Mundillo AS NFL

Broncos y Panthers: de la Super Bowl al fracaso en 2016

Los dos participantes en la final de la NFL de la temporada 2015 no sólo no van a ser capaces de volver al gran partido, sino si quiera de ir a playoffs.

Los Denver Broncos y los Carolina Panthers han sido eliminados de la pelea por los playoffs en esta jornada. Hace menos de once meses que ambos disputaban la Super Bowl 50, en febrero del año 2016, pero la propia temporada 2016 les ha tratado mucho peor desde aquel día.

Suele ser normal, o al menos más normal, que el que pierde la Super Bowl tenga un periodo de resaca prolongado. Los Panthers lo han sufrido en esta ocasión de manera intensa. Empezaron la temporada con un 1-5 de récord que les hundió por completo. Sus pecados fueron el dejar marchar a Josh Norman, algo que descolocó a toda la defensa para tratar de ajustarse, y la caída en desgracia de una línea ofensiva que no ha podido proteger a Cam Newton ni servir de ayuda a Jonathan Stewart.

En el caso de los Broncos el asunto es más peliagudo. Primero porque los campeones suelen, cuando menos, disputar los playoffs del año siguiente, aunque ya sabemos que repetir en esta liga es casi imposible. Y segundo, porque con el cambio de Peyton manning por Trevor Siemian ya se podía entender que iba a haber un bajón en el ataque. No lo fue tanto en el puesto de QB, la verdad, pero sí con la lesión de C.J. Anderson en la jornada siete que, a efectos prácticos, acabó con la temporada del equipo, que sigue teniendo una defensa excelente pero ya no puede mantener el ataque en un campo de la NFL. Les hermana con los Panthers una OL patética que no es digna de un campeón.

No pasaba desde el año 2003 que ambos finalistas se quedasen fuera de los playoffs al año siguiente. Entonces fueron los Tampa Bay Buccaneers y los Oakland Raiders los que vivieron una pesadilla después de estar en el gran partido.

El estado en el que ambos quedan tras este descalabro es bien diferente. Los Panthers saben que sólo necesitan tres o cuatro retoques para volver a ser aspirantes mientras que los Broncos se van a ver envueltos en toda clase de disquisiciones y peleas por ver si siguen con trevor Siemian de QB, si se meten a perseguir a Tony Romo, si le dan las llaves del negocio a Paxton Lynch o vaya usted a saber, que con John Elway nunca sabe uno.

Los Buffalo Bills despiden a Rex Ryan y su hermano Rob

La era del entrenador en Western New York termina antes de su segundo año sin poder entrar en playoffs y sin afianzar un proyecto de aspecto ganador.

Los Buffalo Bills han despedido a su entrenador jefe, Rex Ryan. El equipo ha hecho oficial hoy lo que llevaba filtrando a la prensa de la ciudad desde hace tres semanas. En el mismo paquete de salida va Rob Ryan, coordinador defensivo del equipo y hermano de Rex. El entrenador interino para la última semana de la temporada regular será Anthony Lynn en la segunda promoción de ascenso en un mismo año: ya se encargó del puesto de coordinador ofensivo cuando Greg Roman fue despedido.

La era de Rex Ryan en Buffalo ha sido un fracaso. Siempre que un entrenador se va de un equipo sin haberse metido en playoff se puede considerar así, pero más aún en la franquicia que lleva más tiempo sin jugar la postemporada en la NFL, algo que ya va para diecisiete años. Sí, en los Bills han fracasado muchos entrenadores.

Tan sólo ha estado dos años, menos un partido, en su cargo. Heredó una muy buena defensa. Siendo como es un especialista defensivo, su fichaje tenía el objetivo de mantener esa unidad en la cima de la liga mientras se creaba un ataque terrestre potente. Y aunque esto segundo no hay duda de que no merece un suspenso, en lo primero fue una catástrofe.

En la temporada inicial cambió de posición a tantos jugadores que los volvió locos. Un ejemplo perfecto de ello fue el caso de Mario Williams, que llegó a negarse a jugar ciertos snaps en los que se le pedía que cayese en cobertura. Los resultados fueron muy malos para la unidad, aunque el equipo encontró en LeSean McCoy un arma ofensiva tan enorme que lideró al equipo hasta un récord de 8-8.

En la segunda temporada la mala suerte se cebó con el proyecto porque los dos rookies elegidos en las dos primeras rondas para arreglar el desaguisado de la defensa, Shaq Lawson y Reggie Ragland, se lesionaron en pretemporada. Eso destrozó las ideas que tenía Ryan con el grupo. Y lo ha pagado. A lo grande. El equipo no ha sido capaz de parar a los buenos rivales, y por tierra ha sido humillado en semanas recientes por Steelers y Dolphins, por ejemplo.

En ataque el problema fue otro, que también arrastra a Rex Ryan a su tumba. La apuesta por Tyrod Taylor, quarterback, fue rara desde un principio, pues en sus años en la liga no había demostrado talento como para ser titular. En el sistema de carrera pesada del entrenador, Taylor fue capaz de lucir números con su habilidad con las piernas y por estar limitado, en el juego aéreo, a buscar a Sammy Watkins y Charles Clay sin más lecturas ni complicaciones. Los números del primer año le dieron un contrato para este segundo y, de nuevo, quedó demostrada su limitación para ser un pasador en esta liga.

