Mundillo AS NFL 2

El partido decisivo por el liderato de la AFC Oeste

Chiefs y Raiders van a disputar el playoff de la presente temporada, aunque el duelo de esta noche ofrezca como recompensa ganar la división más cara de la NFL.

Estoy nervioso. Mucho si os soy sincero. El partido que tiene lugar ésta noche es el más importante que ha disputado Raiders desde esa Super Bowl perdida ante Tampa Bay hace casi 14 años. El partido que tiene lugar esta noche puede afianzar a los Chiefs como el conjunto más completo de la liga. No sólo se juegan el liderato de la división más cara de toda la NFL, sino que está en juego la semana de bye en playoff o la clasificación virtual -o puede que definitiva si se dan otros resultados-. El partido que tiene lugar esta noche puede marcar un punto y aparte en ambas franquicias a nivel de creencia. De confianza. La temporada de ambos conjuntos está siendo para enmarcar y podríamos ponerlos entre los 5 mejores equipos de la liga sin que nos temblara la voz al decirlo. Vamos con algo de previa mirando a ambos lados del balón.

Ataque de Kansas vs Defensa de Oakland

Es cierto que la defensa de Raiders la supera casi todos los equipos de la liga con suma facilidad pero los de Kansas City tienen el ataque perfecto para hacerles daño. Su juego de control del drive, con mucha presencia de running backs capaces de recibir en zonas medias o buscando el exterior en sus carreras, ese lugar donde los linebackers de Raiders no saben ni pueden llegar. Un juego aéreo con capacidad de generar alguna big play usando armas de destrucción masiva como Tyreek Hill, un dinámico receptor que ha salido de la nada para causar estragos y que puede volver loco a la mermada y no muy veloz secundaria de los de Oakland -recordemos que Karl Joseph ha sido declarado como out para el partido de hoy y se une a las numerosas bajas de jugadores titulares en defensa que llevan los Raiders en la mochila durante toda la temporada-. Además, si hay una posición que aniquila a la defensiva de los bad boys esa es el tight end. Y en Kansas hay un tipo llamado Travis Kelce que es de lo mejorcito de la liga. Visto así, todo pinta muy negro -nunca mejor dicho- para los de silver and black. Solo el poderoso pass rush, con Khalil Mack a los mandos, puede ser capaz de parar una más que probable y lenta sangría de yardas en este lado del balón. Sólo si Oakland consigue llegar a presionar o hacer sentir incómodo a Alex Smith, podrán minimizar daños dándole una oportunidad de ganar a su propio ataque.

Batalla clave: pass protection vs pass rush

Ataque de Oakland vs Defensa de Kansas

Chiefs poseen uno de los mejores cuerpos de pass rushers de la liga. Es más, cuando se ponen, que no es siempre, sacan a relucir una de las mejores defensas globales de la liga. Al maravilloso equipo de cazadores hay que sumarle una secundaria muy oportunista contra el juego de pase y unos linebackers trabajadores y completos. Pero van a tener ante sí a un ataque camaleónico, capaz tanto de correr cansinamente como de jugar profundo. Capaz de pasear un drive largo y tendido y o de hacer otro con solo tres snaps. La batalla táctica y los ajustes que puedan ir haciendo los coordinadores van a marcar este lado del balón y muy probablemente el signo del partido. Si Kansas consigue encorsetar a los playmakers de Raiders y obliga a que su defensa tenga que jugar mucho tiempo sacando el ataque rápido del campo, tiene el partido casi ganado. Y esa es la clave para Oakland. Jugar el mismo partido que derrumbó a los Broncos. Un partido donde saquen a pasear el poderío de su línea ofensiva para la carrera. El buen hacer de esa línea para que corran Latavius Murray y Jalen Richard va a ser vital para que su propia defensa no se hunda mientras alargan los drives. El tiempo de posesión va a marcar las aspiraciones de Oakland de ganar en campo de Kansas.

Batalla clave: offensive line vs defensive line

Sería obvio decir que un partido a muchos puntos beneficia claramente a Oakland y que si se mueven en pocos puntos los de Kansas tienen más opciones. Llamadme loco. Creo que es al revés. A Raiders le va a costar poner puntos en el marcador y tiene que conseguir alargar los drives para tener opciones. Ese juego solo se puede sostener si la defensa es capaz de minimizar los big plays. Eso me lleva a pensar que si el partido se descontrola, la defensiva de Raiders no va a aguantar los envites de Kansas y eso beneficiaria mucho la secundaria de Chiefs que vería como el riesgo en el juego aéreo de los de la bahía aumentaría exponencialmente. Disfruten todos, en abierto, de un verdadero partido de playoff.

