Mundillo NFL – AS.com (3)

La odisea de Todd Gurley en Los Angeles Rams continúa

El runningback estrella de los Rams no está pudiendo brillar en el gran arranque de su equipo. Los rivales conocen su potencial y sobrecargan la caja.

Los Angeles está protagonizando un muy buen inicio de temporada. Tras una dura derrota inaugural en San Francisco el equipo de Jeff Fisher ha enlazado tres victorias consecutivas, superando por el camino a los dos grandes favoritos dentro de la división como son Seattle y Arizona. Sin embargo, el éxito colectivo no se está reflejando en el rendimiento individual de su gran estrella ofensiva, Todd Gurley.

El rookie de ataque de 2015 ha tenido un primer mes de competición de lo más duro. Tras cuatro partidos apenas suma dos touchdowns en 82 carreras para 216 yardas, un flojísimo promedio de 2.6 yardas por intento. Su carrera más larga en toda la temporada es de 16 yardas. Fue ante Tampa Bay en la semana 3 y tuvo que realizar un gran esfuerzo para conseguir todas y cada una de las yardas.

Los equipos rivales están sobrecargando la caja con tranquilidad ante los Rams dado que su juego aéreo de momento no intimida a nadie. Si a eso unimos que la línea ofensiva tampoco está dejando ni el más pequeño resquicio para que Gurley pueda crear algo de la nada pues todo se conjuga para que el runningback estrella apenas haya metido la tercera velocidad siquiera en toda la campaña.

El partido del domingo en Arizona fue un ejemplo más de la situación que está sufriendo Gurley en 2016. En 19 intentos de carrera apenas pudo generar 33 yardas. De media, el primer contacto contra un defensor lo recibió justo en la misma línea de scrimmage, lo que quiere decir que todas las yardas que pudo sumar fueron tras contacto. La carrera más larga fue de 5 yardas, dato demoledor ése.

La jugada del vídeo a continuación enseña a las claras lo que os comento. Los Angeles se alinea con personal 12 (un runningback, dos tight ends) en 1ª y 10, mientras que Arizona monta un frente de cinco hombres en la línea e incluye ocho en total en la caja. La línea de defensa se impone claramente y empuja a los bloqueadores hacia Gurley. Ningún línea ofensivo ni tight end puede pasar al segundo nivel para encargarse de los linebackers Deone Buccanon (20) y Kevin Minter (51). El resultado es que Gurley no tiene a donde ir ni por donde escapar.

La distribución espacial de las 19 carreras fue la siguiente:

– Lado izquierdo (left end, left tackle): 2 carreras, 6 yardas.

– Centro (left guard, center, right guard): 9 carreras, 8 yardas.

– Lado derecho (right tackle, right end): 8 carreras, 19 yardas.

Los Rams generalmente buscan dirigir más el juego terrestre hacia el lado derecho donde se encuentra el RT Rob Havenstein, su mejor hombre en bloqueo de carrera, pero como vemos por las estadísticas apenas hubo éxito. El mal rendimiento del tight end Lance Kendricks en ese aspecto resultó fundamental.

Variar el personal en el campo tampoco facilitó las cosas para Gurley y el juego de carrera. Cuatro veces Los Angeles corrió con personal 11 (un runningback, un tight end) y desde shotgun para abrir un poco la defensa. El resultado de esas cuatro acciones fue de 9 yardas totales.

Dada la imposibilidad momentánea para poner en marcha el juego terrestre Los Angeles hizo bien involucrando a Gurley más en el juego de pase. Capturó cinco lanzamientos y en uno de ellos produjo 33 yardas, su jugada más larga en la temporada. Hasta que la línea ofensiva no comience a mover más a sus oponentes esta estrategia tendrá que seguir siendo explotada para no desaprovechar el inmenso talento del runningback.

Otra cosa que están empezando a hacer mejor los Rams es buscar el play-action, especialmente en situaciones de primer down en las que las defensas están mucho más centradas en detener la carrera. Esto es algo que os comenté en un artículo allá por el mes de mayo y que tanto contra Tampa Bay como sobre todo la pasada jornada en Arizona hemos empezado a ver más en los Rams.

