Enseñanzas del futbol americano

El futbol americano es un deporte que tiene tantos matices como la vida, que nos transmite sus enseñanzas en el campo, en el entrenamiento, en un viaje, en tantos lugares y de tantas formas, que me lleva a pensar que invade a la vida misma.

El futbol americano ha sido el mejor vehículo para pasar por esta vida, con tantas enseñanzas, al conocer a tantas personas: jugadores, padres de familia, coaches, rivales, amigos, etc., me llenó de lecciones, y de esas cosas que aprendí, también tuve la oportunidad de transmitirlas a mis jugadores.

El futbol americano nos deja claro que tenemos chance de regarla, no pasa de que no hagamos un primero y diez, o un pase completo o una cobertura, porque después nos regala otra jugada para hacerlo bien.

No me canso de ver las similitudes que tiene con la cotidianidad; en mi forma de ver, Dios nos da un día nuevo para hacer las cosas mejor o simplemente intentar hacerlas otra vez.

Siempre he creído que este deporte es de los más completos y fascinantes que haya inventado el hombre; todos podemos jugarlo: los gorditos, los flaquitos, altos, chaparros, etc., justo como en la vida, que todos tenemos derecho a jugarla, a tomar decisiones, es tan simple como decidir qué quieres hacer con ella, así como decides qué quieres hacer en el campo.

El juego me ha dado más alegrías que sinsabores, que también he tenido muchos, me ha ayudado a servir a mi prójimo, lo que ha sido una de sus mayores virtudes, el tener la oportunidad de ayudar a un jugador, hombre o mujer, o a un amigo.

A base de altibajos aprendí que debo dar sin esperar nada a cambio, como el liniero ofensivo cuyo trabajo es bloquear y sólo los que saben de futbol saben que él fue el artífice de una buena carrera o un gran pase, aunque para el resto pase desapercibido. Así he visto que suceden las cosas y Dios sabe a quién he ayudado, y cómo he servido como un puente más.

El futbol americano me ha enseñado de maneras muy singulares, por ejemplo, en mis tiempos de jugador, una vez no daba el peso para jugar (gordito de toda la vida) y me rapé  —por ahí alguien me había dicho: “así bajas de peso”—, y al llegar al campo mi coach me preguntó por qué me había rapado; le dije que para dar el peso y él me contestó: “no lo vas a dar y si lo das, no creo que seas primer equipo”, pero con la inocencia a mi lado y el coraje que había aprendido en el futbol americano, di el peso y fui primer equipo toda la temporada.

Estas situaciones me han pasado muchas veces en la vida diaria: te golpea fuerte pero te hace sacar lo mejor de ti. Creo que es de las cosas mas importantes que enseña este deporte.

Como coach de futbol americano han pasado muchos jugadores por mis equipos, muchos de ellos me han enseñado lo importante que es nuestro trabajo como guías en sus vidas.

Hace poco me encontré a algunos de ellos y me dijeron que tenía razón en lo que les decía en las prácticas y juegos, porque ya que crecieron tomaban más sentido todas esas pláticas que tuve con ellos. Varios me mencionaron con suma alegría las plácticas tan amenas que daba al final de la práctica y cómo hasta la fecha siguen usando las metáforas que tomaron de ellas, algún día me tomaré el tiempo de contarles algunas de ellas.

En mi paso por este deporte, y ya más grande, el tochito bandera femenil me ha ayudado a sentir este juego desde la perspectiva de las jugadoras, ver lo fuertes que son las mujeres, cómo nos enseñan día a día a salir adelante, al practicar este deporte nuevo para ellas, al practicarlo incluso en contra de sus mismas familias, novios y sociedad en general, su manera de vivir y sacar lo mejor de ellas.

En ellas he visto esos pequeños triunfos del campo de entrenamiento: desde que empezaron, cuando no corrían ni una vuelta, hasta que se forman como toda unas atletas de alto rendimiento. Ver a muchas de ellas como profesionistas, madres y jugadoras ejemplares me llena de felicidad (ellas saben de quién estoy hablando y no me queda más que agradecerles su esfuerzo y haber pasado por mi vida en el futbol americano, volviendo a demostrarme que siempre aprenderemos algo de este hermoso deporte).

Jugué futbol americano y ahora coacheo equipos de americano y tochito porque creo que es lo correcto, tengo miles de defectos como persona, pero el deporte me da la oportunidad de servir como coach y sentirme mejor conmigo mismo, qué más puedo pedir, es un regalo divino lleno de enseñanzas. En fin, el futbol americano es una vida, y así quiero que lo vean las personas que han estado jugando a mi lado durante estos más de 40 años.

Valores que fomenta:

  • Disciplina
  • Trabajo en equipo
  • Humildad
  • Respeto
  • Perseverancia
  • Sacrificio
  • Carácter
  • Liderazgo
  • Superación

1 comentario

    • Rey Cowboy on 08/06/2018 at 1:25 pm
    • Responder

    Precioso este trabajo

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