Fin del debate: Derek Carr es el MVP de la temporada NFL

El quarterback de los Oakland Raiders debería ser el único candidato a obtener la distinción de MVP en la temporada 2016 de la NFL.

¿Se acuerdan cuando los Browns tomaron a Johnny Manziel por encima de Derek Carr? ¡Cómo olvidarlo! Ha sido uno de muchos grandes momentos de comedia involuntaria provenientes de Cleveland.

Lo triste es que, aún con lo bueno que es Carr, creo que los Browns lo hubieran transformado a él y no al revés, como se suponía que debía pasar.

Pero Carr no esquivó una bala al evitar ir a Cleveland en el reclutamiento colegial de 2014, esquivó dos: la tercera selección global fue para Jacksonville, que tomó a Blake Bortles, y ya sabemos cómo va eso también.

Está claro que el destino de Carr en esta vida terrenal de la NFL no era el fracaso. Incluso cuando unos Raiders que no conocían una temporada ganadora desde 2002 apostaron por Carr, el quarterback de Fresno State sabía que la situación podía ser peor. Mucho peor.

Pudo haber caído en unos Raiders aún bajo control de Al Davis y eso hubiera significado ir al limbo. Pero desde que Reggie McKenzie se hizo cargo de las operaciones del equipo en 2012, Oakland tiene una idea de que hacer en el draft y le está rindiendo frutos.

Ninguno más grande que Carr, quien apenas en su tercera temporada en la liga DEBE ser el MVP. No hay discusión, es más ni siquiera debería haber otros candidatos.

Habrá quien me diga que el quarterback de los Patriots tiene credenciales. No, no las tiene. Se perdió cuatro juegos por suspensión. Punto.

“Dak has your back”, “Feed Zeke”, gritarán los Cowboys. Pero si tu equipo tiene dos candidatos a Jugador Más VALIOSO es porque entonces ninguno de ellos cumple con la palabra clave en la distinción: Valor.

En cambio Carr tiene a Amari Cooper, le inyectó vida a un Michael Crabtree en agonía y no tiene mucho más. Al menos en el costado ofensivo.

Y así, sin nadie que le robe los reflectores, con la pesada loza de un equipo hambriento de triunfos completamente sobre sus hombros, Carr sigue iluminando el Hoyo Negro.

Esta temporada ya igualó su total de triunfos de los primeros dos años… combinados. Tiene 24 touchdowns a cambio de solo cinco intercepciones. Y más importante que otra cosa, tiene 6 ofensivas para ganar el partido en el último cuarto, tan solo en 2016.

No se puede ser mucho mejor que eso. John Elway tuvo nueve remontadas de último cuarto en sus primeras tres temporadas, John Elway siete, Dan Marino seis, Peyton Manning nueve, Tom Brady 10, Aaron Rodgers tiene 10 en toda su carrera. Carr tiene 11 en sus primeras tres temporadas.

El chico sabe ganar los partidos, sabe qué hacer con el balón, en manos de quién ponerlo y no aprieta el botón del pánico, por decirlo de alguna manera es la imagen bizarra, el completo opuesto de su hermano David.

Todo eso mientras le da un vuelco a una franquicia que iba en picada. Si eso no es Valor, si eso no es digno de un MVP, entonces amigos míos, no sé qué pueda serlo.

Colin Kaepernick sigue cometiendo los mismos fallos

Bajo los mandos de Chip Kelly el quarterback está produciendo pero le lastran los errores del pasado. El equipo no tiene claro su futuro.

Desde que Chip Kelly llegara a la NFL una de las incógnitas que se planteaban en muchos debates era qué podría conseguir con un quarterback de las capacidades físicas de Colin Kaepernick al frente de su ofensiva. De manera inesperada, vía despido en Philadelphia, los dos acabaron reunidos en San Francisco este año y a partir de la semana 6 pudimos ir viendo cómo funcionaba el experimento.

