Noticias Variadas NFL (2)

5 juegos que no te puedes perder en la semana 4 NFL 2016

Semana a semana hay juegos que lucen más atractivos que el resto, sea por las historias que plantean, por los duelos individuales que ofrecerán o por la situación de los equipos involucrados hay partidos que resultan imperdibles.

Estos son 5 juegos que no te puedes perder en la semana 4 NFL 2016:

Seattle Seahawks @ New York Jets

Domingo 2 de octubre, 12:00 hrs.

Metlife Stadium

Queremos saber cómo hará el QB Ryan Fitzpatrick para sobreponerse de un partido en el que lanzó seis intercepciones cuando ahora enfrenta a una defensiva como la de Seattle. Sus receptores Brandon Marshall y Eric Decker deberán estar mucho más involucrados, aunque no será tarea sencilla al tener enfrente a la Legion of Boom.

Matt Forte deberá ser pieza clave en el ataque acarreando y recibiendo el balón desde el backfield.

Por otro lado veremos si el QB Russell Wilson puede regresar al campo de juego tras la lesión que lo mandó a la lateral el partido pasado y también veremos en qué nivel lo hace. Anteriormente lo vimos jugar poco cómodo y sufriendo detrás de una línea ofensiva porosa que esta semana tendrá el reto de contener a una frontal defensiva bastante sólida por parte de los Jets.

Para su fortuna, tanto el RB Christine Michael como el WR Doug Baldwin están siendo altamente productivos en cada oportunidad, por lo que el peso de la ofensiva ahora pueden cargarlo ellos.

Ambos equipos están en segundo lugar de sus respectivas divisiones y tienen poco margen de error en este momento, por lo que resulta un partido atractivo.

Carolina Panthers @ Atlanta Falcons

Domingo 2 de octubre, 12:00 hrs.

Georgia Dome

Un duelo divisional que pondrá a prueba la resistencia mental de los Panthers, quienes en tres semanas ya han perdido más partidos que en toda la Temporada 2015.

La ofensiva de Carolina tendrá que comprobar que puede seguir siendo tan productiva como lo ha demostrado anteriormente, sobre todo ahora que enfrentan a una defensiva tan permisiva como la de Atlanta. Las aportaciones de los receptores Kelivin Benajmin y Devin Funchess no deben hacerse esperar, mientras que el juego terrestre, una vez más repartido entre Fozzy Whittaker, Cameron Artis-Payne y Mike Tolbert, con las valiosas aportaciones de Cam Newton, deberá ser factor.

Por su parte los Falcons tendrán muchas más complicaciones para dominar por tierra como lo hicieron la semana pasada, ya que el front seven de los Panthers es sumamente sólido, por lo que los RBs Devonta Freeman y Tevin Coleman tendrán una tarde más dura.

Lo que podrían aprovechar es el duelo, que parece disparejo entre Julio Jones y una secundaria que no tiene mucho qué ofrecer.

Atlanta está en la punta de la división Sur de la Nacional, por lo que una victoria aquí sería muy importante para sus aspiraciones al título de la misma, mientras que una derrota para Carolina significaría estar en severos problemas para aspirar a Postemporada.

Oakland Riders @ Baltimore Ravens

Domingo 2 de octubre, 12:00 hrs.

M&T Bank Stadium

Los Ravens buscarán mantener su récord invicto al recibir la visita de unos Raiders que aun resultan difíciles de descifrar.

Con un estilo de juego muy característico que implica pocos puntos permitidos y anotados, una defensiva que saca adelante los juegos y un quarterback confiable, los Ravens han hecho lo suficiente para ganar.

En esta ocasión requieren de mayor producción de su ofensiva, ya que si algo hacen bien los de Oakland es atacar. Será interesante ver si enfrentando a una defensiva que ha permitido demasiadas yardas y puntos, el ataque de los Ravens puede proliferar.

El ataque de los Raiders, por su parte, tendrá un reto ante una defensiva sólida y oportunista, sin embargo parece posible que establezcan el juego terrestre para abrirse espacios.

Oakland no puede aflojar el paso si quiere mantenerse a distancia de Denver, que podría mantener el invicto otra semana. Para Baltimore, mantenerse en la punta del Norte de la Americana sería lo mejor para ganar colchón en una división con dos equipos más con aspiraciones de Playoffs.

