Noticias Variadas de AS (II)

El origen del “Patriot Way”

El origen del “Patriot Way”

Jim Rogash

AFP

La rígida filosofía y ética de trabajo de Bill Belichick transformó a los New England Patriots en la franquicia más ganadora del nuevo milenio.
Iván Pirrón Massachusetts Actualizado: 24 enero 2018 08:31h CET
Cuando uno entra al edificio ubicado en One Patriot Place, en Foxborough, Massachusetts, entre las primeras cosas que aparecen a la vista es un gran letrero con cuatro indicaciones muy claras: “Cuando entres aquí: haz tu trabajo, entrena duro, pon atención y el equipo es primero”.
No hay manera más sencilla de describir el “Patriot Way”.
¿De dónde surgió eso de “Patriot Way”? No del seno de los Patriots, eso es un hecho. Jugadores y coaches de Nueva Inglaterra aseguran que eso fue “un invento de los medios”.
Como sea. El “Patriot Way” es una cultura ganadora, sembrada en Foxborough desde el primer día de Bill Belichick como coach de los Patriots.
Su máxima es “el equipo es primero” y quedó de manifiesto el 3 de febrero de 2002 en el Superdome de New Orleans, previo al inicio del Super Bowl XXXVI, cuando Belichick se rehusó a seguir el protocolo del evento y prefirió que los Patriots fueran presentados como equipo y no de manera individual.
Minutos después de vencer 20-17 a los Rams en una de las mayores sorpresas de la historia del Super Bowl (St. Louis era favorito por 14 puntos), el coach de los Patriots dijo que su equipo tenía mucho trabajo por hacer para realmente convertirse en un “contendiente consistente”.
Un reportero le preguntó, entonces, cuántos jugadores tendría que cambiar para poder considerar a los Patriots un verdadero contendiente.
Belichick ni lo dudó: “Unos veinte”.
El coach tenía razón, porque para la siguiente campaña Nueva Inglaterra únicamente ganó 9 partidos, perdió la División Este de la AFC ante los Jets y se quedó fuera de los Playoffs.
Belichick y su gerente general y amigo, Scott Pioli, sabían que tenían que reconstruir el roster de los Patriots si realmente querían ser contendientes.
Unos años atrás, juntos habían diseñado un complejo sistema para calificar a los novatos previo a un Draft. El método incluía más de 20 aspectos para cada jugador, dentro y fuera del campo. La inteligencia, disciplina y ética de trabajo estaban (y están) por encima de cualquier habilidad física.
“El Patriot Way se refiere a un grupo de gente que trabaja muy fuerte, con pasión y en conjunto. Comienza con trabajar duro, tener disciplina y crear una cultura en la que todos están en la misma página, cada quien conoce su rol, todos creen en el sistema y todos hacen su trabajo”, dijo alguna vez Pioli para explicar la filosofía de Belichick.
Así, convencieron al dueño de la franquicia, Robert Kraft, de abrir la chequera y firmar a algunos agentes libres, particularmente para reforzar a la defensiva, como el linebacker Rosevelt Colvin, el safety Rodney Harrison y el esquinero Tyrone Poole.
Al principio de la campaña 2003, Colvin sufrió una lesión en la cadera que lo dejó fuera el resto del año, pero Harrison y Poole fueron titulares en el Super Bowl XXXVIII, que Nueva Inglaterra le ganó 32-29 a Carolina.
Y así como llegaban caras nuevas, Belichick también se deshacía, sin remordimiento alguno, de algunos veteranos que ayudaron a ganar esos dos primeros títulos, como los linieros ofensivos Mike Compton y Damien Woody, el corredor Antowain Smith, el receptor Dedric Ward y el tackle nariz Ted Washington.
El Draft dejaba talento que aportó a corto plazo, como el receptor Deion Branch y el ala cerrada Daniel Graham, y más tarde verdaderos contribuidores al éxito sostenido de los Patriots, como Vince Wilfork, Jerod Mayo, Patrick Chung, Julian Edelman, Devin McCourty y, por supuesto, Rob Gronkowski.
Aparte se cuece el descubrimiento de Tom Brady (seleccionado en la sexta ronda del Draft del 2000), el gran apóstol del “Patriot Way”.
“Veo a muchos otros equipos y es como si tuvieran ‘personalidades’. Hay gente con buena ‘personalidad’ y otra que te puede distraer”, dijo Brady, citado por el periodista Jim Donaldson en su libro “Then Belichick said to Brady…”. “Es muy difícil ganar un partido a la semana cuando haces las cosas de la manera correcta. Cuando hay factores que luchan en tu contra, es aún más difícil”.
“Algunos dicen que el Patriot Way es la forma en que Belichick dirige al equipo, predicando la responsabilidad y poniendo un gran énfasis en que debes hacer tu trabajo. Algunos dicen que es el estilo de juego, con Tom Brady como quarterback. Pero, sinceramente, no es ni una ni otra. El Patriot Way sólo se trata de ganar”, dijo el ex corredor Kevin Faulk.
Ocho apariciones en el Super Bowl, cinco títulos, 17 campañas consecutivas con récord ganador, siete con al menos 13 victorias, ocho en fila con al menos 12 y 278 triunfos de Bill Belichick son las mejores pruebas de que hay algo que funciona en el “Patriot Way”.
Haz tu trabajo.