Fijaos en la imagen. Es la primera acción del tercer cuarto para los Rams en su choque con los Cardinals. A partir de un play-action Los Angeles va a realizar un concepto de rutas muy utilizado en la liga para generar grandes jugadas y poner en una situación comprometida a defensas con un solo safety profundo (Cover 1, Cover 3). El wide receiver de un lado va a correr una “dig” mientras el otro realizará una ruta “post”.

Tanto el tight end como el fullback se quedan en máxima protección de siete hombres. Gurley sale a ruta tras el play-action. En la C-3 que juega Arizona esta combinación de rutas de los wide receivers fuerza al safety a saltar por la ruta cruzada dejando el espacio a su espalda para el hombre que corre la ruta más profunda, en este caso Tavon Austin. La jugada salió como marcaba el plan salvo por el hecho de que el lanzamiento de Case Keenum resultó un poco largo.

Observad en el vídeo como los jugadores del segundo nivel de Arizona saltan por completo a la carrera, lo que deja vacío un gran espacio en la zona media. Poco más tarde en el partido Keenum sí aprovechó ese hueco para conectar un envío de 31 yardas con Kenny Britt.

Éste es el tipo de jugadas que Los Angeles ha de empezar a realizar con mayor regularidad para que las defensas rivales respeten más su juego aéreo y en consecuencia queden más espacios abiertos para Todd Gurley cuando le toque llevar el balón por tierra. Visto el lento desarrollo del número 1 del draft, Jared Goff, la responsabilidad queda de momento en los hombros de Keenum. Si está a la altura en estos 3-4 lanzamientos que serán llamados desde la banda en cada partido mucho cuidado con estos Rams que tienen bastante margen de mejora en ataque.

Los New England Patriots se olvidan de sus fundamentos

Hacía 20 años que los Patriots no se quedaban a cero en su estadio y ha tenido que llegar Rex Ryan para recordar tiempos oscuros en Boston.

Basta ver el resultado, 16-0, para darse cuenta de que el partido entre New England Patriots y Buffalo Bills del domingo fue raro raro. Hacía 20 años que los Patriots no se quedaban a cero en su estadio y ha tenido que llegar Rex Ryan para recordar tiempos oscuros que pocos fans de New England recuerdan.

El partido comenzó con una jugada que podría haber cambiado drásticamente el desarrollo del mismo. Jacoby Brissett conectó con Julian Edelman en una ruta corta que el receptor llevó hasta la goal line rival. 90 yardas anuladas por una falta de Chris Hogan.

Se observa claramente que el #15 de los Patriots está bloqueando al cornerback antes de que el quarterback haya dado el pase. Es muy poco habitual ver a los de Belichick cometer este tipo de errores de ejecución y más en jugadas como estas, tipo pick-play, en las que son auténticos maestros.

Para hacerlo todavía más extraño, en el siguiente drive, los Bills anotaron su único touchdown en una jugada muy similar a la de Edelman con LeSean McCoy saliendo del backfield y aprovechando un bloqueo de Robert Woods para entrar en la endzone.

 

No hubo pañuelo a pesar de que se ve igual de bien que en el caso de Hogan que Woods está bloqueando antes de que salga el pase. Eso sí, el de los Bills disimuló un poco mejor abriéndose después de molestar al linebacker, como si fuera a recibir el pase. Jamás pensé que diría esto pero los Bills ejecutaron mejor que los Patriots en dos jugadas que serían definitivas para el resultado final.

A partir de ahí, la primera mitad fue una sucesión de drives de los Patriots que no iban a ningún lado. Dejaron de lado el juego de pase y facilitaron mucho el trabajo defensivo de los Bills que se limitó a apretar en el box. Les salió bien ya que el único drive positivo del rival acabó en un fumble de Brissett.

La situación era óptima para que los Bills abrieran distancia pero tampoco lo hicieron. Eso sí fue más normal. Por muy mal que estuvieran los locales los de Buffalo siguen teniendo una ofensiva limitada y con la, también usual, lluvia de pañuelos apenas sacaron un par de field goals antes del descanso.

A la vuelta del intermedio, los disparates continuaron. Stephen Gostkowski falló un field goal de 48 yardas en la primera posesión del tercer cuarto y ahí se acabó toda producción ofensiva de New England. Por fin, después de tres partidos y medio, se empezaron a ver las limitaciones del sistema sin Tom Brady.

