Mundillo NFL por AS.com (3)

Lo mejor de la semana 5 de la NFL en una frase

Ya solo queda un equipo invicto, los Vikings, ya han vuelto Tom Brady y todos los sancionados, eso significa que ya estamos todos y la fiesta promete ser loca.

Los invictos caen como escaramujos y en la NFL 2016 ya solo queda un equipo perfecto. Los Minnesota Vikings se han sobrepuesto a una riada de lesiones, un terremoto de bajas, para dominar las fuerzas naturales por su convicción absoluta en una filosofía de juego. Mike Zimmer, su entrenador, está de moda, y por ahora cabalga imparable hacia el título de head coach del año (Como sabéis, Belichick está fuera de concurso). Sin embargo, si algo nos está deslumbrando, es un grupo de coordinadores ofensivos que está poniendo la NFL patas arriba. Josh McDaniels, haciendo que el ataque de New England domine incluso sin Tom Brady; Scott Linehan, integrando a dos novatos como Prescott y Elliott para que la ofensiva de Dallas sea simple pero muy efectiva; Kyle Shanahan, convirtiendo el ataque de Atlanta en la mayor y más original máquina anotadora en muchos años (si sigue así terminarán comparando ese ataque con el mayor espectáculo sobre el turf de los Rams); y el inagotable Norv Turner reinventando la ofensiva de los Vikes sin Peterson ni Bridgewater… Todos ellos están formando un póker de ases que acapara los titulares en el primer tercio de temporada.

San Francisco 49ers 21 – Arizona Cardinals 33

Me he descargado este partido y me he guardado el archivo. ¿Para volver a verlo? ¡Dios me libre! Sin embargo, estoy seguro de que en un futuro me servirá como instrumento de tortura. Nadie será capaz de resistir su visionado más de dos veces seguidas sin suplicarme clemencia. ¡Burundanga ovalada! Incluso preferirán ver un festival de Eurovisión. Aunque ahora que lo pienso, si Gabbert sigue siendo quarterback titular en la NFL, todo es posible… Pero viendo quién hay detrás, ¡Por favor, Eurovisión!

Baltimore Ravens 10 – Washington Redskins 16

Si CJ Mosley se hubiera conformado con interceptar el balón y llegar lo más lejos posible, en vez de buscar su minuto de gloria con un touchdown que se convirtió en fumble y touchback, los Ravens probablemente habrían ganado… y Trestman también habría sido despedido.

Cleveland Browns 13 – New England Patriots 33

Seguramente sea una deformación de aficionado viejo, pero yo hace tiempo que veo a estos Patriots fuera de concurso, a su bola, como un extra que ofrece la NFL a los locos que seguimos su competición como regalo por nuestra perseverancia. Y dentro de ese extra, Brady es la guinda. Así que me da igual si jugaron contra los Browns o contra la familia Trapp, que ganaran o perdieran, o cuál fuera la presión exacta del puñetero balón. Yo solo tenía ojos para Brady, y para ser inmensamente feliz durante otras tres horas de football. Y lo fui. Y si alguien no entiende este párrafo, él se lo pierde.

Detroit Lions 24 – Philadelphia Eagles 23

Lo de Matthews no tiene mucho arreglo. El resto de los corredores de los Eagles le están adelantando por la izquierda y por la derecha, y ese fumble que casi decidió el partido, cuando llevaba el balón agarrado con el brazo que iba a sufrir el impacto en un error impropio de un veterano, puede marcar su futuro. Lo que solo quedará en anécdota, porque no es mucho más que eso, es que Wentz sufriera su primera intercepción como profesional en el último lanzamiento de un partido en que el volvió a estar majestuoso. Lo bueno es que habrá aprendido la lección, y que ya sabe que con minuto y medio por delante no hace falta lanzar el balón a lo loco, y es mejor mantener la cabeza fría.

Indianapolis Colts 29 – Chicago Bears 23

Los Bears superaron a los Colts en casi todas las facetas del juego, pero terminaron chocando contra un ser de otra galaxia: Adam Vinatieri. Cinco field goals, dos de ellos de más de 50 yardas (53 y 54), sepultaron a los Bears, que otra vez jugaron como nunca y perdieron como siempre, encontrando la manera de fallar una patada entre palos y sufrir un fumble en los momentos más inoportunos. ¿Y si su solución fuera fichar a Vinatieri?

