Lo mejor y lo peor de la semana 8 de la NFL

Tim Warner

AFP

Le tomó tiempo, pero finalmente Deshaun Watson comienza a mostrar su versión de 2017.

La temporada pasada Deshaun Watson fue una bocanada de aire fresco para la liga, haciendo jugadas con las piernas y su portentoso brazo. Después, se hicieron presentes tres de las iniciales más temidas en toda la NFL: ACL.

El pasado jueves, Watson dejó atrás todos los fantasmas que suelen acompañar a esa lesión y, después de siete semanas, volvió a su versión de 2017. Suficiente para obtener la designación de lo mejor de la semana.

Watson simplemente fue dominante en camino al quinto triunfo consecutivo de los Texans. Su actuación se puede definir en una sola estadística: Cinco pases de touchdowns y cuatro pases incompletos.

No, no es un error. Watson fue así de bueno. Enfrentando a una defensiva de los Dolphins en pleno declive, el egresado de Clemson aprovechó todas las facilidades que le otorgó Miami en camino a un contundente triunfo de 42-23.

No se engañen por el marcador, el juego ni siquiera fue tan cerrado y fue, en buena parte, gracias a Watson, quien solo requirió ir al aire en 20 ocasiones, completando 16, para 239 yardas. Todo eso mientras se recupera de una lesión en las costillas.

Lo de Watson tampoco debe llegar como sorpresa para nadie. Durante toda la temporada, su progreso ha sido constante. Durante la racha de cinco victorias que tiene a los Texans en la cima del Sur de la AFC, Watson acumula 10 touchdowns a cambio de cuatro intercepciones. Si bien ninguno de esos triunfos vino contra un equipo con marca ganadora, es una inyección de confianza para el resto del calendario de los Texans.

El veterano Adrian Peterson (149 yardas por tierra, 7 por aire y dos touchdowns) y James Conner (212 yardas totales y dos anotaciones), obtuvieron menciones honoríficas.

Lo peor de la semana

Los Oakland Raiders continúan con veloz y constante paso hacia el fondo de la NFL, y su exhibición del domingo fue tan solo la muestra más reciente.

Incapaces de conservar una ventaja de 28-21 a un cuarto del final en casa ante los Colts, Oakland simplemente se desmoronó en el último periodo, al admitir 21 puntos en menos de ocho minutos para sumar su sexta derrota de la campaña.

Es difícil apuntar a un solo defecto en Oakland: Desde los problemas en el vestidor y los múltiples reportes de fricciones entre Derek Carr y la gerencia; la incapacidad de Carr para involucrar a todas sus armas quedó de manifiesto con una sola recepción del otrora estelar Jordy Nelson, o una defensiva que permitió más de 40 puntos por segunda ocasión en la campaña.

Pero tal vez, el punto más irónico en toda la debacle de los Raiders es el hecho de que, nuevamente, no sumaron un solo sack, después de haber canjeado a Khalil Mack. Lo de Oakland parece un acto de masoquismo.

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