La Ofensiva en Serie de Raúl Allegre al término de la Ronda Divisional

Si en alguna jornada de la NFL fue evidente y contundente la importancia del quarterback en el mundo actual de la NFL, fue la Ronda Divisional que se jugó el pasado fin de semana. El único mariscal de campo cuyo equipo ganó su respectivo partido, y que NO ha sido campeón de Super Bowl fue Matt Ryan, un serio candidato a ser el Jugador Más Valioso de la NFL en 2016. Los cuatro QBs de los semifinalistas serán Aaron Rodgers, Matt Ryan, Ben Rotehlisberger y Tom Brady. Nada más, y nada menos.

La jornada comenzó con la visita de Seattle a Atlanta. Como lo he mencionado en varias ocasiones, Atlanta es un equipo que me tomó completamente por sorpresa. Lo estudié a fondo en pretemporada cuando me tocó comentar su partido vs Miami. Atlanta venía de una temporada en la que quedaron 8-8, tras cerrar con una marca de 3-8 en sus últimos cinco partidos. La opinión popular de la prensa de Atlanta era que Matt Ryan detestaba el sistema de Kyle Shanahan y que no tenían una buena relación.

Vic Beasley está convertido en una fuerza incontenible a partir de la segunda mitad de la campaña. Getty Images

En el partido de «Monday Night Football» contra New Orleans de la Semana 3, la ofensiva anotó 45 puntos, pero fue en contra de la defensiva de los Santos, tradicionalmente una de las peores de la NFL. La defensiva de los Halcones tenía en ese momento sólo tres capturas. Vic Beasley, la primera selección del equipo en 2015, tenía tan solo una captura y no había sido factor. ¡Cómo cambian las cosas! El sábado ante Seattle, la ofensiva de Atlanta mantuvo su paso arrollador acumulando 422 yardas y anotando 34 puntos, pero fue la defensiva la que mandó un mensaje claro y resonante. Anotaron dos puntos con un safety de Rusell Wilson en el segundo cuarto que empezó a cambiar el rumbo del partido y neutralizaron el ataque terrestre de Seattle, en particular a Thomas Rawls, quien venía de acumular 161 yardas contra Detroit una semana antes.

Las estadísticas finales de la defensiva de Atlanta son modestas. Son la N° 25 en yardas totales y la N° 27 en puntos permitidos. Beasley terminó con 14.5 capturas en los últimos 12 partidos para ser líder de la NFL con un total de 15.5. Va a ser imprescindible que respondan como lo hicieron antes Seattle ahora que enfrenten al QB más encendido de la NFL. Se enfrentaron el 30 de octubre y la victoria de los Halcones dio comienzo a la etapa de crisis de los Empacadores, pero ese día, a pesar de no estar en su mejor momento, Aaron Rodgers lanzó cuatro pases de touchdown. Atlanta ganó por un punto. El ataque que dirige Matt Ryan es imponente empezando con una línea ofensiva que subió drásticamente de nivel con la llegada de Alex Mack. Los corredores son dinámicos y tienen quizás al mejor receptor de la liga en Julio Jones, pero será la defensiva de Atlanta la que tendrá que ser el factor decisivo si quieren avanzar a su segundo Super Bowl.

Dion Lewis sacó la cara por un equipo de New England que no contó con la mejor versión de Tom Brady. Getty Images

En ningún otro partido hubo se notó más la diferencia entre un buen QB y uno mediocre que en el partido entre New England y Houston, aún con un desempeño poco notable de Tom Brady. Brock Osweiler está considerado en este momento como la falla más grande en la agencia libre. Su desempeño esta temporada lo ratifica. Más que los malos pases que lanzó, fueron las decisiones que tomó en sus intercepciones. Su desempeño en la primera mitad fue aceptable, completando 65 por ciento de sus pases, con un touchdown sin intercepción. Para su desdicha, enfrentaba al mejor grupo de entrenadores de la NFL.

Durante su carrera, Bill Belichick se ha distinguido en ser un fenómeno haciendo ajustes durante el partido, pero principalmente en el medio tiempo. Sus equipos se transforman del primer al segundo tiempo, y eso fue lo que sucedió en Foxborough el sábado por la noche, y quien pagó los platos rotos fue el pobre de Osweiler. No fueron ajustes complicados. Procedieron a neutralizar a los jugadores que prefiere Osweiler como DeAndre Hopkins y C.J. Fiedorowickz. A pesar de marcaciones dobles a ambos, Brock forzó pases en su dirección y eso le costó dos de sus intercepciones. Otros tuvieron oportunidades y decepcionaron. En defensa de Brock, Will Fuller soltó un pase de TD en un pase perfecto en el tercer cuarto. Contra los Pats no hay que desaprovechar este tipo de oportunidades.