Miami Dolphins 17 – Tennessee Titans 30

La NFL perdió una oportunidad de oro al no suspender un partido completamente irrelevante, aprovechando que pasaba por allí el huracán Matthew. Es más, sospecho que si después de la suspensión hubieran dejado que corriera un velo sobre el asunto, nadie se habría acordado nunca de si la cosa esa se había celebrado o no. Sin embargo, nos llevamos una sorpresa, e incluso mereció ver el espectáculo de Murray, Henry y Mariota combinándose para 235 yardas de carrera ante la irrelevante defensa de unos irrelevantes Dolphins en los que Tannehill comienza a ser relevantemente horroroso.

Minnesota Vikings 31 – Houston Texans 13

Cada semana está más claro que Brock Osweiler no va a ser la última estación de la eterna búsqueda de un quarterback franquicia por parte de los Texans. Ahora deben estar tirándose de los pelos por no apostar por Bradford. ¡Qué cosas tiene esta liga!

Pittsburgh Steelers 31 – New York Jets 13

Estoy en ese momento de estupefacción en que Brandon Marshall me tiene que explicar que significa el “estamos en la situación perfecta” que dijo tras el final del partido. No sé si es porque Todd Bowles está recibiendo las primeras críticas serias, porque Fitzpatrick puede perder la titularidad en cualquier momento, o porque los Jets están 1-4 y, aunque está a punto de empezar la parte buena del calendario, el vestuario empieza a mostrar síntomas de depresión. Mientras, Big Ben sigue a los suyo, lanzando pases a lo lejos, que si no está Antonio Brown por culpa de sus zapatillas, ya aparecerá Sammie Coates, o el que sea.

Denver Broncos 16 – Atlanta Falcons 23

Me quedo con las ganas de haber visto este partido con Siemian tras el center de los Broncos y el tackle Sambrailo jugando al ciento por ciento. No porque el duelo habría sido más parejo, que también, sino porque me dio la sensación de que al maravilloso ataque de estos Falcons se le sumó una defensa mucho más eficaz que hasta ahora, con Beasley jugando a los bolos con la OL de los Broncos como si fuera Pedro Picapiedra.

Dallas Cowboys 28 – Cincinnati Bengals 14

Zeke Elliott lo hizo tan fácil que no tengo claro si es un genio o si la defensa de los Bengals se quedó en Cincinnati y se presentaron a jugar sus dobles. Hasta el punto, que durante un rato estuve buscando sobre el campo a Geno Atkins porque me parecía imposible que estuviera jugando… ¡Y no fui capaz de encontrarlo!

Los Angeles Rams 19 – Buffalo Bills 30

Me rindo ante Rex Ryan, el único entrenador del universo que es capaz de arreglar su defensa despidiendo a su coordinador ofensivo. Y me rindo con Jeff Fisher, que a falta de casi cuatro minutos, y con dos tiempos muertos, se juega un fake punt en su propia yarda 23.

Oakland Raiders 34 – San Diego Chargers 31

Los Chargers merecen toda mi admiración porque están consiguiendo encontrar maneras de perder los partidos inéditas hasta ahora en la historia del football americano. Ya es una tradición que cuando faltan cinco minutos para que acabe su partido deje todo lo que estoy haciendo para ver intrigado cómo consiguen encontrar ese resquicio que les lleve a la derrota.

Green Bay Packers 23 – New York Giants 16

Ahora que ya ha vuelto Jordy Nelson, y no quedan muchas excusas, quizá haya llegado el momento de preguntarse por qué Aaron Rodgers sigue siendo capaz de crear jugadas geniales, pero le cuesta tanto mantener ese nivel durante todo un partido. Seguro que la respuesta está en la banda, pero lo que en absoluto es culpa de ningún entrenador es que Lelo Manning cometa dos o tres errores de cine mudo por partido.

Carolina Panthers 14 – Tampa Bay Buccaneers 17

No lo creeréis, pero durante un rato largo disfruté como un niño con el juego de carrera de Jacquizz Rodgers con fullback. Pero eso duró poco. Después, todo fue un desmadre de errores sin ton ni son, con algunas lagunas de esperanza cada vez que el balón volaba hacia Greg Olsen (¡¡¡Cómo puedes ser tan bueno!!!) Pero lo peor es que todo el estadio, incluidos los comentaristas de televisión, levantaran la voz asombrados porque Aguayo fuera capaz de meter el field goal de la victoria en el último segundo. Y no creáis que fue una patada de escientasmil yardas: ¡fue de 38! O el mexicano espabila o la patada se la van a dar a él.

