El amor y el odio en los tiempo de Tom Brady

Tom Brady es adicto a jugar a las atrapadas. Pregunten a cualquiera de sus amigos o compañeros de equipo y darán testimonio de ello. Ama atrapar y lanzar el balón del modo en que algunas personas aman la pesca. Se trata de un acto físico que se siente, en ocasiones, casi espiritual. No es presumido respecto a ello. Con gusto lo hace con su esposa, hijos, amigos, receptores del Salón de la Fama, o nómadas soñadores que apenas y se aproximaron a la NFL.

Al inicio de la temporada del 2016 de la NFL, cuando Brady comenzó a servir su suspensión de cuatro juegos por el «Deflategate», no le fue permitido tener contacto con nadie de los Patriots, ni de la NFL. Así que él y su preparador, Alex Guerrero, tuvieron una idea. Contactaron a Ryan McManus, un receptor abierto de 5 pies y 11 pulgadas que había jugado para Dartmouth. Los Patriots habían invitado a McManus a participar en su campamento de novatos del 2016, pero al final lo cortaron. Ahora trabajaba en el área de mercadeo para una empresa que vende dummies de tacleo robóticos. McManus corría grandes rutas y tenías buenas manos. No contaba con el tamaño prototipo de NFL, pero tenía el talento para mantener a Brady preciso. La posibilidad de trabajar con Brady fue la oportunidad de mantener vivo su sueño de NFL, no obstante su improbabilidad. McManus no podía decir que sí con suficiente rapidez.

Brady protege su vida personal, producto de vivir la mayor parte de su vida adulta en una pecera de fama moderna, pero es difícil esconderte cuando necesitas un campo enorme de fútbol americano para realmente estirar tus pases y tirar arcoiris. Eligieron una preparatoria de Brookline, Massachusetts, esperando no ser notados. Alguien capturó una de sus sesiones en video, y luego la mandó a TMZ, ofreciendo un vistazo a al corto exilio de Brady de la NFL. Guerrero observó mientras ambos hombres, a lados opuestos de la cadena alimenticia del fútbol americano, jugaban a las atrapadas bajo el sol de septiembre.

Lo que a menudo se siente mundano con Tom Brady es el resultado de una repetición incalculable. Getty Images

No es suerte, ni accidente, que Brady es el mejor mariscal de campo de 39 años de edad de todos los tiempos. Lo que a menudo se siente como mundano es de hecho el resultado de esta clase de repetición incalculable. Incluso cuando se ve forzado a alejarse del juego profesional por un mes, Brady no pudo resistir la comodidad de la rutina. Ya sea que se vea a ese hombre sobre el campo en septiembre como un tramposo cumpliendo una merecida suspensión, o un modelo a seguir injustamente tratado en una lucha de poderes de la liga, el camino hacia su séptimo Super Bowl, un récord, comenzó allí.

Brady ha sido llamado muchas cosas a lo largo de sus 17 campañas en la NFL: El mejor quarterback de todos los tiempos; la mayor celebridad de nuestro deporte más popular; una historia de Cenicienta cuya eventual partida representará el fin de una era. Pero quizás el modo más interesante de verlo, en el crepúsculo de su carrera, es admitiendo cuán improbable es que se haya convertido en el pararrayos más consistente de todo el fútbol americano, si no es que de todos los deportes. Es una prueba de Rorschach con hombreras, y seguramente seguiremos debatiendo qué significa mucho tiempo después de que haya partido. Se trata de un concepto difícil para muchos en New England de aceptar, pero se puede, en casi cualquier bar, oficina, o salón de clases de América, iniciar un argumento sobre algún aspecto de su vida: su legado, su matrimonio, sus éticas, sus visiones políticas, su dieta, sus críticos, o hasta el comportamiento de sus fanáticos defensores.