Sin la cadencia ni el acierto del #12 en los pases cortos, los Patriots estaban vendidos y los Bills abusaron de un Brissett que alargaba demasiado su estancia en el pocket. En este particular duelo destacó Zach Brown, el linebacker de los Bills, que se multiplicó para estar en todas partes e impedir cualquier avance rival.

Fue una visión verdaderamente extraña. Ver a un equipo tan disciplinado, tan bien entrenado y tan eficiente frustrado consigo mismo. Porque no fue una actuación dominante de la defensa de Buffalo sino una avalancha de errores que provocó que los Patriots acabaran fallando en todas las fases.

Punts dropados, tackles fallados, pañuelos en ataque… Esas cosas que nunca vemos hacer a los de Belichick, y que condenan a muchos equipos cada jornada, sucedieron el domingo.

Quizás fue la imagen de un equipo que sabía que había cumplido su objetivo y ya estaba pensando en el regreso de su líder. Quizás simplemente fue que no podían competir con un quarterback rookie limitado y eso acabó llevándose por delante el plan de juego. O quizás fue la pericia de Rex Ryan que supo atacar los puntos débiles de los Patriots.

Seguramente fue una suma de todos esos factores pero no puedo evitar pensar que si la jugada de Edelman no se anula y los Patriots se ponen por delante, ahora mismo estaríamos hablando de un equipo invicto. En cualquier caso, esto debe servirles como toque de atención. Con Brady tendrán mayor margen de error pero ni siquiera ellos, los indestructibles Pats, están libres de actuaciones terribles.

Notas del resto de la AFC Este:

– Los New York Jets están sufriendo las consecuencias de tener como titular a un quarterback que hace tres meses estaba tirado en el sofá jugando con sus hijos mientras el resto de la plantilla estaba trabajando. Y ahora están condenados a sufrir con Ryan Fitzpatrick. La falta de ritmo de juego del veterano QB es evidente y aunque no fue el principal culpable de la derrota frente a los Seahawks; tampoco aportó nada para llevar a su equipo a la victoria.

– ¿Qué está pasando en la secundaria de los Jets? Cada jornada hay jugadas en las que vemos a receptores rivales correr solos. El domingo fue Calvin Pryor el que salió en la foto pero cuando esto se repite tanto hay que mirar al banquillo. El siguiente rival son los Pittsburgh Steelers. Si Todd Bowles no cambia algo, las 300 yardas de Julio Jones se van a quedar cortas respecto a lo que va a hacer Antonio Brown.

¿Y Miami? ¿Qué pasa en Miami? El jueves se marcaron un partido de esos que lo mejor es enterrar la grabación y olvidarlo para siempre. Nadie esperaba mucho de los Dolphins esta temporada pero esta imagen es muy preocupante. Y lo peor es que Ryan Tannehill está hundiéndose poco a poco.

El 13 de abril de 2015, más de un mes después del inicio de la agencia libre, los Raiders anunciaban la contratación de Michael Crabtree a razón de 3 millones de dólares y una temporada. Su nombre había caído en el olvido y su contrato, tipo “puente” y con un gasto mínimo para una franquicia con tanto espacio salarial, dejaban entrever que el interés por el ex de los 49ers había sido mínimo. Incluso para los fans, su figura, devaluada, había caído en el olvido. Sus dos últimas temporadas en San Francisco, el mote de “Sorry Receiver” que Sherman le puso y su perfil bajo y de capa caída en la agencia libre de 2015 habían hecho que prácticamente nos hubiéramos olvidado de él por completo.

Su resurrección, sin embargo, es uno de los secretos mejores guardados de toda la NFL. Su temporada debut en los Raiders fue la mejor de su carrera sin contar su excepcional año 2012 y su año 2016 promete ser, de nuevo, uno de los mejores de su carrera. Se ha convertido, por encima de Amari Cooper, en el target preferido de Derek Carr y está demostrando ser uno de los mejores receptores de posesión de la liga, algo que no se podía esperar un par de años atrás. El pasado domingo, ante Baltimore, dio una exhibición con tres touchdowns y sobresaliendo en todas las circunstancias. En su primer TD ganó un balón dividido en un fade, en el segundo touchdown supo encontrar el soft spot en la defensa zonal de Baltimore y en el tercero hizo dar un paso en falso a Wright que aprovechó para ir vertical y anotar el TD ganador.