La AFC gana el concurso de habilidades de la Pro Bowl

La Conferencia Americana se lleva el Pro Bowl Skills Showdown

@NFL

Los cinco eventos que ponen a prueba las habilidades de los profesionales de la NFL se llevó a cabo en el Camping World Stadium de Orlando, Florida.
Rafael Vadillo Orlando Actualizado: 26 enero 2018 08:10h CET
La semana del Pro Bowl ya tuvo lo que podría ser el momento de mayor éxtasis entre los aficionados y jugadores. El partido como tal no levanta las mismas emociones que el Skills Showdown y en este 2018 no fue la excepción.
Para la edición de este año que se llevó a cabo en el Camping World Stadium de Orlando, Floridase agregó un evento a los cuatro que hubo en 2017: ‘Precision Passing’, ‘Gridiron Gauntlet’, ‘Drone Drop’, ‘Best Hands’, ‘Kick-Tac-Toe’ y ‘Dodgeball’.
Estos fueron los resultados:
Precision Passing
El pasador de los Oakland Raiders, Derek Carr, ganó el primer evento de la tarde para la Americana al derrotar a sus compañeros de profesión Russell Wilson, Jared Goff y Alex Smith.
Gridiron Gauntlet
La primera victoria del día para la Nacional fue en este evento que el año pasado se llamó ‘Power Relay’. Los jugadores de la NFC retuvieron el título en este concurso al terminar con mejor tiempo que sus rivales.
Drone Drop
El representante de los Carolina Panthers, Jarvis Landry, le dio su segunda victoria al equipo de la AFC por segundo año consecutivo. En esta ocasión venció a Patrick Pederson de los Arizona Cardinals; en 2017 lo hizo contra Odell Beckham Jr. de los Giants.
Best Hands
Michael Thomas le regaló el segundo evento ganado a la NFC al vencer a su compañero de equipo Davante Adams de los Packers; y a los rivales Keenan Allen de los Chargers y Jarvis Landry.
Kick-Tac-Toe
Este 2018 decidieron regresar a los pateadores al concurso de habilidades. Al puro estilo del clásico juego de “gato”, Graham Gano y Chris Boswell se enfrentaron desde la marca de las 35 yardas. El primer campeón del ‘Kick-Tac-Toe‘ fue el kicker de los Panthers y representante de la NFC.
Dodgeball
Sin duda alguna el mejor evento de este Skills Showdown es el concurso de quemados. El año pasado fue la cereza en el pastel de la victoria para la Nacional pero en esta ocasión no lo lograron. El evento terminó con el enfrentamiento uno a uno entre Graham Gano y Jarvis Landry. Este último fue quien terminó por coronar a la AFCatrapando el tiro de su rival y dejando fuera por regla al pateador de Carolina.
Al final del día, del total de eventos se suma qué equipo tuvo la mayor cantidad de puntos y en esta ocasión los de la Conferencia Americana no dejaron que sus rivales de la Nacional repitieran el título del año pasado y pegaron primero en la semana que culmina con el juego entre conferencias del próximo domingo 28 de enero.