Como quarterback de la franquicia de NFL más exitosa de la era moderna, Brady ha aplastado millones de esperanzas, una ruta precisa de rizo a la vez. Es solamente natural que aficionados a los Jets, Ravens y Dolphins (por nombrar solamente a algunos) guarden una enemistad normal, saludable hacia el león más imponente del Serengeti.

Eso no significa que no haya ocasionado algo de ello eso por sí mismo. Es un imán para el schadenfreude. Se ha convertido, especialmente en años recientes, en uno de los que se quejan con más frecuencia cuando se trata de pedir pañuelos. No existe un oficial en la NFL que no haya sentido su ira verbal después de lo que ha percibido como una penalidad no llamada. Y mientras que Peyton Manning y Aaron Rodgers ciertamente han lanzado su cuota de gritos y manoteos en contra de Ed Hochuli y amigos, cuando Brady lo hace, parece molestar más a sus rivales. «Nunca he visto a un quarterback mirar al réferi inmediatamente después de ser capturado, más que Brady», dijo el ala defensiva de los Broncos, Antonio Smith, a reporteros la temporada pasada. «Cada vez que es capturado, mira al oficial como, ‘¿Lo viste capturarme? ¿Debía suceder eso? Lo hizo un poco fuerte. Por favor lancen una penalidad de 15 yardas contra él. Que sea multado'».

«Cada vez que es capturado, mira al oficial como, ‘¿Lo viste capturarme?»

Antonio Smith

Brady tampoco es inmune a verse enredado en la jugada sucia ocasional. Los Ravens estaban iracundos en el 2010 cuando Brady se tiró a la rodilla derecha de Terrell Suggs cuando el apoyador estaba trotando muy lejos de la jugada en una reversible (ambos tienen un historial de odio). Tampoco quedaron muy complacidos cuando, en el calor del Juego de Campeonato de la AFC del 2012, Brady se deslizó con los tachones por delante contra el muslo del profundo Ed Reed. Brady fue multado con 10,000 dólares y llamó a Reed más tarde para disculparse.

Los ánimos van más allá, no obstante. Lo que empujó a la gente a abalanzarse con tanta ansiedad sobre Brady durante Deflategate no fue su deseo de ver a la NFL hacer cumplir de manera estricta una regla menor, como la presión de aire de un ovoide. Era el deseo de ver a la persona tan cuidadosamente cultivada de Brady ser revelada como fraudulenta. La gente disfruta cuando se destapa una hipocresía.

Si hay quienes odian a Tom Brady, parte ha sido por su propia responsabilidad. Getty Images

Existe una importante pero prácticamente olvidada escena en el asunto de Deflategate. Ocurrió después de que los Patriots superaran a los Ravens en el Juego de Campeonato de la AFC en el 2014, usando únicamente cuatro linieros ofensivos y declarando a un receptor inelegible para crear confusión en la defensiva de Baltimore. Brady tiró para 367 yardas y tres touchdowns. El entrenador en jefe de Baltimore, John Harbaugh, se molestó, sintiendo que los Patriots habían explotado una laguna en las reglas. Predijo que la liga declararía tales tácticas como ilegales durante la temporada baja, y al final estuvo en lo correcto.

Cuando se le informó de los comentarios de Harbaugh, Brady no pudo resistirse a ofrecer un comentario despectivo con un giro de cuchillo. Una sonrisa se dibujó en su rostro cuando habló. «Quizás ellos deben estudiar el libro de reglas y descifrarlas», señaló. A la semana, alguien –los Ravens niegan que fueron ellos– voltearon esa declaración en contra de Brady. Los Colts insistieron en que la liga revisara los niveles de presión en los balones de Brady durante el Juego de Campeonato de la AFC, y las filtraciones, alegatos, declaraciones, demandas y locura siguieron. Fue un tribunal ilegal, en cierto modo, con el resultado ignorando en buena medida a la evidencia. Si hay una declaración que Brady podría deshacer, podría ser aquella del libro de reglas.

