¿Sabías que en Cuba se jugaba Futbol Americano?

 Tomado de la prensa Cubana de los 50

“Cuando aparece un juego en la pantalla, el desconocimiento de los detalles
técnicos vuelve locos a los espectadores, tanto amantes del ordenado
beisbol como seguidores y seguidoras del atletismo, la elegante gimnasia
artística y hasta el patinaje sobre hielo disfrutado desde los 34 grados a
la sombra de cualquier tarde de barrio en la Isla. Como en el fútbol
corriente, en un terreno algo menor se enfrentan en base a fuerza y
estrategia dos equipos de 11 contendientes cada uno; la principal
diferencia uno creería que es ese empeño en cargar el balón y lo poco que
valoran el patearlo, pero hay mucho más. Esos jugadores llevan un plan de
batalla a lo castrense medieval, sin espadas, lanzas o garrotes. Sobre el
césped manda el “Quarterback” o mariscal de campo, a partir de la
estrategia de juego que traza desde afuera del terreno el “Coach”, o sea el
entrenador. Estando a la ofensiva, le corresponde poner en movimiento el
balón, entregándolo a otro miembro de la alineación, ejecutando un pase
largo a un corredor o, en último caso, lanzándose él mismo a una jugada, lo
que es arriesgado y poco común. La aglomeración de jugadores luchando por
hacerse del balón es solo un espejismo nacido de la ignorancia del
televidente; en la realidad cada paso de cada hombre es una coreografía que
sigue con la plantilla a la vista un tipo de pésimo carácter que dobla en
edad a los muchachos de dentro del terreno. En ese baile hay jugadores que
bloquean contrarios o arrebatan balones, y se nombran “Tackles” y “Guards”;
los “Ends”, a veces llamados también “Flankers” se desempeñan como
receptores de los pases en los extremos de la formación, por delante del
Quarterback se sitúa el “Center”, que le pasará el balón para ponerlo en
juego, y por detrás de él se hallan una pareja de “Half Backs”, cuya misión
es correr con el balón hasta la más lejana yarda enemiga que puedan
alcanzar, y un “Full Back”, que lo mismo recibe pases que bloquea. El
número 20 del equipo Caribe de la Universidad de La Habana es el *left half
back* de la formación. Se llama Darío José Guitart Manday y todavía no ha
decidido lo que va a estudiar.

“Apenas comenzando el siglo XX era ya el beisbol un deporte establecido en
el país, con equipos, certámenes, páginas en la prensa y sobre todo con
fanáticos, cuando jóvenes estudiantes universitarios introducen desde
Estados Unidos el futbol americano. En 1905 celebran el primer campeonato,
entre las facultades de Ingeniería, Derecho y Medicina de la Universidad de
La Habana, además del Instituto de Segunda Enseñanza de esta misma ciudad,
y en apenas un año encuentran su oportunidad para efectuar el primer tope
internacional, contra la oficialidad de un crucero norteamericano fondeado
en la bahía citadina. Otros varios equipos se formaron en la medida en que
la nueva disciplina competitiva ganaba adeptos, entre ellos el del Vedado
Tennis Club y el Club Atlético de Cuba, hasta poder integrar en 1952 la
Federación Amateur Cubana de Fútbol Americano.