Robert Kraft, Bill Belichick y Tom Brady, unidos…les guste o no

Robert Kraft, Bill Belichick y Tom Brady, unidos...les guste o no

Maddie Meyer

AFP

La supuesta “tensión” que existe entre las tres personas más importantes de los New England Patriots será el tema de conversación en Minneapolis.
Iván Pirrón Foxborough Actualizado: 26 enero 2018 08:14h CET
Todo lo que sucede con los Patriots se magnifica. Lo bueno y lo malo. Lo existente y lo inexistente.
La semana pasada, por ejemplo, en una de las prácticas previas al Campeonato de la AFC contra los Jaguars, el quarterback Tom Brady sufrió un corte en la mano derecha. El equipo fue hermético, Brady atendió una conferencia de prensa con un par de guantes rojos en la manos y no respondió preguntas con respecto a la gravedad de la lesión.
El veterano de 40 años de edad requirió -según reportes dominicales- 10 puntadas, jugó con una banda negra para proteger el corte y tuvo una de sus mejores actuaciones en Playoffs con 290 yardas y un par de touchdowns, para ayudar a los Patriots a regresar de una desventaja de 10 puntos en el último cuarto y avanzar a su octavo Super Bowl desde 2001.
El coach Bill Belichick le dio crédito al que es considerado el mejor quarterback de todos los tiempos, pero definitivamente no estaba impresionado.
“Tom hizo un gran trabajo y es un tipo duro. Todos lo sabemos, ¿ok? Pero no estamos hablando de una cirugía a corazón abierto”, dijo Belichick. El coach prefirió darle crédito al equipo y no específicamente a su jugador estrella. “Muy orgulloso de nuestros jugadores, hicieron un gran trabajo. Realmente no hicimos las cosas tan bien como nos gustaría haberlas hecho, pero lucharon, siguieron compitiendo”.
¿Es una cuestión de egos? ¿Es el “Patriot Way”? ¿Es no violar la regla de oro de estos multicampeones que dice “el equipo es primero”?
En la primera semana del año ESPN publicó un gigantesco reporte en el que se refería a una “tensión” entre Belichick, Brady y el dueño de la franquicia, Robert Kraft.
El artículo informaba de varios conflictos entre las tres personas más importantes de la franquicia más ganadora del milenio, incluida una larga reunión entre Kraft y Belichick sobre el futuro del ahora ex quarterback de los Patriots, Jimmy Garoppolo.
Según el reporte, la reunión terminó cuando Kraft (aparentemente a petición de Brady) le insistió a Belichick que tenía que desprenderse del joven pasador.
Nueva Inglaterra finalmente lo mandó a los 49ers de San Francisco a cambio de una selección de segunda ronda, pero Belichick no estuvo de acuerdo pues estaba convencido que Garoppolo podía ser su nuevo quarterback franquicia, considerando el cada vez más cercano retiro de Brady.
Eso desató una ola de reportes en el sentido de que Belichick no regresaría para la campaña 2018 y que los Giants (que en ese entonces buscaban coach) serían su mejor opción.
El equipo, a través de un comunicado de prensa a nombre de Kraft, Belichick y Brady, respondió: “Los tres compartimos un objetivo común. Esperamos el enorme reto de competir en la postemporada y la oportunidad de trabajar juntos en el futuro, como lo hemos hecho en los últimos 18 años… Como nuestras acciones lo demuestran, nos mantenemos unidos”.
Kraft ha aprovechado un par de entrevistas para decir, primero, que está “absolutamente” seguro que Belichick será el coach de los Patriots en 2018 y, luego, que “hará todo lo que pueda” por mantener juntos a la dupla Belichick-Brady.
Por lo pronto, el equipo se alista para viajar a Minneapolis, donde les espera una semana de preguntas incómodas que pondrán a prueba el “Patriot Way”.
Luego, el domingo 4 de febrero, lidiar con los Eagles, sin duda el mejor equipo al que van a enfrentar en toda la campaña.
Kraft, Belichick y Brady tienen que demostrar que se mantienen “unidos”… les guste o no.
Y después, cuando todo haya acabado, ¿será el principio del fin para los Patriots?
Ésa será la mejor telenovela de 2018.

El increíble viaje de Nick Foles

El increíble viaje de Nick Foles

Patrick Smith

AFP

El suplente de Philadelphia podría convertirse en el tercer quarterback de la historia que únicamente juega dos partidos de campaña regular.
Iván Pirrón Philadelphia Actualizado: 25 enero 2018 08:06h CET

Nick Foles (20 de enero de 1989, Austin, Texas) ha experimentado un viaje poco común en apenas seis años en la NFL. Tan poco común que hasta el 10 de diciembre permanecía en la banca de los Eagles y hoy está en la antesala de su primer título en un Super Bowl.

Sólo dos quarterbacks en la historia han jugado dos partidos como titulares en la campaña regular y han sido campeones del Super Bowl: Doug Williams (en 1987 con Washington) y Jeff Hostetler (1990, Giants).

