Certificación del campo de la NFL

El departamento de Operaciones de Fútbol Americano de la NFL no deja nada librado al azar cuando prepara los campos para el día del partido. Sepa cómo se garantiza que la superficie de juego esté perfecta para cada partido.

Pocos elementos juegan un papel más importante en la calidad, la integridad y la seguridad de un partido de la NFL que el campo de juego. Todas las superficies de juego deben estar en las mejores condiciones posibles para que se exhiban las habilidades y el talento de los jugadores.

Para garantizar esto, el departamento de Operaciones de Fútbol Americano de la NFL deja poco librado al azar cuando prepara los campos para el día del partido. Incluso se determina el color de la lona.

Debido a que una lona blanca refleja los rayos del sol, y a que es menos probable que queme el pasto, la NFL ordena su uso en campos de pasto natural en lugares de clima cálido y en sitios de clima fresco de agosto a octubre. De noviembre a enero, se instruye a los sitios de clima frío para que volteen sus lonas hacia el lado de color oscuro, ya que los colores oscuros absorben los rayos del sol, lo que ayuda a calentar el pasto y a derretir la nieve y el hielo.

Esto es solo un ejemplo de cómo el departamento de Operaciones de Fútbol Americano de la NFL se asegura de que sus sedes estén listas para las competencias de cada semana. Los equipos locales son responsables de garantizar que sus campos estén a la altura de las normas de la NFL y cumplan con las prácticas recomendadas de la liga.

GARANTIZAR UN CAMPO DE JUEGO UNIFORME, LITERALMENTE

Si un campo no cumple con las normas de la NFL en cualquiera de las pruebas, el club debe solucionar el problema y probar nuevamente el campo antes del día del partido. Para garantizar que los resultados de las pruebas sean exactos, la liga puede enviar a una compañía externa para que realice controles sobre el terreno con un día de antelación.

Los expertos en certificación del campo prueban todos los campos, tanto de pasto sintético como de pasto natural, para determinar la firmeza hasta 72 horas antes de un partido. Un medidor de impacto Clegg deja caer un peso determinado en varios puntos designados de un campo para medir su firmeza. Los puntos que sean demasiado duros o demasiado blandos deben arreglarse y probarse nuevamente y pasar la prueba antes del día del partido.

La NFL requiere una inspección visual de todos los campos para comprobar si hay defectos u objetos extraños. Mike Kensil, vicepresidente de Operaciones de Partido, afirmó que los administradores de campo a menudo recorren el campo con un imán para buscar elementos como tornillos, pernos o tuercas que hayan quedado sueltos luego de un concierto; tacos que pueden haberse caído de los tachones de los jugadores u otros elementos.

Un jugador de los Dallas Cowboys mientras precalienta para un partido de la NFL contra los Philadelphia Eagles en el Lincoln Financial Field. (Fotografía AP/Aaron M. Sprecher)
Un jugador de los Dallas Cowboys mientras precalienta para un partido de la NFL contra los Philadelphia Eagles en el Lincoln Financial Field. (Fotografía AP/Aaron M. Sprecher)

Los campos sintéticos de la NFL son sometidos a pruebas para determinar la profundidad y la uniformidad del relleno, es decir, la sustancia que absorbe el impacto y crea la base del campo que le permite funcionar como si fuera una superficie natural. La liga mide la profundidad del relleno en 40 áreas designadas alrededor del campo a fin de asegurarse de que no sea demasiado blando ni demasiado duro y de que el relleno esté distribuido de manera uniforme. En los lugares que sean desiguales, los equipos pueden añadir, retirar o suavizar el relleno.

Los campos sintéticos deben estar certificados en cuanto al relleno antes de cada partido. La liga recomienda la certificación de un campo sintético no más de siete días antes de un partido, lo que permite la realización de una evaluación y deja tiempo para que se efectúen las reparaciones necesarias. Si se realiza un concierto u otro evento en el campo, el relleno debe ser probado entre el evento y el próximo partido de la NFL.

Las superficies naturales se prueban para determinar el contenido de humedad al mismo tiempo que son sometidas a prueba para determinar la firmeza. Dentro de las 48 horas posteriores al partido, el campo también es sometido a una prueba de estabilidad, que mide qué tan bien se mantuvo.