Kansas City Chiefs @ Pittsburgh Steelers

Domingo 2 de octubre, 19:30 hrs.

Heinz Field

En horario estelar podremos comprobar si la defensiva de Philadelphia dio la mejor de sus actuaciones o el ataque de los Steelers atraviesa por un mal momento.

No es un factor menor el hecho de que los de Pittsburgh tendrán, por primera vez en la temporada, disponible a Le’Veon Bell para completar la estelar tercia con Ben Roethlisberger y Antonio Brown.

De igual forma veremos si la defensiva de los Chiefs puede emular (porque replicarlo parece imposible) la actuación de ocho robos de balón que tuvo la semana pasada, la cual, por lo menos, les da un momentum interesante para enfrentar a un explosivo ataque.

Por otro lado, el ataque de los Chiefs podría tomar una página del libro de los Eagles y explotar las zonas cortas en el centro del campo para hacer daño a una defensiva de Pittsburgh que juega muy atrás. Será importante ver a qué grado afectan las lesiones de sus linebackers Lawrence Timmons y Ryan Shazier.

Los Steelers buscarán mandar el mensaje de que lo ocurrido el partido pasado fue una anomalía y empatar la punta de su división en caso de que los Ravens sufran una derrota. Mientras tanto los Chiefs están en una encarnizada lucha en el Oeste de la Americana en la que no pueden ceder terreno.

New York Giants @ Minnesota Vikings

Lunes 3 de octubre, 19:30 hrs.

U.S. Bank Stadium

Hace un tiempo que los partidos de lunes por la noche no son interesantes, pero este sin duda lo es.

Los Vikings buscarán mantener su fórmula del éxito basada en una abrumadora defensiva y un ataque de control que limite sus errores. Un posible problema para ellos es que su línea ofensiva, que ha sufrido un par de lesiones, enfrentará a una frontal de los Giants que está jugando a muy buen nivel y aunque ya pudieron controlar a la de Carolina, habrá que ver si pueden repetir la hazaña.

Lo que seguimos esperando es una mejora por parte del juego terrestre de Minnesota, que hasta el momento ha lucido bastante pobre.

Por otra parte, descubriremos cómo el ataque de New York se las ingenia para manter limpio a Eli Manning, quien se presenta como el primer blanco estático en la posición de quarterback que los Vikings haya enfrentado esta temporada (Marcus Mariota, Aaron Rodgers y Cam Newton pueden usar bien sus piernas).

Aunque ocho sacks suenan difíciles de replicar, es posible esperar un partido en el que Manning se familiarice con el recién estrenado pasto sintético del U.S. Bank Stadium.

La motivación de los Vikings si consiguen una cuarta victoria al hilo se iría a los cielos, sobre todo por estarse sobreponiendo a las lesiones. Para los Giants, el medio juego de ventaja sobre los Cowboys podría verse esfumado en caso de una derrota, lo que implicaría un decenso a la tercera posición en el Este de la Nacional, porque si de algo podemos tener certeza es que esta semana Philadelphia mantendrá su invicto.

El show de A.J. Green hunde a los Dolphins

Andy Dalton buscó a Green de manera recurrente, al igual que el perímetro de Miami. La única diferencia es que el quarterback de los Bengals lo encontró a voluntad. La dupla se combinó para 10 recepciones y 173 yardas con un touchdown y los Bengals de Cincinnati aplastaron 22-7 a unos inoperantes Dolphins de Miami.

Cincinnati desplegó todas sus armas, ninguna más importante que Green, quien hizo gran parte del daño en la primera mitad. Después de eso, los Bengals simplemente hicieron gala de una defensiva que acosó a Ryan Tannehill hasta el hartazgo.

Tannehill fue capturado en cinco ocasiones, soltó un balón y estuvo bajo acoso durante toda la noche. Cuando los Dolphins daban indicios de su primera serie sostenida en todo el encuentro, hacia mediados del cuarto periodo, una intercepción de Chris Lewis-Harris a 5:03 del final fue el tiro de gracia para un equipo de Miami, que tuvo una actuación casi tan fea como su anaranjado uniforme.

