La mezcla de Pederson que llevó a los Eagles a la Super Bowl

La mezcla de Pederson que llevó a los Eagles a la Super Bowl

La mezcla de Pederson que llevó a los Eagles a la Super Bowl

Abbie Parr

AFP

El entrenador de Philadelphia ha implementado un ataque con retazos de dos sistemas diferentes y ha conseguido lo mejor de ambos mundos.

La Teoría de la Evolución de las Especies de Richard Darwin es una de las cimas de la humanidad. Para mí en concreto, la idea suprema sobre la que ha progresado la civilización. Me parece de tal genialidad que hay ratos que me da por aplicarla a cualquier cosa, sea natural o artificial, a ver qué sale. Y siempre acierta. Es una idea prodigiosa que explica tantos asuntos que debería conocerse, esta sí, como la Teoría del Todo. Una de sus patas fundamentales es que sólo el más apto, el que mejor se adapta al entorno, sobrevive. No el más fuerte, como se dice equivocadamente, sino el más inteligente a la hora de evaluar lo que le rodea y como usarlo en su provecho.

Cuando Jeff Lurie, dueño de los Philadelphia Eagles, contrató a Doug Pederson como entrenador jefe dijo una frase que fue objeto de mofa: “Quiero un entrenador con inteligencia emocional”. Qué poco “footballero” esto ¿eh? Inteligencia emocional. A ver si ahora va a hacer falta un tierno poeta para dirigir a estos bestias. Eso e imágenes igual de prejuiciosas tomaron lugar en el análisis del fichaje.

Y no, claro. La inteligencia emocional es una pata sustancial, diría que imprescindible, de la capacidad de adaptación de los individuos al medio en el que viven. Ser capaz de notar no sólo que dos y dos son cuatro sino que tal vecino requiere de abrazos y tal otro de bromas obscenas.

Doug Pederson tiene inteligencia emocional. A raudales. Y nada más llegar al puesto, en enero de 2016, usó esa cualidad para tomar una decisión que, a la postre, le ha llevado a meter a su equipo en la Super Bowl LII. Una decisión de adaptación, de superviviencia que conlleva evolución y mejora. La decisión fue aprender.

Los Philadelphia Eagles despidieron a Chip Kelly antes de fichar a Pederson. Kelly, un hombre pegado a un sistema, había fracasado en la NFL porque se negó a variar su librillo. Llegó como un gurú de los ataques spread y de la run pass option (RPO) que había popularizado en la NCAA y con ello murió.

El primer año que aplicó su táctica funcionó muy bien. Nick Foles, qué cosas, era el quartarback y, como todos los pasadores que viven en un sistema tan agradecido para ellos, tuvo unos numerazos espectaculares. Se trata de una estrategia que pondera los pases fáciles, a puntos específicos del campo una vez tras otra, a toda velocidad, y permite alegrías ofensivas sin excesivos riesgos. La contrapartida es que reviente a la propia defensa, que tiene que estar demasiado tiempo en el campo. Y, además, como se vio en años posteriores, una vez que los coordinadores defensivos te “pillan el truco” has de evolucionar o te detienen siempre. De ahí al despido sólo pasaron dos temporadas.

Doug Pederson llegó de Kansas City Chiefs, donde era coordinador ofensivo con Andy Reid, uno de los apóstoles de la West Coast Offense (WCO), con la idea de aplicar ese sistema. Pases cortos, seguridad, carrera, dominio del tempo.

Al hacerse cargo del equipo, no obstante, declinó firmar a todo un nuevo staff de entrenadores antes de, al menos, entrevistar a los que habían trabajado con Kelly. Y dio de lleno en el medio de la diana. Tras hablar con ellos se quedó con Duce Staley (entrenador de running backs), Justin Pelle (entrenador de tight ends) y, sobre todo, Jeff Stoutland (entrenador de la OL), uno de los nombres más queridos en la NCAA por su trabajo con la línea ofensiva de Alabama y que Chip había llevado de la mano a la NFL.

Son estos hombres, insisto sobre todo en Stoutland, los que le meten en la cabeza a Pederson que la RPO sigue teniendo un lugar tremendo en la NFL y que, con los suficientes ajustes, podrían montar un ataque a su gusto.

El entrenador jefe les escucha con atención y, con John DeFilippo (guardad su nombre porque será entrenador jefe de la NFL) y su hombre de confianza, Frank Reich, decide mezclar la RPO y la WCO como base de su ataque. No la locura que descuida el tempo de Chip Kelly, no el conservadurismo extremo de Andy Reid.

Y ponen sobre el campo un equipo que, en los momentos tensos, es capaz de generar un dolor de cabeza en las defensas rivales por el uso de la option, mientras que en el resto pueden ir piano piano por el campo.

El resultado es que Carson Wentz hace números de MVP durante todo el año y que cuando Nick Foles le sustituye es capaz de tener un trabajo asequible y diseñado para sacar lo mejor de sus talentos. Se vio en el partido contra los Minnesota Vikings de manera tremenda y, si me apuráis, más aún en el de los Atlanta Falcons, perdidos ante un diseño de partido que hizo parecer a Foles un comandante en jefe.

El resultado es que los Eagles son capaces de aprovecharse de la RPO y a la vez, que esto es lo milagroso, liderar la NFL en tiempo de posesión del balón, con 32 minutos y 39 segundos de media por partido. Esto lleva a que la defensa sea la que menos tiempo está en el campo de toda la liga, con lo temible que resulta eso en una unidad tan potente.

El resultado es que la OL de Philadelphia es la mejor de la liga, aún con la pérdida de probablemente su mejor hombre, el left tackle Jason Peters, y sus entrenadores hacen un esfuerzo inmenso por hacerles parte esencial de cada jugada, con un frontal de bloqueos y movimientos que mezclan los dos sistemas ofensivos con precisión.

La inteligencia emocional, y de la otra, su capacidad de adaptación, su evolución, han hecho de Doug Pederson uno de los entrenadores de moda en la NFL. Y lo tiene más que merecido. Su mezcla de estilos en los Philadelphia Eagles es uno de los motivos fundamentales por los que van a jugar la Super Bowl LII.

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