Crabtree es uno de los factores más importantes para el 3-1 de Oakland, el mejor inicio de temporada que han tenido los Raiders desde 2002. Oakland ha ganado los tres partidos que ha disputado fuera de casa y el domingo que viene reciben a unos Chargers que vienen en crisis y se ponen con una oportunidad casi histórica para ponerse 4-1, recibiendo una semana más tarde a los Chiefs en el que sería el partido más importante para la franquicia en muchos años.

Eran pocos y parió la abuela

La temporada de los Chargers es surrealista. De nuevo, volvieron a tirar a la basura un partido que tenían ganado, un partido en el que contaban con 13 puntos de ventaja con menos de 7 minutos en el último cuarto y acabaron perdiendo ante unos débiles Saints. Los Chargers, que podrían llevar una temporada de 4-0 se ven con un 1-3 y una plaga de lesiones que cada día cuenta con más heridos. Es curioso, pero San Diego está jugando muy bien y por encima de lo esperado antes de comenzar la temporada, pero su falta de punch a la hora de finalizar los partidos está siendo rocambolesca.

Por si todo esto fuera poco, se ha anunciado que Jason Verrett, que engrosa una ya abultada lista de lesionados, se perderá lo que resta de temporada por una rotura parcial de su ACL, que llevaba dos semanas molestándole. Ahora entendemos mejor la razón de su debacle ante TJ Hilton la semana pasada. El jugador más talentoso de la defensa Charger se pasará el resto de temporada en la lista de lesionados. En San Diego montan un circo y les crecen los enanos.

Siemian se lesiona, pero en Denver siguen ganando

Hay cosas que nunca cambiarán. Esta semana hemos sabido que Talib se disparó a sí mismo en un incidente nocturno, vimos otro Quarterback más en Denver (ya van cuatro en menos de un año) y los Broncos volvieron ganar. Ninguna de las tres cosas sorprenden lo más mínimo. Siemian se lastimó el hombro cayendo al suelo, pero parece que ya estará listo para volver esta misma semana ante los Falcons en un duelo de equipos imbatidos. Lynch cumplió desde el banquillo, sin florituras, para una cómoda victoria en la que los Bucaneros tampoco pusieron en aprietos al rookie.

Con la victoria ante Tampa, los Broncos se sitúan como la segunda franquicia del deporte americano (empatados con los Lakers) en porcentaje de victorias desde el año 1984 (año en el que Bowlen se hizo dueño del equipo), solo superados por los San Antonio Spurs de la NBA. El top 5 lo completan los New England Patriots y los San Francisco 49ers.

Los Chiefs siguen con su irregularidad

Kansas City da una de cal y una de arena. Esta semana tocó la arena. A los Chiefs no les salió nada: Colquitt tuvo el peor punt de su carrera, Santos dio al poste en su primer fallo de la temporada, Knile Davis tuvo su peor retorno de kick off como profesional y hasta Alex Smith fue interceptado en una screen. Uno de esos días en los que no sale absolutamente nada y en el que solo puedes esperar que el chaparrón (literal, ante la lluvia en Pittsburgh) pase cuanto antes y encarar el próximo partido. Los Chiefs afrontan un bye week pensando en un retorno crítico ante los Raiders dentro de dos semanas, con ambos equipos ya pensando en una de las plazas de wildcard en la AFC.

MVP de la jornada:

Semana 1: Spencer Ware

Semana 2: Von Miller

Semana 3: Trevor Siemian

Semana 4: Michael Crabtree

¿Y si Andrew Luck no fuera tan buen quarterback de la NFL?

Después de cinco años dando por hecho que es uno de los mejores quarterbacks de la NFL actual, quizá haya llegado el momento de analizar sus virtudes y defectos.

En el deporte hay verdades absolutas que nadie se atreve a contradecir, y que no pueden ser objeto de debate, salvo que el insensato que las cuestione consiga mantenerse impasible ante el posible escarnio público. Y yo hoy me he decidido a subirme a una viga embadurnado de brea y plumas para poner en entredicho una de esas verdades inmutables.