El polémico Greg Hardy dice adiós a la NFL y sueña con la UFC

El defensa estrella, perseguido por un caso de violencia doméstica y una temporada lamentable en los Cowboys, estaba sin equipo. Transiciona sin experiencia previa en artes marciales mixtas (MMA).

Greg Hardy por fin asume que no tiene futuro en la NFL. La exestrella de los Carolina Panthers no supo aprovechar la segunda (y, para muchos, inmerecida) oportunidad que le brindó los Dallas Cowboys en 2015. Tras su caso de violencia doméstica, que ganó incluso más notoriedad cuando se filtraron fotos de las heridas de su ex Nicole Holder, era persona non grata en la liga y sólo justificó su mala fama en los Cowboys con conflictos internos con Dez Bryant, Davon Coleman y uno de sus entrenadores.

Tras no ser renovado por Dallas, ninguno de los 32 equipos de la NFL quiso arriesgarse por el una vez temible linebacker. Ya una sombra del que logró 15 sacks en 2013…

Ahora, Hardy desveló a MMFighting.com que lleva meses entrenándose en la ciudad de Dallas en las artes marciales mixtas (MMA). Su sueño es alcanzar la UFC, la competición estrella de esta modalidad, pero su entorno asegura que ya tiene ofertas de otras competiciones menores.

“Estoy emocionado de entrar al mundo de las MMA. Y en esta ocasión voy a hacer todo de la manera correcta. Estoy plenamente comprometido a tener éxito en este deporte”, aseguró Hardy.

¿Su experiencia en el mundo del combate? Inexistente… Si todo sale como él quiere, Hardy entraría al octágono como peso pesado en 2017.

El verdadero rostro de Greg Hardy sale a la luz

El matrimonio entre Trestman y los Ravens terminó en divorcio

El coordinador ofensivo llegó al equipo para demostrarle al mundo que Joe Flacco es un quarterback élite y dos años después nos quedamos sin saberlo.

Hay matrimonios que ya de entrada tienen mala pinta, tipo “esto no va a durar mucho”. Algo que casi siempre es obvio para los que lo ven desde fuera, se convierte en nebulosa según hay más confianza con los miembros de la pareja, y es invisible para los que se juran amor eterno.

Algunos de esos enlaces temerarios de entrada son muy atractivos, emocionantes. Con el viejo argumento de que los grandes odios son los grandes amores. Y aunque todo el mundo tiene claro que están abocados al desastre, incluidos los interesados, ambos terminan por lanzarse por el precipicio a ver si hay suerte, suena la flauta, y al final son felices y comen perdices.

El matrimonio entre Marc Trestman y los Ravens era una de esas relaciones de precipicio inminente. El equipo de Baltimore ha sido durante años el paradigma de la protección del balón, el ataque terrestre y la defensa agresiva. Pocas concesiones a frivolidades y mucho sentido práctico. Y Trestman, por el contrario, es el gran profeta del ataque aéreo. Un tipo que, si por él fuera, eliminaría el backfield como concepto futbolístico.

Trestman no es un jovencito. A los 60 años lleva mucho tiempo peinando canas. Después de más de 20 años recurriendo la NFL como entrenador de quarterbacks y coordinador ofensivo de distintos equipos, terminó recalando en la Canadian Football League, donde su filosofía ofensiva encajó como un guante. Las diferencias de reglamento y dimensiones de juego de la liga canadiense se adaptaban perfectamente a su estilo y ganó dos Grey Cup consecutivas además de ser elegido entrenador del año.

Esos éxitos le permitieron volver a la NFL por la puerta grande. Los Bears decidieron convertirle en su entrenador principal, probablemente en su enésimo intento de devolver a Jay Cutler a la vida. Trestman, un enamorado de la posición de quarterback, parecía el tipo ideal para sacar el máximo partido de un jugador que nunca había rendido al nivel esperado. Lo curioso es que Cutler se lesionó y Trestman supo sacar petróleo de Josh McCown, un quarterback del montón que rindió a un nivel increíble en su sistema eminentemente pasador. El éxito de Trestman en Chicago no fue más allá. Cutler se recuperó, volvió al equipo, e hizo lo esperado, destrozar con su indolencia el proyecto del enésimo head coach empeñado en resucitarlo.