Desde el punto de vista meramente estadístico la sensación es que Kelly está sacando bastante jugo de un jugador al que casi se le daba por acabado. En la serie de cuatro partidos previa al desastre del domingo en Chicago, el quarterback acumuló 86/145 pases (59,3%), 1110 yardas, 8TD-2INT, 96.0 rating / 29 carreras, 223 yardas, 7.7avg, 1TD. Cuando Kelly consigue definir claramente la primera lectura Kaepernick está respondiendo bien. Una tónica en la carrera de Colin es que cuanto menos tiempo está el balón en sus manos mejor para San Francisco. Fijaos en el que fue a mi juicio su mejor lanzamiento en el choque ante Miami. El “motion” del wide receiver abre lo suficiente al safety de ese lado para darle espacio a la “seam” que corre el tight end Vance McDonald. Lectura definida y rápida, buen envío de Kaepernick.

El sistema de Kelly también aprovecha la movilidad de su quarterback para generar yardas vía terrestre, su otra gran virtud. Sin embargo, la mayor parte de las 393 yardas de carrera de Kaepernick han venido más en “scrambles” tras no encontrar receptor abierto que en acciones “zone read” dentro de la estructura de la ofensiva.

Aquí radica el problema del quarterback, su tendencia a romper las jugadas marcadas desde la banda no ha cambiado con Kelly. Sigue teniendo un juego de pies y unas mecánicas no deseadas, apenas se mantiene en ritmo en el pocket y a la mínima sale corriendo sin confiar en lo establecido en el “playbook” ni en las habilidades de sus compañeros. Os voy a poner dos ejemplos de esto que os comento. La primera acción es del año pasado con Jim Tomsula y la segunda de éste con Chip Kelly.

Semana 6 de 2015 ante Baltimore. San Francisco juega “double slants” con los dos receptores más exteriores. Quiero que os fijéis sobre todo en la ruta de Anquan Boldin marcada en rojo. Como véis el receptor está completamente solo desde que realiza su corte, pero mientras tanto, Kaepernick está inexplicablemente dando vueltas por el pocket (un pocket muy limpio por cierto) y no lo localiza. Al final la improvisación resulta en un touchdown pero este lanzamiento nunca será bien valorado por un entrenador cuando la jugada definida estaba ahí y además habría evitado el golpe que finalmente se lleva el quarterback.

Avancemos hasta la semana 13 de 2016 frente a Chicago. San Francisco juega ahora un concepto de rutas de tres hombres en el lado izquierdo. La defensa individual de los Bears es clara y por tanto el emparejamiento wide receiver-linebacker es un sí o sí para la ofensiva. Has de confiar y tomar ese pase que además en el esquema de la jugada te va a brindar mucho espacio para ganar yardas tras la recepción. De nuevo Kaepernick abandona la jugada demasiado pronto y pierde al hombre desmarcado por buscar otra cosa. La improvisación aquí resulta en un sack como suele suceder cuando abandonas la estructura del ataque.

El otro gran problema que sigue teniendo el quarterback y que Kelly no ha solucionado es su precisión. Kaepernick es un pasador de potencia, en el primer vídeo se observa a las claras, ahí es donde destaca. Pero en esta ofensiva el toque es mucho más valorado. La mayoría de los lanzamientos son cortos e intermedios y muy ocasionalmente se va profundo. Repetidas veces estamos viendo como jugadas no son completadas por culpa de la imprecisión del quarterback.

Aquí los niners utilizan un concepto de rutas llamado “3 Levels” diseñado para atacar una defensa en cada uno de sus tres niveles con tres receptores diferentes. Frente a defensas zonales como la que corre Miami aquí es muy efectivo. Tenemos al runningback cayendo a la “flat” (nivel 1), el wide receiver va profundo (nivel 3) y el tight end ejecuta una ruta “corner” (nivel 2) marcada en rojo. El receptor está abierto para una gran ganancia pero el pase está fuera de su alcance.

Retrocedamos ahora en el tiempo nada menos que 31 años. Estamos en el 20 de enero de 1985. Mismos equipos, 49ers y Dolphins, pero con mucho más en juego, en concreto la Super Bowl XIX. Observad la jugada, es exactamente el mismo concepto de 3-Niveles (con algunas modificaciones obviamente) ordenado por Bill Walsh en la banda y ejecutado por Joe Montana en el campo. Quién nos iba a decir que Walsh y Kelly están planificando acciones similares tres décadas separados por el tiempo. El resultado en el terreno de juego aquí es bien diferente.