“Andrew Luck es una gran estrella de la NFL”. A ver quién es el listo que se atreve a negar eso. Además, el quarterback tiene un estupendo colchón que le protege de cualquier crítica. Todo a su alrededor es tan mediocre, desde la línea ofensiva hasta el entrenador, pasando por todas y cada una de las posiciones, que antes de llegar hasta él, para revisar su auténtica labor, terminamos enciscados con la defensa puesto por puesto, Pagano, Pep Hamilton, Rod Chudzinski, los cinco individuos que forman por delante de él, la edad de Frank Gore y hasta la apatía de la afición de Indianápolis. Así que Luck se mantiene inmaculado, como una estatua magnífica cuya presencia impone devoción, y que no recobrará la vida hasta que los que le rodean esté a su altura.

Llevo desde que el quarterback llegó a la NFL en 2012 criticando el mal trabajo que se ha hecho para desarrollar todo su potencial. Luck no solo está mal utilizado; además, no ha crecido demasiado como jugador en todo este tiempo. Por supuesto que se nota la veteranía, pero cuando llegó a la NFL sorprendió por su atrevimiento, potencia y precisión en los pases largos y, por ahora, en eso se ha quedado: un jugador letal en la media y larga distancia.

Esa virtud ya sirve por si sola para catalogar a un quarterback como muy bueno, pero no es suficiente para situarlo en la élite de los más grandes.

Siempre insisto en que lo más difícil para un quarterback no es lanzar muy lejos o con muchísima precisión. Eso debería darse por sentado para ser profesional. De hecho, la potencia ni siquiera es indispensable. En la NFL ha habido buenísimos quarterback que nunca han tenido un cañón Berta en el brazo. Para mí, lo que marca la diferencia entre quarterbacks es la capacidad para hacer lecturas rápidas, encontrando siempre el mejor objetivo posible. Y donde de verdad se ve a las grandes estrellas es en las distancias cortas, que es donde se lanzan la mayor parte de los pases.

Un quarterback mediocre no tiene tiempo para hacer más de una lectura en pases cercanos. Se queda con la primera opción y va a muerte con ella. Cuando subimos un escalón, encontramos quarterbacks que son capaces de mirar a campo abierto cuando ese primer pase corto no es posible. Sin embargo, hay que ascender dos o tres pasos más para llegar a esas grandes estrellas de verdad, tipos superdotados, que son capaces de radiografiar el campo en décimas de segundo para hacer la elección más dañina en el pase corto, sin necesidad de buscar más allá. Gente que es capaz de saber en cada momento en que lugar está cada uno de sus compañeros y si están abiertos o cubiertos.

Esa capacidad de los mejores es además lo que les permite convertir cada drive en un acordeón que se abre y se cierra a voluntad, y que dura exactamente lo que debe durar. Ni un minuto más, ni uno menos. Tipos transformados en moldeadores del tiempo, que saben que el mejor pase posible no es siempre el que acaba en touchdown, sino el que consigue que el equipo propio mantenga la iniciativa.

Se supone que Luck debería estar en ese grupo, pero es evidente, y cada vez más, que el jugador no hace buenas lecturas en corto. Se fija en el objetivo prioritario, pero si está bien cubierto ya no le da tiempo a rectificar, y no tiene más remedio que levantar la vista a campo abierto. Y eso si por un milagro su línea le concede un poco más de tiempo, algo que no sucede demasiadas veces. Por eso es muy habitual que Luck no encuentre la mejor opción en pases cortos, porque no le da tiempo a verla, aunque suple esa carencia completando de forma increíble opciones peores, que curiosamente casi siempre son más complicadas y quizá más vistosas, y que nos dejan con la boca abierta por su dificultad, sin dejarnos pensar en su poco sentido práctico. Le sucede todos los partidos y en mi opinión es una de las razones por los que nunca ha sido capaz de conducir drives sostenidos, y termina buscando lanzamientos más largos con los que se siente más cómodo.

Me podéis decir: “pues fenomenal, mientras siga siendo capaz de colocar sin inmutarse un pase de cuarenta yardas en las manos de un receptor en doble cobertura, el resto da lo mismo”. Yo no estoy de acuerdo con eso. Es innegable que Luck es explosivo y letal en el pase largo, uno de los mejores de la NFL en esa faceta, pero eso no es suficiente. Lo ideal para cualquier equipo, y más para uno con las limitaciones de los Colts, con una línea que no concede mucho tiempo, sería que su quarterback fuera capaz de hacer más daño con el pase corto.

