Noticias Variadas de AS (II)

Lions, Cowboys y la tradición del ‘Thanksgivinggame’

Los Detroit Lions, desde 1934, y los Dallas Cowboys, desde 1966, son siempre protagonistas de algunos de los partidos del “Día de acción de gracias”.

Miguel López de Toro Seguir

Actualizado: 22 noviembre 2017 16:24h CET

El próximo jueves 23 de noviembre se celebrará en USA el celebérrimo `Día de acción de Gracias´. En esta fecha suelen realizarse un sinfín de tradiciones y la que más nos importa a los amantes de la NFL es `Thanksgivinggame´. Es decir, los partidos de football. Hatsa tres tendremos esta semana, pero nos vamos a detener un momento en dos de ellos. Detroit Lions vs Minnesota Vikings y Dallas Cowboys vs Los Ángeles Chargers.

Estos duelos, además de la gran importancia para la lucha por los playoffs de esta temporada, tienen de especial que cuentan con los dos equipos que tradicionalmente juegan un partido el último jueves de cada mes de noviembre en casa, o lo que es lo mismo en “Thanksgivingday”, estos los DetriotLions y los Dallas Cowboys.

Detroit Lions

Cada año desde 1934, los Detroit Lions disputan un partido como local en el “El día de acción de Gracias´. Todo se remonta a cuando los Lions comenzaron su andadura en la liga profesional. En 1929 se crearon los Spartan. El equipo creció y el mercado de Portsmouth se quedó pequeño, por ello Georger a. Richards compró a los Spartans y se llevó la franquicia a Detroit en 1934.

El equipo era la segunda opción para los amantes del deporte en Detroit, y el nuevo dueño buscó un movimiento de marketing que les ayudará a llenar su estadio, al que sólo acudían unas 15.000 personas habitualmente. Se les ocurrió disputar su partido el “Día de acción de Gracias” y los publicitó gracias a la red de estaciones de radios de la que era dueño el propio George A. Richards.

El público acudió en masa para ver a los Chicago Bears que llegaban como invictos y recientes campeones de la NFL, enfrentarse a sus Detroit Lions para determinar qué equipo lideraría la división Oeste. Los Lions llenaron el estadio y, aunque el partido se lo llevó Chicago, la tradición de afianzó y desde entonces continúa vigente.

Dallas Cowboys

Los Cowboys en la década de los 60 también estaban empezando a sufrir un bache de popularidad y decidieron usar el “Día de acción de Gracias” de 1966 para instaurar la misma tradición que los Detroit Lions. Tex Schramm, General manager de los Cowboys por entonces no dudó en copiar la tradición. Este hombre era un genio de la mercadotecnia y, entre otras cosas, había creado a las Dallas Cowboys Cheerleaders.

Aunque el movimiento generó muchas dudas, incluso dentro de la propia franquicia, lo cierto es que el estadio se llenó. Es más, logró el récord de la franquicia con 80.259 personas. En aquel partido Los Cowboys vencieron a los Cleveland Browns por 26 – 24.

Desde entonces ambos equipos acuden religiosamente a sus partidos del “Thanksgivingday”, y las aficiones llenan sus estadios antes de juntarse con sus familias para tomar el tradicional pavo. En 2006 la NFL decidió que las 6 horas de football en esa fecha no era suficiente, y decidió incluir un tercer partido, pero en este los equipos son rotativos.

Supongo que cada año por estas fechas leéis un par de artículos en los que se cuenta esta misma historia, pero tenéis que entender que para nosotros también es un tradición contarlo.

DarrellRevis sale de su isla para unirse a los Kansas City Chiefs

El veterano cornerback ha firmado un contrato por dos años, 10 millones el segundo, con los Chiefs que llevaban varias semanas sufriendo mucho en secundaria.