“Guarda la biblioteca universitaria viejos informes de las adquisiciones de
equipos deportivos que realizaba la Comisión Atlética poco antes de que el
ido siglo XX llegara a su mitad. En el verano de 1943 el presupuesto
destinó $ 1 204.50 para equipar al conjunto Caribe de foot ball
intercolegial. Zapatos, hombreras, hip pads (riñoneras), tight guerds
(protectores para los muslos), Shell Pants (pantalonetas) de 9 onzas,
cleats (zapatillas con tacos), cornetas, y sobre todo las pelotas Wilson
WR, que fueron el artículo más caro del equipamiento de competencia
adquirido este año, con un valor unitario de $9.45. Del total del fondo
destinado a este deporte, $ 955.20 se emplearon en la casa Tarín Sport y $
249.30 en Casa Vasallo, dos establecimientos de artículos deportivos de la
ciudad que la publicidad acreditaba. La primera de esas tiendas vendía
calzado deportivo marca Wilson F-94, a un precio de $ 6.95 el par, y en
Vasallo se adquirieron en la misma ocasión zapatos Goldsmith SF a $10.85
par. Cinco años más tardes, o sea, ya después de la Segunda Guerra Mundial,
los precios mostraban un alza visible. En 1948 el listado de equipos se
subastó entre tres establecimientos, si bien limitando el pedido a un
surtido esencial. A *Tarín Sports* se le compraron cabeceras Wilson, modelo
D-216-N a 16.00 pesos la unidad y calzado Wilson del tipo F-6 a 12.50 el
par. En *Rolling Sports SA* se adquirieron hombreras Rawling FP-6 a 9.84
cada juego, y las pelotas oficiales J5B costaron a 12.00 la unidad en la
tienda *Lucky Seventh Sports*. A pesar de la comercialmente intencionada
resonancia anglosajona de algunos de sus nombres, los cuatro
establecimientos tenían sus locales en la misma ciudad. La Casa Tarín en
O’Reilly no. 517; Casa Vasallo, en Obispo y Bernaza; Rolling Sports SA, en
Monserrate 429, y Lucky Seventh Sports, en Obispo y Villegas.”

El Bacardi Bowl, el tazón de futbol americano colegial que unió a estadounidenses y cubanos

Sí hoy en día te preguntaran cuál es la relación entre el fútbol americano y Cuba, probablemente pensarías en que no hay relación alguna.

El deporte de las tacleadas tiene una gran tradición en Estados Unidos, más si se piensa en las universidades. Con gigantescos estadios llenos, semanas de rivalidad y una razón para beber, el futbol americano colegial es casi tan importante y antiguo como ir a la iglesia para la comunidad norteamericana. Desde hace más de 100 años, las universidades se han enfrentado en partidos de campeonato, en tazones, en derbies estatales e inclusive fuera del territorio nacional.

Pocas veces hemos pensado en juegos de futbol americano colegial fuera de territorio estadounidense, lo más cercano sería el Hawaian Bowl, el cual tampoco podemos considerar que está fuera de territorio norteamericano pues dicha isla forma parte de nuestro país vecino.

No obstante, a inicios del Siglo XX fue común ver partidos entre universidades estadounidenses y equipos cubanos, los cuales no necesariamente representaban a universidades de la isla.

Fue en ese momento que inició el boom del futbol americano dentro de la tradición universitaria, comenzaban los clásicos entre Harvard Crimson y Yale Bulldogs, una oportunidad extra para que además del apartado profesional, se empezara a hacer negocio con las universidades. Ante el fervor de los duelos contra equipos cubanos, se veía en esos duelos una oportunidad de sacar algo de dinero pues aunque lo dudes, en aquellos tiempos, Cuba era prácticamente el campo vacacional preferido por los gringos, era para ellos, una extensión de su territorio.

En 1907 se jugó el primer juego de futbol americano colegial en Cuba. LSU aplastó 56 a 0 a la Universidad de la Habana, partido que se llevó a cabo en el Almendares Park, donde lo habitual era el béisbol. Debido al éxito de este choque, habría a posteriori una tradición de enfrentamientos la cual duró mientras las relaciones entre Estados Unidos y Cuba eran positivas.

Este juego fue conocido como el Rumba Bowl o el Cigar Bowl, pero el apodo que realmente se quedó con el duelo entre estadounidenses y cubanos fue el Bacardí Bowl, básicamente porque era la forma en la que los gringos ubicaban a los caribeños, por su magnifica producción de ron Bacardi. Cuba ofrecía un excelente escenario para jugar, playas del caribe, un clima agradable y cantidades inhumanas de ron y habanos.

El 1ro de enero de 1910 Cuba logró su primera victoria contra una universidad visitante. El Club Atlético Cuba (CAC) derrotó a Tulane (universidad que desde ese entonces no destaca, pero que acaba de remodelar su estadio) y motivó a la sociedad cubana a seguir con este deporte… No obstante, la motivación muchas veces no es suficiente para lograr victorias.