Durante estos cinco años he sospechado lo mismo que estoy explicando en este artículo, y que por fin me he atrevido a escribir. Hasta ahora he defendido que Luck tiene un talento innato infinito, y que la culpa de ese lunar la tienen Chuck Pagano, y todo el resto del staff de los Colts, que no han sabido trabajar con él para hacerle evolucionar en esa faceta del juego. Sin embargo, con el paso del tiempo empiezo a temerme que la solución sea más sencilla y, simplemente, el quarterback tenga ahí un defecto que no consigue corregir.

Sea cual sea la razón, mientras no vea a Andrew Luck lanzar pases cortos con la misma riqueza de lecturas que consigue en el pase largo, seguiré con la duda de que sea una gran estrella de la NFL.

Que a veces es muy sano dejar en entredicho axiomas que todo el mundo da por válidos y que tal vez merezcan ser dicutidos.

En la NFL se puede ganar con solo siete yardas de carrera

La NFL está plagada de estadísitcas curiosas y números increíbles. Aquí os dejamos algunas de ellas porque todo es posible un domingo cualquiera.

El Football es un deporte en constante contacto con las estadísticas; estas nos aportan una visión genérica y científica de lo que ha ocurrido. En este artículo vamos a citar algunas curiosidades y momentos interesantes de la NFL.

¿Alguna vez os habéis preguntado si un equipo ha jugado el MNF en una semana y el TNF en la siguiente? Solo los Vikings ganaron ambos partidos, fue en el 94 teniendo que viajar desde New York hasta Minneapolis

También ha ocurrido lo contrario, estos equipos disfrutaron de un descanso de 20 días, casi tres semanas:

Vamos a hablar del primer cuarto, ¿Cuál creéis que es el récord de puntos en los primeros 15 minutos de partido? 28 nada más y nada menos:

Estos equipos iban ganando de 24 al descanso y acabaron perdiendo….

Los Dolphins incluso llegaron a ir ganando de 23 al final del tercer cuarto para acabar perdiendo:

¿Y el cuarto con más puntos de la historia? Lions y Bears explotaron en la semana 4 de 2007 para anotar 48 puntos en el último cuarto.

¿Qué hay de la peor ofensiva que haya ganado un partido? Tenemos dos casos

¿Y viceversa? Fueron los Giants la pasada temporada contra los Saints en la batalla campal sin defensas del Dome.

Esta me parece una de las más interesantes, los Dolphins le ganaron a los Vikings en 2006 tras correr solo 7 yardas…en 13 carreras.

Aún más increíble es la victoria de Texans sobre Raiders ese mismo año, con yardas de pase negativas.

Otro partido digno de estudio por parte de los Texans es en el que permitieron 422 yardas totales, consiguiendo una victoria de 18 puntos con solo 47 yardas ofensivas.

Los Titans perdieron por mucho la batalla de los turnovers contra Browns, y aun así, se llevaron el partido:

Me parece también muy interesante evaluar cuales han sido las victorias en las trincheras más ineficientes de la historia. La mas sangrante quizá, la de Titans en 2012 donde lograron 7 sacks y 9 TFL para aun así permitir 20 puntos

Vamos a hablar de los kickers. ¿Cuál podría ser la mayor cantidad de Field Goals fallados? Tenemos 3 casos con 4 fallos.

¿Y de extra points fallados antes de la pasada temporada? Otro Kicker de los Vikings siendo protagonista, en este caso fue Doug Brien en 2002, un kicker con unos resultados nada malos

El Field goal mas largo, de 64 yardas sigue corriendo a cargo de Matt Prater quien lo logro en Mile High la temporada 2013.

Rodney Williams, punter de los Giants en 2001, realizó un punt de 90 yardas, con algunas de diferencia sobre el segundo mayor.

No dudéis en comentarme cualquier curiosidad o consulta sobre la historia estadística de la NFL por Twitter (@Oliver_AP) y, si es posible, os responderé con mucho gusto.

Lo mejor de la semana 4 de la NFL en una frase

Los Patriots pierden su primer partido la misma semana en que los Broncos empiezan a gustarse, consiguiendo que todo lo que puede salir bien, les salga mejor.