El marcador no refleja el dominio de los Bengals, pero deja en evidencia la incapacidad de Cincinnati para concretar en la zona roja. Mike Nugent empató una marca personal con cinco goles de campo para mantener a los Delfines en el juego hasta bien entrado el cuarto final, cuando Tannehill coronó una noche para el olvido con su peor pase de la velada, directamente a las manos de Lewis-Harris.

De no ser por una recepción de 74 yardas de Kenny Stills ante una cobertura rota en la primera serie ofensiva del encuentro, Miami bien pudo haberse ido en blanco. Los números no dejarán mentir. Tuvieron apenas ocho primeros y diez, totalizaron 222 yardas y solo 62 de ellas por tierra. Entregaron dos veces el balón y perdieron la batalla en tiempo de posesión por más de 15 minutos, un cuarto completo.

El punto más bajo de la noche para los Delfines vino con la pizarra 22-7 y los Bengals obligados a patear desde su yarda 18, lo que le hubiera dado buena posición de campo a los Dolphins a 3:13 de finalizar el tercer cuarto. Pero nadie contaba con Terrence Fede y su infantil castigo de empujar al pateador. La serie continuó, así como la agonía de los Dolphins que van por buen camino para decepcionar a su afición por enésimo año en fila.

5 observaciones del triunfo de los Bengals vs Dolphins

La semana 4 comenzó con un duelo disparejo en el Paul Brown Stadium en el que los Cincinnati Bengals se impusieron con relativa facilidad a los Miami Dolphins 22-7.

Estas son 5 observaciones sobre el triunfo de los Bengals vs Dolphins.

1.- A.J. Green, la ofensiva del partido

Fuera de lo hecho por el número 18 de los Bengals no hubo mucho más hacia donde voltear en ninguna de las dos ofensivas, sin embargo 10 recepciones para 173 yardas y un touchdown no es para nada poca cosa; esos fueron los números que consiguió Green.

Llama la atención que para el medio tiempo ya había rebasado las 100 yardas y anotado su TD, por lo que en la segunda mitad lo único que hizo fue acumular unas pocas más.

El QB Andy Dalton lo buscó en todo tipo de trayectorias; drags, gos, digs, slants, y el joven perímetro de Miami simplemente no tuvo respuesta.

2.- Frontal dominante de Cincinnati

Este fue uno de los casos en los que se combinó una línea ofensiva deficiente con una sólida frontal defensiva.

El QB Ryan Tannehill pasó una noche de pesadilla en la que principalmente Geno Atkins y Carlos Dunlap lo atormentaron de manera frecuente, sin embargo Domata Peko, Will Clarke, Michael Johnson y Pat Sims también se hicieron presentes.

Utilizando looks de ‘Double A Gap Blitz’, presionaron sólo con cuatro hombres a la vez y eso era más que suficiente para meter en problemas a la línea ofensiva de Miami. Cuando la jugada no terminaba en sack, sí apresuraban al QB o bateaban el pase en la línea.

A todo esto hay que agregar un par de entregas de balón, un pase interceptado y un fumble provocado por Dunlap. Simplemente demasiado para los Dolphins.

3.- La inoperancia ofensiva de los Dolphins

El ataque dirigido por Adam Gase enfrentó por tercera semana en la temporada a un equipo dirigido por una mente defensiva (Pete Carroll, Bill Belichick y Marvin Lewis).

Esta vez, un pase de 74 yardas a Kenny Stills que terminó en los únicos 7 puntos que anotaron es todo lo que los Dolphins pueden presumir después de estos cuatro cuartos.

El cuadro de Tannehill simplemente nunca pudo carburar para armar una serie ofensiva sostenida que les diera  esperanza en el partido y permitiera a su defensiva tomar aire para regresar al campo.

El abismal juego de su línea ofensiva provocó que su juego terrestre no llegara ni a las 70 yardas y por pase no alcanzaran las 200 (incluso con la ya mencionada jugada de 74).

4.- Los inefectivos Bengals

A pesar de que se impusieron con un marcador holgado, Mike Nugent tuvo que anotar cinco goles de campo porque la ofensiva de los Bengals se quedaba atorada al pasar el medio campo.

De haber tenido frente a ellos una ofensiva mejor articulada que Miami habrían tenido muchos más problemas para imponerse. Para ser sinceros, este partido debió haber terminado con más de 30 puntos a favor de los Bengals y con el backup A.J. McCarron rodeado por el resto de los suplentes en el campo.