Miguel López de Toro Seguir

Actualizado: 23 noviembre 2017 12:39h CET

Los Kansas City han informado que se han hecho con los servicios del veterano cornerbackDarrelleRevis. `The Island´, como se le conocía por su capacidad de aislar una zona de la secundaria y hacerla inhabitable para los receptores de la NFL, ha firmado un contrato para lo que resta de año y otro más.

Welcome to #ChiefsKingdom, @Revis24! pic.twitter.com/ShtFc5FoSn

— Kansas City Chiefs (@Chiefs) 22 de noviembre de 2017

El contrato está sujeto a su rendimiento, pero en caso de cuajar y formar una buena pareja con Marcus Peters, los Chiefs deberán pagarle 10 millones de dólares en 2018. Kansas deberá decidir antes de comenzar la temporada 18´ sí contar con los servicios del DB ya que en caso afirmativo los 10 millones serían garantizados para Revis.

Pero no adelantemos acontecimientos. De momento Revis llega para dar profundidad a una secundaria que desde la pérdida por lesión de Eric Berry ha ido a menos. Hasta el punto que los quarterbacks están empezando a “perderle el respeto” a Marcus Peters, y buscar su zona sin pudor.

Esta fragilidad defensiva preocupa al equipo de Andy Reid que está empezando a ver peligrar una temporada que comenzó de manera inmejorable. Revis no es el aquel shoutdowncorner que aterrorizaba a los mejores receptores de la NFL. Sin embargo, su sapiencia y veteranía ayudará a la rotación de secundaria para intentar devolverla al nivel que ha mostrado otras temporadas.

Revis no ha disputado ningún partido este año

DarrelleRevis llegó a la NFL en 2007 y en seguida se convirtió en un referente en la posición. Su último partido fue en 2016, cuando militaba en los New York Jets, con los que disputó un total de 15 encuentros. En su carrera ha disputado 8 años para los Jets, uno en Tampa y otro en los Patriots, con los que logró el anillo de campeón en la SuperBowl de XLIX.

La llegada del veterano CB tiene su explicación en la necesidad del equipo y en que Bob Sutton, coordinado defensivo de los Chiefs, ya dirigió al DB en su etapa en los Jets.

Veremos que ara muestra Revis, su última campaña estuvo muy lejos de ser buena, pero haciendo de refuerzo de los titulares, quizás, aún tenga gasolina en el tanque para ser desequilibrante en momentos puntuales.

Los Vikings dejan sentenciada su división ganando a los Lions

DaveReginek

AFP

Se impusieron 23-30 a unos Lions que llegaron a ir 17 puntos por debajo, pero que tuvieron la oportunidad de culminar una remontada épica hasta el último minuto.

Mariano Tovar Blog Seguir

Actualizado: 23 noviembre 2017 22:17h CET

Los Lions no forman un mal bloque, pero tampoco son un equipo brillante. Tienen una preocupante falta de pegada por tierra y eso lastra todo su ataque, que depende casi exclusivamente de los detalles de genio de Matthew Stafford, un quarterback que año tras año gana en empaque y solidez. Lo mismo se puede decir de su defensa, no se le puede negar intensidad, pero dar el ciento por ciento en cada jugada no es suficiente cuando uno se enfrenta a los mejores equipos de la NFL.

Y es que los Vikings son precisamente eso, uno equipo con mayúsculas en ataque y en defensa. Sí, en ataque. Viendo jugar este año a Case Keenum, y después de tantas semanas de incredulidad, mientras todos esperamos que termine por estamparse, quizá haya llegado el momento de preguntarse, simplemente, por qué a Jeff Fisher prácticamente no le valía ningún quarterback durante su etapa en los Rams… y también en los Titans. Keenum no se parece en nada al quarterback incompetente del año pasado. Tampoco es que sea la repanocha, pero sí está demostrando que tiene suficientes gotas de talento, y toneladas de profesionalidad, para conducir con éxito un ataque de los Vikings que casi siempre consume el reloj con un ritmo martilleante. A eso hay que sumarle que Latavius Murray lleva ya varias semanas demostrando que los Raiders hicieron el ridículo dejándole marchar para fichar a ‘BeastMode’ Lynch y que McKinnon tal vez no tenga el empaque para sostener un backfield, pero sí es un arma peligrosísima como chico para todo.