A estas alturas ya hemos dicho de los 32 equipos la mítica frase “estos tipos son un charlot”. No, de todos no, una pequeña aldea de irreductibles bronquíticos resiste a una milla de altura los embates de todos aquellos que dijeron (que dijimos), que este año ni de coña y que la flauta no podría sonar dos veces. Estamos entusiasmados con el genio de Belichick, pero Kubiak se está echando al monte, saca a un quarterback que no ha dado un pase como profesional y le pone a tirar misiles como loco, se inventa jugadas de engaño donde le apetece, y si tira una moneda al suelo le sale de canto. ¡Eeeeeehhhh¡ ¡Que a mí no me engañan! ¡Aquí hay alquimia de la mala! ¡¡¡Y MUCHA!!!

Bengals 22 – Dolphins 7

Andy Dalton está tan triste, y echa tanto de menos a Eifert (cuyo regreso es inminente), Marvin Jones y Mohamed Sanu (que se fueron para no volver), que A.J.Green decidió hacerle un regalo y asumir él solo el trabajo de los cuatro. Lo malo es que tanto él como Eifert deberán multiplicarse este año para que el ataque de estos Bengals se parezca al de 2015, aunque solo sea un poquito, cuando haya enfrente rivales de verdad.

Jaguars 30 – Colts 27

Pagano, ese artista incomprendido, sigue alcanzando cimas imposibles para cualquier otro entrenador contemporáneo. Su genialidad, adelantada a su tiempo, no está al alcance de los paladares de cualquiera. Estoy seguro de que los bardos del siglo XXV cantarán sus hazañas, como conseguir que la OL de los Colts sea en 2016 incluso peor que en 2015, o que Andrew Luck juegue domingo tras domingo por debajo de su talento. Pero esas son obras menores que ya contemplamos sin contener el aliento y que quedan lejos de ese nuevo detalle genial que nos regaló contra los Jaguars y que tiene su sello inconfundible: enfrentarse a un despeje de punt sin poner ningún jugador a intentar el retorno; otra obra cumbre que ideó hace meses, y que se guardó para sorprender en Wembley y darse a conocer en el mercado de arte europeo.

Falcons 48 – Panthers 33

¿Cam Newton o Russell Wilson? Teníamos dudas sobre a quién de los dos le partirían antes la cara después de tanto jugar sin línea ofensiva. Y el ganador fue… ¡Cam Newton! Aunque también hay que decir que el golpe casco contra casco que casi le saca los ojos de las órbitas, llegó en un arranque de coraje al conseguir una conversión de dos a la carrera costara lo que costara. No fue su primera jugada a la desesperada del MVP de la temporada 2015, que llevaba cuatro semanas luchando solo contra el mundo en unos Panthers completamente irreconocibles.

Ravens 27 – Raiders 28

Los Ravens pueden estar empeñados en convertirse en los reyes del desmadre, pero una cosa es querer serlo y otra destronar a estos Raiders, a los que solo les falta que Jack del Rio dirija desde la banda en tanga y marcando paquete. Aunque ahora que lo pienso, estoy tan seguro de que del Rio ha renacido al espíritu del caos, que sin duda se habría jugado una patada de 68 yardas de Justin Tucker que habría entrado entre palos después de golpear en el travesaño y en el culo de un Zebra. ¡Harbaugh, todavía eres un simple aprendiz!

Bears 17 – Lions 14

Es tremendo que en la jornada 4 de la NFL haya duelos irrelevantes. Pero dentro del océano de irrelevancia, los Lions volvieron a ser una sardinita minúscula que no le importa ni a sus propios jugadores, enfermos de pasotismo. Al menos, los Bears pusieron ganas, corazón, y en bastantes momentos, hasta buen juego. No tengo ninguna duda de que Hoyer tiene mucho menos talento que Cutler, pero también estoy seguro de que tiene muchas más ganas de jugar al football americano.

Texans 27 – Titans 20

Que los Texans sigan siendo los máximos favoritos de la AFC Sur después de la lesión de JJ Watt, y tras el pobre espectáculo en que se convirtió su duelo ante los Titans, dice muy poco de una división que había creado muchas expectativas en pretemporada y poco a poco se está convirtiendo en un páramo. U Osweiler mejora mucho, o la eterna búsqueda del quarterback franquicia de los texanos se reanudará en un par de años. A propósito, dicen que Elway tiene en la mesita de noche una foto de Osweiler, y cuando está deprimido enciende la luz, la mira, se tira un pedo y se duerme como un niño, chupándose el dedete.