Entonces, John Harbaugh se fijó en él para sustituir nada menos que a Gary Kubiak. De un gurú corredor a uno pasador de un día para otro. Nunca nadie explicó el motivo del peculiar matrimonio, pero parece más que claro. Joe Flacco, el autodenominado mejor quarterback de la NFL, quizá tenga un rendimiento extraordinario en playoffs, pero en temporada regular siempre ha tenido problemas para mover las cadenas si le obligan a tener protagonismo. A Flacco le gusta aparecer por sorpresa e intentar remontar a la desesperada, pero cada vez que le dan el balón se muestra errático e incapaz de coger ritmo. Por eso la idea de Trestman no parecía tan mala. Si fue capaz de que un tipo tan mediocre como McCown moviera con éxito un ataque aéreo, ¿Qué no conseguiría de una estrella como Flacco?

El plan no empezó bien en la pretemporada de 2015. Todavía no habían comenzado a sucederse las lesiones que asolaron a esa plantilla, pero rápidamente se vio que aquello no carburaba. En cuanto llegó la temporada regular la enfermería se llenó, incluido Flacco, y el plan de Trestman se volvió inviable. De hecho, los Ravens de hace doce meses volvieron a ser un equipo más parecido al de toda la vida, con muy pocas ganas de mirar al cielo y más convencido de que las victorias llegaban mejor por tierra.

Yo estaba convencido de que Trestman sería despedido en cuanto terminara la temporada. Era evidente que el matrimonio no funcionaba. Sin embargo, John Harbaugh quiso darle otra oportunidad. Para empezar, siguió sumando receptores con la llegada de Wallace, que se unía al inédito Perriman, un primera ronda que se perdió su año de rookie lesionado. Sorprendentemente, no buscó corredores de poder, como siempre le ha gustado tener a Baltimore, sino que siguió confiando en Forsett, que funciona mejor como receptor desde el backfield que como un halfback sin envergadura.

Trestman no tenía tan buenas estrellas aéreas como en Chicago, donde contaba con Marshall, Jeffery, Bennett y Forte (manda narices que Cutler haya sido incapaz de hacer nada a derechas con ese póker), pero sí parecía tener mimbres para poner en marcha su plan. Steve Smith, Aiken, Wallace, Perriman, Forsett, Ben Watson… tipos suficientes para meter receptores peligrosos en cada posible ruta, en cada esquina del campo.

Sin embargo, fue empezar la pretemporada y volver a ver que el matrimonio no funcionaba. Imposible. Nadie entendía nada. Y desde entonces, hasta que hoy John Harbaugh ha decidido poner a Trestman de patitas en la calle, simplemente hemos vivido una caída por el precipicio en la que todas las señales anunciaban el tortazo final. Primero fue la decisión de cortar a Forsett y apostar por un corredor puro como Terrance West mientras se recupera el lesionado Kenneth Dixon, y luego las declaraciones de Harbaugh, en las que aseguraba que le había pedido a Trestman que hiciera un plan de juego más equilibrado entre pase y carrera.

Solo había que sentarse a ver un partido de los Ravens para darse cuenta de que ese ataque no jugaba a nada. Ni a lo que quería Trestman, ni a lo que quería Harbaugh, que obviamente tenían ideas radicalmente diferentes. El heraldo del despido del coordinador ofensivo fue Joe Flacco, que pocas horas antes de anunciarse la decisión vino a decir que no tenía ni idea de lo que tenía que hacer sobre el campo, y que estaba frustrado y avergonzado.

A las pocas horas, se anunciaba el despido de Trestman.

Es verdad, no pintaba nada en Baltimore, el matrimonio posiblemente nunca tuvo sentido, pero él no tiene la culpa. Ni de que Flacco fuera nunca capaz de entender su filosofía de juego, ni de que Harbaugh nunca se atreviera a soltarle el freno de mano.

Ahora, Marty Mornhinweg, el hasta ahora entrenador de quarterbacks, se hará cargo del ataque. Y quizá, como ya sucedió en 2012, los Ravens sean capaces de conquistar el anillo después de haber despedido a su coordinador ofensivo mediada la temporada. Sin embargo, me quedo con la sensación de que Joe Flacco ha perdido su última oportunidad para convencer al mundo de que es un quarterback élite. Cuando le ofrecieron convertirse en el gran director de orquesta de un sistema aéreo que incluso fue capaz de mover el mismísimo Josh McCown, él no supo muy bien lo que tenía que hacer sobre el campo.