5.- La indisciplina de los Dolphins

Por si fuera poco el mal desempeño de su ofensiva, hay que agregar la tremenda indisciplina de su defensiva, que constantemente mantuvio al ataque de Cincinnati en el campo gracias a castigos. Cuando cometían penalties en downs tempranos le permitían a los Bengals jugar al frente de las cadenas, pero los más dolorosos vinieron en terceras e incluso en una cuarta oportunidad que prolongó un drive.

Esto es sólo una señal de la cultura nociva que impera en Miami. Sin importar la cantidad de talento que puedan tener en ambos lados del balón, simplemente la cultura de la franquicia está dañada desde muy adentro. El head coach Adam Gase tiene un reto enorme de cambiar ese rumbo.

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La mejor versión de Ryan Fitzpatrick ha vuelto

El quarterback de los New York Jets dio un autentico recital de pases a los defensive backs rivales. Se nota que hay mucho trabajo detrás de esa actuación.

na semana más vamos a realizar el más concienzudo análisis de lo mejor que nos ha dejado la NFL. Los Eagles y su aplastante victoria sobre los Steelers. El buen hacer de la defensa de los Vikings contra los Panthers o la precisión de Justin Tucker eran algunos de los temas que iba a tratar hasta que saltó la bomba informativa. Ryan Fitzpatrick hizo que Marcus Peters y compañía se convirtieran en receptores por un día. Que dominio de los tiempos, como buscaba al defensor mejor colocado. Fitzmagic ha vuelto.

Seis pases completos a los cornerbacks rivales. Eso sí hay que decir que las estadísticas no terminaron en récords Guinness por el mar hacer de los propio “receptores” que una y otra vez dropaban los magníficos pases de un inspirado Fitzpatrick. Desde luego que cuando el equipo no acompaña es muy difícil.

Hay que reconocerlo señores, cuando Ryan se pone el mono de trabajo y busca a los defensive backs mejor colocados hay pocos quarterbacks en la NFL que le puedan igual. Tendríamos que hablar de jugadores élite como Jay Cutler o Eli Manning que sin duda disfrutaron del trabajo de su compañero de profesión en los Jets. Y digo bien, de profesión. Parece fácil lanzar seis intercepciones pero no lo es. Hace falta buscar el peor momento de salto de tu compañero, al receptor más cubierto o lanzar muy mal para que los defensas sean capaces de atrapar el balón. Todo un arte en el que Fitzmagic ha invertido años y años de esfuerzo y dedicación.

Llegó un punto en que el quarterback de los Jets se vino arriba y, sabiéndose poseedor de ese momento en el que todo te va a salir, comenzó a regalar turnovers a quién los quisiera. Aquí el documento gráfico.

Para que veáis que lo que os cuento no es una exageración, os dejo una foto del quarterback rival, Alex Smith, dando la enhorabuena a Ryan por su excelsa labor.

Por último os pido que hagáis un esfuerzo y volváis a mirar la foto de la noticia. Sí, esa que está arriba. No me digáis que no veis al mismísimo Michael Laudrup, dando pases sin mirar. Que maestro “Fitzmagic”. Venga anda os la pongo aquí…

Oficial: Lady Gaga cantará en el intermedio de la Super Bowl

La cantante confirmó el anuncio a través de su cuenta de Instagram. “¡Ya es un trato hecho! ¡Estoy deseando actuar para vosotros desde Houston!”, comentó.

La diva estadounidense del pop Lady Gaga anunció hoy que actuará en el medio tiempo del próximo Super Bowl de la NFL que se celebrará el 5 de febrero de 2017 en la ciudad texana de Houston.

“¡Ya es un trato hecho! ¡Estoy deseando actuar para vosotros desde Houston! ¡Gracias a los seguidores del fútbol (americano) y de la música!”, dijo la cantante a través de un mensaje difundido en Instagram y acompañado de una fotografía en la que aparece con una camiseta de la NFL y una guitarra.

“¡Preparaos pequeños monstruitos! ¡Nos vamos para el Super Bowl!”, afirmó en un mensaje anterior acompañado de un vídeo.