A pesar que Cuba mejoraba año con año, aún eran muy disparejos los encuentros. Estados Unidos se llevaría cuatro de los siguientes juegos, dejándole dos victorias a los caribeños (solo el CAC honraría a la isla). Los nativos sin duda le agarraron más cariño al deporte y crecía la afición, tanto que dejaron el Almendares Park para llevar el tazón al estadio La Tropical, uno de los estadios principales de la isla donde además de beisbol, se disputaban varios juegos de futbol.

Eventualmente, todo lo que sube tiende a bajar. En 1921, Cuba obtendría su segunda y última victoria gracias a Ole Miss Rebels, una de las univerisdades más importantes de la NCAA en la actualidad. Y cuando el futbol americano cubano parecía estar en su apogeo, el tiempo de juego estaba por concluir debido a las tensiones políticas en la isla.

En 1937 la idea de enfrentamientos entre univesidades estadounidenses y algún seleccionado cubano o la gran Universidad de la Habana quedó en el olvido; en ese año se disputó el primer partido entre universidades de Estados Unidos fuera de su territorio, lo cual molestó a los cubanos pues dejaban fuera a un equipo de su país, lo que era en cierto sentido el atractivo de este Bacardi Bowl. Muchos consideran que este fue el primer Bacardi Bowl debido a que jugaban universidades estadounidenses únicamente.

Existen muchos datos interesantes sobre estos juegos entre Cuba y Estados Unidos, uno de los que más atención llamaron fue cuando una Banda de Guerra de la Marina Cubana participó en uno de los juegos, más como un acto político que por un afán deportivo.

En lo deportivo, otro recuerdo se dio cuando Alabama Polytechnic –hoy Auburn University, uno de los equipos más poderosos del futbol americano colegial en la actualidad- se enfrentó a Villanova University en uno de los bowls. El juego terminó en un empate a 7 y dejó mucho que desear para el público y que además, tuvo una de las peores asistencias que se tienen recuerdo (tan solo 3,000 aficionados). Aparte de todo esto, hubo un grave problema fuera de los emparrillados a causa de Fulgencio Batista quien estuvo a punto de cancelar el partido pues su rostro no figuraba en el programa del evento. Con esto, la sociedad cubana prácticamente se despedía del fútbol americano.

Todo llegó a su fin en 1946, una época difícil para ambas naciones. En ese momento se jugaría el último encuentro.

En esta última ocasión, cada nación tuvo a su representante y por ende, el resultado fue considerado como determinante para la continuidad del evento. La Universidad de la Habana perdió 56-0 con Southern Mississippi.

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Club Atlético de Cuba. Fue una sociedad clasista que agrupaba a las personas de la Aristocracia habanera y cubana antes de 1959. Se dedicaba a la práctica de deportes, tales como atletismo, béisbol, fútbol, Fútbol americano, tenis y remo.

Fundación

La creación del club ocurre en agosto de 1909 en el seno de la Asociasión Cristiana de Jóvenes de La Habana (YMCA) como respuesta a la prohibición, impuesta por la junta directiva de esta institución protestante, de practicar deportes los domingos para el esparcimiento estudiantil.

En mayo de 1915 al inaugurarse el campeonato amateur de esa temporada en el Almendares Park protagoniza este club, uno de los juegos más largos en el béisbol amtaeur en Cuba, cuando el encuentro jugado frente a la Sociedad Progreso, se extiende a 20 innings con triunfo de estos últimos, ocho carreras por siete.

Fútbol americano

Sobre todo, integrado por atletas de la Asociación Cristiana de Jóvenes de La Habana (Y.M.C.A) y universitarios, la sociedad poseía un equipo de fútbol americano, – conocido también como los Anaranjados o los Tigres – Este club fue el campeón nacional entre 1910 y 1924.

En enero de 1910 derrotan 11 por cero a un equipo de la Universidad de Tulane, el cual fue ampliamente difundido por la prensa estadounidense de la época.

En este club militó entre otros el luchador internacionalista Pablo de la Torriente Brau. Pablo era guard o tackle center, quien fue distinguido en 1925 como Caballero Gran Medalla de Oro, con distintivo negro-anaranjado, de la Orden de la Unión Atlética de Amateurs de Cuba.

En 1928, Pablo como guard del equipo, viaja a Atlanta, Estados Unidos, para competir con Once, un equipo local.