Y aunque fuera una crónica anunciada, lamento que este matrimonio haya terminado en ruptura. Sí, se veía venir, pero en el fondo molaba.

Carson Wentz pierde a uno de sus mejores guardaespaldas

Lane Johnson, el right tackle titular de los Philadelphia Eagles, ha sido suspendido diez partidos por uso de sustancias prohibidas.

La buena línea ofensiva de los Philadelphia Eagles ha recibido un severo mazazo: Lane Johnson se perderá los próximos diez partidos de la temporada regular.

Ha incumplido, por segunda vez, la política de uso de sustancias prohibidas. La suspensión se le comunicó en verano, pero el proceso de apelación ha llegado hasta esta misa semana. Esto, que no es nada habitual, fue debido a que el positivo en el control antidoping fue no por drogas recreativas sino por un suplemento cuya ilegalidad era difusa y hubo de ser debatida en profundidad, aunque al final se haya desoído a la defensa.

Johnson es el right tackle titular de la OL de los Eagles. Fue elegido en el número cuatro del draft en el año 2013 y ha acabado por ser una de las grandes referencias de la unidad. Eso le ha llevado a firmar un contrato élite en su posición, de 56 millones de dólares por 5 años. Es uno de los jugadores más importantes del ataque de Philadelphia.

Este año, por ejemplo, ha protegido con enorme categoría a Carson Wentz. El quarterback novato ha completado cuatro partidos magníficos para comenzar su andadura en la NFL y una de las mejores ayudas que ha tenido es la del lado derecho de su línea ofensiva.

Doug Pederson, entrenador de Philadelphia, ya ha nombrado titular en sustitución de Lane Johnson. Se trata de Halapoulivaati Vaitai ‘Big V’, que lo tendrá muy difícil para alcanzar el nivel de Johnson, por supuesto, que estaba llamado a ser Pro Bowl esta temporada por primera vez en su carrera.

Y, ojo, porque la siguiente suspensión sería para toda la temporada. Seguro que en los Eagles tienen eso en la cabeza cada vez que le hagan un control de sustancias prohibidas.

La defensa convierte a Green Bay Packers en aspirante a todo

The Post-Crescent-USA TODAY Sports

Esos Packers que no hace mucho necesitaban hacer 30 puntos para ganar partidos, ahora pueden estar varios drives sin anotar y seguir peleando.

Tenía muchas ganas de escribir estas líneas. Los Green Bay Packers tienen una defensa digna de un aspirante a todo. Sí, esos mismos Packers que no hace mucho necesitaban hacer 30 puntos para ganar partidos, ahora se pueden permitir el lujo de estar varios drives sin anotar (algo que ya es común) y seguir estando en el partido para que, en cualquier acción maravillosa de su quarterback, la victoria caiga de su lado. Igual que se criticó a Capers en su momento, ahora se merece el reconocimiento de la parroquia casera.

También es cierto que el juego aéreo tiene alguna laguna y que, a veces, el rival explota esa debilidad, pero es un grupo de jugadores jóvenes que aprenden rápido y con actitudes, y aptitudes, que nos hacen ser optimistas. Hay que recordar que su cornerback titular, Sam Shields, lleva varias semanas sin jugar, algo que se tiene que notar sí o sí.

El poderío de esta defensa reside en su línea defensiva. Esta unidad está jugando a un nivel que yo no recordaba. Nick Perry está dando muestras de por qué se le ha dado tanta confianza cuando no parecía que fuese a funcionar. Los rookies Clark y Fackrell (de éste ya os hablé en verano y es una debilidad personal) se están integrando al esquema Capers a la velocidad de la luz. Clay Matthews está disfrutando (y nos está haciendo disfrutar a nosotros) alineado por fuera y golpeando a todo el que ronda el pocket. Letroy Guion es ese nose tackle que Capers siempre ha necesitado para defender bien. Y luego está Mike Daniels. Auténtica estrella de esta defensa, jugador superlativo y que hace mejores a los que le rodean. No es una estrella de este equipo, es una estrella de la liga.

Pero esto lo podíamos ver venir porque, el último año, esta misma unidad ya jugó bien y las nuevas adquisiciones le han elevado el nivel. Sin embargo, donde realmente el equipo ha subido varios peldaños (bajarlos era casi imposible) es en la tan criticada posición de inside linebacker. Aunque no adelantemos acontecimientos, vamos paso a paso.