Lady Gaga tomará así el relevo de la banda inglesa Coldplay, que fue la encargada de la actuación musical del Super Bowl 50, en 2016, en Santa Clara (California) con Beyoncé y Bruno Mars como invitados, un espectáculo que superó los 115 millones de espectadores.

Antes de esa final, de la que salieron vencedores los Broncos de Denver frente a los Panthers de Carolina, Lady Gaga fue precisamente la artista encargada de interpretar el himno estadounidense.

La actuación del medio tiempo de la Super Bowl es un auténtico acontecimiento en Estados Unidos que atrae tanta atención como el partido en sí. Entre las estrellas que se han presentado están Katy Perry y Lenny Kravitz (2015), Beyoncé (2013), Madonna (2012), The Black Eyed Peas (2011), Prince (2007) o The Rolling Stones (2006).

Lady Gaga, responsable de éxitos como “Bad Romance” y “Poker Face” publicará su nuevo disco, “Joanne”, el próximo 21 de octubre, que supondrá su primer trabajo en solitario desde “Artpop” (2013).

El nombre de este disco rinde homenaje a una tía suya llamada Joanne.

“La decisión de llamar al disco así fue un tributo a la hermana de mi padre, que murió cuando tenía 19 años. Él era más joven que ella, que estaba muy enferma de lupus”, explicó en una reciente entrevista para Radio Beats 1.

Lady Gaga aseguró que ese fallecimiento dejó en su familia “una cicatriz que nunca se curó”.

El disco, que según Lady Gaga tiene un importante contenido personal y autobiográfico, ha contado con la colaboración de músicos como Mark Ronson, Kevin Parker (Tame Impala), Florence Welch (Florence and the Machine) y Hillary Lindsey, y llega precedido por el single “Perfect Illusion”.

Justo cuando la afición de los Cleveland Browns se frotaba las manos con el retorno del explosivo receptor, les cae este jarro de agua fría. La decisión es del jugador.

Josh Gordon sería un receptor Top-3 en la NFL. O un Top-10… O un Top-20. La triste realidad es que (muy probablemente) nunca lo sepamos. El explosivo wide receiver de los Cleveland Browns ha vuelto a caer en el mundo de las drogas y, por decisión propia, ha ingresado en un centro de rehabilitación.

“Bajo estrés y presión ultimamente, los mejor es que tome un tiempo para mí mismo. Hay veces que uno tiene que hacer lo que más le conviene. Gracias NFL, gracias Browns”… escribió el jugador en redes sociales, seguido de otro tweet con tono optimista: “Nos vemos pronto”.

La afición de los Browns, tras perder a Robert Griffin III por lesión para todo 2016, se consolaba sabiendo que Gordon estaba a punto de volver para reforzar el juego aéreo. Y eso parecía.

Tras la exhibición de Terrelle Pryor frente a los Miami Dolphins el domingo pasado, había un cierto optimismo de poder juntar un dúo de receptores más que temible. La enésima sanción a Gordon se cumplía y estaba libre para volver a enfundarse el casco frente a los Patriots en la semana 5 (domingo 9 de octubre). Y si ya le sumamos a esto la lesión del WR novato Corey Coleman (fuera entre 3 y 5 semanas por fractura de mano), da la sensación que un ser superior tiene una ex en Cleveland y quiere sangre.

El último partido del receptor de 25 años fue en diciembre de 2014, frente a New England y esta noticia nos deja sin saber si le veremos jugar de nuevo en la NFL.

Una tarde aciaga para el ataque de Chip Kelly y sus 49ers

Los 49ers cayeron en Seattle una vez más dando una imagen bastante negativa. Las malas lecturas de Gabbert empiezan a preocupar en la bahía.

Durante los últimos cinco años cada visita de San Francisco a Seattle en temporada regular se ha saldado con una derrota muy significativa. Da igual que fuera Jim Harbaugh, Jim Tomsula o ahora Chip Kelly, los niners no han solventado nunca el puzzle que supone enfrentarse a la defensa de los Seahawks. Podría estar varias páginas escribiendo sobre diferentes aspectos negativos del equipo californiano, horrible en las tres facetas del juego, pero para no hacer el artículo interminable me limitaré a repasar un poco por encima la labor del ataque. Para alguien tan especializado en el juego ofensivo como Kelly tuvo que ser duro ver a sus hombres sufrir tanto el domingo.