Patriots 0 – Bills 16

Lo único que estuvo igualado en el partido fue la tángana del calentamiento. Desde entonces, los Patriots descubrieron algo que muchos otros equipos de la NFL conocen demasiado bien: jugar sin quarterback es frustrante y ni siquiera un genio como Belichick es capaz de sobreponerse a eso domingo tras domingo… Aunque los seguidores de New England no tienen que sentirse mal, soñaban con terminar la temporada con un 16-0 y ya lo han conseguido.

Jets 17 – Seahawks 27

Antes del inicio del partido estábamos preocupados por la salud de Russell Wilson, porque nuestro corazón no podía resistir otra jornada de torturas. ¡Pobre chaval! Ya pensaban en pedir firmas en las calles de Seattle: “¡Salvemos a Russell!” Y en poner pancartas colgadas del Space Needle: “alerta social por otra especie en peligro de extinción”… ¡¡¡Jodo con el pobrecito!!! Saltó al campo como un león en la sabana, devoró sin compasión a toda la secundaria rival, se marcó un rito de cortejo con el resucitado Jimmy Graham, se fue al centro del emparrillado y rugió como solo saben hacer los reyes de la selva “¡AQUÍ MANDO YO!”

Redskins 31 – Browns 20

En Washington deben estar encantados por el retorno del mejor Cousins, y su conexión letal con Jordan Reed, pero deberían seguir muy preocupados porque su quarterback, pese a la mejoría, se muere de miedo antes de lanzar un pase arriesgado y, sobre todo, porque su defensa contra la carrera camina inexorablemente hacia la autodestrucción. Si Isaiah Crowell te enchufa 112 yardas en 15 intentos, lo mejor que puedes hacer es llamar al teléfono de emergencias pidiendo asistencia inmediata de ambulancias, bomberos, policía, protección civil e incluso del ejército, que ante las grandes catástrofes no hay que andarse con paños calientes.

Buccaneers 7 – Broncos 27

Lo único que se me ocurre es que Zeus es de los Buccaneers, y está comenzando a hartarse de ver perder a un equipo que esta vez sí había levantando expectativas. Pero por muchos rayos y truenos que lance, a Tampa le quedan muchas tormentas para poderle ganar a estos Broncos que residen en el Olimpo.

Cardinals 13 – Rams 17

Todavía no estoy preparado para afirmar tajantemente que estos Rams son mejores que los Cardinals. Pero sí que estoy seguro de que Carson Palmer entró en barrena en los pasados playoffs y todo apunta a que no frenará hasta que se estrelle contra el suelo. La pregunta es si por el camino se llevará por delante este proyecto de Arizona… aunque todos los síntomas apuntan a ello.

Chargers 34 – Saints 35

Si los partidos de football americano duraran tres cuartos, los Chargers llevarían tres victorias y serían una de las grandes sorpresas de la temporada.

49ers 17 – Cowboys 24

Ya sé que quizá esté dejando el listón a la altura del suelo, pero durante los dos primeros cuartos, incluso los Niners parecieron un equipo de la NFL y Gabbert un quarterback. Luego se lesionó Navorro Bowman y todas las vergüenzas quedaron al aire. Kelly en porretas; visión desasosegadora, traumática, una semana tras otra.

Steelers 43 – Chiefs 14

Volvió LeVeon Bell, volvieron los Steelers, y una patética defensa de los Chiefs se llevó todas las bofetadas que los ‘Señores del Acero’ tenían ganas de repartir después de la humillación contra los Eagles.

Vikings 24 – Giants 10

Hay una imagen que define perfectamente a estos Vikings. A falta de 4:43 para el final, estaban en tercera y cuatro y necesitaban un primer down para matar el partido; Bradford conectó un pase lateral con Diggs que se revolvió y se salió del campo. Cualquier otro receptor habría celebrado la jugada con algarabía, Diggs, sin que nadie le dijera nada, se echó las manos al casco y comenzó a golpearlo, disgustado, al darse cuenta de que no había sido capaz de mantenerse dentro del campo para que el reloj siguiera corriendo. Esa actitud crítica, esa búsqueda constante de la perfección (salvo en el caso de Walsh, pero ese es otro tema) es la razón por la que este equipo aspira a todo y es capaz de sobreponerse a todos los problemas.

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