Latinos en la NFL

 

Números pequeños, impacto grande

Jim Plunkett, mariscal que lideró a los Raiders a dos títulos del Súper Bowl. Y Joe Kapp, a quien el semanario deportivo Sports Illustrated llamó “el chicano más rudo”. Tom Flores. Joe Aguirre. E Ignacio Saturnino “Lou” Molinet, un cubano que estudió en la Universidad de Cornell y fue corredor para los Frankford Yellow Jackets en 1927.

El arco de latinos en el fútbol americano profesional, documentado en gran parte por el historiador Mario Longoria, tiene su origen en las primeras épocas del juego. Y cuando lo sigues, te das cuenta de que fueron la minoría pionera cuyo éxito en un deporte netamente estadounidense los convirtió en modelos a seguir. En algunos casos, son hijos de estadounidenses que estaban en América Central al momento de su nacimiento, como los miembros del salón de la fama Steve Van Buren (Honduras), Tom Fears (México) y Ted “La cigüeña loca” Hendricks (Guatemala). Pero también son oriundos de cada rincón de América Latina; desde México, donde han jugado fútbol americano desde la década de 1920, al Caribe y hasta Argentina, país de los hermanos pateadores Martín y Bill Gramática.

Sánchez, a quien su madre le llama Marco, es tercera generación mexicano-americano. Su bisabuelo Nicolás emigró de Zacatecas, primero a Texas y más adelante al sur de California, la cuna de muchas de las grandes estrellas latinas, entre ellas otro miembro del salón de la fama, Anthony Muñoz, posiblemente el mejor tackle ofensivo de la historia.

Ducasse, el guardia novato de los Jets, nació en Haití, pero su abuela es dominicana y sigue los pasos de Stalin Colinet, liniero defensivo nacido en Nueva York que jugó en el colegio secundario Cardinal Hayes, la Universidad de Boston College y con tres equipos de la NFL del 1997 al 2002. El padre de Colinet era haitiano y su madre dominicana, y él recibe el doble honor de ser el primer haitiano-americano y dominicano-americano en jugar en la NFL.

Después de Molinet, vinieron los hermanos Jesse y Kelly Rodríguez, dos inmigrantes españoles que se criaron en Virginia Occidental. Jesse fue corredor de fuerza para los Buffalo Bisons en 1929, mientras que Kelly fue corredor de los Yellow Jackets y los Minneapolis Red Jackets en 1930 y 1931.

La investigación inicial de Longoria resultó en el libro “Athletes Remembered: Mexicano/Latino Professional Football Players 1929-1970”. Longoria ahora está a cargo de la página dedicada a los jugadores latinos en el sitio web del Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional. Según Longoria, los siguientes “hechos sin precedentes” latinos en muchos casos se dieron años antes de que lo lograran jugadores y entrenadores de la raza negra y otros grupos minoritarios:

  • Primer jugador: Ignacio Saturnino “Lou” Molinet, 1927, Frankford Yellow Jackets
  • Primero seleccionado en el sorteo: Joe Aguirre de St. Mary’s College (CA), 1941, 9.ª ronda, Washington Redskins
  • Primero en liderar la NFL en cualquier categoría estadística: Eddie Sáenz, más yardas en devoluciones de saques, 1947, Washington Redskins
  • Primero en recibir honores All-League: Tom Fears, 1949, Los Angeles Rams
  • Primer mariscal de campo: Tom Flores, 1960, Oakland Raiders
  • Primer director técnico: Tom Fears, 1967, New Orleans Saints
  • Primero exaltado al Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional: Tom Fears, 1970
  • Primero seleccionado N.º 1 en el sorteo de la NFL: Jim Plunkett de Stanford, 1971, New England
  • Primer técnico en ganar el Súper Bowl: Tom Flores, SB XV (Oakland Raiders) y SB XVIII (Los Ángeles Raiders)

Números pequeños, impacto grande — ése es el legado latino en la NFL. Plunkett, un mexicano-americano con bisabuelo paterno alemán-irlandés, es el único mariscal retirado que conquistó dos Súper Bowls y no ha sido elegido al salón de la fama. Kapp, hijo de un obrero cuyos padres fueron de ascendencia mexicana y alemana, es el único en jugar en el Rose Bowl, el Súper Bowl y la Copa Grey, la final del fútbol canadiense. Fuera del campo de juego, Kapp enfrentó a la NFL en un caso antimonopolios, ayudando a allanar el camino para el sistema actual de jugadores libres.