Foles busca ser el tercero.

Foles es hijo de una familia adinerada en Westlake, algo así como el Beverly Hills de Austin. La mayoría de los padres de familia en esas villas son doctores, abogados o simplemente hombres de negocio.

Pero el hecho de que su papá fuese millonario no convirtió a Nick en un chico arrogante, sino todo lo contrario.

Una vez, de vacaciones en México, salió a correr por la mañana mientras sus amigos se recuperaban de la borrachera de la noche anterior. Curiosamente se encontró con un niño de Austin, con el que se puso a lanzar algunos pases. El entonces quarterback de la Universidad de Arizona le preguntó al chico quién era su jugador favorito, y éste le respondió “¡Nick Foles!”, pero Foles nunca se atrevió a decirle la verdad.

Nick es un tipo introvertido que huye de los reflectores, que prefiere hablar del equipo antes de sus logros individuales y es muy religioso.

“Creyente en Jesucristo, esposo, padre, hijo, hermano”, dice en su cuenta de Twitter.

“Toda la gloria le pertenece a Dios”, dijo después de lanzar tres pases de touchdown en el triunfo sobre Minnesota en el Juego por el Campeonato de la NFC. “No estaría aquí sin nada de eso. Estoy agradecido y honrado de ser parte de este equipo”.

Desde la preparatoria se acostumbró a que todo el mundo dudara de él, incluso sus compañeros de equipo, que cuestionaban la durabilidad de un muchacho que parecía propenso a las lesiones.

Foles sumó 5,658 yardas por aire en su paso por Westlake y rompió el récord que le pertenecía a Drew Brees.

Pero ninguna de las universidades de Texas se interesó en él y después de pasar por Arizona State y Michigan State, finalmente fue aceptado en Arizona. Terminó su carrera como el líder de todos los tiempos de los Wildcats en pases (1,369), completos (933), yardas (10,011) y touchdowns (67).

Antes del Scouting Combine, había expertos que pensaban que Foles podría ser reclutado en la primera ronda del Draft de la NFL. Después de correr las 40 yardas en 5.14 segundos (Robert Griffin III lo hizo en 4.41, Russell Wilson en 4.55 y Andrew Luck en 4.67), finalmente Philadelphia lo seleccionó en la tercera ronda (88 global) el 27 de abril de 2012.

Debutó en la NFL el 11 de noviembre de 2012, cuando Michael Vick salió del juego ante los Cowboys debido a una conmoción cerebral. Su primer juego como titular fue la semana siguiente contra Washington.

Chip Kelly se convirtió en coach de Philadelphia en 2013, en sustitución de Andy Reid. El 3 de noviembre de ese año, Foles tuvo el mejor juego de su carrera, con siete pases de touchdown y 406 yardas contra Raiders.

El 2 de noviembre de 2014 se fracturó la clavícula en un juego en Houston, y ahí terminó su decepcionante temporada. En marzo de 2015, Foles fue enviado a St. Louis como parte de un intercambio por Sam Bradford.

En agosto firmó una extensión de dos años y 24.5 millones de dólares con los Rams, pero en noviembre, un día después de que completó sólo el 47 por ciento de sus pases en la derrota 37-13 ante Chicago, el coach Jeff Fisher lo mandó a la banca.

En julio de 2016, Foles fue cortado por los Rams. Después de considerar el retiro, firmó con los Chiefs y Andy Reid, el coach que lo reclutó cuatro años antes.

Pero en marzo de 2017, Kansas City rechazó la opción de segundo año en el contrato de Foles, convirtiéndolo en agente libre. Unos días después, firmó un acuerdo de dos años para convertirse en el suplente de Carson Wentz en Philadelphia.

El 10 de diciembre pasado, Foles tuvo que entrar como relevo de Wentz, quien vivía una campaña digna de Jugador Más Valioso, pero se desgarró el ligamento cruzado anterior en la victoria 43-35 de Eagles sobre los Rams en Los Angeles. Al día siguiente, el coach Doug Pederson anunció que Foles sería el titular el resto de la campaña.

En los Playoffs sus números han sido impresionantes: ha completado 77.8% de sus envíos, con 3 touchdowns, sin intercepciones y rating de 122.1, el más alto de la postemporada.

El increíble viaje de Nick Foles termina el 4 de febrero en Minneapolis, quizá con el trofeo Vince Lombardi en sus manos bajo una lluvia de confeti.