Como tantas tragedias griegas, es el héroe que pone en marcha a la mala fortuna con un destello de su propia arrogancia.

Por supuesto, también hay bastante amor para Tom Brady.

Brady simboliza el sueño, por más lejano que parezca, de que cualquier puede alcanzar la grandeza simplemente con trabajar pese a la duda hasta recibir una oportunidad. Es una trama tan atractiva que su historia parece menos una biografía y más una hagiografía.

Hablen con cualquiera de sus amigos o compañeros que lo conocen bien y ofrecerán toda clase de testimonio respecto a su amabilidad, lealtad, e insaciable ética de trabajo. En privado, ha apoyado a sus amigos en casos de abuso de sustancias y tratamientos por el cáncer. Llevó a su sacerdote de la niñez al Super Bowl hace dos años como agradecimiento por años de guía. Ha seguido siendo el mismo tipo educado pero motivado que solía doblar la ropa de sus compañeros universitarios cuando la dejaban en la secadora. Se dice que rehusó un tutor académico en Michigan, porque sintió que sería demasiado sencillo.

SELECCIONES EDITORIALES

Con ayuda de unas líneas de la película «The Hangover», el pasador de los Patriots publicó una divertida imagen con sus compañeros.

El mariscal de campo de los Patriots solía seguir los partidos de su contraparte desde Boston College.

Por el modo en que se desenvolvió su carrera, siempre ha tenido simpatía por los desfavorecidos. Un ejemplo, una vez más involucrando un juego de atrapadas: cuando Julian Edelman finalizó su campaña de novato con los Patriots, se enteró de que a Brady y Wes Welker les gustaba reunirse a jugar durante la temporada baja. Dijo a su agente, Don Yee (también agente de Brady), que le encantaría ser incluido. Edelman regresó a California y pasó buena parte del verano sentado junto al teléfono. Finalmente, las llamadas empezaron a llegar. «Yo estaría en un asado, y me llamaría Tom, y lo dejaba todo. Atrapaba unos 100 balones», rememoró Edelman. «Corría hasta vomitar. Ese primer año, me hizo correr hasta morir».

Cada sesión, Brady se obsesionaba por pequeños detalles como la posición de la cabeza de Edelman cuando volteaba por el ovoide, o su posición de manos cuando salía del corte. Era como estudiar pintura con un artista excéntrico. Excepto que el lienzo era una ruta de escuadra. Los dos se empezaron a entender mediante una serie de gestos con la cabeza en la línea de golpeo. A lo largo del tiempo, dice Edelman, Brady empezó a invitarlo de regreso a su casa, y se sentaban en la cocina del quarterback para comer el almuerzo. Edelman recuerda pensar cuando era un chico y crecía en el área de la bahía, jugar a ser Brady mientras jugaba en la calle con su padre. «Yo estaba como, ‘Vaya, realmente estoy con Tom. Realmente me está hablando, me está enseñando'», dijo.

La historia es relevante si se piensa en el contexto de si Brady debe o no ser considerado en más grande mariscal de campo de todos los tiempos. Por años, esa era mi posición, formada en parte por frustración contra la gente que de alguna manera cree que las estadísticas son transferibles, o que bailan alrededor de un número infinito de variables que ninguna ecuación jamás podría considerar. La idea de que Peyton Manning podría haber ganado el mismo número de Super Bowls como Brady en caso de haber contado con las defensivas de Bill Belichick detrás de él, o Adam Vinatieri junto a él, es tierna, ¿pero en algún punto no debemos adherirnos a lo que realmente sucedió en lugar de lo que teóricamente pudo haber pasado? Podríamos sobrevalorar el liderazgo, como pasar horas jugando a las atrapadas con su receptor abierto desconocido porque es una calidad nebulosa que no podemos definir pero, ¿no importa?

Brady no necesita tener el brazo de John Elway o la precisión de Joe Montana, y nunca ha intentado ser su propio coordinador ofensivo como Manning. Pero su genialidad siempre ha sido la capacidad de hacer que pases complicados parezcan rutinarios, a través de la incansable repetición y reinvención.