El hacer peor a una buena defensa, el formar un ataque unidimensional, el no meterse en playoff… todo ello ha llevado a Rex Ryan al paro. Y puede que de forma permanente en lo que a trabajos de la NFL se refiere. Es difícil, casi imposible, imaginar que vaya a tener otra opción como entrenador jefe este año o el que viene; sus opciones pasarían por ser coordinador defensivo e incluso eso parece un tiro lejano. Lo más probable, y talento tiene para ello, es que alguna televisión le ofrezca algún contrato para explotar su vis cómica e histriónica, algo en lo que podría acompañarle su hermano sin mucho esfuerzo.

Por parte de los Bills, el futuro es incierto. Los dueños de la franquicia, el matrimonio Pegula, se ha hartado de filtrar a la prensa que iban a despedir a Rex Ryan, y no lo hacían. Justo la semana en la que filtran que se quedará hasta final de año, le despiden. De manera análoga, han dejado caer que Doug Whaley, general manager, seguirá en su puesto… yo no estaría tranquilo de ser él.

El perfil de estos dueños, no obstante, parece asegurar que buscarán un gran nombre para un gran proyecto. El primero que ha aparecido en los medios de Buffalo es el de Tom Coughlin. De hecho, se especula que este despido tiene mucho que ver con que Coughlin se entrevista con los Jacksonville Jaguars para el puesto de entrenador jefe esta misma semana. El propio Anthony Lynn es un hombre muy querido en la franquicia, pero me extrañaría que siguiesen ese camino por la necesidad, o el empeño, que tienen en que el elegido llame la atención ya desde el mismo momento en que se anuncie su nombre.

Se acabaron los Buffalo ills de Rex Ryan. Se acabaron como los de Doug Marrone, los de Chan Gailey, los de Dick Jauron, los de Gregg Williams, los de Mike Mularkey… sin playoffs. El siguiente ya sabe lo que le espera si su equipo no está jugando en enero.

Y una última reflexión muy de fan, si me lo permitís: que el siguiente sea Tyrod Taylor, por favor.

Steve Smith se retira de la NFL a los 37 años de edad

El wide receiver habría decidido retirarse después de que los Baltimore Ravens cayesen el pasado domingo frente a Pittsburgh Steelers con un mensaje en redes sociales.

El wide receiver de los Baltimore Ravens, Steve Smith, se retira de la NFL. El jugador con más coraje de la ofensiva córvida habría decidido dejar el football, al finalizar esta temporada, a los 37 años con más de 1000 recepciones, más de 14.000 yardas de recepción y siendo considerado uno de los mejores WR del siglo XXI en la NFL.

Steve Smith llegó a la NFL en el año 2001 de la mano de los Carolina Panthers, siendo elegido en tercera ronda del draft. El receptor lleva 15 años en la NFL en los que ha demostrado ser un WR de los que marca diferencia. Su raza y fiereza jugando, su capacidad para ganar yardas después del catch y su fuerte carácter le han hecho ser el foco de las miradas de todos los aficionados de la NFL.

Smith ha tenido 8 temporadas con más de 1000 yardas. Destacar su año 2005 en el que acabó con 1.563 yardas de recepción y 12 TDs. Disputó la Super Bowl del año 2003 con Carolina siendo parte fundamental de un gran ataque. En el plano individual ha sido elegido 5 veces para la Pro Bowl, 2 veces para el primer equipo del ALL-Pro y una para el segundo. Lideró la NFL en yardas y TD de recepción en 2005, año en que además fue elegido como NFL comeback Player of the Year.

Actualmente ocupa la décimo segunda posición en la tabla histórica de jugadores con más recepciones (1028) siendo miembro del club de los 14 jugadores que han logrado más de 1000. Además está séptimo en la clasificación histórica de yardas de recepción con 14,697.

En la temporada 2014 llegó a los Baltimore Ravens con la intención de terminar su carrera en un equipo con opciones de lucha por objetivos importantes. En Baltimore ha rendido al mismo nivel que en Panthers, a pesar de llegar con 34 años a la franquicia córvida. El año pasado ya se habló de su posible retiro, pero como se lesionó de gravedad en la semana 7 decidió no retirarse de la NFL por una lesión y volvió para disputar la temporada 2016.

John Harbaugh, head coach de los Baltimore Ravens, ha comentado a los medios de comunicación que si Steve Smith quiere regresar a los Ravens para el año 2017 le abriría la puerta. Por su parte el jugador quiso agradecer a la franquicia de Baltimore que le acogiese en su seno pese a su edad. Smith es una persona muy familiar, por lo que es posible que quiera disfrutar de su familia y no dedicar más tiempo al football, pero conociendo su carácter y su gen competitivo, no sería descabellado verle regresar en agosto a los terrenos de juego. Ocurra lo que ocurra lo que está claro es que Steve Smith será candidato a entrar en el Hall of Fame, por su manera de jugar, su carácter competitivo, sus números y la huella dejada en los aficionados de Panthers y Ravens.

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