Top-10 mejores actuaciones pese a las peores lesiones de NFL

 

Es obvio que la gesta heroica de Aaron Rodgers en el partido de domingo por la noche de la Semana 1, será uno de los eventos más recordados de la campaña que recién comienza. Después de todo, la temporada de los Green Bay Packers parecía haber seguido a la pasada hacia el olvido cuando el quarterback sufrió una lesión de rodilla al ser capturado conjuntamente por Khalil Mack y Roy Robertson-Harris en el segundo periodo, imposibilitando por unos minutos que Rodgers pudiera siquiera caminar. Después de salir del campo de juego, en un segundo intento, y dirigirse a la carpa médica, Rodgers fue transportado en el vehículo de las emergencias médicas al vestidor. El semblante no fue nada buena. Por si fuera poco, en su ausencia, el quarterback suplente DeShone Kizer entregó un balón suelto y tiró una intercepción que fue devuelta a la zona de anotación, en ambos casos a Mack.

Después del medio tiempo, llegó la magia que todos recordaremos por algún tiempo. Rodgers regresó al emparrillado y procedió a derrotar a los Chicago Bears, que en ese entonces ya ostentaban una ventaja de 20-0, parado literalmente en una pierna. Lanzando tres pases de touchdown en el cuarto periodo por primera vez en su carrera, Rodgers se robó la noche.

El quarterback de los Packers cimentó su leyenda como uno de los más grandes en jamás portar un casco con esa actuación pero, ¿dónde se coloca entre las actuaciones de más agallas en la historia moderna de la liga? Aquí te presentamos las 10 más memorables para que tú lo decidas:

10. Walter Payton, 20 de noviembre de 1977

El 11 de junio de 1997, Michael Jordan brindó al mundo su “flu game” para dar a los Chicago Bulls una ventaja de 3-2 sobre el Utah Jazz en las Finales de la NBA, pero dos décadas antes, ‘Sweetness’ hizo lo propio. Afectado con una gripa que le tenía sufriendo, entre otras cosas, una fiebre superior a los 38° C, Payton se encontró con la inspiración y corrió 40 veces el balón –en un partido en el que pensaba ni siquiera iba a jugar– para 275 yardas y un touchdown para dar a los Bears una victoria de 10-7 sobre los Minnesota Vikings. El total de yardas que sumó Payton ese día fue un récord histórico para un juego de NFL que duraría hasta el 2000, cuando Corey Dillon sumó 3 yardas con los Cincinnati Bengals frente a los Denver Broncos.

9. Donovan McNabb, 17 de noviembre del 2002

El primer recuerdo que siempre viene a la mente de la carrera de McNabb –injustamente, lo admito– es aquella conferencia de prensa cuando se entera que, sí efectivamente, existen los empates en la NFL. Pero en un duelo ante los Arizona Cardinals exactamente seis años antes, el quarterback de los Philadelphia Eagles se convirtió en un héroe. McNabb fue derribado en la primera serie del partido por LeVar Woods y Adrian Wilson, sufriendo una fractura en el tobillo derecho. McNabb salió momentáneamente del juego para que su tobillo fuera vendado de nuevo, asumiendo que solamente se trataba de un esguince, y jugando sobre una pierna igualó una marca personal con cuatro pases de anotación para llevar a los Eagles hasta una victoria de 38-14. McNabb, entonces el jugador mejor pagado de a liga, se perdió los seis encuentros finales de la campaña regular pero volvió a tiempo para la postemporada, ganando un duelo de la Ronda Divisional antes de caer ante los eventuales campeones del Super Bowl, Tampa Bay Buccaneers en la final de Conferencia.

8. Ben Roethlisberger, 5 de diciembre del 2010

Una semana antes, una lesión en el pie del quarterback de los Pittsburgh Steelers frente a los Buffalo Bills lo sentenció a jugar el resto de la campaña con una pequeña fractura en el pie que requirió el uso de un zapato especial, reforzado con una placa metálica. Pero en el choque de la Semana 13 frente a los Baltimore Ravens le sumó una fractura en la nariz a los desperfectos del mariscal de campo. Haloti Ngata golpeó a Roethlisberger en la cabeza, con su mano metiéndose a la careta del quarterback y deformando su nariz. Roethlisberger no se perdió una jugada del encuentro, y lanzó el pase de anotación del triunfo a Isaac Redman con 2:51 por jugar, como parte de una carrera que culminaría en el Super Bowl.