Tom Brady ha modificado su mecánica para lanzar con tal de prolongar al máximo su carrera. Icon Sportswire

Estudien su actual mecánica de lanzamiento y compárenla con la primera parte de su carrera. Miren cómo su brazo derecho cruza su cuerpo tras desprenderse del balón, cómo su hombro izquierdo se mantiene cerrado, ya sea que esté tratando de completar con Julian Edelman en ruta cruzada de tercera oportunidad, o un juego casual de atrapadas con Jim Harbaugh en Big House. Es deliberado, y es radicalmente distinto a cómo solía concluir sus lanzamientos.

Hace varios años, Brady deseaba cuidarse de la pérdida de potencia en el brazo que sentencia a la mayoría de mariscales de campo de su edad, así que ideó un plan con Guerrero para reconstruir su mecánica y enfatizar un mayor uso de su torso para lanzar el ovoide campo abajo. Revitalizó su capacidad de lanzar profundo. En el 2016, marcó el índice de pasador más alto de su carrera (121.5) en pases donde el ovoide viaja al menos 20 yardas en el aire. Manning debió idear métodos similares para compensar en su mecánica después de cuatro cirugías en el cuello, pero en sus dos años finales, su cuerpo le traicionó. El cuerpo de Brady, al momento, no lo ha hecho. Es divertido bromear acerca de cómo prefiere comerse la corteza de un árbol a una fresa, ¿pero cómo argumentar contra los resultados?

Ha sido difícil observar a Aaron Rodgers las cinco temporadas pasadas y no sentirse atraído por el argumento de que será mejor algún día, si no es que ya lo es. Sí, Brady cuenta con cuatro anillos de Super Bowl y ha aparecido en 11 Juegos de Campeonato de la AFC, incluyendo la victoria dominante de este año sobre los Steelers. Y sí, tiene el récord de victorias de por vida con 207. Pero Rodgers es estadísticamente mejor que Brady hasta el punto de los 33 años de edad en esencialmente todas las categorías significativas.

Después de sus primeros 5,252 pases, Rodgers ha lanzado para 41,285 yardas, 333 touchdowns, 82 intercepciones con un índice de pasador de 103.6. Al mismo punto, Brady llevaba 38,074 yardas, 281 touchdowns y 119 intercepciones con un índice de pasador de 93.6.

Podría ser útil pensar en ellos como contrapartes como Jack Nicklaus y Tiger Woods. Brady, como Nicklaus, probablemente será recordado como el más grande de la historia a los ojos de muchos porque su increíble consistencia le permitió ganar más campeonatos. Rodgers, como Woods, es una maravilla física que incluso parece sorprender a Brady. «Hace cosas que nadie en la liga ha hecho nunca, ni puede hacer, simplemente por su habilidad física». Ha señalado Brady.

No obstante, cuando se hace la pregunta sobre quién es más grande a uno de los ex compañeros de Brady, ofrece el por qué es casi imposible elegir de manera definitiva a Rodgers. La implacable adherencia de Bill Belichick hacia el «Modo Patriot», en que veteranos son cortados o canjeados antes de que su juego caiga de manera notable, sólo funciona gracias a que Brady puede tapar huecos de una manera que ningún otro quarterback que haya vivido lo ha hecho.

