi cuatro temporadas.

Blake Bortles no ha sido esta campaña ni la sombra del prometedor quarterback que se preveía cuando los Jaguars lo eligieron en la primera ronda del draft de 2014. Tras firmar 35 pases de touchdown la campaña pasada, Bortles ha lanzado 20 este año, siendo interceptado en quince ocasiones. Hoy, contra la dura defensa de los Broncos, el quarterback local completó menos del 50% de sus intentos (19 de 42) para 181 yardas, cero anotaciones y dos intercepciones.

En el otro lado del balón, Lynch sumó la primera victoria de su carrera actuando como titular en un partido de la NFL. El rookie completó solo 12 pases en 24 intentos para 104 yardas, llevando las riendas de un ataque mucho más orientado a la carera que al pase. Otros dos jóvenes, los running backs Kapri Bibbs y Devontae Booker, brillaron en el ataque visitante. El primero, que solo había logrado 80 yardas por vía terrestre en más de un año en la NFL, firmó 49 en cinco intentos. El segundo, rookie como Lynch, llevó el balón en 18 ocasiones, sumando 35 yardas y el único touchdown (6 yardas) que anotó la ofensiva de los Broncos en el choque.

Con el touchdown de Booker, único logrado en la primera parte, se llegó al descanso, ganando Denver por 10 a 3. En el tercer periodo la defensa del equipo campeón de la NFL amplió la ventaja, al retornar el cornerback Bradley Roby 51 yardas, una pase interceptado a Bortles, hasta la zona de anotación local. El quarterback de los Jaguars redujo diferencias en una acción individual de 22 yardas, pero el segundo field goal del envite convertido por Brian McManus, tras un fumble de Bortles forzado por la defensa de los Broncos, sentenció el choque con menos de un minuto por disputarse.

El triunfo, combinado con la aparatosa derrota sufrida por Miami en Baltimore, permitió a Denver, con una marca de 8-4, volver a colocarse en solitario como uno de los dos wild cards que tendrían acceso a los playoffs si la temporada concluyera hoy. Con 2-10, Jacksonville está matemáticamente eliminado, a pesar de militar en una división en que no hay un solo equipo con récord positivo en estos momentos y que parecía accesible para los Jaguars al inicio de la presente campaña.

Ravens 38 – Dolphins 6

Los Ravens rozan la perfección ante los Dolphins

El equipo de Baltimore dejó claro ante el de Miami que es un muy serio candidato a playoffs, incluso aunque tuviese que ser a través de una wild card.

Saltaban al campo de Baltimore dos equipos con aspiraciones de playoff en la AFC: los Ravens y los Miami Dolphins. En teoría, ambos con unas renacidas trincheras, en ambos lados del balón, y con la sensación de equipos duros que juegan mejor cuanto peor es la meteorología y diciembre aparece en el calendario. Es justo decir, tras concluir el encuentro, que sólo uno de ellos puede presumir de eso mismo.

Y es que la paliza que le endosaron los Ravens a los Dolphins, por 38 a 6, es de las que cambian ideas sobre equipos, de las que meten a uno en la pelea por todo y dejan deprimido al otro.

Baltimore tuvo las ideas muy claras desde el principio. Sabiendo que el juego de carrera no es su fuerte, y que la línea defensiva de Miami es lo más poderoso de esa unidad, atacaron con pases cortos al medio del campo. Parecía que eso era el plan inicial, que tendría ramificaciones a lo largo del partido. No hizo falta, porque no dejó de funcionar en ningún momento, así que ¿para que cambiar, ajustar o tratar de engañar al rival?

En absoluto. Bien al contrario, incidieron con saña en algo que estaba funcionando. Por eso Joe Flacco concluyó la primera mitad con 34 pases intentados, récord de la presente temporada en una primera parte.

A ese instante llegaron con un imponente 24-0 en el marcador. Ya en el primer drive Terrance West anotó touchdown; lo hizo con pase, claro, porque a pesar de ser corredor era muy obvio donde se le hacía daño a la defensa de los Dolphins. En el siguiente drive fue Dennis Pitta el que cogió el segundo pase de touchdown de la tarde de Flacco. Lo hizo tras convertir un cuarto down en su propio campo. John Harbaugh, entrenador de los Ravens, veía lo mismo que los demás: no les iban a parar.

Tra sintercambiar intercepciones, y tras otro cuarto down completado por Baltimore, Dennis Pitta cogía el tercer touchdown de Flacco. Sin carrera.

Los últimos puntos de esta mitad los anotó, ya que no podía faltar a la fiesta, el mejor kicker de la liga. Justin Tucker la pasó entre los palos desde 55 yardas, como acostumbra. Lleva ocho patadas anotadas de más de 50 yardas y lleva 35 field goals anotados seguidos. Poco que añadir.

La segunda parte tuvo poca historia. Miami, que ya había perdido un balón por intercepción en la end zone en la primera mitad, se pegó otro tiro en el pie al llegar a la red zone: Eric Weddle cogió un mal pase de Ryan Tannehill y lo devolvió al centro del campo.