Los Vikings empiezan dominando

Con ese guion de partida, durante gran parte de la primera mitad los Vikings consiguieron sacar del campo el ataque de los Lions, que quedaba anulado entre tres y fuera y un fumble inoportuno que abría la puerta de su en zone al ataque rival. Minnesota aprovechaba la falta de fluidez ofensiva de sus rivales para conseguir buenas posiciones de campo y adelantarse 0-13 en el marcador que pudieron ser más si no siguieran malditos con las patadas a palos.Forbath falló un extrapoint en el primer touchdown, y un fieldgoal en el segundo cuarto, y el equipo se dejó cuatro puntos que pudieron ser decisivos.

Un solitario fieldgoal de Prater tras la primera serie ofensiva consistente de los Lions devolvió a los locales al partido (3-13), pero un touchdown de Rudolph (su segundo en el partido) 27 segundos antes del descanso pareció poner el punto final al duelo justo antes del descanso (3-20). Justo entonces apareció Stafford para firmar una serie increíble de cinco jugadas para avanzar 75 yardas en 17 segundos que terminó con touchdown de Marvin Jones y resucitó a los Lions (10-20).

Los Lions rozaron la remontada

En el primer drive de la segunda mitad los Vikings parecieron sentenciar otra vez el partido tras cuatro jugadas, todas de carrera, culminadas con un touchdown de Latavius Murray. Sin embargo, algo había cambiado en el vestuario de Detroit durante el descanso. El mismo ataque que había parecido anémico en los dos primeros cuartos se convirtió en un rodillo que empezó a sacar los colores a la magnífica defensa de los Vikings. Primero fue un touchdown de Fells, luego dos fieldgoals y continuó con una recepción maravillosa de Marvin Jones para touchdown de 43 yardas. Detroit se ponía a cuatro puntos en el marcador 23-27 con un cuarto por delante. Las espadas volvían a estar en todo lo alto.

En los últimos 15 minutos los Vikings siguieron apelando a su bloque y eso les bastó para cerrar el encuentro sin perder nunca la calma y el control del emparrillado. Tres y fuera de los locales, más de cinco minutos consumidos por los visitantes, nuevo tres y fuera local y otra serie de los Vikings que terminó con fieldgoal de Forbath. 23-30 en el marcador, 3:42 para el final… y Stafford es interceptado en cuarto down. Ahí se acababa todo. Los Lions habían puesto toda la carne en el asador pero se estrellaron contra un equipo que, simplemente, ahora mismo es mejor que ellos.

Chip Kelly, el sueño de la NFL y la amenaza sobre la NCAA

El que fuera entrenador de PhiladelphiaEagles y San Francisco 49ers aplaza su tercer (¿y último?) asalto a la liga profesional de football.

Pepe RodriguezRodriguez Blog Seguir

Actualizado: 24 noviembre 2017 12:58h CET

Chip Kelly será noticia en breve. Noticia gorda, en el mundo del fútbol americano. Tras reunirse en diversas ocasiones con los responsables deportivos y económicos de la universidad de Florida, les confirmó que tenía gran interés en trabajar para ellos. Ante esta situación, la universidad de UCLA aceleró el despido de Jim Mora, que se llevó más de diez millones de dólares de finiquito y a sólo un partido de concluir la temporada regular, para poner a Kelly un cheque en blanco delante de la cara y obligarle a repensar su decisión de ir a Florida. En esencia, dos de los programas más grandes e importantes de la NCAA le han dicho sí, sí, sí y mil veces sí a todo para caer en sus brazos, y Kelly elegirá en breve a cual de ellos entregará sus talentos.