En San Francisco quieren quedarse con Jimmy Garoppolo

En San Francisco quieren quedarse con Jimmy Garoppolo

Thearon W. Henderson

Getty Images

El quarterback, que parece devolverle la esperanza a los San Francisco 49ers, será agente libre y es prioridad que se quede en California.

En San Francisco no hay más, la prioridad número uno es mantener en casa a Jimmy Garoppolo. A los 49ers no les importa si el joven mariscal fue intercambiado de los Patriots por un capricho de Tom Brady o no, lo que les apura es que firme un contrato a largo plazo y se convierta en el futuro de la franquicia.

Hace unos años la franquicia de California recibió a un tal Colin Kaepernick, con quien llegaron hasta un Super Bowl aunque lo perdieron. La historia es bien conocida y desde que se quedó sin trabajo por las protestas, los 49ers no encuentran el “norte” en su camino a una campaña digna de postemporada.

Ahora el gerente gerenal de la organización, John Lynch, está en el entendido que ya sea con la etiqueta de jugador franquicia o con un nuevo contrato pero Garoppolo debe seguir en San Francisco. “Cuando encuentras al jugador correcto en esa posición, es algo muy bueno para tu franquicia. Creemos que hemos encontrado al hombre correcto. Ahora el reto es firmar a Jimmy. Estamos trabajando de cara a eso. Creemos que él quiere estar aquí”, declaró.

Y aunque realmente la estancia del quarterback no ha sido por mucho tiempo, sus cinco partidos iniciados dejaron impresionados a los directivos de la organización. Además, le permite a los 49ers no gastar sus rondas altas del próximo Draft en busca de un pasador y mejor reforzar el equipo en otras posiciones.

La conexión entre Kirk Cousins y los New York Jets

La conexión entre Kirk Cousins y los New York Jets

Todd Bowles ha nombrado coordinador ofensivo del equipo a Jeremy Bates en un movimiento tan sorprendente como intrigante para su futuro.

Uno de los movimientos más sorprendentes del carrusel de entrenadores de las últimas tres semanas en la NFL ha ocurrido en los New York Jets. Perdido en medio de grandes fichajes para los puestos de entrenador jefe o, incluso, de coordinadores de alto nivel, alto caché, aparece la figura de un tal Jeremy Bates y uno levanta la ceja ¿cómo? ¿quién? y se para un poco a pensar, a tratar de ver los porqués y cruza por la mente una idea: Kirk Cousins.

Trataré de explicarlo desde el principio.

Todd Bowles, entrenador jefe de los New York Jets, afrontaba esta temporada entre la espada y la pared. Viendo la plantilla, allá por julio, incluso podría decirse que la afrontaba entre la espada y otra espada. Tras despedir a Chan Gailey como coordinador ofensivo, apostó para el puesto por John Morton, que venía de trabajar con Drew Brees como entrenador de quarterbacks en los New Orleans Saints.

No es que el ataque fuera la monda, pero sí que sacó lo mejor de Josh McCown como quarterback titular y, sorprendentemente, el equipo rindió a altísimo nivel. Altísimo nivel para lo esperado, se entiende, porque ganar cinco partidos en una campaña en el que eran el claro favorito a #1 del draft así debe ser entendido. Eso hizo que el puesto de Bowles saliera reforzado y la franquicia extendiese su contrato por dos temporadas más.

El problema es que el tipo sabe, como sabemos cualquiera que vemos esta liga todos los años, que el siguiente escalón es mucho más difícil, y va a ser exigido en él. Es decir, cumplir y superar bajas expectativas ya no valdrá. Es por eso que Morton ya no vale y, muy probablemente, Josh McCown tampoco.

El coordinador ofensivo fue despedido al concluir el año 2017 y comenzó el proceso de buscar a su sustituto. Y en un año crucial para su futuro, Bowles escogió a Jeremy Bates, que era el entrenador de quarterbacks del equipo.

Y algo más: era un hombre retirado. A pesar de tener sólo 41 años estuvo cuatro años alejado del fútbol americano. Decidió olvidarlo, buscarse a sí mismo, y soñarlo todo de nuevo. De hecho, se aficionó a los paseos por el monte al punto de hacer gigantescos triales y caminatas míticas, como la Continental Divide Trail, que son 5.000 kilómetros entre México y Canada. Sólo entonces, limpio mentalmente como una patena, regresó a la NFL.