Desde el primer snap del ataque se vio que sería una tarde muy larga, en concreto para el juego aéreo. Los 49ers forman con cuatro receptores abiertos, siendo uno de ellos el runningback Carlos Hyde. Al recibir el balón el quarterback Blaine Gabbert amaga el “handoff” para su runningback… pero sorpresa, sorpresa, no hay nadie esperando a su lado.

Terrible manera de abrir un encuentro aunque no es algo que los aficionados de San Francisco no hayan visto antes. En la primera jugada de la Super Bowl XLVII los niners fueron penalizados por formación ilegal.

El drive de 3 y fuera inicial fue seguido por otro que se compuso de tres jugadas consecutivas de carrera. Esta vez sí que había runningback al que darle el balón pero el resultado fue el mismo, punt tras tres acciones.

Pasamos al tercer drive de San Francisco para resaltar la jugada que abre el segundo cuarto. No sé si es por falta de confianza en su quarterback o porque no quiere cargar demasiado responsabilidad en un limitado grupo de “playmakers”, pero lo cierto es que hasta ahora Kelly está utilizando un sistema muy limitado con muy pocas combinaciones de rutas. Esta acción en 1ª y 10 se repitió más de una vez en el choque. Gabbert amaga el handoff para realizar un pase muy básico para su tight end en la “flat”. Es una jugada muy simple enmascarada con un concepto de “zone read” pero que como vemos en el vídeo no tiene ninguna opción de triunfar.

El cuarto drive de los 49ers tuvo una posición de campo espectacular gracias al turnover provocado por la defensa pero el equipo de Kelly se debió conformar con un field goal después de que Gabbert lanzara corto de la end zone en 3ª y goal desde la 4. Esta falta de ambición del quarterback de San Francisco está incentivada desde la banda. Kelly lleva desde la pretemporada aplaudiendo el esfuerzo de su QB por no poner el balón en manos ajenas. En el siguiente drive, el quinto, observamos a las claras lo poco que quiere el head coach que arriesgue su ofensiva.

En 3ª y 16 vemos como el pase está destinado desde el inicio a una ruta muy corta de Torrey Smith que es muy improbable que genere el primer down. La decisión se hace menos entendible cuando no se juega después el cuarto down. Fijaos también como la acción de Smith no es acompañada en absoluto por bloqueo alguno de los receptores del lado izquierdo, algo que estamos bastante acostumbrados a ver en la NFL actual. De nuevo la simplicidad del ataque de Kelly cuesta caro.

La desastrosa primera parte de la ofensiva se cierra con su sexto drive en el que la jugada más “destacable” es un pase incompleto de Gabbert en el que demuestra dos de sus grandes deficiencias. Por un lado no se mantiene sereno en el pocket (“poise”) y apresura un lanzamiento que podría haber preparado mejor de haber dado un simple paso hacia delante en el pocket. Para agrandar el problema esta prisa hace que se cebe en el receptor más cubierto (Torrey Smith) y obvie al tight end nº 84 Blake Bell que se encuentra mucho más abierto. La guinda es la poquísima precisión del lanzamiento. La colocación del balón de Gabbert está siendo terrible en la temporada y ése es/era su principal baza para ganarle la titularidad a Colin Kaepernick. En este choque dejó varias veces a sus compañeros en disposición de recibir un gran golpe por culpa de sus imprecisos envíos.

Aunque parezca mentira esto todavía no se ha acabado. A 6:16 para el final del tercer cuarto y con un 2ª y 8 Gabbert vuelve a tomar una decisión equivocada.

Fuerza un pase al tight end Garrett Celek pese a estar casi en mejor posición para recibir el strong safety de Seattle Kam Chancellor. El resultado obviamente es un pase incompleto.

Lo peor de la jugada no acaba aquí. Fijaos en la última imagen, que es la misma acción pero desde la toma más lejana de la película de los entrenadores.

 Torrey Smith tiene una ruta de avance clara para un posible “big-play” si el envío es colocado hacia su hombro exterior. Gabbert nunca contempló esa posibilidad pese a que el pocket que tenía era limpio y podía haber dejado desarrollar las rutas un poco más.