Me parece un asunto muy relevante para la NFL y para una de las figuras más importantes del football en la última década. Porque el sueño de Chip Kelly es triunfar en la liga profesional, sin asomo de dudas, y porque esta vuelta a la universidad habla mucho más de una parada y fonda, una recarga de su ambición, que del levantamiento de una bandera blanca. Y la NCAA, sus rivales, deberían temerle. Esto es una amenaza en toda regla.

Kelly es un genio. Siento que los que sólo le habéis visto entrenar en la NFL estéis muertos de risa tras leer esa última frase. Eso los más amables, que los demás habréis blasfemado y habréis cerrado el artículo. Bueno, bien. Y sin embargo, lo es. Sus seis años en la universidad de Oregon, dos como coordinador ofensivo y cuatro como entrenador jefe, fueron tal despliegue de ideas y ejecuciones en ataque que volvieron locos a rivales, seguidores, espectadores y general managers de la NFL. 

Tras hacer que Oregon se convirtiera tan sólo en el cuarto equipo en la historia en jugar cuatro años seguidos las grandes Bowls, con derrota en la final del título nacional de 2010 ante la Auburn de Cam Newton, el entrenador quiso dar el salto a la liga profesional.

Y eligió los PhiladelphiaEagles. Junto a los Cleveland Browns y los BuffaloBills fueron los que mas se interesaron por él, así que entre las tres franquicias eligió, que duda cabe la que estaba más preparada para ganar ya.

Ese fue un primer error, el primer paso a un sonoro fracaso. Porque se encontró que aplicar su ágil, imaginativo y fresco sistema necesitaba de jugadores que lo siguieran a rajatabla, y las grandes estrellas de los Eagles, que las tenían, no comulgaban en exceso con la propuesta. Sobre todo porque sabían que las defensas en la NFL son de una pasta muy diferente a las de la de la NCAA.

El equipo no jugó mal de inicio, y los resultados fueron muy esperanzadores. Un equipo que había ganado 4 encuentros en 2012 se encontró con 10 triunfos en el primer año de Kelly, 2013, y se metieron en playoffs ganando su división. En postemporada cayeron ante los New Orleans Saints en el primer partido.

Era un inicio. A fin de cuentas la apuesta era para muchos años. El problema es que Chip Kelly creyó que el sistema era igual que el universitario. Tanto el táctico como el del trato personal. Y ahí cometió el segundo gran error: no entender que la jerarquía en un vestuario profesional existe.DeSean Jackson y LeSeanMcCoy, entre otros, salieron tarifando de allí, hablando pestes del entrenador. Se le acusó incluso, de manera muy injusta, de ser racista.

Tras la segunda temporada, donde también ganaron diez partidos pero no entraron en playoffs, llevó su apuesta personal aún más arriba y exigió al dueño de los Eagles, Jeff Lawrie, que apartase al general manager, HowieRoseman, y le diese a él todos los poderes. Eso, o se iba. Tercer, y definitivo, error.

Lawrie accedió, y lo que siguió fue una catástrofe de gestión personal y ejecutiva que se reflejó en un desastre en la cancha. Sólo seis victorias, un vestuario perdido, unas oficinas donde no le quedaba ni un amigo, unos esquemas ofensivos que no se ejecutaban bien. Pim, pam, pum. Se acabó. A la calle.

Cayó de pie, porque le ficharon los San Francisco 49ers. El problema es que allí estaban en un periodo de transición y su presencia fue testimonial. Tras la experiencia de Philadelphia, quiso ser sólo el entrenador sin entrar en las decisiones del general manager, y ambos se fueron a la calle tras un año marcado por una racha de 13 derrotas seguidas y, ah, sí, por ColinKaepernick, su protesta ante el himno y la controversia general. Allí no sobrevivió nadie.