Green Bay Packers recibe dos yardas por intento de carrera. Dos yardas. Por intento de carrera. A ver, esperen, que lo repito: DOS YARDAS POR INTENTO DE CARRERA. Es decir, si el rival usase los cuatro downs para atacar a la defensa quesera por tierra, se quedarían a dos yardas del primer down. Permítanme la expresión, pero esto es una locura. Ojo, hay más estadísticas.

Los Packers solo han permitido dos carreras de más de diez yardas en 86 intentos de sus rivales. Han permitido 2’29 yardas en primeros downs, consiguiendo 16 (¡¡16!!) tackles for lost (pérdidas de yardas) en estos primeros downs. Este rendimiento es una barbaridad. ¿Y cómo lo hacen? Pues vamos a intentar mostrar algunos ejemplos.

Como decíamos, los DTs son la punta de lanza. Mike Daniels, Guion, Clark e incluso Dean Lowry (se está hablando poco de este cuarta ronda del último draft), cierran los gaps A y B de ambos lados día sí y día también. Colapsan el pocket con una facilidad que asusta y son capaces de re-direccionar la carrera de los runninbacks para que sean sus compañeros quien acaben el trabajo.

De Daniels está casi todo dicho. Su primer paso es imparable y su potencia hace el resto. Clark ha demostrado que es capaz de jugar muy bien en 1-gapping, dominando a centers mucho más experimentados que él y es Guion quien hace las labores de 2-gapping cuando vemos la 3-4 de Capers. No la vemos mucho, pero si el rival usa heavy formations (dos o más TEs en la LOS) o formaciones en I, Capers no tiene reparos en jugarla.

Una vez que los DTs dominan a sus atacantes, los equipos rivales se ven en la necesidad de variar su game plan y usar muchos más dobles bloqueos para intentar abrir esas rutas interiores. A veces lo consiguen y aquí es donde entran los inside linebackers.

Blake Martinez, Jake Ryan y Joe Thomas nos han cerrado la boca a los que criticábamos esta posición. En especial, Jake Ryan. El ex de Michigan ha mejorado una barbaridad desde su año de rookie y ahora se le ve más rápido, con mejores lecturas y sin fallar esos tackles que nos desesperaban el año pasado. Aún puede mejorar mucho más, pero es evidente el progreso en él. Volvamos a lo de los dobles bloqueos.

Cuando un DT absorbe dobles bloqueos, la línea ofensiva queda en inferioridad numérica respecto a los jugadores que sitúa la defensa para parar la carrera. Se abren más huecos, sí, pero si los LBs hacen bien su trabajo y atacan el gap que se abre, es un uno contra uno del RB frente al linebacker. Si el LB sabe “tacklear”, es muy difícil que el corredor escape.

Cuando un equipo ejecuta tan bien las ordenes de su coordinador defensivo, éste puede empezar a crear nuevas situaciones y tener un playbook mucho más rico. Esto es lo que estamos viendo hacer a Dom Capers. El pasado SNF vimos una variación, en la asignación de gaps, que terminó siendo todo un éxito.

En este partido, en muchas ocasiones, y defendiendo en 4-2-5, Green Bay Packers usaba a uno de sus DEs para atacar gaps interiores, dejando el gap C (e incluso el gap D cuando lo había) para uno de los ILBs o para un DB jugando el blitz. Con esto conseguía confundir a la línea ofensiva, colapsar el centro y mandar a los RBs a ir por fuera, donde les esperaba el defensor correspondiente, ya sea para cero ganancias o incluso para pérdidas de yardas.

Y así llegamos hasta la semana seis, donde los Dallas Cowboys visitarán Lambeau Field. Los Cowboys, junto a los Atlanta Falcons, es el equipo que más me gusta ver correr. De hecho, Dallas es el conjunto que más y mejor corre hasta el momento. Van por tierra unas 34 veces por encuentro y consiguen 4’6 yardas de promedio en cada carrera. Sin duda, cuentan con la mejor línea ofensiva de la liga, así que la prueba es de fuego para la defensa de los Packers. El “Equipo de América” domina con absoluto poderío a sus rivales desde esta línea y Capers tiene que encontrar la forma de contrarrestar esto si quiere que no se escape la victoria. Estamos ante el gran partido de esta jornada. Una batalla en las trincheras de las que hacen las delicias de los espectadores. Y con Lambeau Field como escenario. Si hay algo mejor que esto, yo no lo conozco.

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