Destellos como ese pase, y tuvo varios este año, dan un dejo de esperanza a los fans de Houston de que con un año en el sistema Osweiler pueda dar resultados. Fue una lástima que el gran esfuerzo defensivo de Romeo Crennel y su grupo se desperdiciara. Asediaron a Brady a lo largo del partido y lo forzaron a lanzar un par de intercepciones. Completó menos del 50 por ciento de sus pases y tuvo un índice de QB de sólo 69. Aunque no parezca, también es humano. Brady no enfrentará a una mejor defensiva el resto de los playoffs. Contará con el apoyo de jugadores como Dion Lewis quien se destapó con tres touchdowns, uno por acarreo, otro por pase y un último en un regreso de kickoff. Los Pats no tienen debilidad. Quizás la unidad menos fuerte es la línea ofensiva y la poca profundidad en la posición de ala cerrada. Pero tendrán que jugar mejor para vencer a Pittsburgh. El domingo no enfrentarán a un QB mediocre.

Aaron Rodgers sigue sorprendiendo semana a semana, sin que los años le pasen factura. Getty Images

Los juegos del domingo nos dieron el dramatismo que faltó el sábado. En ambos partidos, los pateadores de los equipos ganadores terminaron siendo la diferencia.

En el mejor juego de la semana, Green Bay dejó afuera de los playoffs a Dallas. Llegué a pensar, a mediados del segundo cuarto, que veríamos a Tony Romo entrar al quite para tratar de remontar el partido. En ese momento, Green Bay ganaba 21-3 y Dak Prescott estaba jugando mal. Se veía fuera de ritmo y confundido, pero respondió anotando 10 puntos para acortar la distancia a ocho puntos. Aaron Rodgers respondió en el tercer cuarto anotando en la primera serie ofensiva del equipo para poner el marcador 28-13. Después de una intercepción de Prescott por parte de Micah Hyde, Rodgers tuvo la oportunidad de congelar el partido llevando a su equipo a otro touchdown, pero fue interceptado por Jeff Heath quien también tuvo una captura. Con nueva vida, Prescott llevó a su equipo a dos anotaciones en el último cuarto con una conversión de dos puntos que él mismo convirtió.

Después de que ambos equipos intercambiaran goles de campo largos, vimos una de las jugadas más espectaculares e improbables de la carrera de Aaron Rodgers, pero eso parece que lo decimos cada semana. Contra Gigantes fue el pase del «Ave María» al final del segundo cuarto. Contra Dallas fue el balazo en tercera y 20, moviéndose hacia su izquierda, que completó Jared Cook para darle otro intento de gol de campo a Mason Crosby, quien una vez más volvió a brillar en playoffs. Y pensar que en 2012, estuvo a punto de ser despedido, y en 2013 tuvo que aceptar reducción de salario para quedarse en GB. Con su actuación en un partido de gran presión, Dak disipó cualquier posibilidad que hubiera podido tener Romo de regresar al frente del equipo. Es admirable como un novato que fue cuarta selección se sobrepuso a la intensidad del momento, demostró calma y un temple de acero, y enmendó una actuación que parecía iba a ser desastrosa. El techo de Dak es de veinte pisos y todavía está en el tercero. El futuro de Dallas parece brillante en este momento.

Le’Veon BellPittsburgh se olvidó de su mejor elemento, Le’Veon Bell, cuando se acercó a la zona final. Getty Images

En el último partido de la Ronda Divisional tuvimos a los Acereros de Pittsburgh, el equipo que catalogué, no como el mejor, sino como el más peligroso de la AFC, visitaba a los Jefes de Kansas City que viven peleados con la postemporada. No considero a Pittsburgh el mejor porque muestran mucha inconsistencia dentro de su brillantez. Son el más peligroso porque cuando salen inspirados, no hay nadie que los pare. Me tocó comentar este partido y la verdad que me sorprendieron los planes de juego ofensivos de cada equipo como lo mencioné durante la transmisión. Era evidente, temprano en el partido, que la defensiva de KC tenía dificultades defendiendo el ataque terrestre de Pittsburgh. Estuvieron cuatro veces dentro de la yarda 20 de los Jefes y no pudieron anotar touchdown. En esas cuatro ocasiones ejecutaron nueve jugadas. Siete fueron pases y dos acarreos. De los siete pases, cuatro fueron incompletos, el completo fue para una yarda, otro resultó en una intercepción y el otro en una captura. Los acarreos totalizaron 8 yardas. No puedo explicar cómo, en un partido en el que Le’Veon Bell logró 170 yardas por tierra y promedió 5.7 yardas por acarreo, decidieron lanzar dentro de la yarda 20, en siete de nueve jugadas, contra una defensiva que permitió 59 por ciento de pases completos a sus oponentes y tuvo 18 intercepciones.