Con este curriculum, cualquier otro no tendría jamás otra oportunidad en la NFL. Pero Chip Kelly no es cualquiera. Los genios revolucionarios suelen tener más opciones de redimirse que el resto de los mortales. Por eso es tan importante su decisión entre Florida y UCLA, porque si consigue que su próximo trabajo sea exitoso en la NCAA se le volverá a llamar desde el profesionalismo, y él ha demostrado que no dice que no a ese tipo de llamamientos.

En cualquier caso, para los amantes del football se abre un nuevo foco de interés absoluto, para bien o para mal. No sabemos si será en Los Angeles, en su muy conocida Pac-12 y a los mandos de UCLA, o en la todopoderosa SEC, en la gigantesca institución de Gainesville, Florida, pero lo que es seguro es que su presencia no será indiferente para nadie. Ni para la NFL.

Paxton Lynch será el QB titular de los Denver Broncos el domingo

Dustin Bradford

AFP

Vance Joseph (¿o quizás John Elway?) ha tomado la decisión de probar al jugador elegido en la primera ronda del draft del año 2016.

Pepe RodriguezRodriguez Blog Seguir

Actualizado: 22 noviembre 2017 11:07h CET

Tiempos convulsos en los Denver Broncos. Tanto que ha llegado la hora de la prueba de fuego definitiva de este proyecto: Paxton Lynch será el quarterback titular del equipo desde este mismo domingo.

Era una decisión que se veía venir. Los Broncos han perdido seis partidos consecutivos y BrockOsweiler, QB titular las últimas tres semanas, ha vuelto a demostrar que no tiene sitio como pasador en esta liga. El récord ha caído hasta un 3-7 que hace imposible pensar en una remontada final que les meta en playoffs, así que es el momento perfecto para no tener nada más que perder y probar a Lynch de una vez por todas.

El jugador fue elegido en primera ronda del pasado draft. Con el número 26 en concreto. Los Broncos pelearon por conseguirlo porque los Dallas Cowboys lo querían con locura. De hecho, se cuenta que Jerry Jones, dueño de los tejanos, se agarró un cabreo monumental que le duró hasta pasada la cuarta ronda, donde se hicieron con los servicios de un tal Dak Prescott. Así se escribe la historia.

El año pasado sólo jugó cuando Trevor Siemian se lesionó. Fue en cuatro ocasiones y, tirando de eufemismo, Paxton Lynch pareció verde y poco preparado.

Con la retirada de Gary Kubiak y la llegada de Vance Joseph al puesto de entrenador jefe se inicio una nueva etapa en la franquicia. Una nueva etapa en la que Lynch habría de ser importante porque, a fin de cuentas, seguía siendo toda una primera ronda reciente del draft sin probar de manera firme.

Por eso comenzó el training camp con la ventaja, al menos jerárquica, en la pelea por ser titular. Y no sólo perdió esa ventaja frente a Trevor Siemian, por segundo año consecutivo, sino que la franquicia fichó a Osweiler para que fuera el suplente. La bofetada es de las que hace daño. De las que hacen preguntarse si el primera ronda tiene algún futuro en la NFL.

De hecho, sólo lo vamos a ver en el campo cuando la temporada está perdida para el equipo. Y cuando Mike McCoy, el coordinador ofensivo, ha sido despedido y el entrenador de quarterbacks ascendido a esa posición de jefe del ataque. Es imposible no unir ambas noticias, sucedidas con un par de días de diferencia, y no pensar que la mano de John Elway está detrás de todo lo que está ocurriendo.

En los seis partidos que quedan, los Broncos se enfrentan a equipos desesperados en su mayoría, con cinco en récord negativo ahora mismo. Nadie puede asegurar que Vance Joseph vaya a seguir entrenando a Denver el año que viene, pero lo que es seguro es que Elway va a seguir siendo el presidente de la franquicia. Así que es a éste al que le interesa saber cómo rinde Paxton Lynch siendo titular de manera oficial durante algo más de un mes para tener clara la estrategia para la próxima agencia libre y el próximo draft.

