PolemicAS: Los Patriots ya no son el equipo a vencer

JEFF ZELEVANSKY

AFP

La dinastía más exitosa de la era del Super Bowl se queda sin gasolina antes de llegar a la meta

No. No es el “sentimiento antipatriota” que muchos creen que recorre cada una de mis células. Es la realidad. La dinastía más exitosa en la era del Super Bowl llegó a su fin y ni cuenta nos dimos.

No es que los Patriots no puedan seguir siendo competitivos, lo serán. Pero ¿hay otro anillo en su futuro? Lo dudo mucho. Estoy muy consciente que siempre es mala idea apostar en contra de Bill Belichick. Pero hay dos factores que me dan confianza: El “Padre Tiempo” va invicto y que de todos los más grandes guerreros en la historia de la humanidad, ninguno murió de viejo, todos en combate.

Brady tiene 41 años y podrá tener 50. Mientras el equipo pueda protegerlo y él se mantenga de pie ese no es el problema. El problema está con todo lo que sucede a su alrededor, desde los conflictos en la cúpula, a los cambios de personal y al déficit de talento de reparto. Si la dinastía de New England ya acabó, no fue por su quarterback.

La realidad es que la cúpula del equipo, el sustento de la dinastía _ la relación entre Brady, Belichick y el dueño Robert Kraft _ está fracturada. No es ninguna casualidad que Brady se haya integrado al equipo hasta que fue estrictamente necesario ni que Rob Gronkowski haya amenazado con el retiro. Simplemente no están conformes con el estatus quo.

Brady y “Gronk” han sido perros leales, guardianes, siempre al costado del amo Belichick. Brady incluso tomó (a regañadientes) la culpa cuando Belichick lo arrojó debajo del camión en el Deflategate. No embarró a nadie más ¿Lo único que quería? No, no era más dinero como los demás, ni más talento a su alrededor, solo quería más reconocimiento de Belichick, una caricia detrás de la oreja y un “buen chico”. Pero ese no es el estilo de Bill, y ahora todo comienza a derrumbarse.

No solo está el hecho de que Brady iniciará la temporada lanzándole balones a “Gronk”, Hogan y “El señor X y la Señora Y”. También está el hecho de que perdieron a un Matt Patricia y estuvieron a instantes de perder también a Josh McDaniels. Son demasiados síntomas para declarar que el equipo goza de cabal salud.

Hoy por hoy, es difícil descartar a los Patriots de los playoffs. Pero un nuevo viaje a la postemporada tiene tanto que ver con lo que sucede al interior de la organización como con una división sumamente floja y en reconstrucción. Sí, enero está en su futuro. ¿Febrero? No tanto.

Incluso si a la AFC le falta la baraja de contendientes con la que cuenta la Conferencia Nacional, hay equipos que cuentan con el talento necesario y están preparados mental y físicamente para destronarlos. Recuerden que tan solo el año pasado, Pittsburgh se quedó a una pésima llamada arbitral de jugar todos los playoffs en casa y Jacksonville los tuvo a tres minutos de la eliminación de no ser por la inexperiencia.

Son demasiados puntos como para descartarlos y darle vuelta a la página. Fue una carrera memorable, sin duda alguna, pero en el carril de al lado corre el tiempo. Es una carrera que no van a ganar.

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