En resumen, seis de los primeros diez drives de San Francisco terminaron en 3 y fuera. El tiempo de posesión de los mismos fue de 1:45, 1:46, 1:30, 1:58, 4:01, 0:33, 1:32, 1:22, 0:50, 0:59. Los números de Gabbert en los tres primeros cuartos: 10/19, 79yds, 1INT. Resto del ataque, 48 yardas. Añadir a todos estos datos que los 49ers no realizaron ni un ataque “no huddle” hasta el último período cuando ya perdía por 37-3. Esta “lentitud” en la ofensiva de Kelly ya se observó en el choque de Carolina pero entonces se culpó al calor reinante. Lo del domingo creo que fue una demostración clara de que el head coach sabe que a día de hoy no puede ir mucho más lejos con estos jugadores. Imaginaos el tiempo que habrían durado esos drives de haberse efectuado sin huddle.

Pese a todo lo que hemos visto no toda la esperanza está perdida en la bahía. El rendimiento de la línea de ataque está siendo razonablemente bueno en lo que llevamos de campaña. También hay que considerar que Carolina y Seattle, en sus respectivos hogares, son dos de los rivales más duros de la NFL. Jugar allí de manera consecutiva no debe ser plato de agrado para nadie. Las próximas semanas será interesantes en San Francisco para ver si Kelly decide en algún momento darle la oportunidad de jugar a Colin Kaepernick. Gabbert se ganó el sitio merecidamente por su continuada labor en los entrenos pero ni él está jugando bien ni Kelly parece confiar en él lo suficiente para abrir más la ofensiva.

¿Qué sucede con Carolina Panthers?

El campeón de la Nacional ha perdido más partidos esta temporada que en todo el 2015. ¿Tiempo de pánico o llamada de atención?

Todo mundo podía suponer que repetir una temporada como la que tuvieron el año pasado no sería una empresa fácil. Sin embargo, pocos pensábamos ver sufrir tanto a Carolina en el inicio de esta temporada.

En los 16 juegos de la campaña regular de 2015,sufrieron 1 derrota. En 3 juegos llevan 2 y si, han sido contra dos de las mejores defensas de la liga (sino las mejores) pero no todo ha sido mérito del rival, Carolina también ha puesto de su parte.

La masacre a Cam

Si alguien esperaba que Carolina retomará en donde se quedó la temporada anterior, tuvo razón. El último juego fue una masacre por parte de Denver en el Super Bowl y eso no ha parado este año. La línea ofensiva de Panthers ha sufrido demasiado en este inicio.

Ante Denver, Cam sufrió 17 golpes, unos cuantos directo a la cabeza y lo cual provocaron que el MVP estuviera en riesgo en algún momento. Esta semana fue la defensa de Vikings la que se aprovechó de la línea ofensiva de Carolina: 12 golpes, incluídas 8 capturas.

Michael Oher (tackle izquierdo) y Mike Remmers (tackle derecho) han estado considerablemente debajo de su nivel. Oher, por ejemplo, permitió 3 capturas vs Minnesota y nuevamente Cam tuvo que abandonar el juego por un momento por motivo de los golpes recibidos. De hecho ésta es una tendencia en Carolina, pues ningún QB ha sido más castigado que Cam Newton desde 2011 (año en que Cam entró a la NFL).

Consecuencias de una mala línea

Las derivaciones del bajo nivel de la línea ofensiva en este año, van más allá de los golpes recibidos por Cam. Por ejemplo, la presión que recibió vs Minnesota le impidió tener tiempo para ubicar a sus receptores. Cuantificando la apreciación: Kelvin Benjamin tuvo 1 target y 0 recepciones vs Minnesota. Producto de la gran presión que generó Vikings.

Aquí cabría el argumento de que Panthers ha tenido que enfrentar a las mejores defensivas y aunque nadie resta mérito a Vikings y Broncos, Carolina sufrió más de lo esperado ante San Francisco, ejemplo de que el Campeón de la NFC no es el mismo del año anterior.

Kelvin Benjamin ha lucido sumamente bien en su regreso a los emparrillados, sin embargo, el resto de receptores no ha sido efectivo, no ha creado separación de sus marcadores y esto dificulta la tarea de Cam. De hecho, Benjamin tampoco ha conseguido una separación notable, pero él cuenta con un portentoso físico que le permite ganar los pases 50/50.