Sólo la actuación sublime de Chris Boswell, quien impuso marca de playoffs convirtiendo seis goles de campo y se convirtió en un nuevo miembro de los «Killer Bs», los sacó adelante. Por su parte, los Jefes tampoco cantaron mal las rancheras. Trataron de explotar el punto débil de Pittsburgh que es su defensiva secundaria, lo cual era de esperarse, pero esperaba un plan de juego con varias jugadas de formaciones con dos y tres alas cerradas que fueron parte básica del éxito ofensivo del equipo a lo largo de la temporada. Con el plan que usaron no pudieron correr con consistencia y tuvieron problemas protegiendo a Alex Smith, que estuvo bajo presión todo el partido. Aunque sólo fue capturado una vez nada más, corrió por su vida toda la noche. Al final, Smith tuvo una excelente serie ofensiva contra una defensiva de Pittsburgh que aflojó intencionalmente. Fue un castigo de Eric Fisher, la primera selección global del draft de 2013, la que canceló una conversión de dos puntos que habría mandado el juego a tiempo extra. Pittsburgh tendrá que jugar mejor para vencer a los Pats, pero también los Pats, en particular Brady, tendrán que jugar mejor para vencer a Pittsburgh. Si vemos las máximas expresiones de ambos equipos el domingo, tendremos un partido épico.

Finalmente, una breve observación sobre las contrataciones de Vance Joseph, Sean McVay y Anthony Lynn como entrenadores en jefe de Denver y Los Ángeles respectivamente.

Cuando un entrenador es nombrado entrenador en jefe por primera vez en su vida, las posibilidades de éxito dependen de su formación. Me refiero a quiénes fueron sus influencias durante su trayecto como asistente. En el caso de Joseph, me sorprendió su selección como el nuevo entrenador en jefe de Denver. Llegará a cambiar una filosofía defensiva que dominó la NFL los últimos dos años y que cuenta con jugadores que fueron escogidos para el sistema 3-4. Me recuerda la selección de Mike Tomlin. Tomlin llegó a Pittsburgh con la escuela de Tony Dungy y de Jon Gruden. Delegó el sistema defensivo a Dick LeBeau con quien llegó a dos Super Bowls ganando uno. Asumo que Joseph, al igual que Tomlin, impresionó en su entrevista. Joseph trabajó con Gary Kubiak tres años en Houston y con Marvin Lewis. Kubiak ganó un Super Bowl, pero tengo mis dudas sobre su capacidad como entrenador en jefe. Llegó a un equipo con la mesa puesta. Su mejor logro fue haber contratado a Wade Phillips como coordinador defensivo. Todos conocemos la historia de Marvin Lewis y su record de NFL de 0-7 en postemporada por lo que tengo dudas sobre la capacidad de Joseph de llegar a ser un buen entrenador en jefe. Los fans de Denver confían que la experiencia y colmillo de John Elway lo hayan llevado a tomar una buena decisión.

McVay tiene sólo 30 años. Fue coordinador ofensivo en Washington los últimos tres años con Jay Gruden, pero su mayor influencia fue Mike Shanahan, de quien fue asistente de 2010 a 2014. En la próxima temporada, Sean McVay será el entrenador en jefe más joven de la historia. Tuvo éxito como coordinador. Los fans de Carneros esperan que la experiencia de McVay con Shanahan lo haya preparado para tomar las riendas de un equipo descarriado.

Anthony Lynn estuvo con Mike Shanahan en Denver y Bill Parcells en Dallas. Asumo que su experiencia con ambos le enseñó como dirigir a un equipo de la NFL. A partir de 2009, Lynn estuvo con Rex Ryan y eso es desconcertante. Del lado positivo, hizo un gran trabajo cuando asumió la posición de coordinador ofensivo en Buffalo a partir de la segunda semana.

Los entrenadores en jefe más jóvenes que triunfaron en la NFL fueron John Madden a los 32 años con 10 meses, Don Shula a los 33 años y cuatro días, y Jon Gruden a las 34 años y cinco meses. Todos ellos tuvieron buena escuela. Madden fue asistente de Don Coryell, y aprendió de Al Davis a pesar de que ya no era el entrenador en jefe de Raiders en 1967, año en que llegó Madden al equipo. Don Shula jugó para Paul Brown y estuvo con Weeb Ewbank. Gruden fue parte del grupo de entrenadores de Mike Holmgren en Green Bay que incluyó a Andy Reid, Steve Mariucci and Dick Jauron.

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