Y en cuanto al chico en sí, pues no puede ser muy inocente al respecto: seis partidos para ganarse puesto el año que viene, o convertirse en un fracaso de primera ronda. No hay mucha tierra media para su caso ahora mismo.

Los Cowboys muestran todos sus agujeros sin ZekeElliott

Tim Heitman

USA TODAY Sports

El equipo de Dallas tuvo una horrorosa actuación en Acción de Gracias que refuerza la idea de que son una plantilla cogida con alfileres tras su estrella.

Pepe RodriguezRodriguez Blog Seguir

Actualizado: 24 noviembre 2017 10:53h CET

Los Dallas Cowboys se han hundido tras la desaparición, vía sanción, de su gran estrella, el corredor ZekeElliott. La tendencia era cuesta abajo, las opciones de meterse en playoffs algo quimérico desde hace cosa de un mes y, ahora, las sensaciones son de equipo perdido, sin guía, y avocado a sufrir como perros en lo que queda de temporada.

Los problemas del grupo son mucho mayores que la presencia o ausencia de Elliott, por mucho que sea su mejor jugador, o al menos el más espectacular y determinante. Y, sin embargo, es justo señalar que sin Zeke los Cowboys han pasado a la parte baja de la NFL.

Los AngelesChargers no jugaban en el Día de Acción de Gracias desde finales de los años 60. Eso indica dos cosas: que no han sido un buen equipo de manera consistente durante tantas décadas y que, aun cuando lo han sido, nunca han tenido el tirón popular como para jugar un partido de esta exposición mediática como es el de Dallas del último jueves de noviembre. Este año les han colocado aquí, estimo, para que no se sientan tan solos en su viaje a los Angeles, donde no son queridos ni apoyados. Y lo que han hecho es mostrarse al mundo de la NFL en gran gloria.

Porque el resultado de la paliza fue de 28 a 6 y la sensación en el campo bien pareciera de 286 a 0. Sólo los inmensos problemas en el puesto de kicker, con la lesión de Novak, les llevaron a tener que hacer malabarismos y a no concluir con puntos numerosos drives de más de 60 yardas que no encontraban oposición. Philip Rivers y Keenan Allen, en concreto, gozaron lo que les dio la gana a expensas de la defensa de los Cowboys.

Porque esa es otra, en Dallas no hay defensa para estar de continuo en el emparrillado. Y si se lesiona Sean Lee, como es el caso, apaga y vámonos. Una secundaria llena de rookies no ayuda, no.

Volvamos, no obstante, al ataque. En los tres partidos en los que ZekeElliott no ha jugado, los Cowboys han perdido por un acumulado de 92-22 y sólo han anotado dos touchdowns. Son números Cleveland Brownescos.

Su imponente línea ofensiva también es culpable de este desastre. Sin Tyron Smith, fueron avasallados por los Atlanta Falcons y permitieron hasta seis sacks de AdrianClayborn, entrando por el hueco dejado por el fabuloso lefttackle. Ayer volvió… y el que se lesionó fue Zack Martin.

Sin posesión de balón, sin el corredor estrella haciendo bigplays o, quizás más importante aún, posibilitando terceros downs cortos durante todo el partido, sin una OL tan rocosa como antaño, el quarterback Dak Prescott también ha mostrado que la vida en la NFL no es cosa sencilla cuando las cosas van mal. El jugador que nunca se equivocaba, que cuidaba el balón como nadie, de repente lanza un pick six tras otro. No es casualidad, claro: es ley de vida, y para todos los QBs la película es parecida en situaciones similares.

Los Dallas Cowboys van 5-6 en la campaña. No se van a meter en playoffs, eso ya es obvio. Pero no es lo mismo pelear y jugar con orgullo, aún cuando te falten las estrellas y tu capacidad de ganar sea menor, que hacer el ridículo. Y menos aún que hacer el ridículo en Acción de Gracias, una fecha tan importante para esta franquicia.

 

 

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