A continuación le damos a conocer un resumen histórico de jugadores profesionales de football americano nacidos en países hispanoparlantes, donde aparecen 4 representantes de Cuba (Joe Lamas, Ignacio Saturnino “Lou” Molinet, Ralph Ortega y Luis Sharpe)

Bob Breitenstein

Bill Gramática

Martín Gramática

Santiago Gramática

Wilson Alvarez

Jairo Penaranda

Fuad Reveiz

Joe Lamas

Lou Molinet

Ralph Ortega

José Cortéz

Jesús Angoy

Jesse Rodríguez

Kelly Rodriguez

Ray Rowe

Ted Hendricks

John Hendy

Ebert Van Buren

Steve Van Buren

Sergio Albert

Raúl Allegre

Rolando Cantú

Eduardo Castañeda

Frank Corral

David Etherly

Tom Fears

Efrén Herrera

Victor Leyva

Marco Martos

Manuel Padilla

Jose Portilla

Ramiro Pruneda

Al Richins

Carlos Rosado

Rafael Septién

Salomón Solano

Joaquin Zendejas

Luis Zendejas

Max Zendejas

Tony Zendejas

Leo Barker

Alvin Powell

Jim Schuber

Roberto Wallace

Benny Ricardo

Alan Pringle
Pat Ragusa
Alberto Riverón, de oficial en partidos universitarios a vicepresidente senior de arbitraje en la NFL

De padres y origen cubano, ‘Al’ fue el primer oficial hispano en la historia de la liga.

Alberto Riveron es cubano de nacimiento y un fanático de la NFL (AP-NFL). NFL

El nombre de Alberto Riverón quizás no diga mucho para los aficionados de la NFL, pero este hombre de 56 años de edad es una de las personas más respetadas y destacadas de este organismo, pues lleva ya más de 13 años trabajando allí y ahora acaba de ser nombrado vicepresidente senior de arbitraje.

Riveron, quien llega al puesto que ocupaba el ex jefe de árbitros, DeanBlandino, tiene una historia de vida muy inspiradora, ya que llegó a Estados Unidos a los 5 años, cuando su madre, Irene Valdés, lo trajo aquí desde Cuba buscando un futuro mejor para ella y su único hijo.

Cuando era pequeño, ‘Al’, como lo conocen en la NFL, jugaba al fútbol americano en las calles de un barrio cerca del antiguo estadio Orange Bowl, pero a su madre no le gustaba mucho la idea, ya que temía que le hiciera daño a Alberto.

Riveron, sin duda es un pionero, pues los hispanos, la minoría étnica más grande de este país, tienen un largo camino en el fútbol profesional. Tom Flores se convirtió en el primer mariscal de campo hispano en en 1960, para los Oakland Raiders, mientras que Tom Fears fue el primer entrenador en jefe hispano de la NFL en 1967, dirigiendo a los New Orleans Saints.

“Al ha hecho un trabajo estupendo como miembro clave de nuestro personal de oficiales durante las últimas cuatro temporadas. Antes de eso, Al fue un destacado oficial de campo que se ganó el respeto de sus colegas oficiales, así como de entrenadores y jugadores”, afirmó Roger Goodell, Comisionado de la NFL.

Riveron comenzó a oficiar juegos de la universidad en 1990 y pasó 15 temporadas allí, más que nada en la Conferencia Big East de los EEUU. También fue el juez principal para el juego del Campeonato de la AFC 2012 entre los Ravens de Baltimore y los Patriots de Nueva Inglaterra. Además fue árbitro alterno del SuperBowl XLVI.

Más adelante, en febrero de 2013, fue promovido a Director Senior de la División de Oficiales, un puesto recién creado como segundo al mando bajo el nuevo Vicepresidente de la Liga de Oficiales, DeanBlandino, a quien ahora reemplazó.

