Unos inoperantes Chiefs ganan a unos desesperantes Jaguars

Kansas City y Jacksonville perpetran un espanto de partido que gana el equipo que tiene más empaque y más profundidad de banquillo.

Me gusta el fútbol americano. Mucho. Algunos dirían que exceso. Disfruto como un enano de cualquier aspecto de este juego. Me resulta muy fácil disfrutar de cualquier partido y encontrar momentos que me parecen atractivos, interesantes. Es por eso que no suelo decir lo siguiente: vaya basura de partido. Pero el Kansas City Chiefs contra Jacksonville Jaguars jugado hoy en Arrowhead, y que acabó con los primeros ganando por 19 a 14, se merece tan gruesas palabras. Porque fue un espanto.

De hecho, el equipo ganador se quedó en 231 yardas Totales. No es un error. Sólo consiguieron 10 primeros downs. Y su estadística en terceros downs fue de uno de catorce. Uno de catorce.

No es que enfrente se encontrasen con la defensa de los Chicago Bears de 1985. Eran los Jacksonville Jaguars de 2016, que es como nombrar los dos extremos de una alargada línea.

¿Cómo llegaron a 19 puntos, entonces? Pues con la inestimable colaboración del ataque de Jacksonville. Porque si lo de los Chiefs fue el perfecto ejemplo de la inoperancia, lo de los Jaguars lo fue de la inutilidad: 13 puntos de Kansas City vinieron precedidos de tres costosas pérdidas de sus rivales, que más bien parecieron sus amigos, sus compañeros.

Dos fueron funbles, y la tercera pérdida una intercepción de las que nos tiene acostumbrados Blake Bortles. Una horrible decisión, con una ausencia de visión global del campo de las de meter miedo. A su propio equipo.

Al ser todas estas recuperaciones muy cerca de la red zone, les valió para anotar. Las otras dos anotaciones, dos field goals más para la cuenta de Cairo Santos, vinieron de un buen retorno de patada y de una buena posición de campo porque los Jaguars, otra vez en su función de almas caritativas, fallaron un field goal lejano de 54 yardas.

Es decir, 19 puntos sin apenas ataque. Sin ataque, para no andarnos por las ramas.

Tenían excusas los Chiefs, eso es cierto. Estaban sin Alex Smith, en protocolo de conmoción y llevando el caso con pies de plomo, y Nick Foles no aportó nada. Knile Davis tuvo que correr alguna vez, tras su tour de visita por medio Estados Unidos estas semanas (Green Bay, New York Jets, vuelta a Kansas City…) ante las lesiones de Ware y Charles, Jeremy Maclin se fue en el primer cuarto del partido e incluso Travis Kelce fue expulsado tras discutir con un árbitro.

Ninguna excusa tienen los Jaguars, salvo que son muy malos. Tuvieron ocasión de ganar el partido, pero no pudieron evitar se ellos mismos. Además de los regalos ya reseñados, Chris Ivory, que completó, este sí, un muy buen partido con 107 yardas en 18 carreras, cometió un fumble (dudoso) sobre la misma goal line que le costó a su equipo un touch down en la parte final del último cuarto, cuando era evidente que los Chiefs no iban a mover las cadenas y los desesperados Jaguars estaban en su salsa, esa que dicta que en cada snap está la gloria o el desastre.

El desastre, claro. El desastre. Como todo el año.

Los Chiefs, diezmados en sus hombres de habilidad en ataque, han sobrevivido a un horroroso partido. Es lo que hacen los buenos equipos.

(Tomado de AS.com)

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