Hagan el favor de dar una defensa a Aaron Rodgers

La última eliminación en playoff de los Green Bay Packers, a manos de los Atlanta Falcons esta vez, vuelve a constreñir la figura de su QB titular.

En medio de la gran verbena que era el Georgia Dome tras la victoria de los Atlanta Falcons sobre los Green Bay Packers en la final de la NFC, Aaron Rodgers saludaba con gesto serio. No herido. Tampoco dolido. No diré resignado porque sería exagerar, aunque es lo que me pide el cuerpo.

Y duele.

Considero que Aaron Rodgers es el jugador que más hace por su equipo en la actual NFL. Y sé que está viendo pasar sus mejores años con una plantilla con la que resulta muy difícil aspirar al gran premio porque siempre hay alguien más completo que los Packers a la hora de la verdad. Ya sea porque tienen un juego de carrera que domina el tempo del partido, ya sea porque tienen una defensa primorosa, ya sea por todo a la vez.

Ted Thompson, el general manager del equipo de Green Bay, ha de preguntarse cuantos años más cree que puede disponer de la ‘coartada’ Rodgers para seguir siendo mediocre en su trabajo. Porque en vez de construir alrededor de un talento sobrenatural, de los que salen de tanto en cuanto, lo que han hecho en esa franquicia es dejación de funciones amparados en unos resultados que, en lo que se refiere a su gestión, no les representa. No son de ellos.

Estos playoffs han servido como un crudo recordatorio de este extremo. Mientras el ataque, en general, y Rodgers, en particular, hacían virguerías sobre el alambre para domar a Giants o Cowboys, sus compañeros se encargaban de ponerles de nuevo al borde del abismo. Casi en cada iteración la historia es la misma.

A los Packers les han metido 44 puntos o más en tres eliminaciones de playoffs de esta época. Ayer los Atlanta Falcons, contra los San Francisco 49ers en 2012 y contra los Arizona Cardinals en 2009. Amén de recibir 37 puntos de los Giants en 2011.

Los últimos tres años las dolorosas despedidas fueron la citada de los Falcons, que les superaron en todos los ámbitos, los Seattle Seahawks y los Arizona Cardinals, equipos con mejores defensas, claramente, que los Packers de cada uno de esos años.

Es obvio que Aaron Rodgers te tendrá en la pelea. Más aún si has construido una gran línea ofensiva, como es el caso ahora mismo de la plantilla, y un notable grupo de receptores, que lo es cuando Jordy Nelson está presente al 100% y con las muy agradables sumas este año de Jared Cook y Davante Adams, ya considerado como pieza clave.

Pero es igual de obvio que se necesitan demasiados milagros todas las semanas contra equipos que a estas alturas de enero son tan buenos, al menos, como tú, para poder sobrevivir cada vez que el tambor del revolver gira en la ruleta rusa de los terceros y largo.

Se apunta a la falta de de backfield. Y con razón. Se dice que hay que ganar durante todo el año para jugar en Lambeau Field y no caer eliminado en campos ajenos como en Atlanta, Seattle o Arizona. Y es innegable. Pero lo principal, lo primero, es montar una defensa en condiciones para que, al menos, se pueda parar algún drive rival en los momentos de la verdad, que tampoco se está pidiendo la resurrección de los Monsters of the Midway.

Dado que con el draft sólo no basta, porque se alternan aciertos y errores con la misma lógica que el resto de equipos, es hora de abrir la billetera y gastar en esa secundaria, en ese cuerpo de linebackers, en ese pass rush, de una vez por todas.

Así que Ted Thompson, o el que le sustituya si las circunstancias se ponen feas (no es descartable): dadle una defensa a Aaron Rodgers. Hacednos ese favor.

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