7. Philip Rivers, 13 de enero del 2008

En un juego de Ronda Divisional de la AFC, el quarterback de los entonces San Diego Chargers se rompió el ligamento anterior cruzado en un triunfo sobre los Indianapolis Colts en su entonces casa, el RCA Dome, último encuentro en aquel complejo. Fue reemplazado en el partido por Billy Volek, y de inmediato se sometió a una artroscopía en la rodilla derecha, junto con la noticia de que no podría jugar en el Juego de Campeonato de la AFC frente a los New England Patriots. Evidentemente, Rivers hizo caso omiso a los médicos y alineó a la siguiente semana en un partido disputado en Gillette Stadium. Los Chargers perdieron, pero quizás lo más notable de todo el asunto fue que a los cuatro meses de la lesión, Rivers ya estaba de vuelta en un minicampamento de entrenamiento con el resto de sus compañeros, y la rodilla fuertemente vendada. Hay diferentes grados para este tipo de lesiones, pero usualmente se requieren de nueve a 12 meses para volver.

6. Tony Romo, 19 de septiembre del 2011

Aunque en sus últimos años como jugador el ahora analista estelar se convirtió en un hospital andante, nada impresionó más que un juego ante los San Francisco 49ers de inicios de campaña del 2011. El quarterback de los Dallas Cowboys sufrió una fractura de costilla y una perforación en el pulmón en la tercera jugada del partido, cortesía de un golpe del apoyador Ahmad Brooks. Romo se mantuvo dentro del juego hasta el medio tiempo, cuando el dolor fue demasiado y necesitó una inyección. En cuanto hizo efecto el medicamento, Romo regresó al partido para completar una de sus usuales remontadas, ingresando al encuentro abajo por 24-14 para ganarlo en la prórroga por 27-24, completando 20 de 33 envíos con dos touchdowns.

5. Emmitt Smith, 2 de enero de 1994

El segundo Cowboy de la lista, Smith realizó su hazaña en el último partido de la campaña. Dallas necesitaba ganar de visita a los New York Giants para obtener el título divisional, y también la ventaja de la localía en la conferencia. Smith recibió un golpe de Greg Jackson momentos antes del intermedio, pero la separación de hombro que sufrió a causa del impacto no lo iba a detener. Una y otra vez, Smith arrolló a los neoyorquinos, sumando 168 yardas terrestres –su marca personal– en 32 acarreos y 61 yardas en 10 recepciones, la mayoría del trabajo con el hombro colgando a un lado. Dallas ganó el encuentro por 16-13 en tiempo suplementario, y la semana libre en la primera ronda de los playoffs fue suficiente para que Smith se recuperar en camino a su segundo Lombardi consecutivo y el nombramiento de Smith como Jugador Más Valioso del Super Bowl, para acompañar su designación como Jugador Más Valioso de aquella temporada.

4. Terrell Owens, 6 de febrero del 2005

Está claro, pocos miembros del Salón de la Fama tienen el número de detractores como Terrell Eldorado Owens, pero lo que hizo en el Super Bowl XXXIX merece el reconocimiento de cualquiera. T.O. había sufrido una fractura de peroné al ser derribado por el safety de los Cowboys, Roy Williams, con una maniobra que desde entonces ha sido proscrita por la liga –la famosa ‘horse-collar tackle’– a mediados de diciembre, y la lesión le costó los dos partidos finales de campaña regular y dos de postemporada. Pero, contra todo pronóstico, Owens se declaró listo para el Super Bowl. Enfrentando a unos Patriots que soñaban con la palabra ‘dinastía’, Owens hizo lo imaginable: dominó a la temida defensiva de New England. Sus estadísticas cuentan solamente parte de la historia –nueve recepciones para 122 yardas– porque cualquiera que recuerde aquel encuentro sabe que T.O. se apropió de los Pats como pocos jugadores lo han hecho en la era Bill Belichick. Los Eagles cayeron por 24-21, y la telenovela que siguió, incluyendo las acusaciones de Owens en contra de McNabb, terminaron por marcar su salida de Philly y comenzar a derrumbar su imagen en la corte de la opinión pública para convertirlo en ‘diva’. Pero en una tarde de febrero en Jacksonville, nadie le pudo reprochar nada a T.O.