Sin duda, la de ‘Al’ es una historia de vida inspiradora y digna de imitar.

 

 

¿Fútbol americano? ¿En Cuba?

Pensar en universidades estadounidenses es casi el equivalente a imaginarse grandes estadios colmados de jóvenes deportivamente rivalizados, mientras que en el campo se debaten dos equipos que intentan colocar a su institución en la cúspide de una de las prácticas insignes del país: el fútbol americano.

Sin embargo, si de Cuba se trata, vienen a nuestra cabeza un sinnúmero de imágenes que nos remiten al béisbol, deporte que heredamos de la nación norteamericana y que se convirtió en toda una tradición para el país. Si bien su llegada y popularización resultaron derivadas de la época del capitalismo, existe una faceta en la historia deportiva cubana que resulta prácticamente desconocida y la vincula estrechamente con Estados Unidos, y es que, durante 50 años, el fútbol americano tuvo un gran auge en el archipiélago, que fue sede de medio centenar de partidos.

Existen varias razones que llevan a comprender por qué un deporte que no existe fuera de los estados norteamericanos pudo alcanzar tanta notoriedad en territorio extranjero. En primer lugar, la militarización derivada de las ocupaciones provocó que los soldados estadounidenses, que se asentaron en la Isla durante un período de tiempo, trajeran consigo prácticas culturales y deportivas, y las difundieran entre la población cubana. Además, era muy común en la época que los jóvenes provenientes de familias de la élite cubana cursaran estudios en universidades de Estados Unidos, lo que los llevaba a incursar en nuevas actividades e incorporarlas a la Isla.

Esto no ocurrió con otros deportes como el soccer y el cricket, que se encontraban más difundidos en el Caribe, y que por tanto no constituían objeto de curiosidad. Luego de haber heredado el béisbol y el baloncesto, el fútbol americano se erigía como la próxima práctica que alcanzaría popularidad en Cuba, dada su vinculación histórica y política con Estados Unidos.

Producto de la cercanía geográfica entre ambas naciones, se comenzaron a disputar partidos en los no solo participaba la Universidad de La Habana, sino otras instituciones como el Vedado Tennis Club y el Cuban Athletic Club, así como ramas del ejército y la policía.

El primer juego de fútbol americano registrado en Cuba ocurrió en 1906, año en que la Universidad de La Habana se enfrentó a los marines del USS Columbia. La sede de las disputas no fue solo el territorio cubano, pues se celebraron partidos en los que el mejor equipo del país, que en ese momento era el de la UH, se disputó con su homónimo de Miami en Coral Gables, Florida.

El primer juego de fútbol americano registrado en Cuba ocurrió en 1906, año en que la Universidad de La Habana se enfrentó a los marines del USS Columbia. -univision.com

De esa forma, y durante casi cincuenta años, este deporte, que se practica en Estados Unidos desde hace más de un siglo, alcanzó toda una notoriedad en Cuba, convirtiéndose La Habana en el epicentro de esta novedosa actividad.

Su declive comenzó en la década de los 40’, producto de las tensiones políticas que la nación caribeña enfrentaba. Sin embargo, con los sucesos del 1ro de enero de 1959, comenzaron una serie de transformaciones que no solo modificaron la lógica política y social del país, sino que se extendieron a otras esferas como el deporte y la cultura.

De esa forma, esta práctica perdió legitimidad en la Isla, pues aún no había sido asimilada como parte de la tradición deportiva del país, a diferencia del béisbol. No solo desapareció de los límites geográficos cubanos, sino también de la historia deportiva de la nación. Pocos recuerdan, hoy en día, aquella etapa en la que Cuba se colocó como aprendiz de uno de los deportes que más conmueve y aglutina a los ciudadanos de los Estados Unidos: el fútbol americano.

 

 

Cuba: 50 años de fútbol americano

Christopher A. Pérez recupera la historia de nuestro deporte en esa isla

El football tuvo gran auge en Cuba

El pasado mes se presentaba en Miami un interesante libro en el que se recogía la historia del fútbol americano en la Isla de Cuba. La obra es la crónica de como este deporte llegó y triunfó en la isla. La historia de como los equipos locales llegaron a jugar contra algunos de los mejores college americanos de la época y de como el deporte desapareció abruptamente.