No hay una sola manera de definir con exactitud cuándo un campo se mantiene estable o cuándo se debe preparar nuevamente la superficie, por eso, la liga se basa en la opinión de un experto. Los expertos de campo utilizan el Sistema de Informes sobre la Superficie del Campo del Día del Partido que se encuentra en línea con el objetivo de calificar los campos en tres áreas:

  • Esfuerzo cortante de la superficie (la facilidad con la que el pasto se separa del suelo), medido en nueve ubicaciones.
  • Porcentaje del campo cubierto por el pasto, medido en nueve ubicaciones.
  • Calificación general en una escala del 1 al 10.

Estos criterios determinan si una superficie está bien o si necesita ser reparada o reemplazada.

La liga recomienda que todas las sedes donde se jugarán partidos de la NFL tengan en cuenta las fechas de los partidos programados al momento de planificar otros eventos con el fin de que haya tiempo suficiente para que se efectúen las reparaciones, el riego o el reemplazo de una superficie de juego antes del siguiente partido.

El departamento de Operaciones de la NFL prescribe cuándo los clubes deben cubrir los campos y qué productos químicos de seguridad comprobada pueden utilizar para el tratamiento contra el hielo. También hay requisitos respecto de que los clubes tengan equipos suficientes de remoción de nieve a mano y suficiente pintura de colores brillantes en caso de que la caída de nieve haga que las marcas del campo “no se distingan desde el cuerpo del campo de juego”.

Los clubes que comparten un estadio con superficie de pasto con un equipo de béisbol deben cubrir de pasto la parte interna del campo dentro de las dos semanas posteriores al partido final del equipo de béisbol. Todos los clubes con campos de pasto natural presentan un plan de recobertura de pasto a la liga; Kensil observó que ninguna superficie natural logra durar una temporada completa sin que resulte necesario cubrirla nuevamente de pasto.

MUCHA PREPARACIÓN (Y UN POCO DE SUERTE)

El entrenador en jefe de los Seattle Seahawks, Pete Carroll, camina por el campo antes del Supertazón XLVIII contra los Denver Broncos. El arduo trabajo y un descanso de la madre naturaleza ayudaron al personal de Operaciones de Partido a lograr que el campo del MetLife Stadium estuviera listo para el partido. (Fotografía de AP/Charlie Riedel)
El entrenador en jefe de los Seattle Seahawks, Pete Carroll, camina por el campo antes del Supertazón XLVIII contra los Denver Broncos. El arduo trabajo y un descanso de la madre naturaleza ayudaron al personal de Operaciones de Partido a lograr que el campo del MetLife Stadium estuviera listo para el partido. (Fotografía de AP/Charlie Riedel)

A pesar de toda la planificación y el arduo trabajo, a veces, los árbitros de la NFL y los administradores de campo en los estadios al aire libre también necesitan la ayuda de la madre naturaleza.

Según afirmó Kensil, el clima de invierno creó condiciones terribles en el campo sintético del MetLife Stadium de Nueva Jersey antes del Supertazón XLVIII en febrero de 2014. Había caído tanta nieve y tanta lluvia que la humedad se había metido en el campo y lo había congelado después de que las temperaturas nocturnas descendieran a cifras de un solo dígito. Las mediciones de la firmeza del campo eran “sorprendentemente altas”, sostuvo Kensil.

Dos noches antes del Supertazón, la NFL llevó aplanadoras vibrantes para romper el hielo, y la temperatura de 30 °F del día anterior al partido ayudó a calentar el campo y a que se seque. Los trabajadores cubrieron el campo, soplaron calor por debajo de la lona toda la noche y, luego, aplanaron el campo la mañana del partido. En la patada inicial, la temperatura en el campo era de 49 °F.

“El campo estuvo genial para el Supertazón, y quedamos como héroes, pero el clima fue un auténtico golpe de suerte”, recordó Kensil. “Al día siguiente, tuvimos nueve pulgadas de nieve: empezó a nevar como loco. Así que llegué a pensar: ‘¡Guau! ¡Ni la madre naturaleza se mete con el Supertazón!’”.

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