3. Jack Youngblood, 30 de diciembre de 1979

Durante la Ronda Divisional de los playoffs de la NFC en la campaña de 1979, la primera encarnación de Los Angeles Rams superó por marcador de 21 a 19 a los Cowboys en el viejo Texas Stadium. En los minutos finales, y como parte de un esfuerzo por prevenir una remontada comandada por Roger Staubach, Youngblood derribo al quarterback de los Cowboys cerca de la línea lateral, fracturándose la tibia. Un capitán para los Rams, Youngblood se rehusó a salir del juego, asegurándose de mantenerse hasta el final del partido… pero ahí no acaba todo. Youngblood, un miembro del Salón de la Fama del Fútbol Americano Profesional de la generación del 2001, jugó la semana siguiente en el Juego de Campeonato de la NFC, una victoria de 9-0 de visita ante los Buccaneers. Dos semanas más tarde, Youngblood fue parte del equipo que enfrentó a los Steelers en el Super Bowl XIV, todavía con la pierna fracturada. El cuadro angelino perdió por 31-19 en un choque jugado en el Rose Bowl de Pasadena, California, y en ese punto, casi cualquiera hubiera optado por atender su lesión, particularmente después de la lesión. No Youngblood. El fiero defensivo de los Rams todavía jugó un partido más con la fractura, la semana subsecuente, en Hawai’i: el Pro Bowl.

2. Larry Wilson, 7 de noviembre de 1965

Antes de que el término fuera popularizado por los Miami Dolphins y Ronnie Brown, el término ‘Wildcat’ era una jugada defensiva innovadora de los St. Louis Cardinals de los ’60s, nombrada por el jugador que la ejecutaba: una carga del profundo libre, Wilson. Pero, quizás sea menos recordada otra gran hazaña del miembro del Salón de la Fama. En un juego de 1965 frente a los Giants, Wilson sufrió una fractura a lo largo del dedo medio de la mano izquierda durante la primera mitad, y otra fractura peor en el dorso de la mano izquierda cuando quedó atrapada entre dos cascos en la segunda mitad. A la semana siguiente, frente a los Steelers, Wilson ignoró a los médicos y salió a jugar, con ambas manos pesadamente enyesadas hasta las muñecas. Después de pasar toda la semana sin poder abotonarse una camisa, por las fracturas, Wilson fue capaz de interceptar un pase en esas condiciones, devolviéndolo 34 yardas para preparar el touchdown del triunfo, uno de 21-17. Wilson alineó la semana siguiente, pero los médicos le ordenaron tratarse antes de que el desplazamiento de la fractura de la mano izquierda le generara problemas permanentes. De cualquier manera, Wilson pudo volver a tiempo para cerrar la campaña ante los Cleveland Browns.

1. Ronnie Lott, 22 de diciembre de 1985

En su primera campaña como profundo libre, después de iniciar su carrera de Salón de la Fama como esquinero, Lott se fracturó el dedo meñique derribando a Timmy Newsome de los Cowboys en la jornada final de la temporada. Una semana más tarde, en duelo de postemporada ante los Giants, la lesión de Lott empeoró, y durante el receso de temporada, los médicos presentaron dos opciones para Lott: una cirugía reconstructiva que acarrearía una larga rehabilitación, impidiéndole iniciar la temporada del ’86 con su equipo, o remover la punta del dedo dañado de manera permanente. Lott prefirió que le amputaran la punta del meñique izquierdo, y en esa temporada terminó liderando a la NFL con 10 intercepciones. En su momento, Lott se dijo inspirado por las hazañas de Wilson y Youngblood como motivo por su decisión, aunque años más tarde admitió arrepentimiento por su decisión. De cualquier manera, se coloca como el N° 1 de esta lista porque, ¿quién podría superar a un jugador que voluntariamente renuncia a una parte de su cuerpo con tal de no jugar al fútbol americano?

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