«En ese debate, siempre me decantaré hacia Brady por un motivo: la carencia de jugadores de calibre Pro Bowl en posiciones de habilidad con los que ha jugado»

Ex compañero de equipo de Tom Brady

«En ese debate, siempre me decantaré hacia Brady por un motivo: la carencia de jugadores de calibre Pro Bowl en posiciones de habilidad con los que ha jugado», dijo uno de sus ex compañeros, quien ha pedido permanecer en el anonimato. «No se puede exagerar el valor que significó para Joe Montana contar con toda una ofensiva repleta de elementos de Pro Bowl. Peyton Manning en Indianapolis fue lo mismo. Incluso puedo esgrimir ese argumento a favor de Rodgers, quien ha tenido gran consistencia en la posición de receptor abierto. Tom Brady ha hecho lo que ha hecho con un montón de tipos que ni siquiera podemos nombrar. Seguro, tuvo a [Wes] Welker y [Randy] Moss por un periodo breve, pero fuera de eso se trataba de David Patten, Troy Brown, David Givens, Reche Caldwell, Deion Branch. La habilidad de Brady de jugar al nivel que lo ha hecho sin importar quién le rodea, eso lo convierte en el mejor en lo que hace. Gronk queda fuera y no pierden el paso. Seguro, Rodgers puede realizar mejores lanzamientos. Es un monstruo. ¿Ese pase en contra de los Cowboys a [Jared] Cook? Brady no puede realizar ese pase. Pero la mayor parte del tiempo, no necesita realizar ese pase porque ha hecho otros 100 y el partido ya está ganado».

Brady deja en manos de otros calibrar su legado y de hecho tiene poco que decir sobre cualquier cosa, fuera de los comentarios posteriores a los juegos. Pero en años recientes, ha empezado a ofrecer pequeños recortes de su vida privada, siempre bajo sus propios términos. Cuando regresó a la Universidad de Michigan en septiembre, publicó un video en Facebook de sí mismo con su hijo, Jack, jugando a las atrapadas en Big House, un momento de unión genuino que terminó con un abrazo en las diagonales.

Durante su suspensión, Tom Brady regresó a Michigan donde pasó tiempo con el entrenador en jefe de los Wolverines, Jim Harbaugh. Icon Sportswire

Se unió a Instagram y publicó una fotografía con su hija, Vivian, dándole un beso de buena suerte en su cocina, sus pequeños brazos envueltos en su cuello. Colocó una pequeña estatua del dios hindú Ganesha, «removedor de obstáculos», en su vestidor. Charló abiertamente sobre su libro favorito, «Los cuatro acuerdos» de Miguel Ruiz, y cómo sus cuatro principios le brindaron un mapa por buena parte de sus30s:

Sé impecable con tu palabra

No te tomes nada personal

No hagas suposiciones

Siemrpe intenta lo mejor posible.

«Es una especie de lema para mi vida», dijo Brady. «Muchas veces, no se trata de ti. Es como otros pueden sentirse sobre ellos y no necesariamente sobre mí en lo personal».

«Muchas veces, no se trata de ti. Es como otros pueden sentirse sobre ellos y no necesariamente sobre mí en lo personal»

Tom Brady

Al tiempo que Brady era golpeado y azotado contra la superficie por la línea defensiva de los Texans en la victoria de los Patriots por 34-16 en la Ronda Divisional de la AFC, hubo recordatorios sobre el por qué sigue siendo tan polarizador. En varias instancias, los Texans lo arrastraron al suelo después de que el ovoide estaba fuera de sus manos, y respondió con furia dirigida al réferi.

En otras ocasiones, los Texans lo golpearon con la velocidad de lo que seguramente pareció un Buffalo encarrerado, su cabeza zangoloteando de manera violenta tras azotar sobre el piso, su hombro atrapado de manera contorsionada bajo su cuerpo. Pero cada vez, Brady pareció apurarse para ponerse de pie, una mirada fría y desafiante en su rostro. En la siguiente jugada, hacía que un pase difícil pareciera sencillo, cruzando el brazo derecho en el movimiento, conectando con el receptor en carrera, colocando el ovoide justamente donde necesitaba estar para no perder el paso. A veces, salía a las laterales y gritaba al vacío de la noche, los músculos de su cuello pulsando con manía competitiva.

Se puede interpretar, etiquetar, del modo que gusten. Ya no le importa. Está demasiado ocupado peleando y luchando por los momentos que le restan.

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