Por supuesto no estoy comparando a Kaepernick con Montana. Tampoco creo que sea él el culpable de la mala situación de la franquicia a día de hoy. Ni muchísimo menos. Los 49ers llegaron de hecho a una Super Bowl bajo sus mandos. Kaepernick continúa siendo más o menos el mismo jugador de aquel entonces, para lo bueno y para lo malo que ya hemos visto. La diferencia está en lo que le rodea, que ahora es mediocre a todas luces. Si los 49ers continúan con Kelly como head coach necesitarán otro quarterback que sí pueda ejecutar más jugadas dentro de la estructura del ataque y que compense las previsibles deficiencias de una defensa que muy difícilmente podrá recuperar el nivel de la etapa de Jim Harbaugh y Vic Fangio.

Ser MVP, perder la Super Bowl y hundirse: Newton no está sólo

No es la primera vez que una gran estrella de la NFL tiene un bajón de rendimiento tras haber rozado la gloria con la yema de los dedos.

La temporada de los Carolina Panthers y de Cam Newton está siendo un desastre. No hay forma de maquillarlo. De ser uno de los grandes aspirantes a jugar la Super Bowl, el equipo, y a repetir como MVP, el jugador, han pasado a ser una mera comparsa en este mes final de competición. En los cuatro partidos que restan este año no se juegan más que el honor porque están con 4 victorias y 8 derrotas y sus opciones de entrar en playoffs son nulas; no en el sentido matemático, pero si en el de la lógica.

No es este fenómeno nuevo en la NFL. Durante años se habló de una maldición del perdedor de la Super Bowl. Aquella chorrada, que dominó no pocas conversaciones a principio del siglo XXI, se hundió con el peso de evidencias que indicaban que cada caso era un mundo y, como todas las maldiciones, pereció al aumentar los casos de estudio. Eso no impide decir que hay una correlación bastante obvia entre perder en la Super Bowl y tener una peor temporada el año siguiente.

Menos conocido es el hecho de los quarterbacks MVPs que, tras caer con su equipo en el último partido del año y quedarse con la miel en los labios y el Lombardi Trophy en el vestuario de al lado, pasan a tener una crisis de juego y de estadísticas, pero también hay ejemplos en la historia que hacen que ni Cam Newton ni los Carolina Panthers sean los primeros en sufrir tal calamidad.

Cuatro precedentes hay de QBs que fueron elegidos como los más valiosos, que llegaron a la final y que tuvieron una resaca horrible el siguiente año. El primero fue Johnny Unitas, que ganó la NFL y el MVP en 1959 con los Baltimore Colts y, en 1960, su equipo ni se clasificó para playoffs. Y.A. Tittle, de los New York Giants, perdió la final de la NFL en 1963 tras ser el mejor jugador de la temporada y no se clasificaron para playoffs en 1964.

Dos de los casos más recientes, y famosos, son los de John Elway y Kurt Warner. El primero fue MVP en 1987 y los Broncos perdieron contra los Redskins, a lo que siguió un 1988 catastrófico. El segundo fue el gran líder de ‘The Greatest Show on Turf’ en 2001, cuando perdieron con el inicio de la dinastía de los New England Patriots de Belichick y Brady, y acabó siendo un desastre en 2002; incluso fue traspasado.

Lo que, además, tienen en común Unitas, Elway y Warner es que su carrera, después de aquello, volvió a la cima. Los dos primeros, incluso, ganando más MVPs.

Los Panthers por su parte, entran en la categoría de equipos que tienen una resaca monumental tras la Super Bowl, junto a los grandes finalistas de principios de siglo: Giants (2000), Rams (2001), Raiders (2002), Panthers (2003), Eagles (2004) y Bears (2006). Todos ellos hundidos en la miseria tras acariciar el anillo, sin clasificarse para playoff en la temporada siguiente.

De hecho, ningún equipo que haya perdido en una Super Bowl ha vuelto al gran partido al año siguiente desde los Buffalo Bills de 1994, lo que indica la enorme dificultad que entraña la tarea.

En definitiva, y aunque no es consuelo alguno, ni tampoco sirve de explicación o excusa, lo que les está pasando a los Carolina Panthers, en general, y a Cam Newton, en particular, no es ninguna novedad en esta liga.

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