No es el perfil, en modo alguno, de alguien que, en tan sólo un año, está de nuevo como coordinador ofensivo, algo que ya fue en el año 2010 en los Seattle Seahawks, en el año 2012 y en el año 2008 en los Denver Broncos. Realmente no coordinador ofensivo como tal, pero sí la persona que cantaba las jugadas.

Y es aquí donde me parece que está el quid del asunto. En Denver fue la mano derecha ofensiva de Mike Shanahan, al que considera su mentor, su maestro, su figura a imitar. Nunca perdió el contacto con él.

Ni siquiera cuando Mike Shanahan se fue a los Washington Redskins y, allí, eligió a Kirk Cousins en el draft. Lo eligió en la cuarta ronda el mismo año que seleccionó a Robert Griffin III en la primera ronda, con el #2 global. Nadie entendió el por qué. El motivo es que Shanahan vio un inmenso potencial en Cousins y no lo dejó pasar.

Luego adoró trabajar con él. Como lo adoraron Kyle Shanahan y Sean McVay esos años en los Redskins. Hoy, ambos discípulos de Mike Shanahan, son dos de los entrenadores jefes más prometedores de la NFL y los dos hablan maravillas de Kirk Cousins, al que consideran más que capaz.

Es ese espíritu, esa forma de llevar el ataque, la que, con sus diferencias, une a Shanahan y McVay con Jeremy Bates. Y, sin duda, la de horas que habrán hablado todos ellos del valor y el nivel de Kirk Cousins.

Los Washington Redskins necesitan un quarterback para el año que viene. Incluso si Josh McCown decide seguir jugando un año lo haría en condición de veterano experto en el vestuario. Pueden optar por elegir a uno en el draft, con el puesto #6, o intentar pescar en la agencia libre. Viendo a quién han nombrado coordinador ofensivo, su historia, y cómo está el mercado, con las dudas que genera el asunto en los Washington Redskins, no sería de extrañar que fueran uno de los que más pujen por Kirk Cousins.

La Super Bowl LII bate todos los récords de precios de entradas

La Super Bowl LII bate todos los récords de precios de entradas

Icon Sportswire

Icon Sportswire via Getty Images

A diez días de la disputa de la gran final del fútbol americano sólo se pueden encontrar tickets de más de 4.370 dólares, los más caros de siempre.

A diez días de que se dispute la Super Bowl LII ya podemos empezar a hablar de récords. El partido que se jugará en Minneapolis entre los New England Patriots y los Philadelphia Eagles va a dejar un reguero de cifras descomunales, como siempre, y la primera de ellas es el precio de las entradas.

El aforo del US Bank Stadium es de 66.655 asientos y, por supuesto, ni uno sólo está ya disponible por la vía primaria, sino que hay que acudir al mercado secundario para tratar de conseguir entradas. No se trata de una reventa en sí, ya que no es nada ilegal y está reglamentado y controlado.

La entrada más barata cuesta 4370 dólares, lo que supone ser la más cara de la historia en cuanto al rango bajo, es decir, en los asientos más alejados del campo en distancia y altura. De hecho, el récord podría haber sido astronómico; antes de la derrota de los Minnesota Vikings ante los Philadelphia Eagles en la Final de la Conferencia Nacional el precio de estos tickets sobrepasaba los 4900 dólares. Cuando el equipo de casa quedó eliminado, se estabilizó el valor en esos 4370 dólares.

La entrada media ronda los 9000 dólares. Por comparar, el año pasado la Super Bowl LI, disputada en Houston entre los New England Patriots y los Atlanta Falcons, tuvo una entrada media de 6000 dólares. La gran subida se puede explicar por la afición de los Eagles, que puede presenciar el primer anillo de su historia y, además, es una de las más numerosas, agitadas, fieles y pasionales de toda la NFL.

Donde también parece que habrá récord es en las entradas de lujo, las más caras. Se están vendiendo las entradas individuales para los palcos a razón de más de 20000 dólares.

Y todo esto para ver a los mismos New England Patriots de siempre, que es de suponer que arrastrarán menos afición que otros equipos por el mero hecho de que muchos de sus aficionados ya han cumplido el sueño de ver a su equipo levantar el Lombardi Trophy. En múltiples ocasiones, además. Es por eso que me imagino una Super Bowl LIII, que se disputará en Atlanta, entre, por ejemplo, los Oakland Raiders el año en que pierden la franquicia, y los Atlanta Falcons, para poder escribir un artículo igual que éste pero con números aún más exagerados.

Como veis, trato de imaginarme las cosas sin los New England Patriots. Con escaso resultado. O nulo.

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