NFLhispano.com ha tenido la oportunidad de hablar con Christopher A. Pérez autor de esta interesante historia sobre el origen y el fin del football en la isla de Cuba.

¿Cómo surgió la idea de hacer este libro?

Decidí escribir este libro porque soy un gran fan del fútbol americano y quería que otros aficionados supieran sobre la práctica poco conocida de este deporte en Cuba, específicamente del football universitario. Viendo football toda mi vida, no tenía ni idea de que el deporte se practicara en este pequeño país hasta que me encontré una vieja foto en los Archivos Digitales de la Universidad de Miami. La fotografía estaba fechada el 25 de noviembre de 1926 y reflejaba un partido de fútbol americano denominado “ThanksgivingClassic” entre el recientemente establecido programa de la Universidad de Miami y el equipo de football de la Universidad de la Havana. Despertado mi interés comencé a averiguar más sobre este tema. La investigación reveló que Cuba tenía una corta pero extensa historia de fútbol americano que comenzó en 1906 y se prolongó hasta 1956.

¿Cómo llegó el football a Cuba?

Hubo más de 50 partidos jugados por equipos cubanos ante oponente americanos o en los que Cuba fue sede de partidos internacionales. Aunque la Universidad de la Havana jugó la mayoría de estos encuentros, esta escuela no fue la única institución cubana que puso en juego un equipo de fútbol americano.

Clubs deportivos sociales como el Vedado Tennis Club y el Club Atlético de Cuba (Cuban Athletic Club), un club deportivo de la policía, y varias ramas del ejército cubano establecieron equipos que compitieron ante las universidades estadounidenses. Miembros de los clubs sociales (la élite cubana) enviaron a sus hijos a estudiar en Estados Unidos y aprendieron más sobre el deporte y trajeron esos conocimientos de vuelta a la isla.  Además había una fuerte presencia militar estadounidense en Cuba y los militares jugaban al football entre ellos y también enseñaban a los lugareños como jugar. En el que probablemente fuera el primer partido de football Cubano-Americano registrado, en 1906, los marineros del USS Columbia se enfrentaron a la Universidad de la Havana.

La proximidad de Cuba con los Estados Unidos hizo atractivo para los college de ambos países disputar partidos entre ellos. Las 90 millas que separan EE.UU. de Cuba eran a menudo una distancia menor para algunos equipos que jugar contra otro rival del estado vecino. Por otra parte, los Estados Unidos y Cuba habían desarrollado lazos diplomáticos  desde hacía tiempo y los cubanos se asociaban con más frecuencia con sus vecinos del norte que con sus vecinos caribeños. Esto se hizo evidente en los deportes que los cubanos querían practicar. Los cubanos jugaban deportes que eran populares en América del Norte y practicaban menos aquellos que prevalecían en el caribe como el soccer y el cricket. El football era la siguiente parada lógica que querían probar con sus propias manos después de intentar el béisbol y el baloncesto.

¿Volverá el football a Cuba?

Con Estados Unidos reestableciendo lentamente relaciones con Cuba, ¿volverá el football a la isla? Nadie lo sabe a ciencia cierto pero algunos signos parecen indicar que así será. En octubre de 2015 el periodista de NFL Jason Cole (“BleacherReport”) publicó que la NFL estaba considerando disputar un partido en la isla. La NFL, que intenta expandir su marca internacionalmente, nunca ha disputado un partido en un país caribeño. La liga ha jugado partidos en México y en Europa. Los ejecutivos de la NFL estarían encantados de añadir 11 millones más de fans a su siempre popular liga.

En marzo de 2016, el head coach de LSU Les Miles copó titulares nacionales cuando viajó a la isla. Otras universidades han viajado a Cuba para competir ante universidades cubanas en béisbol y baloncesto. Con suerte la normalización llevará a que Cuba pueda jugar, una vez más, al fútbol americano.