Hay que decir que los Dolphins tuvieron sus mínimas, escasas, opciones. A esas dos intercepciones en las cercanías de la anotación hay que sumar un field goal fallado. Pero es un espejismo, porque aunque el ataque aún pudo respirar de tanto en cuando, la defensa no fue capaz de plantarse en ningún momento ante ese ataque hormiguita, previsible pero imparable, que mostraron los Ravens, hoy.

Baste añadir que Ryan Mallett sustituyó a Joe Flacco… cuando aún quedaban diez minutos para que concluyese el partido. Terrance West anotó un nuevo touchdown para redondear el marcador.

Los Ravens salen de esta jornada 13 muy reforzados. Su batalla es con los Steelers por ganar la división pero, aunque no lo consiguiesen, ha quedado claro que la plaza de wild card que los Dolphins tenían en posesión hasta ahora está a su alcance. La paliza que les han dado no deja dudas al respecto.

Chargers 21 – Buccaneers 28

Jameis Winston mete a los Bucs en puestos de playoff

El quarterback de Tampa Bay tuvo una actuación estelar, una más, en San Diego y hace que su equipo duerma entre la élite de la Conferencia Nacional.

La llegada de Jameis Winston al estrellato de la NFL era cuestión de tiempo. No se trataba de si llegaría a ser uno de los grandes quarterbacks de esta liga sino de cuándo lo sería. Tras lo que hemos visto de él esta temporada, y más concretamente en el último mes, ya se imaginaba que no estaba lejos ese momento. Y, tras el partido que los Tampa Bay Buccaneers han ganado por 28 a 21 a los San Diego Chargers en California, la verdad es que la espera parece que se nos va a hacer corta. Muy corta.

Con el triunfo, los Bucs duermen en puestos de playoff en la NFC. Han igualado, con un récord de 7-5, a los Atlanta Falcons en la cima de la NFC Sur y, además, se han colocado como el segundo equipo de Wild Card en la conferencia.

No fue fácil, porque no es fácil ganar a estos Chargers, pero fue algo mucho mejor: fue convincente.

Jameis Winston, con su juventud exuberante y sus tan sólo 28 partidos en esta liga, mostró algunas de las cualidades que le adornan y que son esenciales para ser un buen QB. Quizás la más llamativa de ellas sea esa elusividad y sangre fría que tienen cuatro elegidos. Cuatro contados con los dedos de una mano. Son innumerables las veces que, frente a los Chargers, se vio con un pass rusher encima del hombro, tocándole, golepándole, queriendo tirarle, casi consiguiéndolo… sólo para verle emerger en medio del pocket con la vista clavada en el frente y, aquí viene lo mejor, una sangre fría intolerable en alguien tan joven. Sangre fría que le permite completar la jugada que, por supuesto, no suele estar detrás de la línea de scrimmeage. No. La búsqueda del primer down es su religión.

Dio igual, incluso, que se lesionase Doug Martin en el tercer cuarto. Winston conectó hasta con nueve receptores diferentes. Ni siquiera tuvo que abusar de Mike Evans, que sólo recibió 3 balones, para poner de rodillas a la defensa de los Chargers.

Su memorable actuación se saldó con 280 yardas, un touchdown y una intercepción, pero es uno de esos casos en los que los números no cuentan ni la mitad de la película.

Porque los Chargers, como acostumbran, fueron un duro rival. Se pusieron por delante hasta en tres ocasiones. Dontrelle Inman en el primer cuarto, en un fenomenal pase de Philip Rivers de 35 yardas; Melvin Gordon en el segundo cuarto, tras un drive espléndido de más seis minutos; y Tyrell Williams en el tercer periodo, en otro big play de 40 yardas, sirvieron para que San Diego liderase en cada instante.

Y a cada una de esas anotaciones respondió Tampa con coraje y fe, que nunca les faltó. Dos momentos fueron decisivos, no obstante, en medio de tanto intercambio de golpes al mentón. El primero fue una intercepción de Lavonta David que retorno para touchdown; y el segundo, ya en el último cuarto, fue un medido pase de Winston a Brate para touchdown que el equipo remató con una conversión de dos a Mike Evans. En ella, de nuevo, la elusividad, la sangre fría y el talento de Winston fue la clave. Puso el 28-21 final en el marcador que sería refrendado por una intercepción de Tandy a un ya desesperado Philip Rivers.

Los Buccaneers están en puestos de playoff a falta de cuatro partidos. No hay duda de que el mérito es de todo el equipo, con instantes en los que han brillado todas las unidades. De Noah Spence y Gerald McCoy en la presión, a Lavonta David y Kawn Alexander o Hargreaves y Canty; de Mike Evans a Doug Martin. Sí. Pero ninguno como un Jameis Winston que ha de empezar a ser nombrado entre los grandes de la liga y al que hay que ir quitándole el apellido de joven promesa.

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