¿Lamar Jackson es el próximo Michael Vick?

Lamar Jackson

Michael Reaves

Getty Images

El prospecto de Louisville califica como uno de los mejores atletas de la Clase 2018, pero esos quarterbacks-corredores no perduran mucho en la NFL.

Evaluar a Lamar Jackson debió ser una de las tareas más complicadas hasta para los mejores scouts de la NFL.

El quarterback de Louisville es algo así como la reencarnación de Michael Vick. O, ¿mejor que Vick?… Porque el ex quarterback de los Falcons dijo que Lamar es “cinco veces mejor atleta” que él.

Ciertamente, sus números son impresionantes, como increíble es lo que este chico puede hacer en el campo.

Jackson ganó el Trofeo Heisman en 2016 y fue finalista en 2017.

Completó 254 de 430 pases (59.1 por ciento) para 3,660 yardas, 27 touchdowns y 10 intercepciones la temporada pasada.

Pero sumó otras 1,601 yardas y 18 touchdowns por la vía terrestre, con una velocidad y movimientos quizá jamás vistos en un quarterback.

Corrió para un total de 50 touchdowns y pasó para 69 en sus tres temporadas en el football colegial.

Este jueves llevó a cabo su Pro Day en la Universidad de Louisville, pero se negó a correr las 40 yardas.

“La velocidad del juego lo va a decir todo”, dijo Jackson. “Primero tienes que atraparme”.

Intentó unos 60 pases ante representantes de los 32 equipos de la NFL. Mike Tomlin, el coach de los Steelers, fue uno de los que más cerca estuvo, como si fuese la representación gráfica de “ver para creer”.

Es tal su velocidad y capacidad atlética, que previo al Scouting Combine se rumoró que varios equipos le preguntarían si estaría dispuesto a jugar como receptor en la NFL, similar a lo que Kordell Stewart hizo en Pittsburgh a mediados de la década de los 90.

Pero Jackson dijo que esos reportes eran falsos.

A FAVOR

Jackson fue uno de los mejores quarterbacks-corredores de la historia del football colegial. Su velocidad y cambios de dirección lo convertían en un objetivo prácticamente imposible de derribar en campo abierto.

Posee un buen brazo y sabe hacer jugadas grandes como pasador, y como muestra están los 57 touchdowns que lanzó en sus dos últimas temporadas en Louisville.

Las defensivas deben respetar su velocidad y por ello suelen dejar “sueltos” a los receptores.

EN CONTRA

Jackson no es el tipo de quarterback que perdura en la NFL.

Vick (13 años como profesional) es la excepción que confirma la regla y Robert Griffin III el ejemplo más reciente.

En una ofensiva tipo run-pass-option que le instalaron Mike y Kyle Shanahan en Washington, Griffin III brilló como novato, pero en el transcurso de la campaña se lastimó los ligamentos de la rodilla y en los Playoffs se agravó una lesión que eventualmente terminó con su corta carrera en la NFL.

“No hay duda de que (Jackson) puede hacer diferencia, pero tiene que estar en la ofensiva correcta”, dice Greg Gabriel, de Pro Football Weekly. “Necesita mucho trabajo en su mecánica, ya que completó sólo 57 por ciento de sus pases en la universidad. En los últimos 12 años, nadie con ese porcentaje tan bajo ha tenido éxito en la NFL”.

El equipo que lo reclute en el Draft debe enseñarle a que en la NFL un quarterback está para lanzar el balón, no para correr con él.

Si mejora su mecánica y aprende a ser efectivo desde la bolsa de protección, Jackson podría convertirse en un estupendo pasador.

Se necesitará mucha paciencia en su desarrollo, pero, lamentablemente para Lamar, paciencia es lo que menos existe en la NFL.

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