Exhibición nacional para la búsqueda de talentos

El Campamento Nacional por Invitación (NIC) es el Supertazón del proceso de desarrollo de jugadores. También conocido como “exhibición nacional para la búsqueda de talentos” (National Scouting Combine), este evento de cuatro días solo con invitación permite a los cazatalentos de la NFL evaluar a los mejores jugadores universitarios elegibles para el Draft del año sobre una variedad de criterios médicos, mentales y físicos. Solo alrededor de 300 jugadores asisten cada año.

 

Además de evaluar a los jugadores, el evento evalúa a los miembros del departamento de personal de cada equipo de la NFL al tomar decisiones que determinarán el futuro de su franquicia. El combinado recibe la atención de todo el país, ya que los fanáticos y los medios miran y especulan sobre quién será elegido y a dónde irá.

Pero no siempre fue así.

LOS ORÍGENES DEL COMBINADO

Hasta la década de 1970, los equipos en general no sometían a exámenes físicos a sus posibles elecciones. En 1976, la organización de los New York Jets fue la primera en invitar a estudiantes universitarios del último año a la oficina central del equipo para llevar a cabo exámenes físicos y entrevistas.

“Además de carácter e inteligencia, otro aspecto fuera del fútbol americano en el que ponemos énfasis es el aspecto médico”, escribió Mike Hickey, el director de personal jugador de los Jets, en una nota para el The New York Times en abril de 1983. “Queremos que todos los jugadores en los que estamos interesados sean sometidos a un examen ortopédico realizado por los médicos de nuestro equipo”.

Hickey describió cómo esos esfuerzos habían llevado a siete años de éxito en el Draft, y observó que casi la mitad de los 36 jugadores del equipo elegidos desde 1977 eran titulares.

“Lleva mucho tiempo y cuesta mucho dinero, pero creemos que vale la pena”, escribió. “Es importante reducir las posibilidades de cometer un error”.

Otros equipos siguieron el ejemplo de los Jets, lo que significaba que los candidatos principales viajaban de una ciudad a otra para las entrevistas y los exámenes físicos de diferentes equipos de la NFL. No solo era un proceso largo y costoso, sino que los jugadores, que aún estaban en la universidad, a menudo debían perder clases y someterse a múltiples rayos X y otras pruebas.