PARTIDOS ANTE ALGUNOS DE LOS EQUIPOS MÁS RELEVANTES

Fecha COLLEGE USA   EQUIP. CUBANO   SEDE
25/12/1907 LousianaStateUniversity 56 Universidad de la Havana 0 Almendares Park (Havana)
 01/01/1910 Tulane University  0 Cuban Athletic Club 11 Almendares Park (Havana)
 01/01/1912 Mississippi StateUniversity  12 Cuban Athletic Club 0 Almendares Park (Havana)
 25/12/1912 University of Florida 27 Vedado Tennis Club 0 Almendares Park (Havana)
 31/12/1921 University of Mississippi  0 Cuban Athletic Club 13 Almendares Park (Havana)
25/11/1926 University of Miami 23 Universidad de la Havana 0 UniversityStadium Coral Gables, FL
24/12/1926 University of Miami 23 Universidad de la Havana 0 Almendares Park (Havana)
27/10/1928 University of Miami 62 Vedado Tennis Club 0 UniversityStadium Coral Gables, FL
29/11/1929 University of Florida 9 Universidad de la Havana 0 High school field St. Petersburg, FL
10/11/1939 Georgia Southern
University
14 Universidad de la Havana 0 Womack Field Statesboro, GA
12/09/1939 Georgia SouthernUniversity 27 Universidad de la Havana 7 La Tropical (Havana)
11/09/1946 University of Alabama (“B” team) 53 Universidad de la Havana 18 Wiregrass Memorial Dothan, AL
12/07/1946 University of Southern Mississippi 55 Universidad de la Havana 0 La Tropical (Havana)

El libro, “Cuba: 50 Years of Playing American Football” (en inglés) cuenta además con profusión de fotografías de la época.

 

Creo que el cubano lleva el football americano en la sangre (Humor)

 

Dicen que el deporte es como la vida misma y es por eso que creo que el cubano lleva el “football americano” en la sangre.

Lo anterior se manifiesta específicamente con el transporte público en las conocidas aspirinas, dianas, ruteros, bumbunchacata, cuarentiñas, camellos, guaguas y ómnibus “A” y “P de la capital.

El cubano tiene la cualidad de realizar lecturas pre-snap e identificar con precisión, como si del mejor mariscal de campo se tratase, cuáles son sus mejores opciones y por qué puertas puede lograr un mayor avance, evitando ser interceptado e incluso si se le da la oportunidad para llegar al “primero y diez” o a la “end zone”, puede efectuar una “audible” para cambiar la jugada y escapar de la presión corriendo, El cubano conoce y domina todas las rutas posibles del “emparrillado. Lo mismo ejecuta una “slant” para subir por el centro que una “de poste” hacia el fondo de la guagua, jugándosela hasta en cuarto “down” si es preciso.

Una vez arriba y en diferentes formaciones “shot gun”, “pistol” o bajo centro, espera pacientemente que se abra ese “gap” para colarse y no duda en usar las técnicas del “spin move” y el “stiff arm” contra los que se le interpongan para lograr su objetivo. Si recibe un pisotón puede responder con un doble “sack” aunque yo recomiendo realizar un “punt” y despejar si están en esa situación.

En estos medios de transporte muchas veces se  cometen infracciones que no son penalizadas por ningún “referee” tales como agarrando “holding”, salida en falso “false start”, rudeza innecesaria “unnecessary roughness”, así como bloqueos, contactos, movimientos y uso de las manos, no permitidos.

Podemos ver a “head coaches”, coordinadores ofensivos y defensivos que dan indicaciones sobre la estrategia y el plan de juego,  vociferando por toda la banda: ¡Se puede caminar! ¡Pidan permiso! ¡Monten por atrás!

Existen choferes expertos en el manejo del reloj que alargan los recorridos, piden tiempos fuera y otorgan la pausa de los dos minutos, para que la puerta cierre o el dinero entre en la alcancía.

En fin que el cubano es un espécimen único con un talento maravilloso para el “football americano” y lo veo cada día.

 

 

2 comentarios

  1. Hoy mi frustración se a disipado un poco. Tenemos un grupo pequeño en Holguín que nos encanta el FA JUGAMOS DE TANTO EN TANTO y vemos los partidos de la NFL. No sabía que los seguidores en nuestro país eran tantos; me alegro. Cualquier cosa que Organicen me avisan que estoy redy. Saludos de todo el grupo desde Holguín.

    1. Aprobar y responder

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