Todo esto se suma a las pobres lecturas que Cam ha hecho sobre las defensas rivales (él mismo lo ha reconocido así aceptando que no supo que hicieron los Vikings para frenarlo así) y el resultado da un equipo con 2 derrotas y que deja sensaciones de debilidad tras haber sido implacables hace un año. Afortunadamente todos saben que lo están haciendo mal y que deben mejorar (alarmante si no lo hubieran hecho).

Ron Rivera aceptó que él es el primero que debe buscar variantes y otros planes para dar respuesta a los rivales cuando han descifrado su plan original. Mike Shula, coordinador ofensivo, también aseguró que ya trabaja en un nuevo plan para hacer su ofensiva temible una vez más. El mismo Cam aseguró que no volverá a permitir que Kelvin Benjamin tenga otro juego con 0 recepciones.

Si algo ha sabido hacer Carolina en los últimos años es reinventarse. Identificar y rectificar. Afortunadamente está en una división bastante accesible, tiene un front seven que sigue dominando y cuenta con el MVP del 2015. Razones suficientes para creer que pueden darle la vuelta a esta situación.

Las interferencias en el pase deberían ser revisables de oficio

Lawson hizo público hoy que la NFL llamó a los Detroit Lions para pedir disculpas e informar de que la señalización de la falta a favor de Green Bay había sido incorrecta.

La semana pasada, en la primera jugada del segundo cuarto del duelo entre los Packers y los Lions que los de Green Bay terminaron ganando por 34-27, el cornerback Nevin Lawson fue penalizado por una interferencia en el pase de 66 yardas a Trevon Davis, que situó el balón a una yarda de la end zone. Una jugada después, los Packers anotaban un touchdown que dejaba el marcador 21-3.

Lawson hizo público hoy que la NFL llamó a los Detroit Lions para pedir disculpas e informar de que la señalización de la falta había sido incorrecta.

Es evidente que en este caso Aaron Rodgers no estaba buscando la penalización, sino sorprender a la defensa rival con un pase a un jugador que había ganado la posición, sin embargo, cada vez hay más situaciones en las que se busca directamente esa penalización para salvar un drive moribundo, y quizá haya llegado el momento de revisar ese castigo.

Las interferencias en el pase son casi siempre las faltas que reciben un castigo más duro, incluso mayor que una falta personal, que se castiga con 15 yardas desde el final de la jugada, y que si se produce muy cerca de la end zone incluso se reduce a la mitad de la distancia a la línea de anotación. En una interferencia no hay ningún tipo de reducción de condena.

En el football universitario, la penalización se marca en el punto de la falta en interferencias de menos de 15 yardas, y se castiga con 15 yardas como máximo cuando se produce en un punto más lejano. A veces se ha discutido instaurar esa solución en la NFL, pero se ha descartado porque los defensas podrían sacar ventaja de la regla en pases largos, en los que una interferencia flagrante siempre es mejor solución que un touchdown.

Por tanto, estamos en un callejón sin salida.

Sin embargo, en una interferencia tienen que darse una serie de circunstancias que muchas veces no son tenidas en cuenta cuando se tira un pañuelo. Una de ellas es que el balón tiene que ser atrapable, otra es que en muchos casos ambos jugadores se están agarrando mutuamente, o incluso el receptor está fingiendo un agarrón, cuando es él mismo el que intenta trabarse el brazo, o el que tropieza con sus propios pies al correr mirando hacia el cielo. Lo malo es que una vez el árbitro ha tirado el pañuelo, eso ya no importa. La espada de Democles cae sobre la defensa de turno, y un ‘big play’ amarillo puede decidir el resultado final de un partido con o sin razón.

Mi opinión es que cualquier interferencia en el pase que signifique un castigo de más de 15 yardas debería ser revisable de oficio, como lo es un cambio de posesión o un touchdown. Y en este caso, no debería aplicarse el criterio de evidencia absoluta para mantener la penalización, sino de certeza de que ha habido falta. Estoy seguro que con esa medida se controlaría el ‘uso fraudulento’ de la norma que están haciendo algunos ataques (insisto en que no es el caso de la jugada del Packers-Lions), y un castigo que en ocasiones está decidiendo partidos injustamente se juzgaría de forma mucho más objetiva.

Porque en el fondo eso es lo que pedimos a los árbitros, que castiguen sólo lo que deban castigar.

 

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